_MERCURIO CORTA LA CABEZA Á ARGOS._
Al ir á referir todo esto Mercurio, observó que todos los ojos de Argos
se habian quedado vencidos del sueño: al momento calla; y tocando
suavemente los ojos con la vara inficionada, les adormece mas, y sin
detenerse divide de su cuello con una corva espada la titubante cabeza,
que arrojó bañada en sangre sobre un alto peñasco, contaminándole con
la misma sangre. ¡De esta manera yaces Argos! ¡Así se extinguió toda la
luz que en tantos ojos tenias! ¡Una sola noche[72] envuelve entre sus
sombras tus cien ojos! Entónces Juno, condolida de la muerte de Argos,
recoge todas aquellas lumbreras, y las coloca en las alas del Pavo
real, ave que le era consagrada, esmaltando su soberbia cola con tan
resplandecientes piedras preciosas.
[Ilustración: (22) Argos guarda de lo adormecido por Mercurio que le
corta la cabeza.]
[Ilustración: (23) Júpiter ruega á Juno mude la suerte de Iö.]