SONETO.

No me mueve, mi Dios, para quererete

El cielo que me tienes prometido,

Ni me mueve el infierno tan temido

Para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, mi Dios, muéverne el verte

Clavado en esa cruz y escarnecido;

Mueveme ver tu cuerpo tan herido;

Mueveme las angustias de tu muerte.

Mueveme, enfin, tu amor de tal manera

Que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,

Y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera:

Porque, si cuanto espero no esperara,

Lo mismo que te quiero te quisiera.

Souvenirs d'un sexagénaire, Tome IV · 第 50 / 53 题