VI

Llegó _Nenúfar_, al cabo, tal como le había descrito Isabel; vestido

con presumida elegancia, luciendo unas románticas melenas, la gardenia

y el monóculo.

Llevaba el rostro afeitado, un rostro moreno y triste, de expresión

fatigada y viciosa, máscara de una vida bohemia y artificial.

Fué recibido con socarrón alborozo por la colonia madrileña; bajo la

égida protectora del marqués, recorrió el salón en triunfo, perseguido

por las miradas curiosas de las señoras provincianas. Comprendiendo

y aceptando al punto su papel de histrión distinguido, sacó á luz el

largo repertorio de encumbradas galanterías, derrochadas en verso y

prosa durante su larga carrera de pícaro elegante y poeta de salón.

Esgrimiendo con insistencia su pertinaz monóculo, hízose lenguas de la

noble hospitalidad de aquella casa:

--Ilustre hogar, en cuyo viejo escudo,

su nido hicieron águilas caudales

y su nido, también, los ruiseñores...

Despertar Para Morir (Novela) · 第 12 / 69 题