_BATO TRANSFORMADO EN PIEDRA DE TOQUE._
Nadie supo de este hurto, sino un viejo conocido en aquel campo con el
nombre de Bato. Guardaba este pastor los bosques y dehesas abundantes
de yerba del rico Neleo, y los rebaños de las excelentes yeguas.
Á este teme Mercurio; y llegándose á él disimuladamente le dice:
„Huésped,[172] quien quiera que seas, si alguno por casualidad busca
estos rebaños, dile que no los has visto, y para que no quedes sin
recompensa, toma en premio una blanca vaca.” Se la da, y luego que el
huésped la recibe, „ve seguro, le responde: primero publicará tu hurto
esta piedra que te muestro.” Marcha el hijo de Júpiter, mas volvió
pronto; y mudando de figura y de voz á un mismo tiempo: „villano,
le dice, ¿has visto ir por este campo unas vacas? dímelo, y no me
ocultes el hurto, que te daré en premio una vaca con su novillo.” El
viejo, luego que vió doble la recompensa, „estarán dice, á la falda de
aquellos montes;” y en efecto, baxo de ellos estaban.
[Ilustración: (34) Mercurio transforma en piedra de toque al pastor
Bato.]
Se rió el nieto de Atlante, y le dice: „Pérfido, ¿me vendes á mí
mismo?” y le convirtió en dura peña, que aun ahora se llama la señal,
permaneciendo la antigua infamia en el peñasco, que no la merecia.