_CORONIS TRANSFORMADA EN CORNEJA._
Atiende á lo que fui y á lo que soy, pregunta por qué lo he merecido,
y hallarás que la fidelidad fué mi ruina; porque en otro tiempo habia
cerrado Palas á Erictonio, hijo criado sin madre, en una cesta texida
de mimbres de Ática; confiando su custodia á las tres hijas de Cecrope
de dos formas;[149] pero con condicion de que no registrasen sus
secretos. Yo, oculta entre las ligeras hojas, observaba sus operaciones
desde un espeso olmo. Las dos hermanas Pandrosa y Herse guardaban sin
fraude lo que se les habia confiado; solo Aglaura llama á las tímidas
hermanas, y rompiendo los nudos con sus manos, ven un niño y un dragon
puesto junto á él. Doy cuenta á la Diosa de este hecho, por lo que me
da una paga tal, que se dice de mí haber sido abandonada de la tutela
de Minerva, y pospuesta á la ave nocturna;[150] mi castigo sirva de
exemplo á las aves, para que no busquen el peligro en su lengua.
[Ilustración: (30) Coronis perseguida por Neptuno y convertida en
Corneja por Minerva.]
Pero si acaso piensas, que no solo me desechó por esto, sino porque
no fui digna de su compañía, te digo que ella me hizo su compañera
contra mi voluntad, y sin pedir yo tal gracia. Pregúntaselo, si no lo
crees, á la misma Palas, pues aunque ahora está contra mí airada, no
te negará esto su enojo. La historia que te cuento es bien sabida;
porque nací del ilustre Coronéo en la region de Fócida: yo era una
rozagante doncella (¡ah! no me desprecies), y solicitada de ricos
pretendientes. La hermosura fué mi daño; porque paseándome un dia con
lentos pasos, como tenia de costumbre, sobre la arena, vióme el Dios
del mar, y muy enamorado de mí, despues de haber gastado inútilmente el
tiempo en blandas caricias, quiso valerse de la fuerza, y me persigue:
yo huyo, y dexo la densa playa; pero en vano corro sobre la blanda
arena; y no teniendo otro remedio, imploro la proteccion de los Dioses
y de los hombres: á ninguno de estos mueve mi voz; y solo la Diosa de
la virginidad[151] se condolió de mí por ser vírgen, y me prestó su
socorro: pues quando levantaba yo los brazos al cielo, empezáron estos
á ennegrecerse con ligeras plumas. Quando queria arrojar el vestido de
los hombros, era ya pluma, y se habia arraygado profundamente en la
piel. Quando intentaba herir mi desnudo pecho con las manos, no tenia
ya ni uno ni otro. Corria, pero la arena no detenia ya mis pies como
ántes, sino que me levantaba sobre la tierra; luego soy elevada por los
ayres, y hecha, sin ser culpada, compañera de Minerva. ¿Pero de qué me
aprovecha todo esto, quando goza del honor mio Nictimene, hecha ave por
un exêcrable delito?[152]
[Ilustración: (31) Nictimene convertida en Buho por el incesto con su
Padre Nictéo.]