004:017 La mujer le contestó, «No tengo marido.»
Jesús le dijo, «Dijiste bien, `No tengo marido,´
004:018 porque tuviste 5 maridos; y con el que estás ahora no es tu
marido. Esto que has dicho es verdad.»
004:019 La mujer le dijo, «Señor, percibo que eres un profeta.
004:020 Nuestros padres alabaron en estas montañas, y ustedes los
Judíos dicen que en Jerusalén es el sitio donde la gente
debería adorar.»
004:021 Jesús le dijo «Mujer, creeme, vendrá la hora, cuando ni en
esta montaña, ni en Jerusalén, alabarán al Padre [42].
004:022 Ustedes alaban lo que no conocen. Nosotros alabamos lo que
conocemos; porque la salvación es de los Judíos.
004:023 Pero la hora llega, y ahora es, cuando el verdadero adorador
alabará al Padre en espíritu y verdad; porque el Padre busca
aquellos para que sean quienes lo alaben[43].
004:024 Dios es Espíritu, y aquellos que lo alaban, deben alabar en
espíritu y verdad.»
004:025 La mujer le dijo, «Yo se que el Mesías viene,» (aquel que es
llamado Cristo[44]). «Cuando venga, nos declarará todas estas
cosas.»
004:026 Jesús le dijo, «Yo soy Él. Quien contigo habla.»
004:027 Entonces llegaron sus discípulos. Se maravillaron porque Él
hablaba con una mujer; aunque ninguno dijo, «¿Qué estás
buscando?»[45] o «¿Por qué hablas con ella?»
004:028 Así que la mujer dejó su jarra de agua, y fue a la ciudad, y
le dijo a la gente,
004:029 «Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que he
hecho. ¿Puede este ser el Cristo?»
004:030 La gente salió de la ciudad, y fue donde Él.
004:031 Mientras tanto, los discípulos lo apuraron diciendo, «Rabí,
come.»
004:032 Pero Él les dijo, «Tengo alimento para comer[46], del que
ustedes no saben»
004:033 Los discípulos entonces se dijeron unos a otros, «¿Alguien le
ha traído algo de comer?»
004:034 Jesús les dijo, «Mi alimento es hacer la voluntad del que me
envió, y completar su trabajo[47].
004:035 ¿No dicen ustedes, `Aún quedan cuatro meses para la cosecha?´
Observen, les digo levanten sus ojos y vean los campos que ya
están blancos[48] para la cosecha.
004:036 Aquel que recoge recibe jornal, y recoge fruto para la vida
eterna; para que tanto el que cultiva como el que recoge
puedan disfrutar juntos.
004:037 Porque esta frase es cierta, `Uno siembra, y otro recoge. ´
004:038 Los envié a recoger aquello por lo que no han trabajado. Otros
lo han trabajado, y ustedes han entrado en su trabajo.»
004:039 Muchos de la ciudad de los Samaritanos creyeron en Él por las
palabras de la mujer que había dado testimonio, «Me dijo todo
lo que había hecho.»
004:040 Así que cuando los samaritanos fueron donde Él, le rogaron
quedarse con ellos. Él se quedó allí dos días.
004:041 Muchos más creyeron por causa de su palabra.
004:042 Le dijeron a la mujer, « Ahora creemos, no por lo que has
dicho; sino porque lo hemos oído por nosotros mismos, y
sabemos que de hecho este es el Cristo[49], el Salvador del
mundo.»
004:043 Después de dos días Él salio de allí y fue a Galilea.
004:044 Porque Jesús mismo dio testimonio que un profeta no tiene
honor en su propia tierra.
004:045 Así que cuando fue a Galilea, la gente de Galilea lo recibió,
habiendo visto todas las cosas que hizo en Jerusalén durante
la fiesta, porque ellos también habían ido a la fiesta.
004:046 Entonces Jesús fue de nuevo a Cana en Galilea, donde había
convertido el agua en vino. Había cierto hombre noble[50] cuyo
hijo estaba enfermo en Capernaum.
004:047 Cuando escuchó que Jesús había salido de Judea hacia Galilea,
fue donde Él, y le rogó que viniera y sanara a su hijo, porque
estaba a punto de morir.
004:048 Jesús entonces le dijo, «A menos que ustedes vean señales y
maravillas, no creerán de forma alguna.»
004:049 El hombre noble le dijo, «Señor, ven antes de que mi niño
muera.»
004:050 Jesús le dijo, «Ve por tu camino. Tu hijo vive.» El hombre
creyó la palabra que Jesús le había dicho, y fue por su
camino.
004:051 Mientras se acercaba, sus siervos lo encontraron y le
reportaron «¡Tu hijo vive!»
004:052 Así que Él les preguntó la hora a la que había empezado a
mejorar. Ellos entonces le dijeron, «Ayer a la séptima
hora[51] la fiebre lo abandonó.»
004:053 Así que el padre sabiendo que esa era la hora en la que Jesús
le había dicho, «Tu hijo vive.» Creyó, así como su casa
entera[52].
004:054 Es es nuevamente la segunda señal que Jesús hizo, saliendo de
Judea hacia Galilea.
5
005:001 Después de esto, hubo una fiesta de los Judíos, y Jesús fue a
Jerusalén.
005:002 En Jerusalén por la puerta de las ovejas[53], hay una
piscina[54], llamada en Hebreo, «Betesda[55],» la cual tiene
cinco pórticos.
005:003 En estos yacía una gran multitud de enfermos, ciegos,
inválidos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua;
005:004 porque un ángel del Señor bajaba en ocasiones a la piscina, y
agitaba el agua. Quien entrara primero después de la agitación
quedaba limpio de cualquier enfermedad que tuviera. [56]
005:005 Cierto hombre estaba allí, había estado enfermo por treinta y
ocho años.
005:006 Cuando Jesús lo vio yaciendo allí, y supo que había estado
enfermo por un largo tiempo, le preguntó, «¿Deseas ser
sanado?»
005:007 El hombre enfermo le contestó, «Señor, no tengo nadie que me
ponga en la piscina cuando el agua se agita, mientras llego
otro entra antes que yo.»