Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la caja, toma un polvo,
estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la conversacion.
«De todo lo qual inferirá Vm., mi Padre Fray Gerundio, que el señor
Arcediano Barbadiño habló con sobrada indigestion en punto de
Philosophía de España; pues, aunque bien se pudiera ahorrar mucho de
lo que en ella se enseña, y emplearlo mejor sin salir de la materia,
pero no se pierde tanto tiempo, como pondera su merced muy Reverenda;
y al cabo el Philósopho Gasendista, el Cartesiano, el Newtoniano, y el
Aristotélico, algaravía mas, algaravía ménos, todos salimos á nuestra
algaravía. Pero bien entendido que, sin este tal qual estudio de la
Naturaleza, apénas se puede dar passo con acierto en las demas Sagradas
Facultades.»
2. Atónito estuvo oyendo el pacientíssimo Fray Gerundio todo el largo
razonamiento del señor Beneficiado, sin toser, sin escupir, sin
cespitar, y aun sin pestañear, sino una sola vez allá házia el medio
de la harenga, que se le puso una mosca de burro sobre la ceja zurda,
y se le pegó de modo, que le costó mucho trabajo el desprenderla.
Pasmóse de lo que le havia oído ensartar, con la leve ocasion de lo
que le havia preguntado acerca del Barbadiño; y, aunque zorroclonco,
no dexó de conocer, que tenia razon en lo que havia dicho, pero que
sobraba la mitad, y aun las tres partes y media, para lo que pedia una
conversacion, en que no se trataba, sino por incidencia, acerca de este
Autor. Pero, como en efecto le havia dado gusto todo lo que acababa de
oírle, y el empeño del Fraylecito era escapar el cuerpo, si pudiesse,
á todo estudio Escolástico, por dedicarse quanto ántes al baratillo
del _Verbum Dei_, segun la instruccion del Lego, su Cathequista, y
de su Héroe el Padre Predicador mayor de la Casa, quiso apurar del
todo la materia. Y pareciéndole, que por lo ménos lo que decia el
Barbadiño acerca de la Theología Escolástica no tenia respuesta, le
dixo: «Señor Beneficiado, todo lo que Vm. me acaba de explicar acerca
de la Philosophía me parece lindamente; y aunque, la verdad sea dicha,
que en lo mas de ello yo no hé entendido palabra, pero á mí me suena
bien, y convengo en que no hace daño saber un poco de Philosophía,
aunque sea de la que nos enseñan por acá. Yo, bien ó mal, ya estoy
para acabar mis tres años, y tanto como hablar de materia primera, de
formas substanciales, de union, de compuesto _in fieri_, de principio
_quod_ y _quo_, y assí de otras zarandajas, ya me atreveré á hacerlo
como qualquiera Arcipreste. Pero esso de pensar nuestros Padres en que
me han de obligar á que estudie Theología Escolástica, tararira! no lo
conseguirán, aunque me emparedaran.»
3. -- «Y por qué, amigo Fray Gerundio?» le preguntó el Beneficiado.
-- «Por qué? por las cosas, que dice de la tal dichosa Theología el
susodicho Barbadiño.» -- «Pues, qué dice?» le replicó el bellacuelo
del Clérigo. -- «Qué ha de decir, mejor lo sabe Vm. que yo. Dice,
lo primero, _que esta facultad se trata pésimamente en Portugal,
no solo en los Conventos, sino tambien en las Universidades_. Y
consiguientemente lo mismo dirá de toda España, porque en toda ella
no se trata la Theología de otra manera que en Portugal.» -- «Y esso,
como lo prueba, Padre mio?» -- «Como lo ha de probar: con una razon,
que no tiene respuesta; porque dice, que acá se estudian quatro años de
Theología, assistiéndose á quatro Cáthedras, en las quales se explican
cada año dos materias de Theología Escolástica, una de Moral, y otra de
Escritura, á la que ningun Estudiante concurre, porque dicen, que solo
es buena para los Predicadores.» -- «Y en esto, en verdad, que tiene
razon; porque en este nuestro Convento por lo ménos, donde tambien
hay Estudios de Theología, yo no he visto otro modo de enseñarle, y
discurro, que lo mismo sucederá en los demas.» -- «Y parécele á Vm.,
que esso basta, le preguntó el Beneficiado, para decir, que se _trata
pésimamente la Theología_?» -- «A mí me parece que sí», respondió Fray
Gerundio. -- «Pues á mi me parece que no, replicó el Beneficiado.
Porque esso á lo sumo probará, que el méthodo no es bueno; que al
cabo de los quatro años es poca Theología la que se trata; que ocho
Materias, ó Tratados Escolásticos, quatro de Moral, y otros tantos de
Escritura, no bastan para que el Estudiante salga Theólogo hecho, ni
aun para que tenga noticia de la vigésima parte de la Theología, y en
esto no iria descaminado; pero no prueba, que la Theología, poca ó
mucha, que se trata, _se trate pésimamente_, que es lo que suena su
valiente y atrevida proposicion. Fuera de que, no puede ignorar el
Barbadiño, que en una de las célebres Escuelas de España, al cabo de
los quatro años se estudian ó se recorren todos los Tratados de la
Theología Escolástica, por un famoso Compendio, que no le hizo ningun
Español, sino un docto Religioso Francés, y por lo mismo será de su
aprobacion. Si en otra de las Escuelas no ménos célebres se observa el
méthodo, que él satyriza, será, ó porque todavía no tiene un Compendio
Theológico, segun sus principios, de su satisfaccion, y acomodo para
el uso de los Estudiantes, ó por otras razones, que allá él se tendrá;
pues al fin, como decia un Alcalde de Villaornate, _si es Theatino, y
se ahogó, cuenta le tendria_.»
4. -- «Y qué me dice Vm., le preguntó Fray Gerundio, de lo que añade
poco despues el mismo Barbadiño: _Que el primer perjuicio ó la primera
preocupacion, que saca el Estudiante del méthodo de las Escuelas,
es persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo_: y el
segundo es _estar en la persuasion de que no hay otra Theología en el
mundo, sino quatro questiones de especulativa, y que todo lo demas
son harengas y ociosidades de Extrangeros... siendo esta en efecto la
preocupacion general de todos los Theólogos de este Reyno, y no rapaces
ó ignorantes, sino Maestros y hombres de barbas hasta la cintura?_»
5. -- «Qué quiere Vm. que me parezca? respondió el Beneficiado; que,
como el Barbadiño escribió la carta donde estampó estos disparates
(y es la 14ª. del segundo tomo), quando acababa de padecer ciertos
vertigos, ó vertígenes, ó vahidos, ó como quisieren llamarlos, segun
él mismo dice al principio de ella, y debia de ser muy acosado de
este accidente, por lo que se reconoce en sus cartas; todavía parece,
que le duraban algunas reliquias _del vertigo_, quando afirmó dos
proposiciones tan disparatadas con aquella osadía, que es tan natural
al hombre. Yo Estudiante he sido, y con Estudiantes he tratado en las
tres Universidades de Salamanca, Alcalá, y Valladolid, donde se estudia
la Theología Escolástica, punto mas, punto ménos, con el mismo méthodo
que en Cohimbra y en Ebora; pero hasta ahora no encontré Estudiante tan
zopenco que de dicho méthodo sacasse la preocupacion _de persuadirse,
que la Escritura para nada sirve al Theólogo_. Ni como es possible, que
alguno la sacasse, á ménos _que padeciesse vertigos_, viendo con sus
mismos ojos, que en la Theología Escolástica no hay question alguna,
por especulativa, por abstrahida, por metaphýsica, por sútil, ó por
inútil que sea ó que parezca, la qual, bien ó mal, no se procure probar
con la Escritura? Y si no, señale siquiera una el Barbadiño. Aun la que
él pone repetidas veces por verbigracia de las que llama _puerilidades
Theológicas_, conviene á saber, _si el principio_ quo _generativo ó
productivo en el Padre y en el Hijo consiste en predicado relativo ó
absoluto_, todos los Autores, que siguen diferentes opiniones, procuran
fundar la suya en Textos de la Escritura. Pues qué Estudiante ha de
persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo, quando sin
Escritura no encuentra siquiera una question de Theología.
_Esto es saber hablar mal,_
_Por no saber hablar bien_;
_Y esto es mentir Magistral,_
_Por siempre jamas, Amen._»
6. «El otro testimonio, que levanta el Barbadiño, no ya á los
Estudiantes _rapaces_, sino á Maestros _con barbas hasta la cintura_,
de que _están en la persuasion de que no hay otra Theología en el
mundo, que quatro questiones especulativas_, no le va en zaga al
primero. Aquí donde Vm. me ve, sepa, que tambien corrí mi cachico
de Portugal, donde traté con _Lentes_ y _Mestres_ de Theología, que
regentaban _as primeiras Cadheiras_ del Reyno: en España he rodado
mucha bola, y aunque indigno, pecador, y vil gusano, he conversado
silla á silla, y facha á facha, con muchos Padres Cathedráticos, y
hasta algunos Padres Lectores de la legua; quiero decir, aquellos
Lectores _in partibus_, y como de burlas, que son Lectores titulares
de Conventos semi-pinzochas, los quales suelen ser mas fieros y mas
entonados, que los mismos Cathedráticos de veras; digo, que hasta
algunos de estos Padres Lectores de honor se han dignado darme puerta y
silla, tratándome con cariño, y casi con amistad. Pues certifico, y en
caso necessario juraré _in verbo Sacerdotis_, que á ninguno, á ninguno
he encontrado tan boto de entendimiento, que no supiesse muy bien, que
ademas de la Theología Escolástica ó _Positiva_, como la llama siempre
el Padre de las barbas largas, hay la Dogmativa, la Expositiva, y la
Moral, á las que algunos añaden, como Theología aparte, la Ascética
ó la Mýstica, y que todas estas quatro ó cinco Theologías se dan la
mano unas á otras, de manera que tienen cierta dependencia ó conexion
entre sí, y tanta que ninguno puede llamarse Theólogo consumado, si
no está versado mas que medianamente en todas ellas. Es verdad, que
suponen nuestros Maestros (y por mí la quenta, si se engañaren en esta
suposicion), que sin entender mas que á media rienda á la Theología
Escolástica, hay grande peligro de desvarrar mucho en la Dogmática, de
dar de hocicos en la Expositiva, de no entender bien la Moral, y de
escribir cien disparates en la Ascética, salva siempre la iluminacion
sobrenatural, que lo suple todo. Esto es lo que he oído constantemente
á todos nuestros Maestros, no solo á aquellos, _que tenian barbas
hasta la cintura_, pero aun á muchos, que apénas los apuntaba el bozo
del Magisterio, y aun tal qual que parecia capon en el fuero externo,
aunque delante de la cara de Dios seria lo que su Magestad fuesse
servido. Pues donde encontró el señor Padre Barbadiño _essos Maestros
con barbas hasta la cintura, que estaban persuadidos á que no havia
otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas_?»
7. -- «A lo ménos, replicó Fray Gerundio, no me negará Vm., que tiene
razon, en lo que añade mas abaxo: _Que todos los Theólogos Escolásticos
están tan satisfechos de su especulativa, que dan al diantre á los
extrangeros, porque se desviaron de ella... y que no vió hasta ahora
Theólogo alguno de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato,
que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo
moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se
fundan los contrarios._»
8. -- «Pobre Fray Gerundio (respondió el Beneficiado), y qué bellas
tragaderas que tiene! Si assí engulle todo lo que encuentra en los
libros, morirá de replecion de disparates. Muchos ensarta el Barbadiño
en esse par de cláusulas, que le copia. Supone, lo primero, que
todos los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, pues
esso, y no otra cosa, quiere decir aquella proposicion indefinida y
absoluta, de que los Theólogos Escolásticos dan al diantre á _los
Extrangeros_, porque se desviaron de ella. Pero quien le ha dicho á
su Paternidad Barbadiña, que _todos los Extrangeros_ se desviaron,
ni se desvían de la Theología Escolástica? Gonet y Contenson,
Dominicos, fueron Portugueses ó Andaluces? Rodes, Lesio, Tanero,
Jesuítas, fueron Asturianos ó Estremeños? El Cardenal de Norris y la
Martiniere, Augustinos, fueron Gallegos ó Campesinos? Mastrio y Wigant,
Franciscanos, fueron Babazorros ó de las Batuecas? Y estos se desviaron
de la Theología Escolástica, quando muchos la comentaron toda, y los
mas una gran parte de ella? No quiero alegarle mas exemplos, porque
seria negocio de formar una Biblioteca. Los únicos Extrangeros, que se
desvían de la Theología Escolástica, son aquellos, á quienes incomoda
esta, para delirar á su satisfaccion en la Dogmática, en la Moral, y
en la Ascética, sin reconocer otra regla para la inteligencia de la
Expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno. Quienes sean
estos Monsiures, no es menester declarárselo al Barbadiño, porque
en sus escritos, y aun sin salir de esta carta, da fieros indicios
de mantener gran correspondencia, ó á lo ménos de professar mucha
devocion á los principios, y tener gran fé con las noticias, que gasta
cierto gremio de ellos. Y aun de estos, no todos tienen tanta ogeriza
con la Theología Escolástica, como graciosamente quiere suponer su
merced Barbadiña. Y si no, ahí está el Doctor Jorge Bull, Professor de
Theología y Presbýtero de la Iglesia Anglicana, que murió Obispo de San
David el año de 1716, cuyas Obras Theológico-Escolásticas, en folio,
nada deben á las mas alambicadas, que se han estampado en Salamanca y
en Cohimbra; y como los puntos, que por la mayor parte trató en ellas,
son sobre los Mysterios capitales de nuestra Santa Fé, conviene á
saber, sobre el Mysterio de la Trinidad y sobre el de la Divinidad de
Christo, en los quales su Pseudo-Iglesia Anglicana no se desvía de
la Cathólica, en verdad que los manejó con tanto nervio y con tanta
delicadeza, que los Theólogos Orthodoxos mas escolastizados, como si
dixéramos _electrizados_, hacen grande estimacion de dichas obras. Y
aun en los dos Tratados, que escribió acerca de la Justificacion, que
es punto mas resvaladizo, en los principios, que abrazó, no se separó
de los Theólogos Cathólicos; pero en algunas consequencias que infirió,
ya dió bastantemente á entender la mala leche, que havia mamado. Pues,
por qué nos ha de querer embocar el Señor Barbon, _que los Extrangeros
se desvían de la Theología especulativa_, y que por esso _los dan al
diantre los Theólogos Escolásticos_ de Portugal y de España? Yo sí, que
doy al diantre _los vertigos_, que afligieron á dicho Señor, en fuerza
de los quales deliró tanto el _coitado Fradiño_, y nos quiso embocar
_tantas parvoizes_.»
9. «Pues ahí es un grano de anis, las que contiene la otra cláusula
suya, con que me reconviene Vm.: _que no vió ainda Theólogo alguno,
de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo
de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno,
tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan
los contrarios_. Tampoco yo _ví ainda_ Escritor alguno de los que
abrazaron con todo su corazon la mordacidad, que escribiesse con mayor
satisfaccion, ni que digiriesse ménos lo que escribia.»
10. «Qué le parece á Vm. que entiende _por Theólogos, que abrazaron
con todo su corazon el Peripato_? Lea un poquito mas abaxo, y lo
encontrará. Entiende los que estudian la Theología Escolástica, _por
cuyo nombre_ (dice él) _se entiende una Theología fundada en los
perjuicios de la Philosophía Peripatética: quiere decir sobre las_
formas substanciales y accidentes, _y sobre todas las otras galanterías
de la Escuela_. Pero no me dirá donde encontró esta casta de Theólogos?
ni donde halló Theología de esta especie? La Theología Escolástica,
que se usa por acá, no está fundada sobre las preocupaciones de la
Philosophía Peripatética, ni se vale de ella para maldita la cosa,
sino única y precisamente para el uso de los términos facultativos, á
los quales se les dió una significacion arbitraria, como _Essencia_,
_Predicados_, _Formas_, _Accidentes_, _Propiedades_, _Emanaciones_, _ut
quo, ut quod, Formaliter, Materialiter, Auxilium quo, et sine quo_,
_Ecceidades_, _Individuaciones_, _Relativos_, _Absolutos_, _etc._
Todas estas _galanterías_ solamente la sirven para explicar con ménos
palabras lo que quiere decir, y se vale de estas voces, por suponerlas
ya entendidas desde la Lógica y Philosophía Peripatética, donde se usa
de ellas para los mismos significados; pero estos significados se
aplican á principios y assuntos muy distintos, y aun inconexos con casi
toda la Theología Escolástica. Es esto estar fundada esta Theología
sobre los perjuicios de la Philosophía Peripatética? De essa manera
tambien dirá, que están fundados sobre el Peripato todos los Príncipes
de Europa, sean de Paces, sean de Comercio, sean de Alianza, sean
tambien aquellos que se llaman _Tratados de Familia_; porque en casi
todos ellos se lee el terminillo, de que se quedarán las cosas _in
statu quo_, que es tan peripatético como el _ut quo_, y el _ut quod_,
el _in eo quod quid_, y el _quoad an est_. Si hay algunas questiones
en la Theología Escolástica, que en la substancia sean amphibias, esto
es, que igualmente pertenezcan á la Theología que á la Philosophía,
como son las que tratan de la existencia de Dios, como primera causa
de la Creacion del Mundo en tiempo, de la espiritualidad del alma, del
libre albedrío ó de la libertad de los actos humanos, y algunas otras
pocas mas; estas se tratan con total independencia de los principios
Aristotélicos, y muchas de ellas con positiva oposicion á ellos, y
para nada recurrimos á la Philosophía del Estagyrita, sino puramente
para explicarnos, y para que recíprocamente nos entendamos. Pues, qué
Theología Escolástica de mis pecados es esta, _que está fundada en la
Philosophía Peripatética_? Vaya, que, quando escribió esto, todavía le
debia de durar el _vertigo_ al Santo Padre.»
11. «Y con qué conciencia dice, que _ainda no vió Theólogo alguno,
de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, queriendo
censurar á los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo
de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios_? De qué
méthodo habla su Paternidad muy Arcediana? Porque, si habla del méthodo
de la Theología Escolástica (que es la Theología en question), ni los
modernos, ni los antiguos, ni los Peripatéticos, ni los Newtonianos
han inventado otro méthodo, que el que introduxo Pedro Lombardo, imitó
Santo Thomas, y siguieron despues todos los demas. Y si no, díganos
su merced por su vida, donde encontró otro méthodo de Theología
Escolástica? Si habla del méthodo de la Theología puramente dogmática
(que será un grande despropósito para el assunto), lo primero, hasta
ahora no se ha escrito cuerpo alguno _entero_, que comprehenda
methódicamente _todos_ los tratados pertenecientes á esta Theología; y
si no, díganos el Señor Barbadiño, como es la gracia del Autor que los
escribió, ó que á lo ménos hizo la coleccion de ellos? Lo segundo, en
los innumerables Tratados Dogmáticos, que se han escrito, cada Autor ha
seguido el méthodo, que mejor le ha parecido, ó el que le ha venido mas
á cuento: unos Oratorio, otros Académico; estos con _ergos_, aquellos
sin ellos; los mas por libros ó tratados, muchos por disputas y
questiones, algunos en figura de Diálogos; y finalmente los Dogmáticos
moderníssimos, que han escrito contra las heregías del tiempo, y
especialmente contra la que hoy es de la gran moda, de la qual muestra
tener grandes noticias el Señor Fray Arcediano, han preferido el
méthodo de cartas dialogizadas, el idioma vulgar, y el ayre un poco
chufletero, para lo qual no les han faltado buenas y sólidas razones.
Ningun Theólogo Escolástico y Cathólico ha censurado hasta ahora alguno
de estos méthodos; ó señálenosle con el dedo el Padre de las barbas á
tiros largos. Pues, para qué es meter tanta bulla, y fingir fantasmones
para dar de palos al ayre?»
12. «Mas no es esta la madre del cordero. Con el sobre-escrito del
méthodo, su verdadero intento es desterrar del mundo la Theología
Escolástica, como él mismo lo confiessa sin rebozo, pues de ella _dice
constantemente, que no solo es superflua, sino perjudicial á los
dogmas de la Religion_. Esto hiede que apesta. Luthero, Beza, Calvino,
Melanchton, y el Barbadiño de su tiempo Erasmo de Roterdam, dixeron lo
mismo en propios términos. Los amigotes del Señor Arcediano son de la
misma opinion; y nada acredita mas la utilidad, y aun la necessidad de
la Theología Escolástica, para la inteligencia y para la defensa de los
Dogmas, que lo mucho que incomoda á estos Monsiures.»
13. «Pues el Padre de las barbas postizas escribe dentro de Italia,
ya tendrá noticia (y si no la tiene, yo se la doy ahora) de las Obras
de Benedicto Alctini (alias el Padre Benedicti Jesuíta), y de las
_explicaciones Theológicas de los Cánones del Concilio de Trento sobre
los Sacramentos_, que el sabio Servita Juan María Bertoli imprimió en
Venecia el año de 1714. Lea lo que escribieron estos dos Autores de á
folio contra cierto Autorcillo Italiano, que salió por entónces con
el mismo proyecto, con que sale ahora el Señor Barbazas, de querer
desterrar del mundo la Theología Escolástica, para substituir en lugar
de ella la leccion y la explicacion de las Obras de los Ss. Padres.
Allí verá, que el Autor Italiano supone tan en falso, como el Señor
Portugués, que en las Escuelas no se hace caso del estudio de los
Santos Padres. Impostura palmaria! Pues la Theología Escolástica apénas
es mas que un compendio de sus Obras, en el qual ó se examinan sus
diferentes opiniones sobre principios ciertos, comunes, y admitidos
por todos ellos, ó se comparan y se cotejan unos con otros, para
discernir por medio de este exámen y comparacion lo que en su modo de
hablar no parece tan exacto; ó juntando las opiniones de todos acerca
de los dogmas, se forma una especie de cadena y serie chronológica
de tradicion; y en fin, en ella se encuentra toda la doctrina de los
Padres, pero digerida segun el órden de las materias, desembarazada de
digressiones inútiles, limpia, y como acrivada de todos los descuidos,
que pudo mezclar en ella la flaqueza humana, ilustrada y confirmada con
la autoridad de la Escritura, y con el peso de la razon. De manera que
estudiar Theología Escolástica es estudiar á los Santos Padres, pero
estudiarlos con méthodo. _El Autor Italiano_, dice el sabio Servita
(y óygalo con atencion, con docilidad, y con espíritu de compuncion
el Pseudo-Capuchino): _el Autor Italiano y sus semejantes, poco
versados en este género de estudios, ingenios y genios superficiales,
amigos de la novedad, que, afectando hacerse distinguir, se apartan
del camino carretero, introducirian en las Escuelas una extraña
confusion, si llegasse á abrazarse su proyecto. El estudio vago y
mal arreglado de los Santos Padres, reducido á leer sus Obras, sin
haverse instruído ántes en los principios necessarios para entenderlas
bien, y para formar recto juicio de lo que quieren decir, llenaria al
mundo de hereges, ó de Sabios de perspectiva, bien cargada su memoria
de lugares, de sentencias, y de centones en monton, pero su pobre
entiendimiento mas oprimido que ilustrado con todo aquel estudio ó
embolismo._ Hasta aquí el docto Servita.»
14. «Y luego nos dirá en nuestras barbas el barbadíssimo, y aun
barbaríssimo señor, que _la Theología Escolástica no solo es superflua,
sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! Sea por amor de Dios
la desvergüenza. Si se contentara con decir, que en casi todos los
Tratados de ella se mezclan algunas questiones inútiles, que pudieran
y aun debieran ahorrarse; que aun muchas de las útiles y necessarias
se tratan con una prolixidad intolerable; que, en varias de ellas, de
cada argumento se ha formado una question, y aun una disputa, y aun tal
vez una materia entera, para cuyo estudio no sé yo, si el mismo Job
tendria bastante paciencia, adelante: ya se le oiría con christiana
conformidad, y aun puede ser, que en esta opinion no fuesse solo. Pero
espetarnos á red barredera y en cerro, que _la Theología Escolástica no
solo es superflua, sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! voto
á... que si yo fuera Inquisidor General. Mas tomemos un polvo, mi Padre
Fray Gerundio, y refresquémonos un poco, que ya me iba calentando.»
15. Con efecto le tomó el bueno del Beneficiado, sonóse, gargajeó, y
prosiguió en su tono y frescura natural: «No es tan lerdo el Barbadiño,
que no conociesse, que luego le havian de dar en las barbas con los
Patronos y Sequaces de la Theología Escolástica, como v. gr. Alberto
Magno, Santo Thomas, San Buenaventura, San Juan Capistrano, y en fin
todos los Santos Theólogos, que han florecido desde el Siglo XII acá,
porque su Paternidad no quiere hacer mas anciana á dicha Theología; á
algunos de los quales Santos los tiene admitidos la Iglesia por sus
Doctores, y parece terrible osadía decir que los Doctores de la Iglesia
enseñaron una Theología _perjudicial á los dogmas de la Religion_. No
dissimula el Padre Barbeta este feroz argumento, aunque es verdad, que
le propone blandamente, y como al soslayo. Pero qué solucion dará á él?»
16. «Dice, lo primero, que esto importa un bledo, _porque los Santos
florecieron en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa, y que,
conformándose con lo que se practicaba en su tiempo, tienen alguna
disculpa_. Vamos, que la solucion se lleva los vigotes; y queda el
entendimiento plenamente satisfecho de que la Iglesia pudo, con
grandíssima razon y con no menor serenidad de conciencia, colocar en
la classe de sus doctores á unos Santos, que enseñaron una Theología
_perjudicial á sus dogmas_, por quanto los pobres no tuvieron la culpa
de _florecer en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa_; y, en
caso de tener alguna en _conformarse con lo que se practicaba en su
tiempo_, seria una culpilla venial, que se quitaba con agua bendita, y
no podia perjudicarles para obtener la suprema borla de Doctores de la
Iglesia.»
17. «Pero vaya una preguntita, assí como de passo y sobre la marcha:
Con qué Theología confundió Santo Thomas á los Hereges, que se
levantaron en su tiempo? Fué con la que aprendió y enseñó, ó con la que
todavía no se havia fundado ni se fundó hasta que essos Theologazos
modernos, llenos de zelo y de charidad, abrieron los ojos á la pobre
Iglesia, que por tantos siglos los havia tenido lastimosamente cerrados
ó á lo ménos legañosos? Y en qué consistirá, que _todos los Hereges
están de tan mal humor con este Santo Doctor_, como dice con discrecion
cierto Moderno? Si _su Theología es tan perjudicial á los dogmas de
la Religion_, por qué no la abrazan? por qué no la siguen? por qué no
hacen muchas cortesías al Santo, y celebran su fiesta con un Octavario
de Sermones? El hecho es, dice el citado Recencior, que el verdadero
motivo, _porque todos los Hereges están tan avinagrados contra este
admirable Doctor, es porque á él se le debe aquel méthodo regular,
que reyna en las Escuelas, con el qual se desenredan las opiniones,
se quita la mascarilla al error, se pone de claro en claro la verdad,
se explican con limpieza y con claridad los dogmas de la Fé, segun
el verdadero sentido de la Iglesia y de los Padres_. Y concluye: _No
ha tenido la heregía enemigo mayor que nuestro Santo, porque nunca
ha podido defenderse contra la solidez y, si me es lícito hablar
assí, contra la casi infalibilidad de su doctrina_. A seo Calcillas:
y todavía dirá Vm., y lo dirá _constantemente, que la Theología
Escolástica es perjudicial á los dogmas de la Fé_? Pues yo tambien
le diré á Vm. constantemente, que creo á ciegas en la del Sýmbolo
de los Apóstoles; mas, para creer en la que Vm. professa, necessito
mucho exámen. Y le advierto á Vm., que el Autor de dichas palabras
no es algun Padre Dominico, á quien le ciegue la passion, sino otro
de profession muy distinta, que sabe venerar las opiniones del Santo
Doctor y, si algunas no le arman, separarse de ellas con reverencia.»
18. «Dice, lo segundo, que, _si Alberto Magno y su discípulo Santo
Thomas comentaron á Aristóteles, no fué, á lo que él cree, porque
lo juzgassen útil, sino por hacer esse servicio al público, que en
aquel tiempo estaba muy preocupado por Aristóteles_. Hizo bien en
añadir _á lo que creo_; porque el hombre da muchos indicios de creer
enrebesadamente. Esto es decir en buenos términos, que cree, que
Alberto Magno y Santo Thomas fueron unos hombres aduladores, unos
Doctores lisongeros, unos Maestros de aquellos, que caracteriza San
Pablo, los quales, por acomodarse al gusto y á las passiones del
Pueblo, le enseñan doctrina falsa, inútil, y aun perniciosa, y,
apartando voluntariamente los ojos de la verdad, aunque saben muy bien
házia donde cae, le embocan fábulas, patrañas, ó embelecos inútiles.
Pobres Lumbreras de la Iglesia, y en qué manos haveis caído! Siquiera
no os dexa el carácter de hombres de bien, de honor, y de sinceridad,
que no saben engañar á nadie, sin que primero se engañen á sí mismos:
y, quando en qualquiera materia es la mayor vileza de un Autor escribir
contra lo que siente, por lisongear el mal gusto del público, en una
materia de tanta gravedad y de tanta importancia como la Sagrada
Theología, no repara en hacer reos de semejante ruindad á unos hombres,
como Alberto Magno y Santo Thomas de Aquino, á quienes sobraba su
santidad, y bastaria al uno su dignidad de Obispo de Ratisbona, y al
otro su nacimiento, para que los hiciesse mas merced y mas justicia.
Si esto lo dixera un rapagon desbarbado, adelante, pudiera passar por
rapazada; pero decirlo y estamparlo un hombre, que afecta profession de
barbas largas, no merecia que se las arrancassen todas pelo á pelo?»
19. «Ora bien, mi sinceríssimo Padre Fray Gerundio, un año duraria
nuestra conversacion, si huviera de seguir pié á pié al Barbadiño en
todos los disparates, que dice con su acostumbrada satisfaccion y
regüeldos, en sola esta Carta sobre el méthodo con que se estudia la
Theología Escolástica, y si me huviera de empeñar en impugnarlos. Yo
estoy ya cansado, y solo el hablar de este hombre me fastidia. El
abrirle los ojos á él, que los tiene cerrados con la presuncion, y el
abrírselos á sus apassionados, que se conoce lo son á cierra ojos, y
no mas que por el sonsonete, seria una grande obra de charidad, pero
seria obra muy larga, aunque no muy dificultosa; porque yo, con ser
assí que soy un pobre pelon, me atrevia á hacerle ridículo y á poner
de par en par, mas claros que la luz que nos alumbra, los innumerables
desbarros, que profiere en casi todas las materias que trata, aunque,
como dixe á Vm. al principio de nuestra conversacion, no dexe de traher
_muita coiza boa_. Pero, ni yo estoy de vagar, ni esto es por ahora de
mi instituto. Solo diré á Vm., que en esta Carta sobre la Theología
Escolástica muestra una grande adhesion á los enemigos mas solapados
y mas perniciosos de la Iglesia; que adopta sus máximas; que celebra
sus Libros, ó sus Ediciones de las Obras de los Santos Padres, que
están prohibidas por adulteradas; que insinúa con grande artificio
su doctrina; y en fin, que todas quantas reflexiones hace sobre la
Theología Escolástica, con intento de desterrarla del mundo, de ellos
las tomó, y en sus cenagosos charcos las bebió; especialmente de los
seis Libros, que el año de mil y setecientos dió á luz Juan Owen, no
el célebre Poeta Inglés, sino otro de su mismo nombre y apellido, que
los intituló _de Natura, ortu, progressu, et studio veræ Theologiæ_. Y
ya que hablamos de Juan Owen, no debe llevar á mal el Padre Barbadiño,
que me den en rostro muchas cosas suyas, quando hago justicia al mérito
de otras, siquiera porque no me comprehenda la paulina del Poeta al
principio de sus Epigrammas
_Qui legis ista, tuam reprehendo, si mea laudas_
_Omnia, stultitiam; si nihil, invidiam_.
Y porque temo, que el Latin, que enseñó á Vm. el Dómine Zancas-largas,
no alcanza á que entienda de repente este Epigramma, allá va su
traduccion en esta quarteta, que se me antojó hacer ahora, para alegrar
un poco la conversacion.
_Desde luego te declaro,_
_Lector de estos Epigrammas,_
_Por necio, si alabas todo,_
_Por embidioso, si nada._»
20. «Pero me hace lástima acabar esta conferencia, sin que Vm. me ayude
á reír del méthodo, que propone el Barbadiño para estudiar la verdadera
y provechosa Theología, despues de haver hecho tan solemne burla del
que se observa para estudiar la que él llama _inútil y perjudicial_.»
21. «Dice, pues, que _el primer prolegómeno de la Theología ha de
ser la Historia Eclesiástica y Civil, ántes de Christo y despues
de Christo_; que, consiguientemente, _la primerita cosa, que ha de
hacer el Estudiante, que entra en la Theología, es estudiar en breve
la Historia del Testamento antiguo; despues la de Christo para acá;
despues la de los Emperadores Romanos, por lo ménos hasta el sexto
Siglo, y que esta se ha de estudiar muito bem_. Que, como no se
puede estudiar ni entender bien la Historia sin la Chronología y la
Geographía, _ante todas cosas debe buscar una tabla Chronológica, de
estas que se encuentran en un pliego de papel de marca, y encajar bien
en la cabeza las principales Epocas de la Historia Civil, observando
el órden y la serie de los tiempos_. Que, una vez metida bien en los
cascos la Chronología, debe tener siempre á la vista el tal Estudiante
ó Theólogo Cathecúmeno _una Carta Geográphica, esto es, un mapa
general, ó muchos particulares, en los quales, siempre que se habla
de algun successo particular, ha de buscar la Provincia y el Lugar
donde sucedió, y de esta manera irá aprendiendo facilíssimamente la
Geographía sin trabajo, y como por entretenimiento_.»
22. «Y, por quanto el pobre Theólogo Neóphito no puede tener noticia de
adonde caen estos Mapas, ya el charitativo Barbadiño toma el trabajo
de darle razon de los que, á su parecer, fueron los mejores Autores
Geográphicos, aprovechando esta bella ocasion de lucir su vasta
erudicion en la Geographía, siendo assí, que ciertamente no le costó
mas que abrir el primer Catálogo de alguna famosa Librería, que tuvo
mas á mano, buscar el título de los Autores Geógraphos, y trasladar al
papel los primeros, que se le vinieron á la pluma.»
23. «Dice, pues, que es indispensable de toda indispensabilidad, que
el tal Candidato de Theólogo se arme con el Atlas Geográphico de
_Janson_, que se compone de ocho grandes volúmenes, ó por lo ménos con
el Compendio de él, que se reduce á un volumen de á folio, se entiende
en papel de marca, como libro de Choro, ó de Solfa de Facistol. Item
del Atlas de _Blaeu_, que son once grandes volúmenes del mismo tamaño.
Item del Atlas mas breve de los Señores _Sanson_. Item del de Monsieur
de _l’Isle_. Y basta esto para Cartas generales: para las particulares
no se le puede dispensar en que haga provision de las siguientes.
De las de _Inselim_, que comprehenden la Inglaterra, Países-Baxos,
Francia, España, y Portugal. De las de _Nolin_, que describen la
Venecia y la Istria. De las del _P. Placido_, que siguen todo el curso
del Po. De las de _Ensishmid_ que representan la Alemania, y de las de
_Scheuchzero_, que demarcan la Elvecia. _Estos Autores_ (aquí llamo
la atencion de mi auditorio) _débense saber, para buscarse en las
ocasiones_. Con que, si estos Autores no se saben, y consiguientemente
si no se tienen, voló el primer prolegómeno de la Theología; y el que
tuviere vocacion de estudiarla, ofrezca al Señor sus buenos deseos, y
aprenda otro oficio.»
24. «Bueno es, que hasta aquí estábamos todos en la persuasion de
que, para equipar á un Estudiante Theólogo, no era menester mas que
proveerle de un vade, que no passasse de catorce quartos; de un
plumero, que se arma en un abrir y cerrar de ojos, con un par de
naypes; de una redoma de tinta; de media docena de plumas; de la quarta
parte de una resma de papel; sus opalandas raídas, y á Dios amigo. Al
Theólogo, que no fuesse por la pluma, con meterle en una alforja el par
de tomos de Gonet, estaba ya ajustado todo su matalotage Escolástico;
y, si se le añadia á Lárraga ó á la Suma de Busembaum, era una India.
Y ahora, segun el nuevo méthodo Barbadiñal, ve aquí Vm. que un triste
aprendiz de Theólogo, solo para libros, ha menester llevar mas equipage
que un Mariscal de Campo. Porque, qué piensa Vm. que, aun precisamente
para la Geographía, se contenta con los citados? Bueno era esso para
su humor! Todavía le encaja otra runfla de ellos, que debió encontrar
despues en otro catálogo, especialmente de Diccionarios Geográphicos,
de los quales protesta, que _tambien es necessario tener noticia_, como
son de el de _Varea_, _Baudrand_, _Ferrario_, _Maty_, y sobre todo de
el de _la Martiniere_.»
25. «Síguense despues los libros Chronológicos, que ha de llevar para
mantenerse los primeros meses de Estudiante Theólogo. En esto está
parco el Barbadiño, porque la Chronología es algo indigesta, y pudiera
ocasionar crudezas al Estudiante, si cargara de ella el estómago con
demasía. Conténtase con que _al principio_ no coma mas que _Strauchio,
ó Beveregio_, y algo del _Rationarium del P. Petavio_. Pero quien se
sintiere con calor para digerir mayores noticias, puede engullirse
la _Doctrina temporum_, del mismo Petavio, la _Chronología Sacra_ de
Userio, y con el tiempo podrá cargar de mas vianda, si su estómago lo
consintiere.»
26. «Pero lo que no tiene remedio es, que para la Historia Universal
se eche en el maleton la primera parte del _Rationarium_ del susodicho
Petavio; el Compendio Latino de _Celario_, y no le hará daño el del
_Padre Turselino_, aunque este (dice él) es mas estimado por el Latin
que por la Historia. _El Compendium historiæ universalis de Gotlob
Krancio_: este (dice el Padre Calificador) _es el mejor de todos:
el de Brietio_, especialmente despues de Christo, y el de _Leschi,
que es buen Autor_. Para la Historia Eclesiástica hasta Christo, el
compendio de _Bolerano_, que es sufrible para un principiante: despues
de Christo, provéase de _Riboty_ y de _Graveson_. Y, porque no le
tengan por impertinente, ó por hombre que receta libros como píldoras
un Médico Charlatan, concluye con grandíssima bondad: _Isto basta para
um principiante_. Yo añado, que esto sobra para conocer, que no solo
le duraba el _vertigo_ al Santo Padre, quando escribió esto, sino que
debia estar en la fuerza de su mayor vigor. Porque, si cree, que todo
esto es necessario saber, _como primer prolegómeno de la Theología_, á
los Orates; y, si no lo cree, para qué se quebró la cabeza, y nos la
rompió á nosotros?»
27. «_Ex ungue Leonem_, Padre mio Fray Gerundio. Por aquí conocerá Vm.
qué cosazas no dirá nuestro Methodista, quando entra en lo vivo de la
Theología y del méthodo, que se ha de observar en su estudio. Es un
embrollo de embrollos, un embolismo de embolismos, y un lazo de lazos,
para enredar á los incautos. En los lugares theológicos, que señala,
hace distincion entre _la Iglesia Universal y la Iglesia Romana_, como
si huviera mas que una Santa Iglesia Cathólica, Apostólica, Romana; no
toma en boca al Papa para nada; dice, que la autoridad de la Iglesia
Universal, de la Iglesia Romana, de los Concilios Generales, _nace de
la tradicion_; enseña, que, ántes que Christo viniesse al mundo, en el
Pueblo Judayco y en la Ley Escrita, _la declaracion del Sumo Sacerdote
lo terminaba todo_; pero, despues que vino Christo á completar _as
coizas, su doctrina se conserva pura en los Prelados, de los quales
la pudiessen aprender los Fieles_. En conformidad de este su amado
principio afirma, _que creen los Cathólicos, que la mayor parte de
los Obispos Christianos_ (como si huviera verdaderos Obispos, que no
lo fuessen) _UNIDOS AL PAPA, no puede errar en las definiciones de
Fé_. Lo que creemos los Cathólicos, que estudiamos por Astete, es,
que el Papa para nada ha menester la mayor ni la menor parte de los
Obispos, para no errar en dichas definiciones, porque la infalibilidad
no se la prometió Christo á estos, sino á aquel. Déxase caer, assí
como al soslayo, lo que sucedió en los dos Conciliábulos de Rimini y
de Seleucia, en que los Padres, engañados en uno, y violentados en
otro, admitieron primero, y confirmaron despues, una confession de Fé
verdaderamente Ariana: y diciendo, como quien no quiere la cosa, que
presidieron en ellos dos Legados de la Santa Sede, y que el número de
los Obispos _fué mas que bastante para formar un Concilio General_,
dexa el argumento assí, contentándose con decir, que sin el socorro
de la Historia no se puede desatar. Qué le costaba añadir siquiera
una palabrita, por donde se conociesse, que dichos Concilios havian
sido ilegítimos, no en su convocacion, sino en su prosecucion; que los
Legados havian sido depuestos y anathematizados; y que el Papa estuvo
tan léxos de aprobar sus Actas, que ántes las condenó, primero por sí,
y despues en un Concilio? Pero esto no le venia á quento para sus
idéas, ni para el nuevo méthodo, que propone, de estudiar Theología.
Líbrenos Dios (que sí librará) de que se introduzca en su Iglesia,
porque la quiere mucho, la tiene prometida su assistencia, y los
esfuerzos del Methodista no prevalecerán contra ella.»
28. «A vista de esto, mi Padre Fray Gerundio, se confirma Vm. en su
opinion, con autoridad del Barbadiño, de que la Theología Escolástica
es inútil y aun perjudicial, y en que no quiere estudiarla?» -- «Señor
Beneficiado (le respondió con tanto candor como frialdad nuestro Fray
Gerundio), es cierto, que ya no me suenan tan bien las cosas de esse
Padre Portugués, como me sonaban ántes, y que no sé qué diantres de
reconcomios siento acá dentro del corazon, que me dan muy mala espina
acerca de esse sugeto. Al fin, Dios le haga mucho bien; pero á mí su
Magestad no me lleva por las Cáthedras, sino por los Púlpitos, y assí
estudiaré yo Theología Escolástica como ahora llueven albardas.» --
«Si llovieran, replicó el Beneficiado, se malograrian todas las que no
cayessen sobre las costillas de Vm.», y, haciéndole una cortesía, se
salió algo enfadado de su Celda, y se volvió á la otra de donde havia
salido.
29. Esperábanle con impaciencia aquellos dos graves y doctos
Religiosos, con quienes havia tenido la conferencia acerca de Fray
Gerundio, y, como duraba tanto la sesion, apénas dudaban ya de que le
havia convencido. Luego que le vieron entrar, le preguntaron ansiosos,
como le havia ido con el Padre Colegial? A lo que el socarron del
Beneficiado respondió con gran cachaza: «Saque qualquiera de V.
Reverendíssimas la caja, denme un polvo, y óyganme un cuento. Havia en
la Universidad de Cohimbra un Mediquillo theórico, gran disputador, y
muy presumido, pero ignorante y necio á par de su presuncion. Tenia
estomagados á todos los de la Facultad, y, haviendo de presidir
unas conclusiones públicas, rogaron al famoso Curvo Semedo, que
tomasse de su cuenta arguírle, concluírle, y correrle, para ajarle
la vanidad. Juan Curvo le arguyó de empeño, y á pocas paletadas,
para los inteligentes, le tumbó patas arriba; pero el Mediquillo
garlaba, manoteaba, se reía, le despreciaba, y en fin se llevó la voz
del populacho. Concluída la funcion, uno, que no havia assistido á
ella, preguntó á Curvo, como le havia ido con el Presidente; á lo que
respondió el discreto Portugués: _Taon grandissimo burro è, que naon le
pudem convencer_. A Dios, Padres mios, que es tarde, y el Ama estará
esperando.» Dixo, y retiróse á su casa.