CAP. VI

El sargento de un retén, en lo alto de la montaña, destaca dos

centinelas de pérdida: Salen cautelosos, arrastrándose sobre la nieve,

se sumen en la noche. La trinchera alemana, toda bardelada y defendida

por espinosa red de alambre, está al otro lado de un calvero, no más

lejos de cien pasos. Las grandes balas cruzan silbando, y, de tiempo en

tiempo, un abeto viene a tierra con sordo rumor de marejada. Los

soldados corren en pequeños grupos, la cabeza vuelta, los hombros

levantados. Cruje otro tronco. La metralla está segando el bosque: Donde

cae una bomba fulmina una llama. Los dos centinelas de pérdida se

arrastran cautelosos, y, cuando el lostrego de los reflectores explora y

revela el campo, quédanse aplastados: Con las carnes estremecidas, pisan

sobre un montón de cadáveres medio enterrados en la nieve: Al pisar,

parece que se les incorporan bajo los calcañares. Los dos centinelas

pasan sobre los muertos llevándose su olor: Ya tocan las alambradas, y

en aquel momento una violenta sacudida los echa por los aires con las

ropas encendidas: El repuesto de cartuchos que llevan en las cananas

estalla como una cohetada: Caen ardiendo, simulan dos peleles. De los

cascos sale una llama azul. Los soldados franceses, desde sus

trincheras, miran el suceso con pena. En el Observatorio de

Langenfeldkopf, un teniente murmura hablando con su compañero:

--Los boches han reforzado sus defensas con un cable eléctrico, imitando

lo que hicimos nosotros en la Indo-China.

La media noche: visión estelar de un momento de guerra · 第 10 / 45 题