--Puedes decirme lo que quieras: te escucho.
Miguel le contempló un momento, y comprendiendo que lo mejor era marchar
derecho y sin vacilaciones al asunto, comenzó á decir:
--Venía á hablar á usted de un asunto que tal vez ó sin tal vez le será
enojoso... pero me he comprometido á ello, acaso con sobrada
precipitación, y no es tiempo ya de arrepentirse sino de cumplir como
bueno... Enrique me ha significado su deseo...