VII.

De improviso, voz vibrante,

grave, extensa, poderosa,

que se repite incesante,

y que de instante en instante

resuena más presurosa,

rompiendo el silencio hiende

el aire, léjos se extiende,

y á la ciudad despertando,

brava, al combate llamando,

hasta la vega desciende.

Es la sonora campana

de la alcazaba, que, fiera,

dice que gente cristiana,

de presa y conquista en gana,

ha roto por la frontera.

Con su carga dolorosa

por una altura desciende

Ataide; el rebato entiende,

y una mirada ardorosa

á la vega ansioso tiende.

En los picos de la sierra

las atalayas ardiendo

hacen la señal de guerra,

su roja hoguera, que aterra,

incesantes repitiendo.

--¡Ah, nos embiste el rumy!--

siniestro Ataide exclamó--

¡mi venganza es cierta! ¡sí!

¡no ha de escapárseme allí!

¡él primero! ¡luégo yo!

Y á su Leila recordando,

sintiendo que la perdia

á Jucef exterminando,

con el alma en agonía

siguió la cuesta bajando.

El infierno del amor: leyenda fantastica · 第 30 / 40 题