V.

¿Por qué su maldicion? Pasan los años,

pero no pasan nunca las memorias,

que en la conciencia ennegrecida encienden

siniestra luz entre la oscura sombra.

No, de la infamia el torcedor recuerdo

nunca el dolor y la vergüenza borran;

nunca de la crueldad la horrenda imágen

el sentimiento conturbado ahoga,

ni el crímen de brutales apetitos

en las alas del tiempo se evapora.

¿Qué fué de aquella triste, profanada

entre el horror de noche tormentosa,

al resplandor del implacable incendio

que las cabañas míseras devora,

muertos los padres, los hermanos muertos,

al pié de la tajada escueta roca

que vecina á la playa de Almuñécar,

eternas baten las inquietas olas?

Ellas, subiendo, largas se llevaron,

léjos, muy léjos, las cenizas rojas;

ellas, envueltas en su hirviente espuma,

al fondo de la gruta tenebrosa

lanzaron los cadáveres, y el alba

cuando, indecisa, esclareció la costa,

no encontró los vestigios miserables

de la infame tragedia pavorosa.

Pero no borró el mar de igual manera

en Jucef el recuerdo, que no hay onda

que lave la conciencia y que se lleve

lo que al hinchado corazon sofoca,

lo que en el alma perdurable grita,

lo que eterno ante Dios sangriento llora.

Y por eso Jucef del mirab santo

la blanca piedra con la frente choca,

y ruega á Allah con llanto de agonía

perdone, al ménos á su Leila hermosa.

El infierno del amor: leyenda fantastica · 第 15 / 40 题