Y truena y retumba
la voz de combate,
despierta Granada;
sus puertas se abren,
y el rey con sus nobles
y sus estandartes,
y moros sin cuento,
jinetes é infantes,
allá por Elvira
rebosan y parten,
y cruzan la Vega,
y allá adonde arde
incendio terrible
de mieses y hogares,
rugiendo adelantan
por sotos y valles.