005:009 Inmediatamente, el hombre sanó, tomó su camilla y caminó.
Ocurrió que ese día era sabático[57].
005:010 Así que los Judíos le dijeron al que había sino sanado, «Es el
día sabático. No es permitido para ti cargar la camilla.»
005:011 Él les contestó, «Aquel que me sanó, también me dijo, `Toma tu
camilla y camina.´»
005:012 Después ellos le preguntaron, «¿Quién es el hombre que te
dijo, `Toma tu camilla y camina´?»
005:013 Pero aquel que fue curado no sabía quien lo había hecho,
porque Jesús se había ido[58] y había una multitud en el
lugar.
005:014 Luego Jesús lo encontró en el templo, y le dijo «Pon atención,
ya estas sano, no peques más, para que nada peor te suceda.»
005:015 El hombre se fue, y le dijo a los judíos que había sido Jesús
quien lo había sanado.
005:016 Por esto los judíos persiguieron a Jesús, y buscaban matarlo,
porque hizo estas cosas el día sabático.
005:017 Pero Jesús les contestó, «Mi Padre aún está trabajando, así
que yo estoy trabajando, también.»
005:018 Por esta razón los judíos buscaban aún más matarlo, porque no
sólo rompía el día sabático, sino también llamaba su Padre a
Dios, haciéndose Él mismo igual a Dios.
005:019 Jesús entonces les contestó, «Con seguridad, les digo, el Hijo
no puede hacer nada por si mismo, sino lo que ve hacer al
Padre. Porque cualquier cosa que Él haga, así mismo las hace
el Hijo.
005:020 Porque el Padre tiene afecto por el Hijo, y le muestra todas
las cosas que Él mismo hace. Él le mostrará obras más grandes
que está, para que puedan maravillarse.
005:021 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida,
también el Hijo le da vida a quien Él desee.
005:022 Porque el Padre no juzga a nadie, pero le ha dado todo juicio
al Hijo,
005:023 para que todos puedan honrar al Hijo, así como alaban al
Padre. Aquél que no honre al Hijo no honra al Padre que lo
envió.
005:024 «Con seguridad les digo, aquel que escuche mi palabra, y
creerá en quien me envió, tiene vida eterna, y no va a
juicios, sino que ha pasado de muerto a vivo.
005:025 Con seguridad les digo, llega la hora, y es ahora, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y aquellos que escuchen
vivirán.
005:026 Porque así como le Padre tiene vida en si mismo, así le dio al
Hijo también para tener vida en si mismo.
005:027 También le dio su autoridad para ejercer juicios, porque Él es
un hijo de hombre[59].
005:028 No se maravillen de esto, porque la hora llega, en la que
todos los que están en las tumbas oirán su voz,
005:029 y saldrán; aquellos que han hecho bien, a la resurrección de
la vida; y aquellos que han hecho mal, a la resurrección del
juicio.
005:030 Por mi mismo no puedo hacer nada. Cuando escucho[60], juzgo, y
mi juicio es justo; porque no busco mi propia voluntad, sino
la voluntad de mi Padre quien me envió.
005:031 «Si doy testimonio sobre mi mismo, mi testimonio no es
válido.
005:032 Es otro quien da testimonio sobre mi. Se que el testimonio que
da sobre mí es cierto.
005:033 Ustedes han sido[61] enviados a Juan, y él ha dado testimonio
a la verdad.
005:034 Pero el testimonio que recibo no es de hombres. Aunque, digo
estas cosas para que se puedan salvar.
005:035 Él era la lampara brillante y encendida, y ustedes estaban
ansiosos por alegrarse un tiempo en su luz.
005:036 Pero el testimonio que tengo es más grande que el de Juan,
pues los trabajos que el Padre me dio para cumplir, los
trabajos precisos que hago, dan testimonio sobre mi: que el
Padre me ha enviado.
005:037 El Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio sobre mí.
Ustedes no han oído su voz en momento alguno, ni han visto su
forma.
005:038 Ustedes no tienen su palabra viva en ustedes; porque no creen
en aquel que Él envío.
005:039 «Buscan las Escrituras, porque piensan que en ellas tienen
vida eterna; y estas son las que dan testimonio sobre mí.
005:040 Pero ustedes no desean venir a mí[62], para poder tener vida.
005:041 No recibo gloria de los hombres.
005:042 Pero se, que ustedes no tienen el amor de Dios en ustedes
mismos.
005:043 Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes no me reciben.
Si otro viene en su propio nombre, ustedes lo recibirán.
005:044 ¿Cómo pueden ustedes creer, que reciben gloria quienes se
alaban unos a otros[63], y no buscan la gloria que viene del
único Dios?
005:045 «No piensen que los acusaré ante el Padre. Hay uno que los
acusará, Moisés[64], en quien ustedes han puesto su
esperanza.
005:046 Porque si creyeran en Moisés, creerían en mí, pues él escribió
sobre mi.
005:047 Pero si no creen sus escritos, ¿Cómo creerán mis palabras?»
6
006:001 Después de estas cosas, Jesús fue al otro lado del lago[65]
Galilea, que también es llamado el Lago de Tiberias[66].
006:002 Una gran multitud lo seguía, porque habían visto los milagros
que hizo con quienes estaban enfermos.
006:003 Jesús subió a una montaña, y se sentó allí con sus discípulos.
006:004 Ocurría que la Pascua, la fiesta de los Judíos, estaba a mano.
006:005 Jesús entonces levantando sus ojos, y viendo que una gran
multitud venía a Él, le dijo a Felipe, «¿Dónde vamos a comprar
pan, para que estos puedan comer?»
006:006 Esto lo dijo para probarlo, porque el mismo sabía lo que
haría.
006:007 Felipe contestó, «Doscientos denarios en pan no serían
suficientes para que cada uno de ellos reciba un poco.»
006:008 Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Pedro, le dijo,
006:009 «Hay un niño aquí que tiene cinco panes de cebada[67] y dos
pescados, pero ¿Qué es esto para tantos?»
006:010 Jesús dijo, «Hagan que la gente se siente.» En ese lugar había
mucho espacio en el pasto. Así que los hombres se sentaron,
quienes eran alrededor de cinco mil.
006:011 Jesús tomó los pedazos, y habiendo dado gracias, comenzó a
distribuirlos a los discípulos, y los discípulos a los que
estaban sentados[68]; de la misma forma con los peces tanto
como ellos deseaban.
006:012 Cuando estuvieron llenos, le dijo a sus discípulos, «Recojan
los pedazos que quedaron, para que nada se pierda.»
006:013 Así que los recolectaron, y llenaron doce canastos con los
restos de las cinco tajadas, que habían dejado los que habían
comido[69].
006:014 Entonces cuando la gente vio las señales que Jesús hizo,
dijeron, «Este es verdaderamente el profeta que viene al
mundo.»
006:015 Entonces Jesús, percibiendo que iban a ir y tomarlo por la
fuerza, para hacerlo rey, se retiró a la montaña. [ 70]
006:016 Cuando se hizo noche, sus discípulos fueron al lago
006:017 entraron al bote y fueron por el lago hacia Capernaum. Estaba
oscuro y Jesús aún no había ido donde ellos.
006:018 El lago era agitado por un gran viento que soplaba.
006:019 Entonces, cuando habían remado cerca de veinticinco o treinta
estadios[71] vieron a Jesús caminando sobre el lago, y
acercándose al bote; y tuvieron miedo.
006:020 Pero Él les dijo, «SOY YO. No tengan miedo.»
006:021 Entonces deseaban recibirlo en el bote. Y de inmediato el bote
quedó en tierra en el sitio al que se dirigían.
006:022 Al día siguiente, la multitud que estaba al otro lado del lago
vio que no habían más botes allí excepto en el que se habían
embarcado los discípulos, y que Jesús no había entrado con sus
discípulos en el bote, sino que ellos se habían ido solos.
006:023 Sin embargo llegaron botes de Tiberia cerca al sitio donde
comieron pan después de que el Señor había dado gracias.
006:024 Entonces cuando la multitud vio que Jesús no estaba allí, ni
sus discípulos, ellos mismos entraron en los botes, y fueron a
Capernaum, buscando a Jesús.
006:025 Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron,
«Rabí, ¿Cuándo viniste aquí?»
006:026 Jesús les contestó, «Con seguridad les digo, me buscan, no
porque vieron señales, sino porque comieron pan y quedaron
llenos.
006:027 No trabajen por la comida que perece, sino por la comida que
permanece en la vida eterna, de la cual el Hijo del Hombre les
dará. Porque Dios el Padre se lo ha concedido.»
006:028 Ellos entonces le dijeron, «¿Qué debemos hacer, para poder
realizar los trabajos de Dios?»
006:029 Jesús les contestó, «Este es el trabajo de Dios, que ustedes
crean en aquel que Él ha enviado.»
006:030 Entonces ellos le dijeron, «¿Qué señal haces para que podamos
ver y creerte? ¿Qué obras realizas?
006:031 Nuestros padres comieron mana en el desierto. Como está
escrito, `Él les dio pan del cielo[72] para comer.´»
006:032 Jesús entonces les dijo, «Con seguridad, les digo, no fue
Moisés quien les dio pan del cielo, sino mi Padre da el
verdadero pan del cielo.
006:033 Porque el pan de Dios es quien viene del cielo, y da vida a
este mundo.»