VI

Esta noche el pobre Sarrió está muy ocupado; se encuentra metido en su

despacho, bajo la lámpara que pone en su cabeza vivos reflejos, ante un

libro que lee y relee con visibles muestras de un interés profundo.

Este libro que lee Sarrió es un libro trascendental y filosófico; se

titula: _Diccionario general de cocina_. Sarrió tiene fija la vista en

una de sus páginas; su cuerpo se remueve en la silla; diríase que le

desasosiega alguno de los pasajes del libro. Sí, sí, le inquieta a

Sarrió uno de los pasajes de este libro. Y he aquí lo que dice este

pasaje:

«_Tiempo que un conejo debe estar al fuego, suponiendo que esté recién

muerto._»

Esto es admirable; esto es como el anuncio de que un sabio va a

pronunciar su mágica sentencia.

Luego el pasaje continúa:

«Un conejo grande, casero, hora y media.--Uno de monte, una hora.»

¡Y esto es lo que le inquieta a Sarrió! ¿Un conejo casero hora y media?

¿Uno de monte una hora? Pero ¡esto es absurdo! ¡Esto es desconocer la

realidad! Y Sarrió se remueve en su asiento, torna a leer el pasaje, lo

lee de nuevo. Sí, esto es negar la evidencia; esto es trastocar el orden

natural de los fenómenos. Porque un conejo de monte, siempre, desde el

origen de las cosas, ha tardado en cocerse más que uno casero.

Y Sarrió siente que su fe en este libro, único para él, vacila. Y por

primera vez en su vida experimenta una tenue y vaga tristeza.

Decididamente, la sabiduría humana es cosa deleznable. ¿Para qué sirven

los sabios? ¿Para qué sirven estos libros que leemos creyendo encontrar

en ellos la verdad infalible?

Y Sarrió ha confesado a Azorín su amargura. Y Azorín le ha dicho:

--Sí, querido Sarrió, los libros son falaces; los libros entristecen

nuestra vida. Porque gastamos en leerlos y escribirlos aquellas fuerzas

de la juventud que pudieran emplearse en la alegría y el amor. Pero

nosotros ansiamos saber mucho. Y cuando llega la vejez y vemos que los

libros no nos han enseñado nada, entonces clamamos por la alegría y el

amor, ¡que ya no pueden venir a nuestros cuerpos, tristes y cansados!

Antonio Azorín pequeño libro en que se habla de la vida de este peregrino señor · 第 33 / 81 题