_NICTIMENE CONVERTIDA EN LECHUZA._
Porque ¿quién ignora la cosa mas sabida por toda Lesbos? que Nictimene
violó el lecho de su padre. Ella ciertamente es ave; acordándose de su
culpa, huye de la vista y luz, encubriendo su pudor con las tinieblas,
y todas la aves la persiguen en la vasta region del ayre. Al estar
diciendo esto, la responde el cuervo, „por vida tuya, que estos agüeros
te sean perjudiciales, que yo, por mi parte, los desprecio como vanos.”
Dichas estas palabras, sigue su camino, y da parte á su señor de
haber visto á Coronis acostada con el jóven Hemonio.[153] Tanta fué
la turbacion de Apolo al oir el delito de su amante, que se le cae la
corona de laurel, se le demuda al mismo tiempo el semblante, dexa caer
el plectro, pierde el color, é hirviendo su pecho en ira, toma las
armas acostumbradas,[154] doblega el flexîble arco por las dos puntas,
atraviesa con el inevitable dardo aquel pecho tantas veces unido al
suyo. Gimió herida,[155] y sacando el hierro de la herida, tiñó con la
roxa sangre sus blancos miembros. „Pude, Febo, dixo moribunda, pagarte
mi culpa; pero bien podia haber parido ántes, y no que ahora morimos
dos[156] juntamente.” No habló mas, y perdió la vida al mismo tiempo
que la sangre. Un frio mortal se apoderó de su cuerpo ya sin alma.
Se arrepiente su amante; pero ¡ah! tarde, de un castigo tan cruel,
y se aborrece á sí mismo por haber dado oidos al cuervo, y haberse
así enfurecido. Maldice al ave que le obligó á saber el delito y la
causa de su dolor. Maldice la cuerda, arco y mano con que tiró las
saetas, armas temerariamente manejadas. Procura socorrerla despues de
haber caido; solicita vencer el hado con un tardo socorro, y se vale
inútilmente de sus artes médicas. Mas luego que conoce que todos sus
esfuerzos eran ya inútiles; que se preparaba la hoguera, y que sus
miembros habian de arder en el último fuego, suspira y se queja de lo
mas íntimo de su corazon (porque no era decoroso á un Dios derramar
lágrimas) del mismo modo que lo hace la novilla quando ve matar su
ternerillo delante de sus ojos. Mas luego que derramó en el pecho de
su amada los tristes ungüentos, la abrazó, é hizo las no debidas
exêquias, segun costumbre; no permitió que su descendencia pereciese en
las mismas llamas; y para librar al hijo[157] le extraxo del vientre
de su madre, y le entregó á Quiron[158] de dos formas; y al cuervo,
que esperaba la recompensa de su lengua veraz, le despojó de la pluma
blanca que ántes tenia.