que llegar a él subiendo la cuesta de su nombre.
La fachada es sencilla, casi pobre, y la torre, de construcción moderna
y estilo bizantino, se edificó sobre la que servía de telégrafo óptico.
[Illustration: Lámina 3.
VITORIA Ntra. Sra. de la Esclavitud en la Catedral vieja.]
[Illustration: Lámina 4.
VITORIA Ntra. Sra. de Avendaño en la ermita de San Martín.]
No tiene pórtico, ni ábside, ni crucero, y las tres naves de que se
compone son estrechas y reducidas.
Hay varios altares y capillas, de las cuales la más hermosa se llama de
la Cruz o de los Pasos. El coro y los retablos carecen de valor
artístico.
El altar mayor es semichurrigueresco, y se compone de tres cuerpos, con
una iconografía detestable.
Son de notar en esta iglesia las pilas bautismales, dos hermosas conchas
de cerca de 70 kilos cada una. Entre ambas pilas hay sendas sepulturas,
en las que antes se enterraban en una los ajusticiados y en otra los
verdugos.
En la citada capilla de los Pasos se guardan los de las procesiones de
Semana Santa, alguno atribuído a Gregorio Hernández, de bastante mérito.
TEMPLO DE SAN MIGUEL
HISTORIA
En el fuero dado a Vitoria por el rey D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra,
se menciona ya una capilla románica fuera de las murallas de la antigua
Villasuso, la cual capilla se convirtió en templo al ensancharse la
ciudad, y por la altura de su emplazamiento hubo que hacer grandes
desmontes y terraplenar gran parte de las viejas murallas, quedando, a
pesar de todo, muy sobre el nivel de las calles que la rodean.
ESTILO
Como las anteriores, ojival, pero más moderno y elegante.
DESCRIPCIÓN
La fachada es airosa, y tiene una portada de gusto románico. El pórtico,
muy alto, luce una doble puerta dividida por un machón central, sobre el
cual, en su hornacina de jaspe, está la Virgen Blanca, patrona de
Vitoria.
Consta el templo de tres naves y crucero.
La puerta principal da a la nave de la Epístola, adornada con la estatua
de San Miguel, y el tímpano ostenta primorosas labores.
En esta nave de la Epístola están los tres altares de la Virgen y el de
San Nicolás, con tallas estimables, y una pila lustral labrada, de gran
mérito.
En la nave del Evangelio hay otros tres altares pequeños, con
enterramientos, y una capilla consagrada a la Virgen Blanca.
El altar mayor es magnífico. Se compone de un gran retablo de tres
cuerpos, todos tres con esculturas, hecho por Juan de Velázquez y
dirigido por Gregorio Hernández. Se contrató en 1624, y fué entregado en
1632.
El estofado y pintado de las imágenes de San Miguel, la Concepción y los
Ángeles los hicieron Diego de la Peña y Diego Valentini Díaz; el retablo
lo pintó y doró el vitoriano Diego de Cisneros, y el zócalo, de mármol
negro de Anda, lo hizo el cantero Sebastián de Amezti. Toda la obra
importó 82.190 reales con 82 maravedises.
En la parte exterior del ábside está la hornacina, en donde se guardaba
el célebre machete vitoriano sobre el cual juraba el síndico cumplir
leal y fielmente su cometido.
TEMPLO DE SAN PEDRO
HISTORIA
Es el templo parroquial de construcción más moderna, pues se edificó a
fines del siglo XV.
ESTILO
Ojival, con labores delicadísimas que le dan un mérito extraordinario.
DESCRIPCIÓN
La fachada, cuya puerta principal da a la calle de la Herrería, tiene un
pórtico ancho adornado con doseletes, en cuyas hornacinas faltan las
estatuas. (Lám. 5.)
Se compone de tres naves y un crucero. A entrambos lados del crucero hay
dos capillas, la bautismal y la de los Reyes, ésta de estilo plateresco,
donde hay algunos lienzos atribuídos a Ribera.
A la derecha del altar mayor se encuentran las capillas del Amor
Hermoso, de la Soledad y del Pilar, con esculturas de Gregorio
Hernández.
En la nave del Evangelio están los altares de San Isidro, San Antonio y
San Cristóbal, con tallas de algún mérito, y en la sacristía se guarda
una mesa de mármol negro de Cuartango, larga de 13 pies y ancha de cinco
pies y medio.
Pero lo verdaderamente notable en la iglesia de San Pedro son sus
monumentos funerarios, de los cuales ha dicho Amador de los Ríos:
[Illustration: Lámina 5.
VITORIA Portada de la iglesia de San Pedro.]
«Ninguna iglesia vascongada ha atesorado tantos y tan preciosamente
artísticos como la iglesia de San Pedro, de Vitoria, que constituye en
este punto un interesante, aunque breve, museo arqueológico.»
En el altar mayor, a ambos lados y en las capillas laterales, puestos
sin orden, hay gran número de sepulcros de tres centurias: del siglo
XIV, del XV y del XVI.
Carcomidos los unos por el tiempo y por la humedad, rotos los otros por
la incuria humana, dos sólos, de entre tantos, se conservan en buen
estado.
Son éstos los sepulcros de D. Pedro Martínez de Álava, guerrero insigne
que acaudilló en la conquista de Granada las huestes alavesas, y de D.
Diego de Álava y Esquivel, su hijo, obispo, sucesivamente, de Astorga,
Ávila y Córdoba, el cual tuvo no escasa intervención en la Corte de
Felipe II.
Entrambos monumentos funerarios son de bronce y ejecutados
primorosamente con las más ricas galas del Renacimiento.
A la rara importancia artística de estas dos joyas tumulares consagró
Amador de los Ríos los siguientes párrafos:
«Levántase la capilla mayor de la iglesia de San Pedro sobre el
pavimento de la iglesia como unos 30 centímetros y elévase el
presbiterio sobre la misma en análoga proporción, formando, en
consecuencia, dos distintos planos.
»En el primero, bajo el arco apuntado que señala el intercolumnio, y al
lado del Evangelio, existe el sepulcro de D. Pedro Martínez; en el
segundo, ya tocando el retablo mayor, se halla el de su hijo D. Diego.
»Compónese el sepulcro de D. Pedro de un lecho mortuorio, cuyo perfil
apenas puede gozarse, de borroso que está, y de la estatua yacente del
capitán insigne, cubierta de una completa armadura y sobre ella una
túnica o dalmática; apoya su cabeza en un rico almohadón, ostentando en
la diestra la espada o montante (de que sólo se ha conservado la
empuñadura, que es preciosa) y dibujados de resalto sobre el pecho los
escudos de armas de su familia y de su esposa, doña María Díaz de
Esquivel.
»A los pies y sobre el lado derecho, siguiendo la antigua usanza, mírase
recostado un pequeño perro, el cual luce un collar elegante con los
escudos de la Casa. En el frente del expresado lecho se ve grabada una
leyenda castellana, que consagra la memoria del guerrero, declarando que
pasó de esta vida «a XX de Enero de MDXXX».
»A esto se reduce, en suma, el monumento sepulcral de D. Pedro Martínez
de Álava. La proporción general de la estatua, el exquisito modelado de
la cabeza y manos, el gusto de la ejecución en armas y túnica y el
acabamiento y gracia de todos los pormenores, lo elevan, sin embargo, a
la categoría de una de las más preciosas joyas que durante la primera
mitad del siglo XVI tributaron las artes italianas al Imperio de Carlos
V.
»En un nicho, cerrado por sencillos balaustres de hierro y próximo al
altar mayor, cual ya indicamos, guárdanse los restos mortales del obispo
D. Diego de Álava y Esquivel; y sobre el mencionado nicho, bajo un arco
redondo de sillería, contémplase el ya indicado sepulcro.
»Fórmase, como el de D. Pedro, de una cama o lecho funerario, y de la
estatua yacente del Prelado, vestido de pontifical. Mucha es la belleza
de este monumento, donde pareció el estatuario apurar así las grandes
máximas del arte, como las galas de ejecución, y no faltará alguno que,
pagado del noble partido de los paños y demás ventajas del hábito talar,
prefiera la estatua del Obispo a la del guerrero. Nosotros nos
inclinamos, sin embargo, a esta última, por representar más inmediata y
genuinamente los buenos tiempos de la escuela florentina.
»Una y otra fueron fundidas en Italia; la de D. Pedro antes de 1540; la
de D. Diego, después de 1526, en que el Obispo fallece; pues según
expresa el epígrafe latino que exorna el sepulcro, fué costeada por su
sobrino y homónimo. De todos modos son las más notables estatuas del
siglo XVI que hemos visto en el país vasco.
»Entre los varios monumentos mortuorios que además de los dos citados
hemos dicho que hay en San Pedro, también merece mencionarse la estatua
de mármol que se ve en la segunda nave.
»Representa a un guerrero tendido en lecho funeral y cubierto todo de
armas, las cuales aparecen enriquecidas por bellos y gallardos relieves
y pertenecen a la mitad del siglo XVI.»
CONVENTO DE SAN FRANCISCO
HISTORIA
Según los cronistas de la Orden Fr. Lucas Vadingo y Fr. Francisco
Gonzaga, asegura la tradición que este convento lo mandó construir el
santo fundador cuando en su romería a Santiago pasó por Vitoria, por los
años de 1214.
Un documento que se conservaba en el archivo hacía saber que ya existía
el edificio en el año de 1248 «reinante el rey don Fernando de Castilla,
don Diego teniendo a Álava por mano del rey».
En sus comienzos fué una modesta iglesia románica, que después quedó
reducida a capilla del convento.
No tardó éste en tener poderosos protectores, como D.^a Berenguela
López, hija de D. Diego de Haro, señor de Vizcaya, y doña Leonor, esposa
del célebre cronista Ayala, y con sus auxilios se construyó un edificio
de mucha capacidad, con un templo de estilo ojival, con trece capillas,
siendo las mejores las de la Magdalena y la Asunción. En todas ellas
existen aún enterramientos de varios alaveses ilustres.
El retablo del altar mayor era una hermosa obra de dos cuerpos; el
primero, corintio, de 24 pies de altura, y el segundo de 16, de orden
compuesto, dirigidos por el artífice Victoriano José Moraza.
Junto a la cabecera del altar mayor había una magnífica urna de
alabastro, cuya inscripción, aunque borrosa, permitía leer:
[simbol-cruz] AQI: YAZE: DONNA: ISABEL: QU: DIOS: PDONE: AMEN: NIETA:::
NOBLE: REI: DON: ALFONSO: DE: CASTIELLA: E: FIJA: DEL: CONDE: DON:::
LLO: E: MUGIER: QE: FUE: DE: PERO: VELAZ: DE: GUEVARA: FIJO: DE: DON:
BEL RAN: DE: GUEVARA: ET: FINO: XXX: DE: DECIEMBRE: ANNO: DEL:
NASCIMIENTO: DEL: SALVADOR: IHUXPO: DE: MIL: CCCC: I: ANNOS.
En el oratorio de lo que fué enfermería del convento se guardaba un
cuadro de la Purísima Concepción de unos diez palmos de alto por siete
de ancho, debido al pincel de Carreño.
Fué este convento el principal que la Orden de San Francisco tenía en el
Norte de España y uno de los mejores que había en nuestra nación,
contando con magnífica biblioteca y cátedras de Teología, muy
concurridas en su tiempo. También se celebraron en él las juntas
generales de Álava y sesiones del Ayuntamiento.
Al incautarse de él el Estado lo destinó a cuartel, almacenes y hospital
de Ejército. Actualmente se ha transformado en cuartel de Infantería.
CONVENTO DE SANTO DOMINGO
HISTORIA
Lo fundó el vitoriano Fr. Pedro Ochoa, reduciéndolo a forma de
monasterio el año 1235.
Su local primitivo fué la casa-fortaleza, los palacios que el rey don
Sancho, _el Fuerte_, de Navarra, poseía en Vitoria, y la ermita de Santa
Lucía, próxima a ellos.
Su iglesia, de una sola y hermosa nave, se construyó en estilo ojival
del siglo XV.
Aun se conservan entre la belleza de sus ruinas, arcadas de gallardos
capiteles que se alzan, sin techumbre, bajo el cielo azul; y apuntaladas
entre andamiajes con dos órdenes de columnas a cada lado, aun quedan las
magnificencias de su portada, testimoniando el primor de la fábrica
ojival.
El haber traído de Flandes, a principios del siglo XVI, el vitoriano D.
Diego Martínez de Maestre, la imagen de la Virgen del Rosario, dió
bastante importancia al convento por la gran devoción que despertó.
Aumentaron las limosnas y donativos que permitieron edificar el
claustro, mejorar las obras del templo y construir la bonita portada.
En lo que fué capilla del Noviciado había hermosos cuadros de Ribera,
que hoy se conservan en la Diputación, regalados por el ministro de
Carlos II, D. Pedro de Oreitia, natural de Vitoria, a quien se le
enterró en el templo.
Actualmente el convento de Santo Domingo, en ruinas, conserva todavía la
portada y gran parte del primoroso claustro ojival.
CONVENTO DE LAS BRÍGIDAS
HISTORIA
Se llamó antes de la Magdalena, y se ignora la fecha exacta de su
fundación.
Por escritura otorgada entre la Cofradía de Arriaga y el Concejo de
Vitoria, en 24 de noviembre de 1291, pasó la iglesia a ser del
patronato y señorío de la ciudad, y en ella los canónigos y
beneficiados de la colegiata dijeron misa los domingos y días festivos.
Después de hacer en el edificio algunas obras de importancia, en 1589 se
establecieron en él cinco religiosas carmelitas descalzas, procedentes
del convento de San José, de Santa Ana (Burgos), previa capitulación con
la ciudad.
No pudiendo los frailes carmelitas de Logroño trasladarse a Vitoria y
ocupar el convento de la Concepción, se marcharon las monjas a la
capital riojana en 1651. Al siguiente año, las monjas de Santa Brígida,
residentes en Valladolid, pidieron permiso a la ciudad para establecerse
en el abandonado convento, y habiéndosele concedido, lo ocuparon en 15
de marzo de 1653.
Poco tiempo después aumentó bastante el número de religiosas, y de aquí
salieron algunas para Méjico y otros países del Nuevo Mundo.
En 1784 se hicieron en el edificio importantísimas mejoras por el
arquitecto D. Justo Antonio Olaguibel.
ESTILO
Ofrece una fachada hermosísima de estilo jónico. En el frontis, bajo la
sencilla cornisa que sustenta un escudo con las armas de Álava, se mira
una portada de resalto que representa el milagro de Lázaro el leproso.
(Lám. 6.)
El edificio estaba en el lugar donde ahora se levanta la Catedral nueva.
Actualmente, reedificado en las Cercas Bajas, no conserva del antiguo
convento más que la portada ya descrita.
CONVENTO DE SAN ANTONIO
HISTORIA
Se llamó antiguamente de la Concepción, y está en la plaza del General
Loma.
Lo fundaron D. Carlos de Álava y D^a María Vélez de Ladrón de Guevara,
condesa de Tripiana, la cual mandó en su testamento que se erigiese en
Vitoria un convento de religiosos recoletos de la Orden de San Francisco
por los años de 1604.
En 15 de noviembre de 1627 los religiosos carmelitas de la provincia de
Castilla tuvieron pleito con los franciscanos, y lo ocuparon por
resolución a su favor.
Recayó el patronato en el Marqués de Mortara, como heredero de los
fundadores, y se continuaron las principales obras de fábrica bajo la
dirección de los arquitectos D. Juan Vélez de la Huerta y su hijo don
Pedro.
ESTILO
La fachada, de estilo grecorromano, tiene a entrambos lados del frontis
dos grandes hornacinas, con dos colosales estatuas de San Francisco y
San Antonio, atribuidas a Gregorio Hernández. (Lám. 6.)
DESCRIPCIÓN
El templo es de una sola nave, con ocho altares.
En el altar mayor hay un retablo de talla dorada con varios huecos,
donde en su tiempo aparecían estatuas de la Virgen y de los Apóstoles,
que han desaparecido y que, como el retablo y las estatuas de la
portada, se creen de Gregorio Hernández.
[Illustration: Lámina 6.
VITORIA Convento de las Brigidas.]
[Illustration: Convento de San Antonio.]
A uno y otro lado del altar mayor se ven, en mármol negro, los sepulcros
de D. Carlos de Álava y de la Condesa de Tripiana, fundadores.
Hasta la exclaustración hubo siempre en el edificio de 12 a 20
religiosos profesos y varios legos y novicios.
Al desamortizarse los bienes eclesiásticos pasó a ser propiedad de la
Condesa de Monte Hermoso, que lo destinó a almacenes, y luego lo
ocuparon las monjas de Santa Clara.
CASA DE MISERICORDIA (Hospicio)
HISTORIA
Ocupa lo que fué antiguo Colegio de San Prudencio, fundado por el
vitoriano D. Martín de Salvatierra, obispo de Segorbe y Ciudad-Rodrigo,
quien por los años de 1580 y 1602 hizo varias donaciones para construir
un buen Seminario; pero las obras no comenzaron hasta 1638,
dirigiéndolas el religioso franciscano Fr. Lorenzo Jordanes, reputado
como uno de los mejores arquitectos de su época.
ESTILO
Dórico-jónico, en donde resplandecen por su severidad grandiosa y su
elegancia austera los ideales arquitectónicos de Juan de Herrera y de
Toledo. (Lám. 7.)
[Illustration: Lámina 7. VITORIA Casa de la Misericordia.]
[Illustration: Portada de la iglesia de la Misericordia.]
DESCRIPCIÓN
La fachada principal es sencillamente un primor. Su primer cuerpo es
dórico, con ocho columnas de piedra negra caliza, de Anda. El segundo
cuerpo es jónico, y tiene el mismo número de columnas.
El cimborrio, de forma octogonal, está adornado por columnas pareadas de
orden jónico. El vestíbulo, amplio, hermosísimo, es de un buen gusto,
verdaderamente notable.
En la capilla hay una estatua de D. Martín de Salvatierra, en piedra
blanca, con ropaje pontifical, colocada en un nicho junto al Evangelio,
y atribuida a Gregorio Hernández.
El templo se compone de una rotonda y de una nave recta, con un coro
poco notable. Los departamentos para asilados y demás dependencias, aun
cuando están dotados de todos los modernos adelantos higiénicos, tampoco
son, artísticamente, dignos de singular mención.
HOSPITAL CIVIL DE SANTIAGO
HISTORIA
Fué trazado y dirigido por el arquitecto D. Mateo de Garay.
Se comenzó en 1803, y las obras se dieron por terminadas en 1807. Su
coste subió a más de 400.000 pesetas.
ESTILO
Indeterminado, con remates, labores y ventanales de cierta elegancia.
DESCRIPCIÓN
Situado en el camino de Salvatierra, se compone de un extensísimo
paralelógramo, que en un principio constaba de dos martillos laterales y
una galería central; después se le agregó un cuerpo saliente, de iguales
dimensiones que el primitivo.
Carece de fachada principal y la entrada la tiene por la parte Oeste,
donde hay una puerta sencillísima y un portal con columnas pareadas y
algún adorno.
La capilla, de construcción más moderna, está fuera del edificio, con el
que se comunica por una galería cubierta.
PALACIO DE LA DIPUTACIÓN
HISTORIA
Los planos son del arquitecto D. Miguel de Saracibar. Comenzaron las
obras en 1833; surgió a poco la guerra civil y se suspendieron. Se hizo
la paz, y hacia el año de 1844 se terminó el primer cuerpo del edificio.
Luego se le añadió un segundo cuerpo, y por fin, hacia 1858, dióse el
edificio por terminado.
ESTILO
Dórico moderno, pero sin particular gusto ni elegancia.
DESCRIPCIÓN
Se asciende por una ancha escalera de piedra, con descansos y antepechos
laterales, vigilados por las estatuas de los ilustres alaveses Álava y
Verástegui.
[Illustration: VITORIA Palacio de la Diputación.]
La portada, de orden dórico, como hemos dicho, se compone de seis
columnas de una sola pieza, que sirven de sostén a la gallarda
balaustrada, tallada en piedra, del piso superior. Sobre la cornisa de
la parte central se alza, esculpido también en piedra, el escudo de la
provincia.
A los lados sobresalen los cuerpos laterales, teniendo en cada uno de
los dos pisos que los forman tres balcones a la plaza, otros tres a las
calles laterales y uno a la escalinata. En los adornos que coronan los
balcones, y entre ondas de esculpido follaje, se ven los escudos de las
principales villas y pueblos. Las paredes de la fachada son de piedra de
sillería.
Tras de subir la escalinata y atravesar un corto vestíbulo, se entra en
el salón de sesiones, que tiene una rotonda con precioso artesonado de
luz cenital.
Cerca del testero principal está la mesa y asiento del diputado general;
a los costados, y formando casi una elipse, los bancos de los antiguos
procuradores; en las paredes hay seis grandes hornacinas con las
estatuas de Vela Giménez, Fernán González, Alfonso XI de Castilla,
Isabel _la Católica_, Carlos V y Felipe V: las seis de tamaño natural.
Los respaldos de los escaños y la baranda tienen tallas de gusto.
En los cuerpos salientes de la planta baja están, a la derecha, la
biblioteca y el archivo, y a la izquierda, los despachos del Presidente
y de la Comisión provincial. En el despacho presidencial están el _San
Pedro_ y _San Pablo_, ambos maravillosos lienzos de Ribera, y en el
salón de sesiones, el verdaderamente excepcional y admirable lienzo del
mismo pintor, _Cristo en la agonía_. La restauración de este lienzo,
hecha con gran respeto y fortuna por Nicolás Gato de Sema, costó más de
25.000 reales.
Frente al palacio, en un jardín con verja, se alza la estatua de don
Mateo Benigno de Moraza; los dos primeros árboles de la entrada son dos
retoños del famoso Árbol de Guernica.
PLAZA NUEVA
HISTORIA
Empezó a construirse en 1781 y se acabó en 1791. Fué dirigida por el
arquitecto D. Justo A. de Olaguibel.
ESTILO
Grecorromano, sin el menor adorno, de una sobriedad casi lúgubre.
DESCRIPCIÓN
Se compone la plaza Nueva, como la Mayor de Madrid, por la que se diría
planeada, de cuatro lienzos grandes de sillería, sustentados por otros
tantos pórticos, de numerosos arcos.
[Illustration: VITORIA Plaza Nueva y Ayuntamiento.]
Su planta es un cuadrado perfecto, de unos 61 metros de lado. Cada
lienzo mural tiene 19 arcos, y la elevación de éstos es de 12 metros.
Los pórticos, de cuatro metros de anchura, están bien enlosados, y
tienen bovedillas que dividen los pilares.
Todas las casas son de construcción igual: planta baja y dos pisos. Las
fachadas que dan a la plaza son de mampostería, y las laterales de
sillar. Los mejores comercios están situados en los pórticos, y los
soportales son el paseo predilecto de invierno.
AYUNTAMIENTO
HISTORIA
La misma que la de la plaza Nueva, puesto que su edificio está en el
centro del lienzo sur.
ESTILO
Se diferencia de los demás edificios de la plaza en que las columnas de
su pórtico, que sobresale un poco de la línea general, son de orden
toscano. Sostienen una balaustrada de piedra y sobre ella el balcón
corrido del piso principal. En el ático está el escudo de armas de la
ciudad, y debajo de él, una lápida con la inscripción: «¡Viva Alfonso
XIII!»
La escalera es magnífica, y las dependencias, instaladas con cierto
lujo. En la sala capitular se guardan numerosas reliquias de las pasadas
guerras civiles, descollando entre todas la bandera que regaló la Reina
Gobernadora a la milicia urbana por su heroico comportamiento al
rechazar las fuerzas carlistas, que, al mando de Zumalacárregui, habían
entrado en la ciudad el 16 de marzo de 1834.
CASA DEL CORDÓN
HISTORIA
En la calle de la Cuchillería, como su edificio más característico y más
notable, está la llamada «Casa del Cordón» (lám. 8), cuya antigüedad se
remonta al siglo XVI, y en la que el cardenal Adriano de Utrech recibió
la noticia de su elevación al Pontificado cuando pensaba en rendir a
Fuenterrabía.
ESTILO Y DESCRIPCIÓN
Ojival, de la época florida, según se advierte en los adornos de su
fachada, entre cuyos dos típicos arcos, rodeados por un cordón de
piedra, hay una puertecilla con la inscripción: «Ave María», en
caracteres góticos.
Sobre uno de los arcos, y también rodeada del cordón, está la imagen,
esculpida en piedra, de San Francisco, arrodillado y recibiéndo la
inspiración divina. Sobre el otro arco, tallado en piedra, se ve un sol,
y más arriba de él, primorosamente esculpido, un escudo de armas.
PALACIOS DE VENDAÑO, ÁLAVA Y OTROS
HISTORIA
Aun cuando en lamentable estado de ruina, en la citada calle de la
Cuchillería está el palacio de los Marqueses de Vendaño, que tuvo un
magnífico torreón cuadrado, de fortísima sillería, obra del siglo XV,
hoy derruída casi por completo.
[Illustration: Lámina 8.
VITORIA Casa del Cordón.]
El aspecto exterior del edificio es el de una fortaleza medioeval y
representó un papel importante en las discordias intestinas que tantas
veces ensangrentaron las calles de la ciudad. La construcción interior
también está en ruinas, transformada en inverosímil casa de vecindad;
pero, a juzgar por algún detalle que el ojo escrutador percibe, debió
ser suntuosa, y este palacio de Vendaño uno de los mejores de Álava y
aun del reino.
[Illustration: VITORIA Patio del Palacio de Vendaño.]
Al lado de la Casa del Cordón hay otra, cuya fachada, estilo
Renacimiento, es curiosísima, y más abajo otras dos, con portadas en
piedra de bastante mérito.
[Illustration: Lámina 9.
VITORIA Palacio de Álava.]
En la calle de la Correría también hay varias casas con escudos
interesantes de rancio abolengo.