cual se arranca a un niño un diente,
con este vaso de vino
sonsacaré quiénes son.
Por sus modos altaneros
parécenme caballeros
de elevada condición.
[Ilustración]
BRANDER
Charlatanes de lugar
son quizás.
ALTMAYER
Pudiera...
FROSCH
¡Calla!
Comienzo da la batalla.
¡Oh, los voy a anonadar!
MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
Es gente que tanto sabe,
esta gente de que te hablo,
que no ve llegar al diablo,
aunque la garra le clave.
FAUSTO
¡Caballeros, guárdeos Dios!
SIEBEL
¡Él guarde a Vuesa Mercé!
(_En voz baja, mirando de reojo a_ MEFISTÓFELES.)
¿Por qué arrastrará este el pie?
MEFISTÓFELES
¿Habrá sitio para dos?
No intentaré aquí pedir
buen vino, que no se cría;
mas la buena compañía
puede esa falta suplir.
ALTMAYER
Parecéis hombre corrido.
FROSCH
Sin duda venís de lejos,
y en casa de Juan Conejos
habréis cenado y dormido.
MEFISTÓFELES
Ayer pasamos de largo;
pero en casos diferentes
de expresar a sus parientes
su afecto, nos dio el encargo.
(_Saludando a_ FROSCH.)
ALTMAYER, _en voz baja_
¡Qué pez! ¿Te ha clavado?
FROSCH
¿A mí?
Deja que revancha tome.
MEFISTÓFELES
Buenas voces pareciome
oír al llegar aquí.
¡Lugar propio para el canto!
Debe retumbar sonoro
bajo esta bóveda el coro.
FROSCH
¿Sois filarmónico?
MEFISTÓFELES
Un tanto.
¡Afición, mucha afición!
Pero, escasa facultad...
ALTMAYER
Un romance, pues, cantad.
MEFISTÓFELES
Uno, y ciento, y un millón.
SIEBEL
Basta uno, de nuevos lances.
MEFISTÓFELES
Venimos, precisamente,
de España, patria excelente
del buen vino y los romances.
(_Canta._)
«Era un gran rey, y tenía
una pulga...»
FROSCH
¡Voto a Cristo!
¡Una pulga!... No se ha visto
más gustosa compañía.
MEFISTÓFELES, _cantando_
Era un gran rey y tenía
una pulga colosal;
más que al propio hijo quería
al estupendo animal.
Llama al sastre de la corte,
viene el artífice fiel;
mándale que al punto corte
un traje para el doncel.
BRANDER
¡Oh sastre, pon atención!
Mide exacta cada pieza,
y si estimas la cabeza,
que no haga un pliegue el calzón.
MEFISTÓFELES, _cantando_
Cubierto de seda y oro
va, de los pies al testuz,
y para mayor decoro,
lleva al pecho una gran cruz.
Primer ministro es nombrado
por su insigne protector;
sus parientes, a su lado,
gozan el regio favor.
A los grandes y las bellas
todo es picar y morder;
ya la Reina y sus doncellas
no se pueden contener.
Mas calla y se mortifica
toda la gente de pro:
nosotros, si alguien nos pica,
cruje la uña, y se acabó.
TODOS, _en coro y vociferando_
Nosotros, si alguien nos pica,
cruje la uña, y se acabó.
FROSCH
¡Bravo! ¡Soberbio!
SIEBEL
Acabad
con las pulgas.
BRANDER
¡Mucho tino
al cogerlas!
ALTMAYER
¡Viva el vino!
¡Y viva la libertad!
MEFISTÓFELES
Por la libertad brindara
si mejor el vino fuera.
SIEBEL
¿Malo el vino?... ¡Afuera!
FROSCH
¡Afuera!
MEFISTÓFELES
Si el patrón no se enojara,
os diera a probar el mío.
SIEBEL
No se ofende el hostelero.
FROSCH
Aceptamos todos; pero
que corra abundante el río.
Si es el vino bueno o ruin
conócelo el paladar
repitiendo sin cesar
los tragos.
ALTMAYER, _en voz baja_
Serán del Rin.
MEFISTÓFELES
Dadme un taladro.
BRANDER
¿Qué hacéis?
¿Acaso tenéis aquí
los toneles?
ALTMAYER
Ved allí
herramientas, si queréis.
MEFISTÓFELES, _tomando el taladro que le da_ FROSCH
Está bien: a voluntad
pedid, y seréis servido.
FROSCH
Pues qué, ¿tenéis gran surtido?
MEFISTÓFELES
Cuanto os plazca demandad.
ALTMAYER, _a_ FROSCH
Ya te relames el labio.
FROSCH
Venga Rin; para escoger
un buen vino, no hay que hacer
al suelo natal agravio.
MEFISTÓFELES, _haciendo un agujero con el taladro en el borde de la
mesa, a la parte que está sentado_ FROSCH
Dadme cera, y un tapón
haremos; dádmela al punto.
ALTMAYER
Entendido está el asunto:
es prestidigitación.
MEFISTÓFELES, _a_ BRANDER
¿Y vos? ¿Qué queréis?
BRANDER
Yo quiero
Champaña, y con mucha espuma.
(MEFISTÓFELES _taladra. Uno de los camaradas hace los tapones y tapa
los agujeros.)_
BRANDER
No puede, el que más presuma,
prescindir de lo extranjero.
Lo bueno, siempre lo es;
y aunque el germano odie al galo,
no por eso encuentra malo
el rico vino francés.
SIEBEL
Bueno para mí no le hay
cuando a vinagrillo sabe:
dadme vino dulce y suave.
MEFISTÓFELES
Voy a serviros Tockay.
ALTMAYER
¡Caballeros, poco a poco!
Mirémonos frente a frente,
nadie aquí burlas consiente.
MEFISTÓFELES
Ni las intenta tampoco
con personas de tal pro.
Decid, sin temor, los seis
qué vinos beber queréis.
ALTMAYER
¡De todos, y se acabó!
(_Después que están hechos y tapados todos los agujeros._)
MEFISTÓFELES, _con ademanes estrambóticos_
Produce la cepa racimos sin cuento,
y cuernos a pares el bravo cabrón.
Es néctar el vino, y es leño el sarmiento;
¿por qué de esa tabla no salta al momento
el jugo que aliento
le da al corazón?
En el regazo profundo
de la Natura y del Mundo
con fe los ojos clavad;
y la mayor maravilla,
cual la cosa más sencilla,
emprended y ejecutad.
Ahora, abrid, y sin temor
bebed.
(_Quitan los tapones y cada cual recibe en el vaso el vino que pidió._)
TODOS
¡Manantial sagrado!
¡Fuente divina!
MEFISTÓFELES
¡Cuidado!
¡No se derrame el licor!
TODOS, _bebiendo y cantando_
¡Bebamos, bebamos de todos los vinos!
¡Bebamos cual beben quinientos cochinos!
MEFISTÓFELES
¡Ya es libre y feliz mi gente!
Mira: en sus glorias está.
FAUSTO
Vámonos: cánsome ya.
MEFISTÓFELES
Dos minutos solamente,
y verás la estupidez
en su cumbre y su cenit.
SIEBEL
(_Bebe sin precaución; el vino cae al suelo y brota una llama._)
¡Socorro!... ¡Fuego! ¡Acudid!
¡Infierno es esto!
MEFISTÓFELES
Esta vez
solo fue chispa ligera
del purgatorio sombrío.
Rojo fuego, amigo mío,
basta ya; tu ardor modera.
SIEBEL
¿Qué es lo que ha pasado aquí?
Nos burló: ¿por quién nos toma?
FROSCH
No repetiréis la broma.
ALTMAYER
Echémosle.
TODOS
¡Echarle! Sí.
SIEBEL
¿Piensa hacer este bergante
su hocúspoco engañador?
MEFISTÓFELES
¡Calle el borracho hablador!
SIEBEL
¡Calle el zafio nigromante!
BRANDER
Comenzó el chubasco ya.
ALTMAYER
(_Quita uno de los tapones de la mesa, sale un chorro de fuego, y le
quema._)
¡Me abraso!
SIEBEL
¡Maligno influjo!
¡Firme con él; es un brujo!
FROSCH
¡Dadle: condenado está!
(_Toman los cuchillos y acometen a_ MEFISTÓFELES.)
MEFISTÓFELES, _con grave ademán_
Venid, Apariencias; venid, y engañosas
trocad a sus ojos lugares y cosas.
(_Los camaradas detiénense asombrados, mirándose unos a otros._)
ALTMAYER
¡Qué campos tan pintorescos!
FROSCH
¿Es verdad o es ilusión?
¡Cuán verdes las viñas son!
SIEBEL
Y los racimos ¡cuán frescos!
BRANDER
Al pie de un árbol lozano
crece esta vid opulenta;
mirad las uvas que ostenta
al alcance de la mano.
(_Coge a_ SIEBEL _por la nariz. Los demás cogen también las narices de
sus compañeros, y levantan los cuchillos._)
MEFISTÓFELES, _como antes_
Error, a sus ojos arranca la venda,
y palpen, corridos, la burla tremenda.
(_Desaparece con_ FAUSTO. _Los camaradas sueltan presa._)
SIEBEL
¿Qué es esto?
ALTMAYER
¿Qué?
FROSCH
¡Tu nariz!
BRANDER, _a_ SIEBEL
La tuya en mis manos tiento.
¡Ja, ja!
ALTMAYER
Molido me siento
de los pies a la cerviz.
No puedo más: ¡una silla!
FROSCH
Pero ¿qué ha pasado aquí?
SIEBEL
¿Dó estás, bribón? ¡Ay de ti,
si te atrapa esta cuadrilla!
¿Dónde estás?
ALTMAYER
Largose.
SIEBEL
¿Cómo?
ALTMAYER
Caballero en un tonel.
Por allá escapó. Tras él
voy... ¡Mas los pies son de plomo!
(_Apoyándose en la mesa._)
¡Oh manantial, si aún corrieras!
SIEBEL
Fue apariencia y fantasía.
FROSCH
Tal vez; pero yo bebía,
fuese de burlas o veras.
BRANDER
¿Y dónde están los racimos?
SIEBEL
¿Qué sé yo?
ALTMAYER
¡Dirán después
que edad de milagros no es
esta edad en que vivimos!
[Ilustración]
[Ilustración]
COCINA DE LA BRUJA
_En un fogón muy bajo hay una gran olla al fuego. En el humo que se
eleva hacia el techo vense varias imágenes._ UNA MONA, _sentada junto
al fogón, espuma la olla_. EL MICO _y la cría se calientan al fuego. El
techo y las paredes están cubiertos de estrambóticos utensilios de_ LA
BRUJA.
FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES
FAUSTO
Apéstame toda aquesta
brujería extravagante.
¿Me darás salud y vida
con tan sucios cachivaches?
¡Pedir consejo a una vieja!
¡Pretender que en un santiamen
nos quite veinte o treinta años
con sus menjurjes y enjuagues!...
Pierdo ya toda esperanza,
si otro remedio no sabes:
¿no dan elixir más puro
o Naturaleza o Arte?
MEFISTÓFELES
¡Otra vez racionalmente
hablas!... Medios naturales
hay de prolongar la vida;
pero... están en libro aparte,
y es, a fe, el que trata de ellos
capítulo interesante.
FAUSTO
¿Puedo saberlos?
MEFISTÓFELES
No exigen
oro, filtros ni jarabes.
Ve al campo, y con fuerte pico
sus duras entrañas abre;
encierra en círculo estrecho
tus pensamientos y afanes;
entre las dóciles bestias
vive sobrio, y no repares
en abonar por ti mismo
surcos que han de alimentarte,
y a la edad octogenaria
llegarán tus mocedades.
FAUSTO
El pico, para mi diestra,
sería peso muy grave.
Hecho no estoy a esa vida,
ni conviene a mi carácter.
MEFISTÓFELES
¡Recurre, pues, a la Bruja!...
FAUSTO
¿Y por qué a esa vieja infame
precisamente? ¿No puedes
aderezar tú el brebaje?
MEFISTÓFELES
¡Bravo pasatiempo fuera!
Haría cien puentes antes.
Ciencia y práctica no bastan;
cachaza es indispensable.
Al misterioso fermento
su virtud los años danle,
y en esa extraña mixtura
todo son dificultades.
El Diablo dio la receta;
pero aplicarla no sabe.
(_Reparando en los_ MONOS.)
Mira, ¡qué hermosa familia!
Esta es la dueña; ese el paje.
(_A los animales._)
¿Adónde fue la señora?
LOS MONOS
A comer y solazarse:
tomó, por la chimenea,
el camino de los aires.
MEFISTÓFELES
¿Tarda mucho en esos vuelos?
EL MICO
Lo que tardo en calentarme
las patas.
MEFISTÓFELES
¿Qué te parece
la pareja?
FAUSTO
¡Insoportable!
MEFISTÓFELES
A mí me deleita mucho
su coloquio extravagante.
(_A los_ MONOS.)
¿Para quién, pinches malditos,
preparáis ese brebaje?
LOS MONOS
Esta es la sopa del pobre.
MEFISTÓFELES
No faltarán comensales.
EL MICO, _acercándose a_ MEFISTÓFELES _y acariciándolo_
Echa los dados: quiero
ser rico pronto.
Por falta de dinero
llámanme tonto.
¡Venga un millón!
En teniendo yo el Din,
daranme el Don.
MEFISTÓFELES
¡Cuán feliz este sería
jugando a la lotería!
(LOS MONOS _de cría se han apoderado de una bola grande y juegan con
ella haciéndola rodar_.)
EL MICO
Este mundo es una bola,
que da vueltas sin cesar,
y en continua batahola
tendrá al fin que reventar.
Es vistosa y deslumbrante;
mucha luz, mucho esplendor;
mas, cual redoma brillante,
hueco y vano el interior.
Apartad, hijos: si os pilla
debajo, os aplastará.
Es de deleznable arcilla,
y mil añicos se hará.
MEFISTÓFELES
Di: ¿qué criba es aquella?
EL MICO, _cogiéndola_
Si eres ladrón,
conoceré con ella
tu condición.
(_Corre a la_ MONA, _y la hace mirar por la criba_.)
Mira al bellaco,
y dime, mala pécora,
si es algún caco.
MEFISTÓFELES, _acercándose al fuego_
¿Y este cazo tan sucio?...
EL MICO _y la_ MONA
¡Cuán majadero!
Ya no se acuerda, el rucio,
de este puchero.
MEFISTÓFELES
¡Vaya unos dichos!
¡Qué inciviles y toscos
son estos bichos!
EL MICO
Toma la escobilla,
toma el escobón,
y en aquesta silla
siéntate, bribón.
(_Obliga a_ MEFISTÓFELES _a sentarse_.)
[Ilustración]
FAUSTO
(_que mientras hablaban así, estaba contemplando un espejo, acercándose
unas veces y alejándose otras._)
¿Qué miro, Dios soberano?
¿Cuál es esa pura imagen,
que en aquel mágico espejo
aparece tan brillante?
Para volar a su lado,
dulce amor, tus alas dame.
¡Ay!, me acerco y entre nubes
va escondiéndose y borrándose...
¡Mujer no vi más perfecta
ni más seductora!... ¿Cabe
tanto hechizo en ser humano,
o es su encanto incomparable
imaginario trasunto
de las celestes beldades?
¿Puede encontrarse en la tierra
hermosura semejante?
MEFISTÓFELES
¿Por qué no? Si un Dios estuvo
seis días, dale que dale,
y al final de la semana
vio su obra, y dijo: «Me place»,
¿es extraño que saliera
algo de bueno o pasable?
Devórala con los ojos;
por hoy, mírala bien, sáciate:
ya te buscaré una joya,
una beldad semejante:
¡dichoso aquel que a su casa
como esposa la llevase!
(FAUSTO _continúa contemplando el espejo embebecido_. MEFISTÓFELES,
_reclinándose en el sillón y jugando con la escobilla, prosigue así_:)
Cual monarca en regio trono
aquí puedo arrellanarme;
cetro empuña ya mi diestra;
corona tan solo fáltame.
LOS MICOS
(_que han estado haciendo toda clase de movimientos y contorsiones,
llevan una corona a_ MEFISTÓFELES, _chillando_.)
Pues sois tan amable, tan bueno, Señor,
ceñid la corona con sangre y sudor.
(_Dan saltos desgarbados con la corona; la rompen en dos trozos,
rodando y danzando con ellos._)
Es cosa resuelta: ya somos los amos;
y vemos y oímos y versificamos.
FAUSTO, _mirando al espejo_
¡Pobre de mí! La cabeza
se me va. Las sienes me arden.
MEFISTÓFELES, _señalando a los animales_
Yo no puedo más: los cascos
parece que se me abren.
LOS MICOS
Si el verso atinamos, verás que al momento
el metro y la rima serán pensamiento.
FAUSTO, _como antes_
Partiré: mi pecho estalla.
MEFISTÓFELES
¡Cuán grotescos animales!
Pero confesar es justo
que son excelentes vates.
(_La olla que la_ MONA _ha descuidado, comienza a desbordar, y se
levanta una llamarada, que sube a la chimenea_. LA BRUJA _aparece entre
las llamas, dando gritos espantosos_.)
LA BRUJA
¡Hola! ¡Canalla impura!
¡Raza maldita!
¿Así tuvisteis cura
de la marmita?
Saltó la llama,
¡y a mí, a mí me chamusca,
que soy el ama!
(_Viendo a_ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES.)
¿Quién es el atrevido
que está allá abajo?
¿Por dónde habéis venido?
¿Quién aquí os trajo?
Sobre los cuernos
tomad las llamaradas
de los infiernos.
(_Mete el cucharón en la olla, y derrama fuego vivo sobre_ FAUSTO,
MEFISTÓFELES _y los animales. Estos aúllan._)
MEFISTÓFELES
(_dando golpes a diestro y siniestro, sobre los cazos y botijos, con el
escobón que tiene en la mano._)
¡Bravo, bruja ramera!
¡Siga la broma!
¡Caigan olla y caldera,
cazo y redoma!
Yo no hago más
que seguir la cadencia
de tu compás.
(LA BRUJA _retrocede colérica y asustada_.)
¿No sabes quién soy, arpía?
Marimacho, ¿no lo sabes?
No sé quién tiene mis manos
porque no te despedacen,
y contigo a esos horribles
macacos u orangutanes.
¿Es que ya no reconoces
mi jubón color de sangre?
¿Es que la pluma de gallo
nada significa y vale?
Con faz descubierta vine:
¿no basta? ¿Habré de nombrarme?
LA BRUJA
¡Ah, gran Señor!, el saludo
poco grato perdonadme.
No vi la pata de cabra,
ni los dos cuernos...
MEFISTÓFELES
¡Bien! Pase
por esta vez. Es lo cierto
que no vine a visitarte
en mucho tiempo. El progreso,
que todo lo pule y lame,
llegó hasta el Diablo. Aquel monstruo
del septentrión, presentable
no está ya. Garras y cuernos
modas son de otras edades;
y si es la pata de cabra
requisito indispensable,
hay también, para ocultarla,
remedio barato y fácil:
pantorrillas gasto al uso
como otros muchos galanes.
LA BRUJA, _bailando_
De gozo las carnes temblándome están:
¡ha honrado mi casa monseñor Satán!
MEFISTÓFELES
¡Calla, vestiglo! Te vedo
que de ese modo me llames.
LA BRUJA
¿Por qué? Di.
MEFISTÓFELES
Porque ese nombre
figura ya en todas partes
entre mitos. No por eso
mejores son los mortales;
faltó el Malo, mas no esperes
que jamás los malos falten.
Llámame, si a bien lo tomas,
_Señor Barón_. Mi linaje
es muy noble, y aquí tienes
el blasón, si lo dudares.
(_Hace un ademán licencioso._)
LA BRUJA, _riendo a carcajadas_
¡Os conozco! Siempre fuisteis
licenciado en malas artes.
MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
Aprende tú: así se trata
a estas brujas.
LA BRUJA
¿Y qué os place
pedirme?
MEFISTÓFELES
No más un vaso
de tu elixir. Pero, dame
del más añejo. Su fuerza
dobla el tiempo.
LA BRUJA
Guardo aparte
una redoma, y con ella
acostumbro regalarme.
Probadlo, señor, vos mismo:
ni está rancio, ni mal sabe.
(_Aparte a_ MEFISTÓFELES.)
Mas, si lo bebe el amigo,
sin estar dispuesto de antes,
dentro de una hora revienta.
MEFISTÓFELES
No temas; es un compadre
y le hará bien. Las mejores
de tus drogas has de darle.
Traza tu círculo mágico,
di las misteriosas frases,
y sírvele, sin recelo,
una taza del brebaje.
(LA BRUJA, _haciendo ademanes estrambóticos, traza un círculo en el
suelo, y coloca en él varios objetos raros; mientras tanto, los vasos
suenan y las ollas también, haciendo una especie de música. Toma
después la_ BRUJA _un grueso librote, pone dentro del círculo a los_
MICOS, _que le sirven de pupitre para el libro, y le sostienen las
luces. Hace seña a_ FAUSTO _de que se acerque_.)
FAUSTO _a_ MEFISTÓFELES
¿De qué sirve todo aquesto?
Estos gestos y ademanes,
estos bichos, estas farsas,
todo es viejo y repugnante.
MEFISTÓFELES
Tómalo a risa y chacota.
¿Por qué has de formalizarte?
Para que surta la pócima
todos sus efectos, hace
la Bruja, como buen médico,
las pantomimas de su arte.
(_Hace entrar a_ FAUSTO _en el círculo_.)
LA BRUJA
(_Lee en el libro, declamando con mucho énfasis._)
El uno truecas en diez,
con la mayor sencillez;
restas el dos y el tres luego,
y ya vas ganando el juego;
sumas el cuatro al instante;
das un brinco,
y divides lo restante
por el cinco;
el seis, en un periquete,
queda convertido en siete;
pero va el ocho delante,
y trocando el nueve en uno,
queda el diez hecho ninguno.
Y esta es la peregrina
cábala de la Madre Celestina.
FAUSTO
Delirar le hizo la fiebre
quizás.
MEFISTÓFELES
No es que ella desbarre:
así reza el libro; todas
sus páginas son iguales.
Bien me quebré la cabeza
estudiándolo; fue en balde:
para discretos y tontos
lo absurdo es impenetrable.
El sistema es viejo y nuevo;
hubo en todas las edades
quien, haciendo de tres uno
y uno de tres, diera pase,
como misterios sublimes,
a solemnes necedades.
¿Quién adelgaza las mientes
discutiéndolas? Más vale
creerlo que averiguarlo;
pues pocos dudan, o nadie,
que se encierra un pensamiento
debajo de cada frase.
LA BRUJA
La Verdad caprichosa
va fugitiva;
para aquel que la acosa
siempre es esquiva.
Desnuda y bella,
entrégase al que nunca
pensara en ella.
FAUSTO
¿Qué despropósitos habla?
La cabeza se me parte,
como si tuviera en ella
toda una casa de orates.
MEFISTÓFELES
¡Basta, inspirada Sibila!
Sirve el mejunje al instante,
y hasta el borde llena el vaso.
Los efectos no te alarmen:
hecho está ya el camarada
a esos tragos y estos lances.
(LA BRUJA, _con muchos aspavientos, vierte la pócima en la taza, y
cuando la lleva_ FAUSTO _a los labios, enciéndese una ligera llama en
el líquido_.)
Bebe, y sentirás al punto
el corazón transformarse.
¿Temes al fuego, teniendo
al demonio de tu parte?
(LA BRUJA _rompe el círculo_; FAUSTO _sale de él_.)
Ahora, ¡en marcha!
LA BRUJA
¡Y buen provecho!
MEFISTÓFELES
Si en algo puedo ayudarte,
me tendrás en la Walpurga
para aquello que me mandes.
[Ilustración]
LA BRUJA
Una canción he de daros;
si alguna vez la cantareis,
probaréis, al punto mismo,
sus efectos singulares.
MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
Tú, ven, y sigue mis pasos.
Útil es, indispensable
que transpires: así, el filtro
por dentro y fuera se esparce.
Después, en noble indolencia
haré que ocioso descanses,
y en tan sabrosa molicie,
verás, sin otros afanes,
cuál las ansias de Cupido
brotarán por todas partes.
FAUSTO
Déjame aún que en ese espejo
los ávidos ojos clave...
De mujer hermosa y pura
nunca vi mejor imagen.
MEFISTÓFELES
Ven, y brillará a tu vista,
vivo, fresco y palpitante,
el acabado modelo
de las humanas beldades.
(_Aparte._)
Con ese trago en el vientre,
con esa fiebre en la sangre,
Elena será a sus ojos
la primera mujer que halle.
[Ilustración]
[Ilustración]
CALLE
FAUSTO Y MARGARITA, _pasando_
FAUSTO
Hermosa señorita, bondadosa,
¿aceptaréis mi brazo y compañía?
MARGARITA
Ni señorita soy, ni soy hermosa,
y sé ir a casa sin sostén ni guía.
(_Se suelta y se va._)
FAUSTO
Es preciosa, ¡vive Cristo!,
esa doncella. En mi vida
hermosura más cumplida
ni más recatada he visto.
Y hay algo de incitador
en esa faz candorosa...
¡Labios de encendida rosa!
¡Frescas mejillas en flor!
Bajó los ojos, y enojos
tales causaron al alma,
que me tiene ya sin calma
aquel bajar de sus ojos.
Con su réplica vivaz,
con su gracioso desdén,
a cualquier hombre de bien
ha de robarle la paz.
(_Entra_ MEFISTÓFELES.)
FAUSTO
Oye: ¿ves esa doncella?
Procúramela al instante.
[Ilustración]
MEFISTÓFELES
¿Cuál dices?
FAUSTO
La que delante
de ti caminaba.
MEFISTÓFELES
¿Aquella?
Ha un momento que le ha dado
el cura la absolución:
escuché su confesión,
detrás de ella agazapado.
¡Nada! ¡Escrúpulos monjiles!
No tengo en ella poder.
FAUSTO
¿Cómo no, siendo mujer
y contando quince abriles?
MEFISTÓFELES
Presumes como Don Juan.
Imaginas que las flores
más brillantes y mejores
para ti son y serán;
que todo a tu devaneo
cederá del mejor modo:
mas no sale, amigo, todo
a medida del deseo.
FAUSTO
Señor Maestro, no arguyo;
mas te digo, sin reproche,
que es ella mía esta noche,
o dejo yo de ser tuyo.
MEFISTÓFELES
¿Cómo lograrlo? ¡Estás loco!
Necesito, en conclusión,
para atisbar la ocasión
quince días, y aún es poco.
FAUSTO
¡Quince días! ¿Con quién hablo?
Si uno tuviera por mío,
para lograr lo que ansío
no necesitara al diablo.
MEFISTÓFELES
¡Más no dijera un francés!
Contén tus ansias veloces:
andar de prisa en los goces
estrategia inhábil es.
Si alcanzar quieres la gloria
de los placeres más vivos,
con luengos preparativos
apréstate a la victoria;
y con tenaz frenesí,
cual dice un cuento italiano,
construya tu propia mano
tu amoroso maniquí.
FAUSTO
Sin el socorro de ese arte
ardiendo está mi deseo.
MEFISTÓFELES
Basta, pues, de tiroteo;
dejemos bromas aparte;
y entiende que en esta lid
contra tan débil criatura,
no es la audacia quien procura
el triunfo, sino el ardid.
FAUSTO
Por fuerza, pues, o artificio,
si no todo el bien que imploro,
dame algo de ese tesoro
que me ha trastornado el juicio.
Dame su humilde collar,
dame su ajustada liga,
algo con lo cual consiga
mi ardiente fiebre calmar.
MEFISTÓFELES
Ya tu impaciencia comparto,
y para darte consuelo,
voy a llevarte en un vuelo...
FAUSTO
¿Adónde?
MEFISTÓFELES
A su propio cuarto.
FAUSTO
¿Veré a mi beldad divina?
¿Mía será?
MEFISTÓFELES
¡Poco a poco!
Está, si no me equivoco,
en casa de una vecina;
pero, en dulce bienandanza
respirando allí su ambiente,
podrás soñar ya presente
cuanto anheló tu esperanza.
FAUSTO
Vamos.
MEFISTÓFELES
Es pronto quizá...
FAUSTO
Tráeme, pues, para mi bella,
un regalo, digno de ella.
(_Vase._)
MEFISTÓFELES
¡Un regalo! Triunfará.
Conozco más de un rincón
donde hay tesoros sin cuento:
voy a hacer en un momento
la visita de inspección.
(_Vase._)
[Ilustración]
[Ilustración]
AL CAER LA TARDE
UN CUARTITO MUY ASEADO
MARGARITA, _trenzando sus cabellos_
El deseo ya me abrasa
de conocer al galán:
por su porte y ademán
parece de buena casa.
Eso no se oculta, no:
en el rostro va estampado.
Y no fuera tan osado,
a no ser hombre de pro.
(_Vase._)
MEFISTÓFELES, FAUSTO
MEFISTÓFELES
Entra despacio.
FAUSTO, _después de una pausa_
Deseo
estar solo.
MEFISTÓFELES, _escudriñando el cuarto_
Para ser
aposento de mujer,
hay en él bastante aseo.
(_Vase._)
FAUSTO, _mirando alrededor_
Grata penumbra, que con tenue velo
el templo del amor cubres sombría,
infunde al corazón el vivo anhelo
que la esperanza del placer rocía.
De dicha y paz purísima fragancia
respiro aquí con inefable gozo.
En esta desnudez ¡cuánta abundancia!
¡Cuánta ventura en este calabozo!
(_Déjase caer en el sillón de cuero, que está al lado de la cama._)
Recíbeme en tu seno, trono santo,
do el anciano reinó, gozoso o triste.
¡Ah! ¡Cuántos niños, con alegre encanto,
por tus robustos brazos trepar viste!
Aquí tal vez, agradecida al cielo,
la que mi dueño es hoy, niña inocente,
la enjuta mano del caduco abuelo
vino a besar con labio floreciente.
Aquí respiro, hermosa, el que te alienta
genio de orden, trabajo y armonía,
cuya materna voz, que oyes atenta,
te dicta tu deber de cada día.
Él te enseña a extender el blanco lino
sobre la mesa del frugal banquete,
y a tu mano, que rige mi destino,
da el estropajo humilde por juguete.
¡Mano querida! Cual de Dios la diestra,
eres creadora, y el que audaz contemplo
mísero hogar, de lobreguez siniestra,
trocar supiste en luminoso templo.
(_Separa una cortina del lecho._)