_APOLO CONDUCE REBAÑOS._
Lloraba Filerio[169] la pérdida de su hija; y en vano imploraba tu
socorro, ¡ó Apolo! porque ni podias inmutar los decretos del poderoso
Júpiter, ni te hallabas entónces presente aunque pudieras: habitabas
en Eli y campos Misenios; aquel era el tiempo en que vestias la piel
pastoril, y en que el báculo de la silvestre oliva servia de peso
á tu mano derecha, y á la izquierda la flauta hecha de siete cañas
desiguales; y quando el amor es tu cuidado, y la zampoña tus delicias,
se dice que se pasáron las vacas por tu descuido á los campos Pilios.
Las ve el hijo de Maya[170] y las oculta con su arte[171] en las
selvas.