FÁBULA V.

_CALIXTO ARROJADA DE LA COMPAÑIA DE DIANA._

He aquí á Diana, acompañada de su coro, que entra por el alto Menalo,

orgullosa con las fieras que habia cazado; ve á Calixto, y la llama;

pero ella huye, temiendo que Júpiter estuviese aun transformado en

Diana; mas despues que conoció que las Ninfas andaban igualmente, se

acerca á ellas persuadida á que no habia engaño. ¡Ah! ¡quán difícil

es que no salga á la cara un delito! No se atreve á levantar los

ojos del suelo; no va al lado de la Diosa, ni la primera de todas

sus compañeras, como ántes solia; al contrario, guarda un profundo

silencio, y con el rubor da señales de su pudor perdido. Diana, á

no ser vírgen, hubiera conocido su culpa por muchos indicios; pero

aseguran que las Ninfas la conociéron. Ya la Luna iba caminando á

llenar por la nona vez su plateado rostro,[140] quando la Diosa

cazadora, fatigada del calor de su hermano,[141] entró en un fresco

bosque, del que baxaba un resonante arroyo, y corria por las golpeadas

arenas. Despues que alabó aquel sitio, tocó con el pie la superficie

de las aguas; y alabándolas igualmente, no hay testigo, dice, que nos

vea: bañémonos en sus cristalinas corrientes. Se cubre Parrasia[142]

de rubor: las demas Ninfas se desnudan, y ella sola busca dilaciones.

Desnúdanla al verla dudosa, y su delito quedó luego patente. Atónita

ella, y queriendo tapar el vientre con las manos, sal de aquí, la dixo

Diana, y no contamines estas sagradas aguas; y la mandó apartarse de su

compañía.

[Ilustración: (29) Arcas va á matar á su madre Calixto transformada en

Osa por Juno.]

Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4) · 第 78 / 101 题