009:027 Él les contestó, «Ya les dije, y ustedes no escuchan. ¿Por qué
quieren oír de nuevo? ¿Es que también desean hacerse
discípulos de Él?»
009:028 Lo insultaron y dijeron, «Tú eres su discípulo, pero nosotros
somos discípulos de Moisés.
009:029 Sabemos que Dios ha hablado a Moisés. Pero con respecto a este
hombre, no sabemos de donde viene.»
009:030 El hombre les contestó, «¡Que sorprendente! No saben de donde
viene, aunque ha abierto mis ojos.
009:031 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si alguien
adora a Dios[118], y hace su voluntad, Él lo escucha.
009:032 Desde que el mundo comenzó, no se ha oído de alguien que
abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
009:033 Si este hombre no fuera de Dios, Él no podría hacer nada.»
009:034 Le contestaron, «Tu naciste por completo en pecado[119] ¿Pero
nos enseñas?» Y lo expulsaron.
009:035 Jesús escuchó que lo habían expulsado, y encontrándolo[120],
le dijo, «¿Crees en el Hijo de Dios?»
009:036 Él le contestó, «¿Quién es él, Señor, para que yo pueda
creer?»
009:037 Jesús le dijo, «Tu ya los has visto, y es quien habla
contigo.»
009:038 Él dijo, «¡Señor, yo creo!» y lo alabó[121].
009:039 Jesús dijo, «Vine a este mundo a juzgar, para que aquellos que
no ven puedan ver; y que aquellos que ven queden ciegos.»
009:040 Algunos de los fariseos que estaban con Él, escucharon estas
cosas, y le dijeron, «¿Estamos nosotros también ciegos?»
009:041 Jesús les dijo, «Si estuvieran ciegos, no pecarían; pero ahora
dicen `Vemos.´ Entonces sus pecados permanecen.»
10
010:001 «Con seguridad les digo, aquel que no entre por la puerta al
rebaño de ovejas, sino que escale de alguna otra manera, es
tanto un estafador como un ladrón.
010:002 Pero quien entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
010:003 El portero abre la puerta para él, y las ovejas escuchan su
voz. Él llama sus ovejas por su nombre y las saca.
010:004 Siempre que él saca sus ovejas, va delante de ellas, y las
ovejas lo siguen porque conocen su voz.
010:005 De ningún modo seguirán a un extraño, sino que huirán de él;
porque no conocen la voz de extraños.»
010:006 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no entendieron lo que
les decía.
010:007 Jesús entonces les dijo de nuevo, «Con seguridad, les digo,
soy la puerta de las ovejas.
010:008 Todos los que vinieron antes de mi son estafadores y ladrones,
pero las ovejas no los escucharon[122].
010:009 Soy la puerta. Si alguien entra por mi, será salvado, y
entrará y saldrá, y encontrará alimento.
010:010 El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir. Vine para que
puedan tener vida, y para que la tengan en abundancia.
010:011 Soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
010:012 El que es empleado contratado en lugar de pastor, y a quien no
le pertenezcan las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y
huye. El lobo roba las ovejas, y las dispersa[123 ].
010:013 El que es empleado contratado huye porque es contratado, y no
le importan las ovejas.
010:014 Soy el buen pastor. Conozco las mías, y soy conocido por las
mías;
010:015 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre. Yo entrego
mi vida por las ovejas.
010:016 Tengo otras ovejas, que no son de este rebaño. También debo
traerlas, y escucharán mi voz. Se convertirán en un rebaño con
un pastor.
010:017 Por esto el Padre me ama, porque entrego mi vida, para poderla
tomar de nuevo.
010:018 Nadie me la quita, sino que la entrego yo mismo. Tengo el
poder para entregarla, y tengo poder para tomarla de nuevo.
Recibí este mandamiento de mi Padre.»
010:019 Entonces se creó una división entre los Judíos a causa de
estas palabras.
010:020 Muchos de ellos decían, «¡Tiene un demonio y está loco! ¿Por
qué lo escuchan?»
010:021 Otros decían, «Estas no son las palabras de alguien poseído
por un demonio. ¿Acaso es posible para un demonio abrir los
ojos de los ciegos?»
010:022 Era la Fiesta de la Dedicación[124] en Jerusalén.
010:023 Era invierno, y Jesús estaba caminando en el templo, en el
pórtico de Salomón.
010:024 Entonces los Judíos lo rodearon y le dijeron, «¿Cuanto tiempo
nos mantendrás en suspenso? Si tu eres el Cristo, dínoslo
directamente. »
010:025 Jesús les contestó, «Yo ya les dije, y ustedes no me creen.
Las obras que hago en nombre de mi Padre, dan testimonio sobre
mí.
010:026 Pero ustedes no creen, porque ustedes no son de mis ovejas,
como les dije.
010:027 Mis ovejas escucha mi voz, yo las conozco, y me siguen.
010:028 Les doy vida eterna. Nunca perecerán, y nadie podrá
arrebatarlas de mi mano.
010:029 Mi Padre, quien me las ha dado, es más grande que todos[125].
Para nadie es posible arrebatarlas de las mano de mi Padre.
010:030 Yo y el Padre somos uno.»
010:031 Entonces los Judíos tomaron piedras nuevamente para
apedrearlo.
010:032 Jesús les contestó, «Les he mostrado muchas obras buenas de mi
Padre. ¿Por cuál de esas obras desean apedrearme?»
010:033 Los Judíos le contestaron, «No te apedreamos por una buena
obra, sino por blasfemia: porque tu, siendo un hombre, te
crees Dios.»
010:034 Jesús les contestó, «¿No está escrito en su ley, `Les dije,
ustedes son dioses?´
010:035 Si llama[126] dioses a aquellos a quienes la palabra de Dios
llega (y la Escritura no puede quebrantarse),
010:036 ¿ Cómo dicen `Blasfemas´ a aquel a quien el Padre
santificó[127] y envió al mundo, porque les dije `Soy el Hijo
de Dios?´
010:037 Si yo no hago las obras de mi Padre[128], no me crean.
010:038 Pero si yo las hago, aunque no me crean a mi, crean en las
obras; para que puedan saber y creer que el Padre está en mí y
yo en el Padre.»
010:039 Nuevamente intentaron atraparlo, pero Él se alejo de su
alcance.
010:040 Se fue de nuevo más allá del Jordán[129] al lugar donde Juan
estuvo bautizando al comienzo, y allí se quedó.
010:041 Muchos vinieron a Él. Decían, «En realidad Juan no hizo
señales, pero todo lo que Juan dijo sobre este hombre es
verdad.»
010:042 Muchos creyeron en Él allí.
11
011:001 Cierto hombre estaba enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de
Maria y su hermana, Marta.
011:002 Era aquella María que había ungido al Señor con aceite, y que
había limpiado sus pies con el cabello, quien estaba enfermo
era su hermano Lázaro.
011:003 Las hermanas le mandaron decir, «Señor, observa, aquel por
quien tienes gran afecto está enfermo.»
011:004 Cuando Jesús lo escuchó, dijo, «Esta enfermedad no es mortal
sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda
ser glorificado con esta.»
011:005 Ocurría que Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
011:006 Aunque[130] cuando supo que estaba enfermo, se quedó dos días
más en el lugar donde estaba.
011:007 Tras lo cual le dijo a los discípulos, «Vayamos de nuevo a
Judea.»
011:008 Los discípulos le dijeron, «Rabí, los Judíos están tratando de
apedrearte, ¿Pero vas de nuevo allá?»
011:009 Jesús les contestó, «¿No hay doce horas de luz al día? Si un
hombre camina en el día, no tropieza, porque ve la luz de este
mundo.
011:010 Pero si un hombre camina en la noche, tropieza, porque la luz
no está en él.»
011:011 Dijo estas cosas, y después, les dijo « Nuestro amigo Lázaro
yace dormido, pero voy a ir para poder despertarlo de su
sueño.»
011:012 Entonces los discípulos dijeron, «Señor, si yace dormido, se
recobrará.»
011:013 Jesús hablaba de su muerte, pero ellos pensaban que hablaba de
descansar durmiendo.
011:014 Así que Jesús les dijo directamente, «Lázaro está muerto.
011:015 Por el bien de ustedes, me alegra no haber estado allí, para
que puedan creer. Por esto, vamos donde él.»
011:016 Entonces Tomas, que era llamado dídimo[131], dijo a los
discípulos, «Vayamos también, para poder morir con Él.»
011:017 Así que cuando Jesús fue, encontró que Lázaro ya llevaba
cuatro días en la tumba.
011:018 Betania estaba cerca a Jerusalén, como a quince estadios[132]
de distancia.
011:019 Muchos de los Judíos se habían unido a las mujeres que
rodeaban a Marta y Maria, para consolarlas por lo concerniente
a su hermano.
011:020 Entonces cuando Marta escucho que Jesús venía, fue a
encontrarlo, pero Maria se quedó en la casa.
011:021 Entonces Marta le dijo a Jesús, «Señor, si hubieras estado
aquí, mi hermano no hubiera muerto.
011:022 Aunque yo ahora se, que cualquier cosa que le pidas a Dios,
Dios te la concederá.»
011:023 Jesús le dijo, « Tu hermano resucitará.»
011:024 Marta le dijo, «Se que él resucitará en la resurrección del
último día.»
011:025 Jesús le dijo, «Yo soy la resurrección y la vida. Aquel que
crea en mí vivirá, incluso si muere.
011:026 Cualquier que viva y crea en mí no morirá nunca. ¿Crees
esto?»
011:027 Ella le dijo, «Si, Señor. He llegado a creer que tu eres
Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.»
011:028 Cuando había dicho esto, se fue, y llamó en secreto a María,
su hermana, diciendo, «El Maestro está aquí, y te está
llamando.»
011:029 Cuando ella escucho esto, se levantó rápidamente y fue donde
Él.
011:030 Jesús aún no había llegado a la villa, sino que estaba en el
sitio en el que Marta lo había encontrado.
011:031 Entonces cuando los Judíos que estaba con ella en la casa, y
que la consolaba, vieron que Maria se levantaba rápidamente y
salia, la siguieron, diciendo, «Va a la tumba a llorara allí.»
011:032 Entonces cuando Maria fue donde Jesús estaba, y lo vio, cayó a
sus pies, diciéndole, «Señor, si hubieras estado aquí, mi
hermano no hubiera muerto.»
011:033 Cuando Jesús la vio llorando, junto con los Judíos que venían
llorando con ella, suspiró en el espíritu, se conmovió,
011:034 y dijo, « ¿Donde lo han dejado?»
Le dijeron, «Señor, ven y mira.»
011:035 Jesús lloró.
011:036 Entonces los Judíos dijeron, «¡Miren cuanto afecto tenía por
él!»
011:037 Algunos de ellos dijeron, «¿No podría este hombre, que abrió
los ojos del que estaba ciego, también haber evitado que este
hombre muriera?»
011:038 Jesús entonces, nuevamente suspirando en su interior, fue a la
tumba, que estaba tapada con una piedra.
011:039 Jesús dijo, «Retiren la piedra.»
Marta, la hermana del que estaba muerto, le dijo, «Señor, en
este momento debe oler mal, porque lleva cuatro días muerto.»
011:040 Jesús le dijo, «¿No te dije que si creías, verías la gloria de
Dios?»
011:041 Así que corrieron la piedra del sitio donde el muerto yacía.
Jesús levantó sus ojos, y dijo, «Padre, te agradezco por
haberme escuchado.
011:042 Se que siempre me escuchas, pero a causa de la multitud que me
rodea digo esto, para que puedan creer que Tu me enviaste.»
011:043 Después de decir esto, grito con fuerte voz, «¡Lázaro, sal!»
011:044 El que había estado muerto salió, con manos y pies envueltas
en vendas y su rostro envuelto en tela.
Jesús les dijo, «Libérenlo, y permítanle andar.»
011:045 Así que muchos de los Judíos que fueron donde María y vieron
lo que Jesús hizo, creyeron en Él.
011:046 Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos, y les
contaron lo que habían hecho Jesús.
011:047 Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos se
reunieron en un consejo y dijeron, «¿Que vamos a hacer? Pues
este hombre hace muchas señales.
011:048 Si lo dejamos sólo así, todos creerán en Él, y los romanos
vendrán y nos arrebatarán tanto nuestro sitio[133] como
nuestra nación.»
011:049 Pero uno de ellos, Caifás, siendo el sumo sacerdote ese año,
les dijo, «No saben nada,
011:050 ni consideran que es ventajoso para nosotros[134] que un
hombre muera por la gente, para que la nación entera no
perezca.»
011:051 Él no hablaba por si mismo, sino que siendo sumo sacerdote ese
año, profetizaba[135] que Jesús moriría por la nación,
011:052 y no solamente por la nación, sino que agruparía en uno a los
hijos de Dios que están dispersos.
011:053 Así que desde ese día decidieron que lo matarían.
011:054 Entonces Jesús no volvió a caminar abiertamente entre los
Judíos, sino que salió de allí a una tierra cercana en el
desierto, a una ciudad llamada Efraín. Allí se quedó con sus
discípulos.
011:055 Ocurrió que la pascua de los judíos estaba cerca. Muchos
fueron de los campos a Jerusalén antes de la pascua, para
purificarse.
011:056 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros, mientras estaban en
el templo, «Qué piensas, ¿Será que viene a la fiesta?»
011:057 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían ordenado que
si alguno sabía donde estaba Él, debía reportarlo, para poder
capturarlo.
12
012:001 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde
estaba Lázaro, el que había estado muerto, y fue resucitado de
la muerte.
012:002 Así que le hicieron una cena allí. Marta sirvió, mientras
Lázaro era uno de los que se sentaron a la mesa con Él.
012:003 María, entonces tomó una libra[136] de ungüento de nardo puro,
muy costoso, y ungió los pies de Jesús, y seco los pies con su
cabello. La casa se llenó de la fragancia del ungüento.
012:004 Entonces Judas Iscariote, el hijo de Simón, uno de sus
discípulos, quien lo traicionaría, dijo,
012:005 «¿Por qué no fue vendido este ungüento por trescientos
denarios[137], para darlo a los pobres?»
012:006 Dijo esto, no porque le importaran los pobres, sino porque era
un ladrón, y teniendo la caja del dinero, solía robar lo que
allí se ponía.
012:007 Pero Jesús le dijo, «Déjala en paz. Ella ha guardado esto para
el día de mi entierro.
012:008 Porque siempre tendrán a los pobres con ustedes, pero no
siempre me tendrán a mí.»
012:009 Entonces una gran multitud de los judíos se enteró de que Él
estaba allí y fueron, no solo por Jesús sino porque de pronto
podrían ver a Lázaro a quien Jesús había resucitado de la
muerte.
012:010 Pero los jefes de los sacerdotes conspiraban para asesinar
también a Lázaro,
012:011 porque por él muchos de los judíos se separaron y creyeron en
Jesús.
012:012 Al día siguiente una gran multitud fue a la fiesta. Cuando
escucharon que Jesús iba hacia Jerusalén,
012:013 tomaron ramas de las palmeras, y salieron a encontrarlo,
gritando, «!Hosanna! !Bendito es el que viene en el nombre del
Señor, el Rey de Israel!»
012:014 Jesús, habiendo encontrado un burro joven, se sentó en este.
Como está escrito,
012:015 «No te asustes, hija de Sión[138]. Observa, tu Rey viene,
sentado sobre un burro joven.»
012:016 Sus discípulos no entendieron estas cosas al comienzo, pero
cuando Jesús fue glorificado, recordaron que estas cosas
estaban escritas sobre Él, y que ellos habían hecho esto[139].
012:017 La multitud que había estado con Él cuando llamó a Lázaro para
que saliera de la tumba y lo resucitó de la muerte, estaba
dando testimonio de esto.
012:018 También por esta razón mucha gente fue a encontrarlo, porque
habían escuchado que Él había realizado tal señal.
012:019 Los Fariseos entonces se dijeron entre ellos, «Miren como no
han logrado nada. Observen, el mundo vas tras Él.»
012:020 Ocurrió que había algunos griegos[140] entre la gente que
habían ido a alabar durante la fiesta.
012:021 Estos, entonces, fueron donde Felipe, quien era de Betsaida de
Galilea, y le pidieron «Señor, queremos ver a Jesús.»
012:022 Felipe fue y le contó a Andrés y él fue con Felipe a
contárselo a Jesús.
012:023 Jesús les contestó, «El tiempo para que el hijo del hombre sea
glorificado ha llegado.
012:024 Yo les aseguro, a no ser que un grano de trigo caiga en la
tierra y muera, permanecerá solo. Pero si muere da muchos
frutos.
012:025 Aquel que ama su vida la perderá. Quien odia su vida en este
mundo la mantendrá hasta la vida eterna.
012:026 Si alguno me sirve, que me siga. Donde yo este, estará el que
me sirva. Si alguno me sirve el Padre lo honrará.
012:027 «Ahora mi alma está perturbada. ¿Qué debo decir `Padre,
sálvame de este momento?´ Pero por esta causa llegue a este
momento.
012:028 ¡ Padre, glorifica tu nombre!»
Entonces vino una voz del cielo diciendo, «Yo lo he
glorificado y lo glorificaré de nuevo.»
012:029 La multitud que estaba allí y la escuchó dijo que había
tronado. Otros dijeron, «Un ángel le ha hablado.»
012:030 Jesús contestó,«Esta voz no ha venido por mi causa sino por la
de ustedes.
012:031 Ahora es el juicio de este mundo. Ahora el príncipe de este
mundo será expulsado.
012:032 Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mi.»
012:033 Pero él dijo esto, refiriéndose a la forma de su muerte.
012:034 La multitud le contestó, «Hemos escuchado de la ley que el
Cristo[141] permanece para siempre. ¿Cómo dices que `El Hijo
del Hombre debe ser levantado?´ ¿Quién es este Hijo del
Hombre?»
012:035 Entonces Jesús les dijo,«La luz aún estará con ustedes un poco
más. Caminen mientras tengan la luz, para que la oscuridad no
los sorprenda. Aquel que camina en la oscuridad no sabe a
donde va.
012:036 Mientras tengan la luz crean en ella, para que puedan
convertirse en niños de la luz[142].» Jesús dijo estas cosas,
se alejó y se escondió de ellos.
012:037 Pero aunque Él había hecho tantas señales ante ellos, ellos
aún no creían en Él,
012:038 pues la palabra del profeta Isaías se tenía que cumplir, él
dijo
«Señor, ¿quién ha creído nuestro reporte?¿A quién ha sido
revelado el brazo del Señor?»
012:039 Por esta razón no podían creer, pues Isaías también dijo,
012:040 Han[143] enceguecido sus ojos y han endurecido sus corazones[
144], Para que no puedan ver con sus ojos, ni percibir con sus
corazones, para que no regresen a mí, y que Yo no los sane.»
012:041 Isaías dijo estas cosas cuando vio su gloria[145] y habló de
Él.
012:042 A pesar de esto muchos de los dirigentes creyeron en Él, pero
por los fariseos no lo confesaban para no ser expulsados de
las sinagogas,
012:043 pues amaban mas la honra dada por los hombres que la dada por
Dios.
012:044 Jesús grito y dijo,«Quien crea en mí, no cree en mí[146] sino
en el que me envió.
012:045 El que me ve, ve al que me envió.
012:046 He venido como una luz al mundo, para que el que crea en mi no
permanezca en la oscuridad.
012:047 Si alguien escucha mis palabras y no cree, no lo juzgo. Pues
yo no vine a juzgar al mundo sino a salvarlo.
012:048 Aquel que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo
juzgue. La misma palabra que yo hablé lo juzgarán en el último
día.
012:049 Pues yo no hablé por mi cuenta, sino que el Padre que me
mandó, me ordenó lo que debería decir y hablar[147].
012:050 Yo se que su mandamiento es vida eterna. Por esto las cosas
que yo hablo las digo tal como el Padre me lo ha indicado.»
13
013:001 Era antes de la fiesta de la pascua, Jesús sabía que su hora
había llegado, que partiría de este mundo hacia el Padre,
habiendo amado a los suyos de este mundo, y amándolos hasta el
final.
013:002 Después de la cena, el diablo ya había puesto en el corazón de
Judas Iscariote, el hijo de Simón, que lo traicionaría,
013:003 Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en
sus manos[148], y que venía de Dios e iba hacia Dios,
013:004 se levantó de la mesa, puso a un lado su vestido. Tomó una
toalla, y la envolvió alrededor de su cintura.
013:005 Entonces vertió agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies
de los discípulos[149], y a secarlos con la toalla que
llevaba.
013:006 Entonces llego a Simón Pedro. Él le dijo, «¿Señor, lavas mis
pies?»
013:007 Jesús le contestó, «No sabes lo que hago ahora, pero lo
entenderás después.»
013:008 Pedro le dijo, «¡Nunca lavarás mis pies!»
Jesús le contestó, «Si no lavo tus pies, no tomarás parte
conmigo.»
013:009 Simón Pedro le dijo, «¡Señor, en ese caso[150] no sólo mis
pies, sino que también mis manos y mi cabeza!»
013:010 Jesús le dijo, «Quien se ha bañado sólo necesita que se laven
sus pies, para quedar completamente limpio. Tu estás limpio,
pero no todos ustedes.»
013:011 Porque Él conocía al que lo traicionaría, entonces dijo, «No
todos ustedes están limpios.»
013:012 Después de haber lavado su pies, se puso su abrigo, se sentó
de nuevo y les dijo«¿ Saben lo que les he hecho?
013:013 Me llaman, `Maestro´ y `Señor.´ Lo dicen correctamente pues
eso soy.
013:014 Entonces si yo, el Señor y el Maestro, he lavado sus pies,
ustedes también deberían lavárselos unos a otros.
013:015 Pues les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan tal como
les he hecho.
013:016 Con seguridad les digo, un sirviente no es más grande que su
señor, ni el que es enviado es más grande que quien lo envió.
013:017 Si saben estas cosas, benditos son si las hacen.
013:018 No hablo con respecto a todos ustedes. Conozco a quienes he
escogido. Pero para que la escritura se cumpla, `Aquel que
come pan conmigo ha levantado el talón contra mí[151].´
013:019 Desde ahora, antes de que ocurra se los digo, para que cuando
ocurra ustedes puedan creer que YO SOY.
013:020 Con seguridad les digo, aquel que recibe a cualquiera que yo
haya enviado; me recibe a mí; y aquel que me recibe a mí,
recibe al que me envió.»
013:021 Mientras Jesús decía esto, su espíritu se perturbó, y dio
testimonio, «Con seguridad les digo que uno de ustedes me
traicionará.»
013:022 Los discípulos se miraron unos a otros, preguntándose sobre
quién hablaba.
013:023 Uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba en la mesa,
inclinado contra el pecho de Jesús[152].
013:024 Entonces por señas [153], Simón Pedro le dijo, «Dinos quien es
aquel de quien Él habla.»
013:025 Inclinándose de nuevo como estaba, sobre el pecho de
Jesús[154] le preguntó, «Señor, ¿Quién es?»
013:026 Entonces Jesús le contestó, «Es aquel a quien yo de este
pedazo de pan después de remojarlo.» Así que cuando había
remojado el pedazo de pan, se lo entregó a Judas, el hijo de
Simón Iscariote.
013:027 Entonces, después de recibir[155] el pedazo de pan, satán
entró en él.
Entonces Jesús le dijo, «Lo que vas a hacer, hazlo pronto.»
013:028 Ninguno de la mesa sabía porque le decía esto.
013:029 Cómo Judas tenía la caja del dinero, algunos pensaron que
Jesús le decía «Compra las cosas que necesitamos para la
fiesta,» o que debería dar algo a los pobres.
013:030 Entonces, habiendo recibido el pedazo de pan, salió de
inmediato. Era de noche.
013:031 Cuando se había ido, Jesús dijo, «Ahora el Hijo del Hombre ha
sido glorificado[156], y Dios ha sido glorificado en Él.
013:032 Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también lo glorificará
en si mismo, y lo glorificará de inmediato.
013:033 Niñitos, estaré con usted un poco más. Me buscarán, y como le
dije a los Judíos, `A donde voy ustedes no pueden ir,´ así que
ahora les digo.
013:034 Les doy un nuevo mandamiento, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado; que así se amen unos a otros.
013:035 Por esto todos sabrán que ustedes son mis discípulos, si
tienen amor unos por otros.»
013:036 Simón Pedro le dijo, «Señor, ¿A donde vas?»
Jesús le contestó «A donde voy, no me puedes seguir ahora,
pero me seguirás después[157].»
013:037 Pedro le dijo, «Señor, ¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo
daré mi vida por ti.»
013:038 Jesús le contestó, «¿Darás tu vida por mi? Con seguridad te
digo, el gallo no habrá cantado tres veces sino hasta que me
hayas negado tres veces.
14
014:001 «Que tu[158] su corazón no se angustie. Cree en Dios. Cree
también en mí.
014:002 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera
así, yo te lo diría. Voy a preparar un lugar para ti.
014:003 Si yo voy y preparo un lugar para ti, volveré y te recibiré yo
mismo; para que donde yo este, ustedes también puedan estar.
014:004 Ustedes saben a donde voy y conocen el camino.»
014:005 Tomás le dijo, «Señor no sabemos a donde vas. ¿Cómo podríamos
saber el camino?»
014:006 Jesús le dijo, «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie
llega al Padre, excepto a través de mi.
014:007 Si ustedes me hubieran conocido, habrían conocido a mi Padre
también. Desde ahora, ustedes lo conocen, y lo han visto.»
014:008 Felipe le dijo, «Señor, muestranos al Padre, y eso será
suficiente para nosotros.»
014:009 Jesús le dijo, «He estado con ustedes tanto tiempo, ¿Y no me
conoces, Felipe? Aquél que me ha visto a mí, ha visto al
Padre. ¿ Cómo es que dices, `Muestranos al Padre?´
014:010 ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las
palabras que les digo, no las digo por mi mismo; sino mi Padre
quien vive en mí que hace sus obras.
014:011 Creánme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; o en otro
caso creánme por causa de las obras.
014:012 Con seguridad les digo, aquel que crea en mí, en las obras que
hago, también hará; y hará obras más grandes que estas, porque
yo voy a mi Padre.
014:013 Cualquier cosa que pidan en mi nombre, eso haré, para que el
Padre pueda ser glorificado en el Hijo.
014:014 Si piden algo en mi nombre, eso haré.
014:015 Si me aman, sigan mis mandamientos.
014:016 Yo oraré al Padre, y Él les dará otro Consejero[159] que podrá
estar con ustedes por siempre,
014:017 el Espíritu de la Verdad, que el mundo no puede recibir;
porque no lo ha visto[160], ni lo conoce. Ustedes lo conocen,
porque vive con ustedes, y estará en ustedes.
014:018 No los dejaré huérfanos. Vendré a ustedes[161].
014:019 Un corto tiempo más, y el mundo no me verá más; pero ustedes
me verán. Porque yo vivo, ustedes vivirán también.
014:020 Ese día ustedes sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes en
mí, y yo en ustedes.
014:021 Aquel que tenga mis mandamientos y los siga, esa persona es
quien me ama. Quien me ama será amado por mi Padre, y yo lo
amaré, y me revelaré ante él.»
014:022 Judas (no Iscariote) le dijo, «Señor, ¿Qué ha pasado, para que
te reveles a nosotros, pero no al mundo?»
014:023 Jesús le contestó, «Si alguien me ama, Mi Padre lo amará, y
nosotros iremos a él, y haremos nuestra casa con él[162].
014:024 Quien no me ama, no sigue mis palabras. La voz que ustedes
oyen no es la mía, sino del Padre que me envió.
014:025 Les he dicho estas cosas mientras aún estoy viviendo con
ustedes.
014:026 Pero el Consejero[163], el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombré, Él les enseñará todas las cosas, y les
recordará todo lo que les he dicho.
014:027 Dejo Paz en ustedes. Les doy mi Paz; se las doy no como el
mundo la da. No dejen que sus corazones se angustien, ni
tengan miedo[164 ].
014:028 Ustedes escucharon que les dije, `Me voy, y vendré a ustedes.´
Si ustedes me amaran, ustedes se regocijarían, porque dije
`Voy al Padre;´ pues el Padre es más grande que Yo.
014:029 Les he dicho esto antes de que ocurra, para que cuando ocurra,
ustedes puedan creer.
014:030 No hablaré mucho más con ustedes, porque el príncipe del mundo
viene, pero él no tiene nada en mí[165].
014:031 Pero que el mundo sepa que amo al Padre, y el Padre me ha
ordenado, y así obró. Levantémonos, vámonos de aquí.
15
015:001 «Soy la verdadera vid[166], y mi Padre es el sembrador.
015:002 Toda rama de mi que no da fruto, Él la retira. Toda rama que
da fruto, Él la poda[167] para que pueda dar más frutos.
015:003 Ustedes ya están podados por la palabra que les he dicho.
015:004 Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como la rama no puede
dar fruto por si misma, a menos que permanezca en la vid, así
ustedes tampoco pueden, a menos que permanezcan en mí.
015:005 Soy la vid. Ustedes son las ramas. Quien permanezca en mí, y
yo en él, dará muchos frutos, porque apartados de mí ustedes
no pueden hacer nada.
015:006 Si alguien no permanece en mí, será arrojado como una rama
seca[168]; y los recogerán, los arrojarán al fuego y
arderán[169].
015:007 Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en
ustedes[170], pidan cualquier cosa que deseen, y se les
realizará.
015:008 «En esto se da gloria a mi Padre, que ustedes den muchos
frutos; y que así sean mis discípulos.
015:009 Así como mi Padre me ha amado, así también los he amado.
Mantenganse en mi amor.
015:010 Si siguen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; tal como
yo he seguido los mandamientos de mi Padre, y me mantengo en
su amor.
015:011 Les he dicho estas cosas, para que la felicidad perdure en
ustedes, y para que su felicidad pueda ser completa.
015:012 «Este es mi mandamiento, que se amen unos a otros, como yo los
he amado.
015:013 Nadie puede tener más amor, que quien entrega su vida por sus
amigos.
015:014 Ustedes son mis amigos, si hacen cualquier cosa que les
ordene.
015:015 No los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que su señor
hace. Sino que los he llamado amigos, porque todo lo que he
oído de mi padre, se los he dado a conocer.
015:016 Ustedes no me escogieron, sino que yo los escogí, para que
fueran y dieran fruto, y para que su fruto se mantuviera; para
que el Padre pueda darles cualquier cosa que pidan en mi
nombre.
015:017 «Les ordeno esto, que se amen unos a otros.
015:018 Si el mundo los odia, sepan que a mí me ha odiado antes que a
ustedes.
015:019 Si fueran del mundo, el mundo amaría a los suyos. Pero como no
son del mundo, porque yo los he elegido fuera del mundo[171],
entonces el mundo los odia.
015:020 Recuerden la palabra que les dije: `Un siervo no es más grande
que su señor.´ Si me persiguieron, también los perseguirán.
Los que sigan mi palabra, también seguirán la de ustedes.
015:021 Pero todas estas cosas se las harán por causa de mi nombre,
porque no conocen a quien me envió.
015:022 Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, ellos no
habrían pecado; pero ahora no tienen excusa para su pecado.
015:023 Aquel que me odia a mí, odia a mi Padre también.
015:024 Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que nadie más
hizo, no habrían pecado. Pero ahora que han visto, también nos
han odiado al Padre y a mí.
015:025 Pero esto ha ocurrido para que la palabra que estaba escrita
en su ley se cumpliera, `Me odiaron sin causa alguna.´
015:026 «Cuando venga el Consejero , el espíritu de la Verdad que
procede del Padre, a quien les enviaré desde el Padre, Él dará
testimonio sobre mí.
015:027 Ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo
desde el comienzo.
16
016:001 «Les he dicho estas cosas, para que no tropiecen[172].
016:002 Los sacarán de las sinagogas. Sí, vendrá el tiempo en el que
cualquiera que los mate, pensará que ofrece un servicio a
Dios.
016:003 Harán estas cosas[173] porque no han conocido ni al Padre, ni
a mí.
016:004 Pero les he dicho estas cosas, para que cuando llegue el
tiempo, puedan recordar que se las había dicho. No les dije
estas cosas desde el comienzo, porque estaba con ustedes.
016:005 Pero ahora me voy donde aquel que me envió, ¿Ninguno de
ustedes me pregunta, `A donde vas?´
016:006 Como les he dicho estas cosas, la preocupación ha embargado
sus corazones.
016:007 Sin embargo les digo la verdad: Es ventaja para ustedes que yo
me vaya, porque si yo no me fuera, el Consejero no vendría a
ustedes. Pero si me voy, se los enviaré.
016:008 Cuando venga, condenará[ 174] al mundo por el pecado, por la
rectitud y por el juicio;
016:009 por el pecado, porque no creen en mí;
016:010 por la rectitud, porque voy al Padre y no me verán más;
016:011 por el juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido
juzgado[175].
016:012 «Tengo aún muchas cosas por decirles, pero ustedes no pueden
soportarlas ahora.
016:013 Pero cuando Él, el Espíritu de la Verdad, haya venido, Él los
guiará a la verdad completa, porque no hablará por si mismo;
sino que el hablará todo lo que escuche. Él les declarará
cosas que vendrán.
016:014 Él me glorificará, porque tomará de lo que es mio, y se los
declara.
016:015 Todas las cosas que el Padre tiene son mías; por esto les dije
que Él toma[176] de lo que es mio, y se los declarará.
016:016 Un poco más, y ya no me verán. Otro poco más y me
verán[177].»
016:017 Entonces algunos de sus discípulos se dijeron unos a otros,
«¿Qué es esto que Él nos dice, `Un poco más y ya no me verán.
Otro poco más y me verán;´ y `Porque voy al Padre?´»
016:018 Entonces dijeron, «¿ Que es esto que dice, `Un poco más?´ No
sabemos de lo que habla.»
016:019 Entonces Jesús percibió que ellos querían preguntarle, y les
dijo, «¿Se preguntan entre ustedes sobre esto, que les he
dicho, `Un poco más, y ya no me verán. Otro poco más y me
verán?´
016:020 Yo les aseguro, que llorarán y se lamentarán pero el mundo se
alegrará. Estarán tristes pero su tristeza se convertirá en
alegría.
016:021 Una mujer cuando da a luz siente preocupación porque ha
llegado su hora. Pero cuando ha traído al niño, no recuerda su
angustia, por la alegría del nacimiento de un ser humano en el
mundo.
016:022 Entonces ustedes ahora sienten preocupación, pero los veré de
nuevo, y sus corazones se alegrarán, y nadie les podrá quitar
la felicidad.
016:023 «Ese día no me harán preguntas. Con seguridad les digo,
cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre, Él se la dará.
016:024 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan, y
recibirán, para que su felicidad pueda ser completa.
016:025 Les he dicho estas cosas en parábolas[178]. Pero se acerca el
tiempo en el que no les hablaré más con parábolas, sino que
les hablaré directamente sobre el Padre.
016:026 En ese día, pedirán en mi nombre; y no les diré que oraré al
Padre por ustedes,
016:027 pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado, y
han creído que vine de Dios.
016:028 He venido del Padre[ 179], y he venido al mundo. De nuevo dejo
el mundo y voy al Padre.»
016:029 Sus discípulos le dijeron, «Observa, ahora hablas
directamente, y no hablas con parábolas.
016:030 Ahora sabemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que
nadie te pregunte. Por esto creemos que tu has venido del
Padre.»
016:031 Jesús les contestó, «¿Ahora creen?
016:032 Observen, la hora se acerca, sí, ha llego, cuando ustedes se
dispersarán, cada uno a su propio sitio, y me dejarán sólo.
Pero no estoy sólo porque el Padre está conmigo.
016:033 Les he dicho estas cosas, para que puedan tener paz en
mí[180]. En el mundo tienen opresión, ¡Pero anímense! He
conquistado el mundo.»
17
017:001 Jesús dijo estas cosas, y levantando los ojos al cielo dijo, «
Padre el momento ha llegado. Glorifica a tu Hijo, que tu Hijo
también te pueda glorificar;
017:002 así como le diste autoridad sobre toda carne, Él dará vida
eterna a todos los que le has dado.
017:003 Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único y
verdadero Dios, y a aquel a quien enviaste, Jesús Cristo.
017:004 Yo te glorifique en la tierra. He logrado la labor que me has
puesto.
017:005 Ahora Padre, glorifícame contigo mismo, con la gloria que yo
tenía antes de que el mundo existiera.
017:006 Yo le revelé tu nombre a las personas que me has dado del
mundo. Eran tuyos y me los has dado a mí. Ellos le han hecho
caso a tu palabra.
017:007 Ahora ellos saben que todas las cosas que me has dado vienen
de ti[181],
017:008 pues las palabras que me has dado se las he dado a ellos, y
ellos las recibieron, y se aseguraron de que yo venía de ti, y
han creído que tu me has enviado.
017:009 Rezo por ellos. No rezo por el mundo sino por aquellos que me
has dado, pues ellos son tuyos.
017:010 Todas las cosas que son mías son tuyas, y las tuyas son mías,
y yo estoy glorificado en ellas.
017:011 Yo no seguiré en el mundo pero ellos si, yo voy a ti. Padre
Santo, cuídalos en tu nombre el cual me has dado a mí, que
sean uno así como nosotros lo somos.
017:012 Mientras que estaba en el mundo con ellos los mantuve en tu
nombre. Los que me has dado los he mantenido. Ninguno está
perdido, excepto el hijo de la destrucción, para que la
escritura se cumpliera.
017:013 Pero ahora voy a Ti, y digo estas cosas en el mundo, para que
puedan completar en ellos mi felicidad[182].
017:014 Les he dado tu palabra. El mundo los ha odiado, porque no son
del mundo, así como yo no soy del mundo.
017:015 No oro para que los saques del mundo, sino para que los cuides
del maligno.
017:016 No son del mundo así como yo tampoco soy del mundo.
017:017 Santifícalos[183] en tu verdad. Tu palabra es verdad.
017:018 Tal como me enviaste al mundo, así los he enviado a ellos al
mundo.
017:019 Por su causa me santifico a mi mismo, para que ellos mismos
puedan ser santificados en la verdad.
017:020 No sólo por ellos oro, sino también por aquellos que creen en
mí por medio de su palabra,
017:021 que todos puedan ser uno; así como tu, Padre, estás en mí y yo
en ti, que ellos también puedan ser uno en nosotros; para que
el mundo pueda creer que tu me enviaste.
017:022 La gloria que me has dado, se las he dado a ellos; para que
puedan ser uno, así como nosotros somos uno;
017:023 Yo en ellos, y tu en mí, para que puedan ser perfeccionados en
uno; que el mundo pueda saber que tu me enviaste, y que los
amaste, así como me amaste.
017:024 Padre, también deseo que aquellos que me has dado, estén
conmigo donde yo este, que puedan ver mi gloria, la cual tu me
has dado, porque me amabas desde antes de la fundación del
mundo.
017:025 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocía; y
ellos supieron que tu me enviaste.
017:026 Les he dado a conocer tu nombre, y lo haré conocido; para que
el amor con el que me has amado pueda estar en ellos, y yo en
ellos.»
18
018:001 Cuando Jesús había dicho estas palabras, paso con sus
discípulos sobre el puente Cedrón, donde había un jardín, al
cual Él y sus discípulos entraron.
018:002 Ocurrió que Judas, quien lo traicionó, también conocía el
lugar, porque Jesús lo frecuentaba con sus discípulos.
018:003 Entonces Judas, habiendo tomado una tropa de soldados y
oficiales de los sacerdotes jefes y de los fariseos, fue allí
con linternas, antorchas y armas.
018:004 Jesús, sabiendo todas las cosas que le ocurrirían, avanzó y
les dijo, «¿A quién buscan?»
018:005 Le contestaron, «A Jesús de Nazaret.»
Jesús les dijo, «YO SOY.»
También Judas, quien lo traicionó, estaba con ellos.
018:006 Y cuando Él les dijo «YO SOY», retrocedieron y cayeron al
piso.
018:007 De nuevo les pregunto Jesús, «¿A quién buscan?»
Ellos dijeron, «Jesús de Nazaret.»
018:008 Jesús les dijo, «Ya les dije que YO SOY. Entonces si me buscan
a mí, dejen que estos sigan su camino,»
018:009 para que se cumpliera la palabra[184] que dice, «De aquellos
que me has dado, no he perdido ninguno.»
018:010 Entonces Simón Pedro, quien tenía una espada, la sacó, y le
dio al siervo del sumo sacerdote, cortando su oreja derecha.
El nombre del siervo era Malco.
018:011 Entonces Jesús le dijo a Pedro, «Pon la espada en su funda.
¿Acaso no debo beber la copa que el Padre me ha dado?»
018:012 Entonces los soldados, el oficial a cargo y los oficiales de
los judíos, apresaron a Jesús, lo ataron,
018:013 y lo condujeron primero donde Anás, pues él era el suegro de
Caifás, quien era el sumo sacerdote aquel año.
018:014 Fue Caifás quien aconsejó a los Judíos que era apropiado que
muriera un hombre por la gente.
018:015 Simón Pedro siguió a Jesús, así como otro discípulo. Ocurría
que ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró
junto con Jesús a la corte del sumo sacerdote;
018:016 pero Pedro permaneció afuera junto a la puerta. El otro
discípulo, que era conocido del sumo sacerdote, salió y habló
a la que cuidaba la puerta, e hizo entrar a Pedro.
018:017 Entonces la empleada que cuidaba la puerta le dijo a Pedro, «¿
Eres también uno de los discípulos de ese hombre?»
Él dijo, «No lo soy.»
018:018 Los siervos y los oficiales estaba allí, pues habían hecho un
fuego de carbón porque hacia frío, y permanecían allí
calentándose. Pedro estaba con ellos y se calentaba.
018:019 Entonces, el sumo sacerdote le preguntó a Jesús sobre sus
discípulos y sobre su enseñanza.
018:020 Jesús le contestó, «Hablé abiertamente al mundo. Siempre
enseñe en las sinagogas, y en el templo, donde los judíos
siempre se reúnen. No dije nada en secreto.
018:021 ¿Por qué me preguntas? Pregúntale a quienes han oído lo que
les he dicho. Ellos saben las cosas que he dicho.»
018:022 Cuando dijo esto, uno de los oficiales se levantó y le dio una
bofetada a Jesús con su mano, diciendo, «¿Le respondes al sumo
sacerdote así?»
018:023 Jesús le contestó, «Si he hablado mal, doy testimonio del
mal[185 ]; pero si lo hice bien ¿Por qué me golpeas?
018:024 Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
018:025 Simón Pedro se quedo allí y se calentaba. Entonces le dijeron,
«Tu no eres uno de sus discípulos, ¿Lo eres?»
Él lo negó, y dijo, «No lo soy.»
018:026 Uno de los siervos del sumo sacerdote, siendo pariente de
aquel a quien Pero había cortado la oreja, dijo, «¿No te vi en
el jardín con Él?»
018:027 Entonces Pedro lo negó de nuevo, y de inmediato el gallo
cantó.
018:028 Llevaron a Jesús de donde Caifás a la tienda del Pretor. Era
temprano, y ellos mismos no entraron a la tienda, para no
quedar impuros, y poder comer la pascua.
018:029 Pilato entonces fue donde ellos, y les dijo, «¿Qué acusación
traen contra este hombre?
018:030 Le contestaron, «Si este hombre no fuera un malhechor, no te
lo habríamos entregado.»
018:031 Pilato entonces les dijo, «Tómenlo ustedes, y júzguenlo de
acuerdo a su ley.»
Entonces los judíos le dijeron, «No es legal para nosotros
condenar a muerte a alguien, »
018:032 para que la palabra de Jesús se pudiera cumplir, la que dijo,
señalando la clase de muerte que tendría.
018:033 Pilato entonces entró de nuevo a la tienda, llamó a Jesús, y
le dijo, «¿Eres el Rey de los Judíos?»
018:034 Jesús le contestó, «¿Dices esto por ti mismo, o otros te
hablaron de mí?»
018:035 Pilato respondió, «No soy Judío, ¿Acaso lo soy? Tu propia
nación y los jefes de los sacerdotes te han enviado a mí. ¿Qué
has hecho?»
018:036 Jesús le contestó, «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino
fuero de este mundo, mis siervos pelearían, para que yo no
fuera entregado a los Judíos. Pero ocurre que mi Reino no es
de aquí.»
018:037 Pilato entonces le dijo, «¿Entonces eres un rey?»
Jesús le contestó, «Dices que soy un rey. Por esta razón he
nacido, y por esta razón he venido al mundo, para dar
testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad
escucha mi voz.»
018:038 Pilato le dijo, «¿Qué es la verdad?»
Después de haber dicho esto, fue de nuevo donde los judíos, y
les dijo, «No encuentro bases para condenarlo.
018:039 Pero ustedes tienen una costumbre, que yo les libere a alguien
en la Pascua. Entonces ¿ Quieren que les libere al Rey de los
Judíos?»
018:040 Entonces todos gritaron, diciendo, «¡No a este hombre, sino a
Barrabás!» Ocurría que Barrabás era un ladrón.
19
019:001 Así que Pilato tomó a Jesús[186], y lo flageló.
019:002 Los soldados trenzaron espinas en una corona, la pusieron
sobre su cabeza y lo vistieron con un manto púrpura.
019:003 Se mantenían diciendo, «!Salve, Rey de los Judíos¡» y
golpeándolo.
019:004 Entonces Pilato salió de nuevo, y les dijo, «Observen, se los
traigo, para que sepan que no encuentro bases para
condenarlo.»
019:005 Entonces Jesús salió, llevando el manto púrpura y la corona de
espinas. Pilato les dijo, «¡Observen, al hombre!»
019:006 Entonces cuando los jefes de los sacerdotes y los oficiales lo
vieron, gritaron diciendo, «¡Crucifícalo¡ ¡Crucifícalo!»
Pilato les dijo, «Tómenlo ustedes mismos, y crucifíquenlo,
porque no encuentro bases para condenarlo.»
019:007 Los judíos le contestaron, «Tenemos una ley, y de acuerdo a
nuestra ley, Él debe morir, porque se ha creído el Hijo de
Dios.»
019:008 Entonces cuando Pilato escuchó esto, se asustó más.
019:009 Entró a la tienda de nuevo, y le dijo a Jesús, «¿De donde
eres?» Pero Jesús no le respondió.
019:010 Pilato entonces le dijo, «¿No me estás hablando? ¿ No sabes
que tengo el poder para liberarte, y tengo el poder para
crucificarte?»
019:011 Jesús le contestó, «No tendrías poder alguno contra mí, si no
te hubiera sido dado desde arriba[187]. Así que quien me ha
entregado a ti tiene mayor pecado.»
019:012 Tras esto, Pilato buscaba liberarlo, pero los Judíos gritaron
diciendo, «¡Si liberas a este hombre, no eres amigo del Cesar!
¡ Cualquiera que se crea rey habla contra el Cesar!»
019:013 Entonces cuando Pilato escuchó estas palabras, sacó a Jesús,
se sentó en la silla del juez en un lugar llamado «El
Pavimento[188],» en Hebreo «Gabbatha.»
019:014 Era el día de la preparación de la Pascua, era cerca de la
sexta hora.[189]Le dijo a los Judíos, «¡Observen a su Rey!»
019:015 Gritaron, «¡Lejos con Él!, ¡Lejos con Él! ¡Crucifícalo¡»
Pilato les dijo, «¿Debo crucificar a su Rey?»
Los jefes de los sacerdotes contestaron, «¡No tenemos más rey
que al Cesar!»
019:016 Así que se los entregó para que fuera crucificado. Tomaron a
Jesús y lo sacaron.
019:017 Salió, cargando su cruz, a un lugar llamado « El sitio de la
calavera,» que en Hebreo es llamado, «Gólgota,»
019:018 donde lo crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado,
y Jesús en el medio.
019:019 Pilato también escribió un título y lo puso sobre la cruz.
Decía, «JESÚS DE NAZARET, EL REY DE LOS JUDÍOS.»
019:020 Entonces muchos de los Judíos leyeron este título, pues el
lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca a la ciudad; y
estaba escrito en hebreo, latín y griego.
019:021 Los jefes de los sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato,
«No escribas, `El rey de los judíos,´ sino `dijo, soy el rey
de los Judíos.´»