Recto ve, cual un venablo,
o te juro, a fe de Diablo,
que soplo, y al punto mueres.
EL FUEGO FATUO
Reconozco tu poder
y a tu voluntad me inclino:
alumbraré tu camino;
mas cuidado con caer.
Está la noche sombría,
lleno de hechizos el monte,
y en el incierto horizonte
una exhalación te guía.
FAUSTO, MEFISTÓFELES _y_ EL FUEGO FATUO _cantando alternativamente_
De mágicos sueños, de encantos brillantes
se abrió a nuestros pasos la vasta mansión;
alumbren la marcha tus rayos cambiantes,
y así cruzaremos la negra extensión.
El árbol al árbol se enlaza, y las rocas
temblando al impulso de interno latir,
entreabren sus grutas, fantásticas bocas,
do escucho, allá dentro, roncar y gruñir.
Derrama entre musgos la fuente serena
sus limpios raudales con blando rumor:
¿Cuál es el murmurio que lánguido suena?
¿Son himnos y cantos, o quejas de amor?
Son hondos suspiros de vaga esperanza,
son dulces sollozos de inquieto placer,
son ecos confusos que, allá en lontananza,
las dichas repiten de un plácido ayer.
Un grito ha sonado, doliente y acerbo:
¿Quién, dentro del bosque, velando aún está?
La triste lechuza y el búho y el cuervo,
que insomnes acechan la presa quizá.
Manojos fingiendo de horribles culebras,
la selva, que al huésped le niega merced,
mil brazos nudosos alarga en las quiebras,
cual pólipo enorme, que tiende su red.
Millares de ratas, de todos colores,
formadas en largos ejércitos van;
luciérnagas pasan, que vagos fulgores,
en gruesos enjambres volando, les dan.
¿Paramos la marcha? ¿Seguimos el viaje?
Parece que vueltas dé todo alredor;
cada árbol y roca nos hace un visaje,
y aumentan los fuegos de brillo traidor.
[Ilustración]
MEFISTÓFELES
Agárrate bien de mí;
subamos aquella cuesta,
y la prodigiosa fiesta
miraremos desde allí.
Sus luminarias Mammón
enciende ya en la montaña.
FAUSTO
Aurora triste y extraña
brilla en la negra extensión,
rasgando la oscuridad
que envolvió tétrica al mundo,
y hasta el abismo profundo
penetra su claridad.
Negro vapor, a lo lejos,
surge allá, y al cielo sube;
más allá, lóbrega nube
lanza cárdenos reflejos;
y ya el vivo resplandor
en leves franjas se extiende,
ya se remonta y desciende,
como vivaz surtidor;
ya en mil arroyos partido
corre en curso desigual;
ya acumula su raudal,
por las rocas detenido;
ya lluvia fingen sus lumbres
de chispas de oro brillantes;
ya en las montañas distantes
inflaman todas las cumbres.
MEFISTÓFELES
¡Bien su palacio Mammón
para la fiesta decora!
Hemos llegado a buena hora:
brava será la función.
Ya vienen con fiero empuje
más airados elementos.
FAUSTO
Mi nuca azotan los vientos:
¡Cómo la tormenta ruge!
MEFISTÓFELES
Abrázate, sin tardar,
al peñón cuanto pudieres,
si al negro fondo no quieres
del precipicio rodar.
Cubre la noche otro velo;
dan ásperos estallidos
los troncos estremecidos,
y huye espantado el mochuelo.
Tiembla el alcázar frondoso
de los bosques seculares;
colúmpianse sus pilares
con crujido lastimoso;
gimen con rudo vaivén
las ramas, y sacudidas
bajo tierra, las hundidas
raíces crujen también;
y tronchándose, a los broncos
bramidos del huracán,
en montón cayendo van
hojas y ramas y troncos.
¿Oyes selvático son
que cerca y lejos retumba?
Es que en los aires ya zumba
la satánica canción.
BRUJAS EN CORO
La paja está seca y aún verde está el grano;
al Brocken volando las brujas irán:
allí el aquelarre congrégase ufano,
y en medio de todos asiéntase Urián.
Al pie se revuelven, en grupo lascivo,
el chivo y la bruja, la bruja y el chivo;
y chivos y brujas, Dios sabe qué harán.
UNA VOZ
La vieja Baubo se acerca
cabalgando en una puerca.
CORO
¡Viva nuestra soberana!
¡A Baubo gloria y honor!
Sobre la mejor marrana
vaya la bruja mayor,
y sigamos las demás
todas formadas detrás.
UNA VOZ
¿De dónde vienes a la carrera?
OTRA VOZ
De Inselstein vengo, ¡nunca allí fuera!
Vi de un mochuelo la madriguera;
cogerlo quise, ¡pobre de mí!
LA PRIMERA VOZ
¿Y por qué corres de esa manera?
LA OTRA VOZ
Porque las uñas sacó la fiera,
y ensangrentada toda salí.
CORO DE BRUJAS
Rascan las escobas, hurgan las horquillas:
horda turbulenta, ¡cuál corres y chillas!
¡Largo es el camino: anda que andarás!
El niño se ahoga, la madre revienta:
¡cuál corres y chillas, horda turbulenta!
Anda que andarás, que despacio vas.
BRUJOS. MEDIO CORO
Marchamos con la pausa del caracol rastrero,
dejándonos en zaga la tropa mujeril;
pues siempre, si es el Diablo quien le trazó el sendero,
nos lleva de ventaja mil pasos y otros mil.
EL OTRO MEDIO CORO DE BRUJOS
Detrás de ellas seguimos, en escuadrón reacio;
pero le vale poco su rápido correr;
con un brinco que demos, ganamos el espacio
que avanzó con su trote menudo la mujer.
VOZ DE ARRIBA
¡Oh desdichadas criaturas,
en el pedregal errantes!
¡Venid a mí!
¡Venid a mí!
VOCES DE ABAJO
Las espléndidas alturas
contemplamos anhelantes:
¿quién volar pudiese a ti?
Limpios y purificados
yacemos encarcelados
e infructíferos aquí.
AMBOS COROS
Los vientos se adormecen, ocúltanse los astros,
la opaca luna vela su nebulosa faz;
los brujos y las brujas vuelan, dejando rastros
de resplandor fugaz.
VOZ DE ABAJO
¡Teneos! ¡Teneos!
VOZ DE ARRIBA
¿Quién grita? ¿Quién llama?
¿Quién es el que, bajo de tierra, así clama?
VOZ DE ABAJO
Quien siempre a los suyos unirse anheló;
quien lleva tres siglos --¡suplicio tremendo!--
subiendo y trepando, trepando y subiendo,
y nunca cercana la cúspide vio.
AMBOS COROS
Vuela el macho cabrío,
vuela la loba,
vuela el asno tardío,
vuela la escoba:
¡vuela, pelele!
No volará ya nunca
quien hoy no vuele.
UNA SEMIBRUJA, _abajo_
Ligera camino con paso afanoso,
y aún lejos de todos, muy lejos estoy.
En casa no tengo solaz ni reposo,
y aquí, a retaguardia, exánime voy.
CORO DE BRUJAS
Cuando la Bruja se unta
--¡bendito pringue!,--
pronto el poder despunta
que la distingue.
¡Boga el buque velero!
¡Va a todo trapo!
Bajel es un caldero;
vela un harapo.
¡Vuela, pelele!
No volará ya nunca
quien hoy no vuele.
AMBOS COROS
Y cuando al fin lleguemos a la lejana cumbre,
tendamos en el yermo la mágica legión,
y cubrirá siniestra la oscura muchedumbre
del anchuroso campo la lóbrega extensión.
MEFISTÓFELES
¡Qué tropel! Vocean, chillan,
andan, corren, brincan, trotan,
se atropellan, se alborotan,
chocan, crujen, arden, brillan.
¡Un verdadero aquelarre!
Ven, que el escuadrón sombrío
te arrastrará, como al mío
tu brazo fiel no se agarre.
Mas ¿dónde estás?
FAUSTO, _a lo lejos_
¡Aquí estoy!
MEFISTÓFELES
¿Perdido, y a largo trecho?...
Tendré que usar mi derecho
como dueño que aquí soy.
Por allí Voland asoma.
¡Oh canalla interesante!,
ábreme paso al instante.
Ven, Doctor, mi brazo toma.
Rompe, y con ligera planta
buscaremos otra vía:
tan incivil compañía
ni el mismo Diablo la aguanta.
Allá, en la espesura --¿ves?--
brillan pálidos destellos;
no sé qué me impulsa hacia ellos:
hacia ellos vayamos, pues.
FAUSTO
Voy, Espíritu de extraña
contradicción, tras de ti;
todo lo has dispuesto aquí
con singular tino y maña.
En esta noche de horrores
cuyos portentos admiro,
la soledad y el retiro
nos parecerán mejores.
MEFISTÓFELES
¿Luces de vario fulgor
no ves arder allí enfrente?
Comparsa es de alegre gente
donde reina el buen humor.
Entre pequeños estar
no es estar solo.
FAUSTO
Quisiera
subir más. Gigante hoguera
miro a lo lejos llamear.
Allí, entre el humo y la lumbre,
triunfa soberbio Luzbel,
y ansiosa corre hacia él
numerosa muchedumbre.
¡Cuántos, a sus resplandores,
viera enigmas descubiertos!
MEFISTÓFELES
Y a sus reflejos inciertos
nacieran otros mayores.
Mientras que rimbomba allí
el gran mundo, en este asilo
goza el sosiego tranquilo
que reservé para ti;
pues es deleite halagüeño
--y en la experiencia me fundo--
buscar dentro del gran mundo
otro mundo más pequeño.
Mira, ¡qué hechiceras! Van
desnudas. ¡Y son muy bellas!
¡Cuán tapadas van aquellas!
Viejas o feas serán.
Amable procura ser,
y cortés y lisonjero:
eso no cuesta dinero,
y produce gran placer.
Una música sonó:
¡qué espantosa cencerrada!
Pasemos: te daré entrada
tan luego como entre yo.
Mira, ¡cuán vasto lugar!
Sus límites no se ven;
cien antorchas y otras cien
lanzan fulgor singular;
y una inmensa multitud
que vivaz júbilo inflama,
danza y ríe, come y ama:
¿quieres mayor beatitud?
FAUSTO
Y --la pregunta perdona--
en mundo tan lisonjero,
¿entras cual simple Hechicero,
o como el Diablo en persona?
MEFISTÓFELES
Tengo al incógnito amor;
pero, en tales ocasiones,
rango y condecoraciones
ostentar es de rigor.
Aunque noble siempre fui,
no tengo la Jarretiera;
mas se aprecia y considera
la Pata de Cabra aquí.
Viene, mirando alredor,
una babosa, y advierto
que algo extraño ha descubierto
en mí su ojo palpador.
Es el disfraz o el capuz
precaución para mí ociosa.
Ven, y como mariposa
volarás de luz en luz.
En todo servirte quiero;
y al presentarte a la gente,
tú serás el pretendiente,
yo seré el casamentero.
(_A algunos que están sentados junto a un brasero medio apagado._)
¿Qué hacéis en ese rincón,
señores de cierta edad?
Venid y participad
de la común diversión.
Buscad el fuego que abrasa
a la juventud brillante:
ya tendréis tiempo bastante
para aburriros en casa.
UN GENERAL
Nada de la gratitud
de las naciones esperes;
siempre van, cual las mujeres,
detrás de la juventud.
UN MINISTRO
Torcidos los tiempos van.
Por los de antaño estoy yo,
cuando hubimos honra y pro.
¡Qué tiempos! ¡No volverán!
UN ADVENEDIZO
Fuimos gente de valer,
y grandes cosas logramos;
todo cuanto edificamos
lo vemos ahora caer.
UN AUTOR
¿Quién encontrará sustancia
a lo que se escribe hoy día?
¡Qué juventud tan vacía!
¡Qué orgullo y qué petulancia!
MEFISTÓFELES, _que aparece repentinamente muy viejo_
Hoy, que en esta bacanal
por la postrera vez entro,
al género humano encuentro
digno del Juicio Final.
Cuando sale turbio y ruin
de mi vieja bota el vino,
es que próximo y vecino
está ya el mundo a su fin.
LA BRUJA PRENDERA
¡Oh, no paséis de ese modo,
caballeros, por mi tienda!
Venid: ¿qué queréis que os venda?
Reparad: aquí hay de todo.
De tanto objeto diverso,
no hallaréis uno siquiera
que alguna vez no sirviera
para mal del universo.
No habéis de encontrar puñal
que en sangre no esté manchado;
ni copa que derramado
no haya tósigo mortal;
ni joya que perdición
de una mujer no haya sido;
ni espada que no haya herido
al enemigo a traición.
MEFISTÓFELES
¡Oh, mi señora parienta!
Guardad vuestra mercancía,
ya que los gustos del día
no queréis tomar en cuenta.
Lo que pasó, pasó ya;
y no gusta ni acomoda.
Venga algo nuevo: de moda
la novedad hoy está.
FAUSTO
¿Feria es aquesta, o tal vez
deliro?
MEFISTÓFELES
La tromba asciende,
y aquel que impulsar pretende
es impulsado a la vez.
Mira.
FAUSTO
¡Qué mujer tan bella!
¿Quién es?
MEFISTÓFELES
Es Lilith, la hermosa.
FAUSTO
¿Lilith?
MEFISTÓFELES
La primera esposa
de Adán. ¡Guárdate bien de ella!
Guárdate de sus cabellos
que su adorno y gloria son:
si prenden un corazón,
para siempre queda entre ellos.
FAUSTO
Allí hay otras dos sentadas;
un pimpollo y una vieja.
¡Cómo bailó esa pareja!
¡Están bien zarandeadas!
MEFISTÓFELES
Es imposible parar
en aquesta danza loca:
la música otra vez toca:
saquémoslas a bailar.
FAUSTO, _bailando con la joven_
Dulce ensueño tuve un día;
frondoso manzano vi.
¡Qué dos manzanas tenía!
Por las manzanas subí.
LA HERMOSA
Gusta el hombre de manzanas:
ya las probó en el Edén:
hermosas las tengo y sanas
en mi huerto yo también.
MEFISTÓFELES, _con la vieja_
Raro ensueño tuve un día;
un árbol rajado vi.
Allí dentro...
· · · · · · · · · · · · ·
LA VIEJA
Al de la Pata de Cabra
saludo y beso los pies:
Si queréis...
· · · · · · · · · · · · ·
· · · · · · · · · · · · ·
EL PROKTOFANTASMISTA
¿Qué hacéis, gente descortés?
Probado está y bien probado
que jamás ha caminado
un Espíritu en dos pies;
y tras de tanto explicar
el porqué, el cómo y el cuándo,
aquí os encuentro bailando
como un danzarín vulgar.
LA HERMOSA, _siguiendo el baile_
¿Qué es lo que tiene que ver
con nuestro baile ese viejo?
FAUSTO
Sin que le pidan consejo
en todo se ha de meter.
Cuando el mundo alborozado
baila, él comenta y critica;
y si un paso no lo explica,
lo tiene por no bailado.
Aún es mayor su despecho
porque vamos adelante:
¿queréis verlo en un instante
desarmado y satisfecho?
Demos vueltas en su noria,
y al pasar, humildemente,
doblemos ante él la frente,
admirados de su gloria.
EL PROKTOFANTASMISTA
¿Aún aquí, rebelde grey,
estás? ¡Mi cólera estalla!
¡Vete! ¡La infernal canalla
no tiene freno ni ley![25]
Voy a seguir sus piruetas,
y aunque sea empresa dura,
he de meter en cintura
a demonios y poetas.
[25] Hemos suprimido aquí unos pocos versos del original,
porque se refieren a alusiones oscuras o juegos de palabras
intraducibles en castellano. -- (_N. del T._)
MEFISTÓFELES
¿Por qué dejas con enojo
la dama, que aún te provoca
a la danza?
FAUSTO
De la boca
le ha salido un ratón rojo.
MEFISTÓFELES
Eso es un grano de anís.
¿Quién, en ocasión tan grata,
reparará en una rata,
no siendo la rata gris?
FAUSTO
Y a más...
MEFISTÓFELES
¿Qué más?
FAUSTO
¡Ay, Mefisto!
¿Una pálida doncella,
sola y triste, dulce y bella,
allá, a lo lejos, no has visto?
Entre la turba precita,
sin mover los pies, avanza:
¡tiene cierta semejanza
con la pobre Margarita!
MEFISTÓFELES
Nunca satisfecho estás.
¿Qué es aquesta aparición?
Inanimada visión,
sombra, espectro, nada más.
Pero su presencia excusa;
su pupila heló la muerte
y al hombre en piedra convierte:
ya sabes quién fue Medusa.
FAUSTO
Fáltale vida: ¡es verdad!
Sus ojos, sin luz y abiertos,
son los ojos de los muertos
que no cerró la amistad.
Y --¡ay, Dios!-- esos miembros fríos
ese insensible regazo,
son los que en amante lazo
juzgué para siempre míos.
MEFISTÓFELES
Ilusión mágica fue:
cuando contempla a esa bella,
todo enamorado en ella
la mujer querida ve.
[Ilustración]
FAUSTO
¡Dulce y tristísimo afán!
¡Gratos y acerbos enojos!
De sus apagados ojos
vencer no puedo el imán.
¿Qué adorno en su cuello brilla?
Su pálido cutis mancha
roja cinta, no más ancha
que el grueso de una cuchilla.
MEFISTÓFELES
Es verdad; también la veo:
bajo el brazo, la infeliz,
puede llevar la cerviz,
pues se la cortó Perseo.
Aleja ese ensueño cruel.
Vamos hacia ese collado:
tan alegre es como el Prado,
y un teatro veo en él.
¿Se puede entrar?
SERVÍBILIS
Adelante.
Hoy siete piezas promete
el cartel; la que hace siete
va a comenzar al instante.
Cómicos son de afición;
el autor aficionado,
y a mí la afición me ha dado
de levantar el telón.
Permitidme, pues, marchar.
MEFISTÓFELES
¡En el Blocksberg os encuentro!
Aquí estáis en vuestro centro
y en vuestro propio lugar.
[Ilustración]
[Ilustración:
SUEÑO DE LA NOCHE
DE SANTA VALPURGIS
O BODAS DE ORO DE
OBERÓN Y TITANIA]
[Ilustración]
INTERMEDIO[26]
[26] Los epigramas que forman este _Intermedio_ fueron escritos
por Goethe para el _Almanaque de las Musas_ de 1798. Schiller
era quien publicaba este _Almanaque_, y el año anterior había
incluido en él unos epigramas de este mismo género, que tituló
_Xenios_. Los que forman esta serie no se publicaron en el
_Almanaque_, porque Schiller no quiso provocar polémicas, y
después de muchas correcciones, su autor los incluyó en el
FAUSTO. El título del Intermedio está tomado del drama fantástico
de Shakespeare _Sueños de una noche de verano_, en el cual Oberón
y Titania, largo tiempo separados, celebran su nueva unión.
EL DIRECTOR DEL TEATRO
Hijos de Mieding[27] bravos y obedientes,
¡al trabajo otra vez! ¡Llegó la hora!
Viejos montes y valles florecientes
formando están la escena encantadora.
[27] Mieding era el director del teatro de Weimar.
UN HERALDO
Medio siglo --¡larguísima jornada!--
ha de pasar para las bodas de oro:
después de la contienda terminada,
si queda el oro, es el mejor tesoro.
OBERÓN
Espíritus, venid, si no estáis lejos,
y en tan grave ocasión prestadme ayuda:
hoy la Real Pareja los añejos
vínculos conyugales reanuda.
PUCK[28]
Ya viene el Puck en diagonal carrera,
arrastrando los pies, torciendo el paso;
y una turba festiva y vocinglera
va corriendo en tropel tras el payaso.
[28] Puck es, en el drama de Shakespeare, un Espíritu del séquito
de Oberón, que ejecutaba sus órdenes y le divertía con sus
bufonadas: el payaso de aquella corte mitológica.
ARIEL[29]
Ariel divino, de armonías gratas
llena la Creación, que le oye ansiosa.
Su voz hechiza a muchos papanatas;
pero también conquista alguna hermosa.
[29] Ariel es un Espíritu de los aires, que figura en el drama de
Shakespeare _La Tempestad_, sometido al mago Próspero.
OBERÓN
Cónyuges, si queréis vivir dichosos,
nuestra conducta os da sanos consejos:
sepárense cuanto antes los esposos,
y tiernamente se amarán de lejos.
TITANIA
Si el marido murmura sin aguante,
si la mujer replica impertinente,
corra el uno con rumbo hacia Levante
y el otro hacia Poniente.
LA ORQUESTA, TUTTI
_Fortissimo_
Las moscas, los mosquitos y moscones
con sus trompas y pífanos sonoros,
las ranas, y los grillos de agrios sones,
nuestros músicos son y nuestros coros.
SOLO
La zampoña, con pasos cachazudos,
viene moviendo la disforme panza:
escuchad los solemnes estornudos
que su nariz estrepitosa lanza.
UN GENIO QUE SE ESTÁ FORMANDO[30]
Tiene pies de escorpión, vientre de sapo;
si alas sus alas son, es un problema;
su autor, a ese ridículo gazapo,
lo titula «Poema.»
[30] Goethe alude probablemente a los poetastros, que ignorando
que la poesía es un todo armónico, que surge del fondo del alma,
escriben versos sin sustancia ni inspiración.
UNA PAREJITA[31]
Vas brincando entre flores y perfumes
con breve paso y arrogante anhelo;
pero aunque mucho quieres y presumes,
no te levantarás nunca del suelo.
[31] Esta _Parejita_ puede significar la unión de poesía floja
con música desabrida: aquellas insulsas composiciones en las que
tan vulgar es la nota como la letra.
UN VIAJERO CURIOSO[32]
¿Es esto mascarada extravagante
o es que la fantasía me ilusiona?
¿Oberón, el dios bello, el dios brillante,
en este sitio se mostró en persona?
[32] Alusión a Nicolai, escritor del tiempo de Goethe, que odiaba
todo lo que olía, en su concepto, a superstición y fanatismo.
Es el mismo que aparece en la _Noche de Santa Valpurgis_ con el
extraño nombre de _Proktofantasmista_.
UN ORTODOXO[33]
¡Ni uñas, ni cuernos, ni encorvado rabo!
No me engaña el mentido testimonio:
cual los dioses de Grecia, al fin y al cabo,
tú no eres otra cosa que un demonio.
[33] El _Ortodoxo_ es Fr. Stolberg, que censuró acerbamente la
famosa poesía de Schiller _Los Dioses de la Grecia_.
UN ARTISTA DEL NORTE
Cuanto concibo y ejecuto --¡ay triste!--
es vaga sombra y pálido boceto;
pero conozco el mal y en qué consiste,
y visitar la Italia me prometo.
UN PURISTA[34]
Topé para mi mal con esta gente;
groseras brujas son desarregladas.
Pasándoles revista atentamente,
solo un par encontré bien empolvadas.
[34] Alude el autor a Joaquín Enrique Campe, que era
escrupulosísimo en materia de lenguaje, y rechazaba muchas
palabras admitidas ya por el uso, alegando que no eran castizas.
UNA BRUJA JOVEN
¡Polvos! ¡Trajes también! ¡Pobre atractivo,
que tapa de la edad el triste rastro!
Desnuda yo sobre el robusto chivo,
muestro feliz mis miembros de alabastro.
UNA MATRONA
Nuestra prudencia, que la edad madura,
emulaciones frívolas evita:
la flor, que ostentas hoy, de la hermosura,
también tú la verás seca y marchita.
EL MAESTRO DE CAPILLA
¡Oh moscas y mosquitos y moscones!,
de la hermosa desnuda separaos.
¡Ranas y grillos de discordes sones!,
a compás y medida sujetaos.
LA VELETA, _vuelta de un lado_
No puede haber más grata compañía:
doncellas de constante y tierno pecho;
jóvenes de valor y de hidalguía:
gente toda de lustre y de provecho.
LA VELETA, _vuelta del otro lado_
Ábrete, tierra, y a la vil canalla
trague al momento el infernal abismo,
o mi furiosa indignación estalla,
arrojándome al Tártaro yo mismo.
LOS XENIOS[35]
Somos cual sabandijas, y mordemos
con colmillo afilado y diminuto,
dando solo a los méritos supremos
del Papá Satanás honra y tributo.
[35] Así llamaban los griegos (_donativos a los huéspedes_) a los
obsequios que hacían a los que iban a su casa. Marcial dio este
título al libro XIII de sus _Epigramas_; y Schiller a una serie
de cuatrocientos dísticos publicados en su _Almanaque de las
Musas_, de 1797. Referíanse estos epigramas a crítica literaria
y filosófica de los autores de aquel tiempo. Fueron atribuidos a
Schiller y Goethe, que eran, en efecto, sus autores.
HENNINGS[36]
Con inocente ingenuidad, que alabo,
está jugando la menuda grey;
hemos de confesar, al fin y al cabo,
que sabandijas son de buena ley.
[36] Augusto Federico de Hennings, en su periódico _El Genio del
tiempo_, había acusado a Goethe y Schiller de haber rebajado la
poesía en los _Xenios_ con trivialidades y tonterías.
MUSAGETA[37]
No me da pena el escuadrón rugiente
de estas malditas brujas del Averno;
el coro de las Musas esplendente
con más dificultad rijo y gobierno.
[37] Con el título de _Musageta_ publicó en 1798 y 1799 el mismo
Hennings algunos artículos, que imitaban al _Almanaque de las
Musas_ y querían emular con él.
UN EX GENIO DEL SIGLO
Busca en mi sol el rayo que te alumbre;
agarra mi faldón; aprieta el paso.
Para todos hay sitio en la ancha cumbre
del Blocksberg y el germánico Parnaso.
EL VIAJERO CURIOSO[38]
¿Quién es ese pedante que en su frente
soberbia y petulancia lleva escritas?
¿Qué busca, tan orondo y displicente?
Siguiendo la husma va de los Jesuitas.
[38] Otra alusión a Nicolai, que era apodado _Jesuitenrrècher_
(_rastreador de los jesuitas_) porque tenía la preocupación de
ver en todas partes la mano de esta célebre Orden religiosa.
(Véase la nota segunda de la pág. 324.)
UNA GRULLA[39]
Pesco en las aguas turbias y en las claras:
tengo de ello muy buenos testimonios;
y me verás, si atento lo reparas,
mezclar al Padre Santo y los demonios.
[39] La grulla es el escritor Lavater que, según el mismo Goethe
escribía a Eckermann, tenía la figura y el andar de aquellas
zancudas. Nicolai lo acusaba de jesuitismo, y por eso alude a él
nuestro poeta en este lugar.
UN HOMBRE DE MUNDO
La grey devota, para abrirse paso,
no repara en vehículo;
en medio del Blocksberg congrega acaso
su negro conventículo.
UN DANZANTE
¿Qué lejano rumor nos trajo el viento?
¿Es el redoble del tambor sonoro?
No: es el canto pausado y soñoliento
de los graves sochantres en el coro.
EL MAESTRO DE BAILE
Todos bailan, el grande y el menudo;
todos ruedan sin miedo y sin cuidado;
brincan el contrahecho y el panzudo;
salta el cojo y se estira el encorvado.
UN JUGLAR
Esa canalla, que danzando veo,
llena está de malicia y de ponzoña.
Fieras domaba con su lira Orfeo:
a estos los domestica la zampoña.
UN DOGMÁTICO[40]
Ni crítica mordaz, ni duda fiera
destruyen mi doctrina bien probada;
existe el diablo, pues si no existiera,
dejara de ser diablo y fuera nada.
[40] En esta estrofa y las siguientes se refiere el autor a las
tendencias de las diversas escuelas filosóficas de su época. El
_Dogmático_ admite como probado lo mismo que se ha de probar, y
por este flaco lo ridiculiza el poeta.
UN IDEALISTA[41]
La fantasía dominó mi mente,
y siervo es mi sentir de su mandato:
pues que todo lo soy, es consiguiente
que soy también un pobre mentecato.
[41] Sátira del idealismo fichtiano. Fichte concebía el _no yo_
como producto del _yo_.
UN MATERIALISTA
El Ser es mi suplicio y mi tormento,
y comienza a cansarme y aburrirme.
Hoy por primera vez experimento
que no estoy en mis pies seguro y firme.
UN SUPERNATURALISTA
Me encuentro bien entre estos malhadados,
cuando en el aquelarre me introduzco;
al ver diablos aquí por todos lados,
que existen también ángeles deduzco.
UN ESCÉPTICO[42]
Les engaña el fulgor de un espejismo
cuando de la verdad van al encuentro;
Demonio y duda casi son lo mismo;
por eso estoy aquí como en mi centro.
[42] Hay en esta estrofa un juego de palabras intraducible en
castellano. El _Escéptico_ dice que riman diablo y duda, y así es
en alemán (Diablo, _Teufel_; duda, _zweifel_). Hemos procurado
conservar en la versión castellana la idea, aunque la forma haya
perdido la viveza y la gracia del original.
EL MAESTRO DE CAPILLA
¡Callad, moscas, mosquitos y moscones!
¡Callad, por Dios, malditos diletantes!
¡Callad ranas y grillos de agrios sones!
¡Músicos todos sois horripilantes!
LOS APROVECHADOS[43]