En la de la Pintorería existe un palacio, de fachada plateresca, con un

hermoso escudo de armas labrado en su frontis. Se edificó en el siglo

XVII sobre el propio solar en donde estuvo el palacio de los reyes

Alfonsos, _el Sabio_ y _el Justiciero_.

Especialmente digna de mención entre tanto edificio notable es la

llamada de los Álava, emplazada entre las calles de la Zapatería y de la

Herrería. Por lo que de ella resta se comprende que debió ser un

soberbio y espléndido palacio de hacia la mitad del siglo XV. (Lám. 9.)

La fachada que da a la calle de la Zapatería es de estilo serio, formada

de grandes sillares, y en ella hay dos amplias puertas con arcos

apuntados y ventanales con escudos de armas, follajes y labrados de

imponderable gusto. La otra fachada está formada por una galería ojival,

de arcos elegantes y columnas de esbeltez noble.

Toda esta parte alta de la ciudad, tan señoril, tan típica y tan

melancólica está llena de ruinas verdaderamente interesantes.

Aun podríamos glosar ciertos edificios, como la cárcel, los mercados, el

teatro y la plaza de toros, si hubiese en ellos algo digno de mención.

Pero son tan vulgares, que el buen gusto impone sobre ellos una previa

censura y será prudente callarlos.

CATEDRAL NUEVA

(EN CONSTRUCCIÓN)

HISTORIA

La extensión de la Diócesis alavesa, que comprende, como se sabe, las

tres provincias vascongadas; lo insuficiente de la Catedral vieja, según

vimos al describirla, y el propósito, ya de luengos años, de dotar al

Episcopado y a Vitoria de una Catedral digna de tan amplia diócesis,

fueron razones que abonaron la actividad del prelado Sr. Cadena y Eleta,

el cual acometió la empresa magna de construir la nueva Catedral.

(Láminas 10 a 16.)

El 24 de febrero de 1900 convocó en el Palacio Episcopal a los

representantes de las fuerzas vivas y entidades intelectuales y

artísticas de la población, exponiéndoles el proyecto, que fué acogido

con entusiasmo.

Se designó una ponencia técnica, compuesta de los arquitectos Sres.

Iñiguez de Betolaza, Aguirre y Apraiz, los que dictaminaron como lugar

más apropiado para el emplazamiento de la Catedral nueva el convento de

las Religiosas Brígidas, situado entre las calles del Prado, de Castilla

y de la Magdalena.

Se resolvió la celebración de un concurso, y el 27 de febrero de 1906

publicó las bases la _Gaceta_. El coste de las obras se fijaba en cinco

millones de pesetas. El jurado, compuesto de los Sres. D. Augusto Font,

profesor de Composición y Proyectos de la Escuela de Arquitectura de

Barcelona; de D. Ricardo Magdalena, arquitecto municipal de Zaragoza; de

D. Joaquín Pavía, arquitecto de San Sebastián; de D. Fausto Iñiguez de

Betolaza, arquitecto diocesano de Álava, y de D. José María Basterra,

arquitecto de Bilbao, acordó, por unanimidad, premiar el proyecto de los

Sres. D. Javier de Luque y D. Julián Apraiz, que es el que se está

ejecutando.

La colocación de la primera piedra--con asistencia de los Reyes, del

Nuncio, a nombre de Su Santidad, de los Arzobispos y Obispos de Burgos,

de Sevilla, de Santander, de Pamplona, de Vitoria, de León y de

Tarazona, y de todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas

de la provincia,--fué una efemerides gloriosa, y la fecha del 4 de

agosto de 1907 va unida al nacimiento oficial de la grandiosa fábrica.

[Illustration: Lámina 10.

VITORIA Proyecto de la nueva Catedral en construcción.]

ESTILO Y DESCRIPCIÓN

Según el proyecto de los Sres. Luque y Apraiz, el estilo de la nueva

Catedral será el ojival puro del siglo XIII, con todo el adorno,

filigrana y riqueza de líneas que dicho estilo permite y sin perjuicio

de la severa gravedad que lo caracteriza.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva: Detalle de un ventanal de la

cripta.]

La fachada principal, lo mismo que las laterales, situadas en los

extremos de la nave transversal del crucero, serán primorosos trabajos

de calado y crestería, de igual modo que los pináculos, ventanales y

agujas.

Tendrá la Catedral una innovación muy conveniente; la de que el coro

estará rodeando el ábside, y así no quitará la vista del altar y capilla

mayor, como sucede en la Catedral vieja de Vitoria y en otras varias.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva:

Detalles del pórtico.]

La planta de la Catedral tendrá la forma de una cruz latina. Le precede

un gran pórtico, compuesto de tres bóvedas, cuya magnificencia anunciará

la riqueza y grandiosidad interior.

Sobre los tramos extremos se alzarán las dos torres que, desde su planta

a la cúspide, tendrán 97 metros de altura y serán muy ligeras y

afiligranadas. El cimborrio, también bellísimo, está, por su estructura,

inspirado en el célebre de Burgos.

El pórtico da acceso por tres grandes puertas al interior, que se

compone de cinco naves.

El coste de la Catedral será de siete a ocho millones de pesetas.

Se instalará calefacción por el sistema de vapor y tuberías de agua

condensada.

El alumbrado eléctrico será espléndido, conforme a los últimos

adelantos.

Las cinco naves han de ser muy espaciosas; la central, de 14 metros de

anchura, de eje a eje; las dos laterales inmediatas, de ocho metros, y

las otras dos laterales alejadas, de seis metros y medio.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva:

Capitel del pórtico.]

[Illustration: Lámina 11.

VITORIA Detalles del pórtico de la Catedral nueva.]

[Illustration: Detalle de un capitel de la nave baja.]

El futuro templo ocupará una extensión total de 118 metros de largo por

48 de ancho.

Adosada a la Catedral, y en el lado correspondiente a la calle de la

Magdalena, por la cual tendrá su entrada principal, se construirá la

parroquia, que ocupará una extensión de 40 metros de largo por 24 de

ancho.

A la derecha de la entrada de la parroquia se hallará la capilla

bautismal y siguiendo la misma línea y hacia el fondo, el comulgatorio,

la sacristía, el archivo parroquial, la colecturía y un vestíbulo.

En el costado izquierdo de la parroquia se habilitarán, entre otras

dependencias, el vestuario, sala de monaguillos, despacho del Director y

salón de ensayo de los músicos. En el fondo, detrás del altar mayor, un

hermoso patio y a continuación el almacén y taller.

En la parte posterior izquierda, o sea con orientación al Mediodía, se

construirá el claustro, que será cuadrado, tendrá grandes arcadas y

ocupará una extensión de 900 metros cuadrados. En el fondo del claustro,

la sacristía de canónigos y la sala capitular.

Detrás de la sala capitular el archivo y la secretaría; a la derecha, el

despacho del Secretario, con antesala y vestíbulo, y a la izquierda, la

sala particular del Obispo, con antesala y vestíbulo también.

En total, el claustro y sus dependencias ocuparán una extensión de 1.600

metros cuadrados.

Entre las adosadas a los muros y las aisladas, el templo constará de 82

grandes columnas.

[Illustration: Lámina 12.

LA IRA LA CARIDAD LA FALSA AMISTAD LA PEREZA

VITORIA Capiteles simbólicos de la Catedral nueva.]

La cripta ocupa la extensión de la girola, y tanto las torres como el

cimborrio y el crucero rematarán en cruces de hierro esbeltas y

airosísimas.

LA CRIPTA.

La cripta de la nueva Catedral, que hemos visitado varias veces,

acompañados del arquitecto, Sr. Luque, el cual, con el Sr. Apraiz, es

autor, como ya se ha dicho, del proyecto en obras, se destina a panteón

de los Obispos de la diócesis vascongada, y está situada debajo del

espacio que en la Catedral propiamente dicha constituirá la girola.

Es la cripta de forma semicircular, y se compone de la nave de

circulación y de siete capillas, entre las cuales se destacan por su

arte primoroso y suntuario las del Rosario, la de Vizcaya, la de la

Virgen de Begoña y la capilla de Navarra.

En la capilla central se ha colocado el altar del Cristo de la Buena

Muerte, labrado todo en mármol de Carrara por el notabilísimo escultor

D. Emilio Molina. En los entrepaños están los sepulcros de los Prelados

y varios bocetos en barro que dan perfecta idea de cómo quedarán el día

en que estén terminados.

El estilo general de la cripta es el mismo que ha de presidir en toda la

obra, o sea el ojival del siglo XIII, con las influencias modernas que,

necesariamente, han de prestarle los progresos artísticos conseguidos.

Todos los arcos ojivales son rebajados, de una gran robustez, y están

reunidos en los centros de las bóvedas por 14 enormes claves de

afiligranadas y variadísimas tracerías.

[Illustration: Lámina 13.

VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.]

[Illustration: Lámina 14.

VITORIA Catedral nueva: Friso de un ventanal ornamentado con motivos de

la guerra de Melilla.]

[Illustration: Lámina 15.

VITORIA Cripta de la nueva Catedral.]

[Illustration: Lámina 16.

VITORIA Catedral nueva: Estado de las obras en octubre de 1912.]

Los capiteles de las columnas, que son, como las bases, de mármol de

Escobedo, representan: los unos, asuntos religiosos, como los

Mandamientos, las Obras de misericordia, los Pecados capitales; los

otros, asuntos profanos, escenas y pasajes de historia y guerra; y

algunos están compuestos de figuras grotescas y animales fantásticos,

entrelazados por hojas de cardo, laurel, roble, etc., según el

simbolismo del capitel.

La cripta recibe luz durante el día por 21 vidrieras (tres por cada

capilla), cada una de las cuales reproduce un pasaje bíblico. Por fuera,

los arcos de cada ventanal están también decorados en delicadísimas

tallas de hojarascas y figuras grotescas del propio estilo.

El pavimento de la cripta es de mármol blanco, contorneado por fajas del

mismo material y de color salmón.

La cripta es aneja á la Catedral, y cuando el templo esté acabado se

descenderá a ella por un tramo de escalera que, arrancando detrás de la

capilla mayor conducirá a la mesilla que actualmente sirve de pórtico de

ingreso, y en la cual la escalera se bifurca en otros dos tramos que

terminan en el suelo de la cripta.

Esta escalera va provista en toda su longitud de un monumental pasamanos

de mármol de Escobedo con tracería ojival y cubierta por bóvedas de

crucería rampantes. La clave de la bóveda de la escalera está exornada

de los atributos episcopales.

JUICIOS SOBRE EL PROYECTO.

El juicio que tan grandiosa fábrica ha merecido a las autoridades más

doctas, nos excusa de todo comentario.

La impresión que lo hasta ahora construído, la cripta, nos produjo las

varias veces que la visitamos, es de grandiosidad, de suntuosidad, de

austeridad, de elegancia, de arte majestuoso, severo y rico.

Críticos de arte tan reputados como los Sres. D. José Ramón Mélida, D.

Francisco Alcántara y D. Rafael Domenech, juzgaron la instalación de

fotografías y modelos en yeso de las obras de esta Catedral nueva en la

Exposición de Arquitectura de Madrid, por abril de 1911, como algo

extraordinario por su arte y su magnificencia. Y la Sociedad Central de

Arquitectos, en oficio suscrito por su presidente, Sr. Lampérez, se

dirigió con tal motivo al Presidente de la Junta de Obras de la nueva

Catedral de Vitoria, felicitándole calurosamente por lo grandioso y

acabado del proyecto, el cual, terminado en su ejecución, será, como tan

repetidamente hemos dicho, honor de Vitoria, de su diócesis y de España

entera.

BASÍLICA DE ARMENTIA

HISTORIA

«En lo más alegre, sano y ópimo de la llanura de Álava»--según Ibáñez en

su _Vida de San Prudencio_--está situada Armentia, aldea del

Ayuntamiento de Vitoria, a dos kilómetros de la capital.

La tarde en que, guiados por el Gobernador de la provincia, don Salvador

Aragón, visitamos la admirable basílica, pudimos gratamente testimoniar

el ambiente de campo y de égloga que D. Federico Baráibar señala en su

_Epigrafía armentiense_.

«El caserío--dice el Sr. Baráibar--disperso en planos distintos, es

ventilado y sano, y el paisaje que le sirve de fondo, abierto,

amenísimo, con alternativas de tierras de labor, cerrados bosques y

todas las incomparables bellezas de la Llanada de Álava.

»A las casas y palacios han sucedido nogales gigantescos; a las calles y

plazas, muros de madreselvas y abillurris, y setos de perenne brusco. No

hay bullir de gentes como cuando aquello fué refugio de cristianos

batidos por los árabes; pero tampoco deprimente silencio; al contrario,

las simpáticas voces de los campos suenan por allí libres y señoras,

descollando entre todas, dulcísima y perpetua, la de la fuente que brota

en Mendibe, y corriendo por el pueblo, se para a veces y forma remansos

apacibles.»

¿De dónde viene el nombre de Armentia? Para Hernao, Larramendi y otros

convencidos tubalistas, es simplemente variante del de Armenia, e

impuesto por el propio Túbal, estirpe obligada de otras poblaciones

españolas. Ibáñez dice que Armentegui quiere decir en vascongado «lugar

de armenios», y que en las llanuras de Álava estableció Túbal su

colonia, cuya capital fué Armentia.

Para el Sr. Baráibar la composición del vocablo Armentia da una

etimología razonable. En vascuence _arr_ es piedra y _mendi_ monte; y el

artículo _ad_, sufijado o pospuesto, dieron el término de Armentia, que

significa «monte pedregoso o cantera», aludiendo a alguna notable en

aquel lugar.

Según el Sr. Carreras Candi, en su _Obispado y fueros de Álava_, hacia

el año 871, aparece ya como Obispo de Álava o de Armentia, puesto que

con entrambos nombres figura el prelado Bivere, oriundo de una noble

familia leonesa, refugiada en Álava.

«Bivere--escribe el Sr. Carreras Candi--debió ejercer muchos años el

episcopado o hubo algún Obispo intermedio del cual nada se sabe hasta

ahora.» Después, en la cronología episcopal hasta el siglo XII Armentia

es sucesivamente incorporada y desmembrada de la Sede de Calahorra,

hasta que D. Rodrigo de Cascante, al firmar en 1181 el Fuero que otorgó

a Vitoria D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra, se tituló _Armentiensis

episcopus_.

«Consagrada la basílica bajo la advocación de San Andrés--dice el Sr.

Amador de los Ríos,--y mientras Calahorra está en poder del sarraceno,

Armentia es respetada desde los últimos días del siglo VIII como una

nueva diócesis. Sólo en 1088, muerto el obispo Fortunio II, uno de los

sabios Prelados que defienden en Roma el Rito Isidoriano, es agregada

por autoridad de Alfonso VI a su antigua matriz, rescatada ya Calahorra

del poder árabe.

»Desposeída de la silla episcopal, fué convertida la basílica de

Armentia en colegiata, cuyo carácter conservó hasta 1498, en que

trasladaron título y autoridad los Reyes Católicos a la parroquia de

Santa María de Suso, armados al propósito de una bula pedida a Alejandro

VI.

»Así pasó la importancia jerárquica de la basílica de San Andrés de

Armentia; trescientos sesenta y tres años ha servido de parroquia,

cuatrocientos diez fué colegiata; sobre dos siglos alcanzó la categoría

de sede episcopal.»

ESTILO Y DESCRIPCIÓN

¿Ha conservado en tantas vicisitudes la integridad y la pureza de su

primitiva construcción? Las investigaciones arqueológicas del señor

Amador de los Ríos han realizado en este punto una empresa tan ardua

como inmejorable. Gracias a los desvelos del insigne erudito podemos hoy

trazar la historia de este glorioso monumento, verdadera joya románica,

aun cuando profanada por dos reconstrucciones incalificables e

increíbles.

[Illustration: Planta de San Andrés de Armentia.

(Plano de D. Vicente Lampérez.)]

Desde el siglo VIII, en que se construyó, hasta los años de 1776, en

que, según la Academia de la Historia, «se mudó enteramente el semblante

de la antigua fábrica», en el larguísimo trayecto de diez centurias, la

basílica de Armentia ha sido despojada y trastornada de modo bárbaro.

[Illustration: Lámina 17.

ARMENTIA Vista exterior de la basílica.]

FACHADA.

«La fachada principal, esto es, la imafronte--dice el Sr. Amador de los

Ríos,--tal como había llegado a los tiempos modernos, constaba de dos

cuerpos; encerraba el primero la portada, compuesta de un arco

adintelado, sobre el cual se levantaba un tímpano de medio punto, ornado

de relieves y coronado por bella cimbra; mostraba el segundo cuerpo, en

su centro, al Salvador, rodeado de los Apóstoles, en figuras de alto

relieve, y veíase a los lados otros relieves, que en más antiguas

esculturas representaban pasajes del Nuevo Testamento.

»Quedó la imafronte, en 1776, despojada de toda decoración y cerrada

enteramente al acceso público; los miembros arquitectónicos y los

relieves que la enriquecían fueron trasladados a un pórtico viñolesco,

de cinco arcos redondos, el cual ofrece ahora entrada a la iglesia, y

colocados allí con cierto desorden, que produce, en verdad, muy extraño

efecto. (Lám. 17.)

»Entretanto, las impostas que, adornadas de un falso ajedrezado o de

vástagos y flores, y siempre dispuestas en bisante, señalaron la

división de los referidos cuerpos, y los canecillos y modillones, que

recibieron y formaron el primitivo tejaroz, fueron distribuídos en la

nueva fachada de 1776, ya para recibir las jambas de las ventanas, ya

para servir de asiento a la cornisa que sostiene la armadura de aquella

desdichada construcción, arrimada a la antigua basílica, para dar posada

al párroco. Esta singular dislocación de miembros arquitectónicos

aumenta por extremo el raro y desagradable efecto del pórtico.»

PÓRTICO.

Fijando en él la investigadora mirada no es difícil reconocer, sin

embargo, que esas inarmónicas incrustaciones, en que se muestra cierto

loable respeto a los restos de la basílica, cuyo exterior se destruía,

dan claro testimonio de tres diferentes edades artísticas, las cuales

abarcan por entero la época más floreciente de la historia de Armentia.

[Illustration: Lámina 18.

ARMENTIA Pórtico de la basílica.]

Compruébase esta observación en el muro lateral de la cabeza del

pórtico, dentro de dos arcos de medianas dimensiones que allí pudieron

armarse.

Vese la parte central de los mismos ocupada por preciosos fragmentos de

los relieves que, antes de 1776, llenaban las extremidades del segundo

cuerpo de la imafronte, y que pertenecieron, sin duda, a la primera

construcción de la basílica, debida a los cristianos acogidos en el

suelo alavés durante la segunda mitad del siglo VIII o primeros años del

IX. (Lám. 18.)

RELIEVES DEL PÓRTICO.

Difícil es determinar hoy lo que estos relieves individualmente figuran,

reducidos como están a inconexos fragmentos y asentados en el muro de

una manera tan fortuita.

Como se ha insinuado ya, todos estos relieves representan pasajes de la

vida de Jesucristo; y por la disposición especial del conjunto; por la

rara proporción de las figuras, que revela un arte que se transforma o

tiende a desaparecer; por la rudeza del diseño; por el plegado

característico de los paños, y, finalmente, por la manera tradicional de

ejecución y la forma típica de producir el claroscuro, no vacilamos en

colocar tan singulares esculturas bien andado ya el referido siglo IX.

Así, pues, los relieves pertenecieron a la basílica, que ya era Catedral

en tiempos de Alfonso, _el Casto_, en los últimos días del arte latino

bizantino y primeros del románico. (Lám. 19.)

[Illustration: Lámina 19.

ARMENTIA Relieves del pórtico de la basílica.]

LÁPIDAS E INSCRIPCIONES DEL PÓRTICO.

Al estilo románico, en las dos épocas de su largo desarrollo, pertenecen

las columnas y capiteles, que indican su mayor florecimiento, y los

arcos, que muestran su decadencia, iniciada ya en ellos la manifestación

ojival.

Muéstranse los fustes adornados por monumentales estatuas adheridas, que

hacen oficio de cariátides, como en la Cámara Santa de Oviedo y en otras

construcciones religiosas de los siglos XI y XII; apúntanse los arcos

ligeramente, como en algunas iglesias parroquiales de Asturias y

Castilla y en todas las que se construyeron en Sevilla y Córdoba, recién

conquistadas por San Fernando. La basílica, pues, había experimentado

dos transformaciones dentro de los siglos XI y XII. ¿Qué documentos

positivos podían confirmar esta deducción arqueológica? Con sólo volver

la vista a los relieves y miembros arquitectónicos incrustados en el

muro longitudinal, nos era dado, por fortuna, hallar camino para

autorizar históricamente la hipótesis.

LOS TÍMPANOS.

Contémplase, en efecto, en la parte central, el gran tímpano que hasta

1776 decoró el segundo cuerpo de la imafronte; en él se halla

representado el Salvador rodeado de los doce Apóstoles. Jesús, cuya

figura es harto mayor que las de sus discípulos, aparece como éstos, en

pie, vistiendo amplia túnica talar y cubriendo sus hombros afibrado

manto.

Para quien, guiado de espíritu investigador y crítico haya estudiado los

monumentos que se erigen en Asturias, León y Castilla durante los siglos

XI y XII, no puede ser dudoso que este interesante relieve si no

pertenece de lleno a la gloriosa era del imperio español, inaugurada

por un Fernando I y cerrada por el no menos esclarecido Alfonso VII

(1038 a 1157), lleva impreso profundamente el sello de aquel arte que

tantas maravillas había producido en la basílica de San Juan Bautista,

consagrada desde 1032 al preclaro Isidoro de Sevilla, y en la ya

referida Cámara Santa de la Catedral ovetense, ampliada por la

magnificencia de Alfonso VI.

A la derecha de este gran tímpano mírase asimismo el de la portada, que

constituía la decoración del primer cuerpo del imafronte; el arquitecto

de 1776 armóle allí de tal manera, que semejó con él cierta especie de

sepulcro, en cuyo centro colocó un bulto o estatua yacente del siglo

XIV. Delante, sin exceder de la línea del muro, poníale varias columnas

ochavadas, que tomó tal vez de otros monumentos interiores del

trastornado templo. (Lám. 20.)

Sobre este remedo de enterramiento, que no han vacilado en señalar como

tal sepulcro entendidos investigadores, asentóse, pues, el referido

tímpano, obra en verdad muy digna de detenido examen.

Fórmalo un arco de medio punto, orlado en su periferia externa de una

franja enriquecida de vástagos serpenteantes y de flores, que acusan su

origen bizantino, y enriquecido en la interna por una inscripción de

caracteres latinos, todavía isidorianos, la cual ofrece la lección

siguiente:

[Illustration: +REX SABBAOTh MAGNVS DEVS EST ET DICITVR AGNVS]

Ocupa el semicírculo una tabla de piedra, dividida en dos zonas; hállase

la superior ennoblecida por la representación simbólica del inmaculado

Cordero, y la Cruz dominicana, encerrado todo en un nimbo sencillo con

este expresivo verso leonino, grabado en su contorno:

[Illustration: Lámina 20. ARMENTIA Lucillo del pórtico de la basílica.]

[Illustration: +MORS EGO SVM MORTIS VOCO R AGNVS SVM LEO FORTIS]

«El primer verso--escribe el Sr. Baráibar--alude, sin duda, a las

proféticas palabras de Oseas (c. 13, v. 14); _Ero mors tua, o mors_. En

el segundo, el león simboliza a Cristo: _Ecce vicit leo de tribu Juda,

radix David_. (De _Apocalipsis_, v. 5.) Este victorioso león, de la

tribu de Judá, descendiente de David, siempre se ha entendido que es del

Salvador del mundo.

El cordero, representación profética de Jesús, desde el Génesis y el

Éxodo, y su más augusta figuración en la ley de gracia, es emblema

frecuente en los monumentos cristianos y presta al de Armentia

extraordinario realce. El verso grabado en el nimbo consuena con el _Ego

sum resurectio et vita_, palabras de Jesús antes de que resucitara a

Lázaro.

A una y otra parte del nimbo se ve arrodillada una figura, coronadas las

dos por nimbos aconchados; la de la derecha del espectador es de Isaías,

ostentando un pergamino, donde se lee: PAX VOBIS; y la de la izquierda

un San Juan Bautista, presentando el mote: ECCE AGNUS DEI. En la faja

que separa las dos zonas hállase esta leyenda, que también forma un

verso leonino:

[Illustration: +PORTA P HANC CELI FIT PERVIA CUIQVE FIDELI]

La traducción de Baráibar, corrigiendo las de Amador de los Ríos y

Becerro de Bengoa, que leyeron e interpretaron equivocadamente, es así:

«Por ésta se hace accesible a todo fiel la puerta del cielo», en

relación con el versículo del Génesis: «Aquí está la casa de Dios y la

puerta del cielo», palabras de Jacob, muy frecuentes en las portadas de

los templos en aquella época.

[Illustration: Lámina 21.

ARMENTIA Puerta de entrada a la basílica.]

Catálogo Monumental de España; Provincia de Álava Inventario general de los monumentos históricos y artísticos de al nación. · 第 5 / 12 段