Sin embargo, no parece bien que estando Sarrió en Madrid, yo me acueste
tranquilamente sin haberle visto.
Por lo tanto, no me acuesto. Es posible--me digo--que vaya al teatro
esta noche.
¿A qué teatro?
¿A un teatro honesto o a un teatro levantisco? Esto último no lo debiera
haber pensado: es casi un insulto al buen Sarrió. Si él va al teatro,
seguramente será al Español, a la Comedia, tal vez al Real. Entre estos
tres, ¿por cuál me decido? Yo creo recordar que a Sarrió le gustaban los
versos; yo a veces le declamaba algunos y él me decía que eran muy
bonitos. Estos gustos estéticos le habrán inclinado a ir al Español;
además, en los pueblos hay una marcada preferencia por los dramas en
verso. La compañía de cómicos que llegan la dividen en _compañías de
verso_ y _compañías de canto_. Claro está que los hombres graves
prefieren la de verso, y como Sarrió es un hombre grave, habrá
indudablemente ido al Español. Yo también voy. Y mientras voy pienso
todas estas cosas y me dedico un aplauso por mis dotes de lógico y
filósofo.
Llego al Español cuando están a mitad de un acto. No sé si entrar en la
sala o permanecer en el vestíbulo hasta que acaben.
Me decido por entrar; procuro no molestar con el ruido de mis pasos. Al
sentarme suena una larga salva de aplausos. Yo miro al escenario y
también aplaudo.
No sé por qué se aplaude; pero, en fin, aplaudo. ¿Cómo negarme a ello,
cuando a mi derecha y a mi izquierda veo las manos batir entusiasmadas?
Sobre todo a mi izquierda. ¿Quién será éste que aplaude con tal saña? Me
vuelvo, le miro a la cara. ¡Y es Sarrió! Sarrió que mira también y me
reconoce. Y entonces se levanta; yo también me levanto. Y me da un
fuerte abrazo, mientras grita:
--¡Lo mismo que don Luis María Pastor!
--¡Sí, sí--exclamo yo--, lo mismo que don Luis María Pastor!
Y en la sala del Español se ha producido un escándalo enorme. En los
palcos, en las butacas, en el paraíso protestaban ruidosamente de
nuestra expansión; la representación se ha interrumpido, y hemos tenido
que marcharnos avergonzados, mohinos, cabizbajos.