FÁBULA IV.

_CALIXTO ENGAÑADA POR JÚPITER._

Pero el Padre omnipotente recorre el grande ámbito del cielo, y

registra si hay alguna cosa maltratada de la violencia del fuego que

amenace ruina; y viendo que todas estaban en su vigor, vuelve la vista

á la tierra, y á los trabajos de los hombres.[134] Sin embargo tiene

particular cuidado de su Arcadia;[135] renueva sus fuentes y rios, que

no se atrevian aun á correr. Hace que la tierra produzca yerbas; viste

los árboles de hojas, y manda que reverdezcan las selvas destruidas.

Miéntras discurre por acá y acullá, fixó su atencion en la doncella

Nonacrina,[136] y el amor que le causó su vista, le penetró hasta los

huesos. Esta hermosa Ninfa no se ocupaba en hilar, ni en componerse los

cabellos, sino que despues que recogia con un cíngulo sus vestidos, y

con una blanca cinta sus desaliñados cabellos, echaba mano unas veces

del ligero venablo, y otras del arco; era compañera de Diana, y no tuvo

otra Menalo,[137] que mas agradase á Trivia,[138] pero ningun poder hay

durable.

[Ilustración: (27) Júpiter toma la figura de Diana para hacerse querer

de la Ninfa Calisto.]

Ya habia pasado el sol del medio dia, quando ella entra en un espeso

bosque, al que ningun contratiempo habia destruido. En él se quita de

los hombros la aljaba, afloxa el flexîble arco, y se recuesta en el

suelo entapizado de yerba, sirviéndola de almohada la pintada aljaba.

Viéndola Júpiter cansada, y sin guarda: „mi muger, dice, seguramente

ignorará este hurto, y si lo supiere, poco importa, son burlas, ¡oh!

¡son burlas de mucho precio!” Toma inmediatamente la figura y vestido

de Diana; la dice: „Ó doncella, única parte de mis compañeras, ¿en qué

collados has cazado hoy?” Ella, levantándose prontamente, „Dios te

guarde, dixo, Deidad, á mi parecer, mayor que Júpiter, aun quando él

me esté escuchando.” Oyelo, y se rie, alegrándose de que le prefiera

á sí mismo; la da ósculos poco castos, y ménos dignos de una vírgen.

Quando se disponia á contar en qué selva habia cazado, se lo impide

abrazándola, y no se descubre, sino intentando un delito. Se resiste

ella, y se defiende con quantos medios puede una muger. ¡Oxalá lo

hubieras visto, hija de Saturno,[139] pues serias mas compasiva!

Defiéndese en efecto; ¿pero qué muchacha ó mortal podrá vencer á

Júpiter? Sube este al cielo despues de su victoria. Calixto aborrece

aquel bosque y aquella selva, testigo de su delito, de donde al

retirarse, casi se olvidó de recoger la aljaba con las flechas y el

arco que habia colgado de un árbol.

[Ilustración: (28) Las Ninfas descubren á Diana la preñez de Calixto.]

Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4) · 第 77 / 101 题