CAPITULO IV.

Acábase lo prometido.

Parió, pues, la Tia Catuja un niño como unas flores, y fué su Padrino

el Licenciado Quixano de Perote, un Capellan del mismo Campazas, que en

otro tiempo havia querido casarse con su madre, y se dexó por haverse

hallado, que eran parientes en grado prohibido. Empeñóse el Padrino en

que se havia de llamar Perote, en memoria ó en alusion á su apellido;

porque, aunque no havia este nombre en el Kalendario, tampoco havia el

de Lain, Nuño, Tristan, Tello, ni Peranzules, y constaba que los havian

tenido hombres de gran pro, y de mucha cuenta. Esto decia el Licenciado

Quixano, alegando las Historias de Castilla; pero como Anton Zotes no

las havia leído, no le hacian mucha fuerza, hasta que se le ofreció

decirle, que tampoco estaban en el Kalendario los nombres de Oliveros,

Roldan, Florismarte, ni el de Turpin, y que esto no embargante no le

havia estorvado esso para ser Arzobispo. «Vaya que soy un asno, dixo

entónces el Tio Anton, pues no tengo leído otra cosa»; y es, que era

muy versado en la Historia de los Doce Pares, la que sabía tan de

memoria como la Dedicatoria del Gymnasiarca. «Llámese Perote, y no

se hable mas en la materia». Pero el Cura del Lugar, que se hallaba

presente, reparó en que _Perote Zotes_ no sonaba bien, añadiendo, no

sin alguna socarronería, que _Zote_ era consonante de _Perote_, y que

él havia leído, no se acordaba donde, que esto se debia evitar mucho

quando se hablaba en prosa. «No gaste usted tanta, señor Cura, replicó

el padre del niño, que tampoco suena bien Sancho Ravancho, Alberto

Retuerto, Geromo Palomo, Antonio Bolonio, y no vemos ni oímos otra cosa

en nuestra tierra. Fuera de que esso se remedia fácilmente con llamar

al niño Perote de Campazas, dándole por apellido el nombre de nuestro

Pueblo, como se usaba en lo antiguo con los hombres grandes, segun nos

informan las Historias mas verídicas;[13] y assí vemos hablar en ellas

de Oliveros de Castilla, de Amadis de Gaula, de Artus de Algarve, y

de Palmerin de Hircania, constándonos ciertamente, que estos no eran

sus verdaderos apellidos, sino los nombres de las Provincias ó Reynos,

donde nacieron aquellos grandes Cavalleros, que, por haverlas honrado

con sus hazañas, quisieron eternizar de esta manera la memoria de su

patria en la posteridad. Y esto no solamente lo usaron los que fueron

por las armas, sino tambien los que fueron por las letras, y dexaron

escritos algunos Libros famosos, como el Piscator de Sarrabal,[14] el

Dios Momo, la Carantamaula, el Lazarillo de Tormes, la Pícara Justina,

y otros muchos que tengo leídos, cuyos Autores, dexando el propio

apellido, tomaron el de los Lugares donde nacieron, para illustrarlos:

y á mí me da el corazon, que este niño ha de ser hombre de provecho, y

assí llámese por ahora Perotico de Campazas, hasta que con la edad y

con el tiempo le podamos llamar Perote á boca llena.»

2. -- «No en mis dias, dixo la Tia Catanla. _Perote_ suena á cosa de

perol, y no ha de andar por ahí el hijo de mis entrañas, como andan los

peroles por la cocina.» -- «Punto en boca, señores, exclamó Anton Zotes

de repente. Ahora me incurre un estupendíssimo nombre, que enjamas se

empuso á nengun nacido, y se ha de impuner á mi chicote. _Gerundio_ se

ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera

de rodillas el Padre Santo de Roma. Lo primero, y prencipal, porque

Gerundio es nombre sengular, y esso busco yo para m’ijo. Lo segundo,

porque m’acuerdo bien, que, quando estudiaba con los Theatinos de

Villagarcía, por un _Gerundio_ gané seis puntos para la vanda, y es mi

última y postrimera voluntad hacer enmortal en mi familia la memoria de

esta hazaña.»

3. Hízose assí, ni mas ni ménos, y desde luego dió el niño grandes

señales de lo que havia de ser en adelante, porque ántes de dos años

ya llamaba _pueca_ á su madre con mucha gracia, y decia _no chero

querno_, tan claramente como si fuera una persona: de manera, que era

la diversion del Lugar, y todos decian que havia de ser la honra de

Campazas. Passando por allí un Frayle Lego, que estaba en opinion de

Santo, porque á todos trataba de _tú_, llamaba _bichos_ á las mugeres,

y á la Vírgen _la Borrega_, dixo que aquel niño havia de ser Frayle,

gran Letrado, y estupendo Predicador. El successo acreditó la verdad

de la profecía; porque en quanto á Frayle, lo fué tanto como el que

mas; lo de gran Letrado, si no se verificó en esto de tener muchas

letras, á lo ménos en quanto á ser gordas y abultadas las que tenia, se

verificó cumplidamente; y en lo de ser estupendo Predicador, no huvo

mas que desear, porque este fué el talento mas sobresaliente de nuestro

Gerundico, como se verá en el discurso de la Historia.

4. Aún no sabía leer, ni escribir, y ya sabía predicar; porque, como

passaban por la casa de sus padres tantos Frayles, especialmente

Questeros, Verederos, Predicadores Sabatinos, y aquellos que en tiempo

de Quaresma y Adviento iban á predicar á los Mercados de los Lugares

circunvecinos; y estos, unas veces rogados por el Tio Anton Zotes, y

por su buena muger la Tia Catanla, otras (y eran las mas) sin esperar

á que se lo rogassen, sobre mesa sacaban sus papelones, y ni mas ni

ménos que si estuvieran en el púlpito, leían en tono alto, sonoro,

y concionatorio lo que llevaban prevenido; el niño Gerundio tenia

gran gusto en oírlos, y despues en remedarlos, tomando de memoria los

mayores disparates que los oía, que no parece sino que estos se le

quedaban mejor; y si por milagro los oía alguna cosa buena, no havia

forma de aprenderla.

5. En cierta ocasion estuvo en su casa á la questa del mes de Agosto un

Padrecito de estos atusados, con su poco de copete en el frontispicio,

cuelli-erguido, barbi-rubio, de hábito limpio y plegado, zapato

chusco, calzon de ante, y gran cantador de jácaras á la guitarrilla,

del qual no se apartaba un punto nuestro Gerundico, porque le daba

confites. Tenia el buen Padre, mitad por mitad, tanto de presumido,

como de evaporado, y contaba, como estando él de Colegial en uno de

los Conventos de Salamanca, le havia enviado su Prelado á predicar un

Sermon de Animas á Cabrerizos, y que havian concurrido á oírle muchos

Colegiales Mayores, Graduados, y Cathedráticos de aquella Universidad,

por el crédito que havia cogido en ella con ocasion de graduarse

cierto Rector de un Colegio Menor, ya ordenado in Sacris, de quien era

pública voz y fama, que, despues de haver recibido el Sub-diaconato

subrepticiamente y á hurtadillas, havia estado un año en la Cárcel

Eclesiástica de su Tierra, por quanto tres doncellas honradas havian

presentado al Señor Provisor tres papeles con palabra de casamiento.

Esto se compuso lo mejor que se pudo; volvió á proseguir sus estudios á

Salamanca, porque era mozo de ingenio; quiso graduarse, y encomendó una

de las Arengas al tal Padrecito, que era paysano suyo, el qual comenzó

por aquello de _aprehenderunt septem mulieres virum unum_; encajó

despues lo de _filii tui de longe venient, et filiæ tuæ de latere

surgent_; y no se le quedó en el tintero el texto tan oportuno de

_generatio Rectorum benedicetur_. Y puesto que los textos y lugares de

la Sagrada Escritura en semejantes composiciones puramente rhetóricas

y profanas, son tan impertinentes y tan importunos, como las fábulas y

los versos de los Poetas antiguos, usados á pasto y con immoderacion,

lo son en los Sermones; no embargante tampoco, que el tal Frayle

incurrió boniticamente en la Excommunion, que el Sagrado Concilio de

Trento tiene fulminada contra los que abusan de la Sagrada Escritura

para liviandades, sátyras, chanzonetas, y chocarrerías: la tal Arenga

tuvo su aplauso á título de truanesca, y el susodicho Padre quedó

tildado por pieza.

6. Pues como supieron que predicaba en Cabrerizos el Sermon de Animas,

concurrieron con efecto á oírle todos aquellos ociosos y desocupados de

Salamanca (háylos de todas clases y especies), que se huelgan á todo

lo que sale; y el buen Religioso quedó tan pagado de su Sermon, que

repetia muchas cláusulas de él en todas las casas de los Hermanos donde

se hospedaba. «Oygan ustedes, por vida suya, como comenzaba», dixo la

primera noche de sobremesa á Anton Zotes, á su muger, y al Cura del

Lugar, que havia concurrido al levantarse los manteles, para cortejar

al Frayle y brindar á la salud de su buena venida, como es uso en toda

buena crianza.

7. «Fuego, fuego, fuego, que se quema la casa: _Domus mea, domus

orationis vocabitur_. Ea Sacristan, toca essas retumbantes campanas:

_In cymbalis bene sonantibus_. Assí lo hace; porque tocar á muerto

y tocar á fuego, es una misma cosa, como dixo el discreto Picinelo:

_Lazarus amicus noster dormit_. Agua, señores, agua, que se abrasa el

mundo: _Quis dabit capiti meo aquam?_ La Interlineal: _Qui erant in

hoc mundo_. Pagnino: _Et mundus eum non cognovit_. Pero qué veo? Ay,

Christianos, que se abrasan las Animas de los Fieles! _Fidelium animæ_,

y sirve de yesca á las voraces llamas derretida pez: _Requiescant in

pace, id est, in pice_, como expone Vatablo. Fuego de Dios! como quema!

_Ignis a Deo illatus_. Pero albricias, que ya baxa la Vírgen del Cármen

á librar á las que traxeron su devoto Escapulario: _Scapulis suis_.

Dice Christo, favor á la justicia: dice la Vírgen, válgame la gracia.

_Ave Maria._»

8. Anton Zotes estaba pasmado; á la Tia Catanla se la caía la baba; el

Cura del Lugar, que se havia ordenado con Reverendas de Sede-vacante, y

entendia lo que rezaba como qualquiera Monja, le miraba como atónito, y

juró por los santos quatro Evangelios, que, aunque havia oído predicar

la Semana Santa de Campazas á los Predicadores Sabatinos mas famosos de

toda la redonda, ninguno le llegaba á la suela del zapato. No acababa

de ponderar aquel chiste de comenzar un Sermon de Animas con _fuego,

fuego, que se quema la casa_. Pues qué, el ingenioso pensamiento de

que lo mismo es tocar á muerto, que tocar á fuego? «Tenga usted, señor

Cura, le interrumpió el Padre, alargándole la caja para que tomasse

un polvo, que esso tiene mas alma de la que parece. Las almas de los

difuntos, ó están en la Gloria, ó están en el Infierno, ó están en

el Purgatorio: por las primeras no se toca, porque no han menester

sufragios; por las segundas tampoco, porque no las aprovechan; con que

solo se toca por las terceras, para que Dios las saque de aquellas

llamas; pues esso, y tocar á fuego, allá se va todo. Ahora prosiga

usted con su glossa, que me da mucho gusto, y se conoce que es hombre

que lo entiende; y no como cierto Padre Maestro de mi Religion,

que, aunque es hombre grave en la Orden, y le tienen por docto y de

entendimiento, me tiene ojeriza desde que le negué el voto en un

Capítulo del Convento para que fuesse Prelado, y me dixo, que el

Sermon era un hato de disparates, añadiendo, que eran delatables á la

Inquisicion.»

9. -- «Todos somos hombres, replicó el Cura, y como de essas envidias

se ven en las Religiones. A fé, que acaso su Reverendíssima el tal

Padre Maestro en todos los dias de su vida daria con una cosa tan

oportuna como aquella de _agua, agua, que se quema la casa_, con ser

assí, que despues de haver tocado las campanas á fuego, se estaba

cayendo de su peso el pedir agua.» -- «Añada usted, le dixo el Padre

Colegial, que ahí se hace alusion al agua bendita, la qual, como

usted sabe, es uno de los sufragios mas provechosos para las benditas

Animas del Pulgatorio.» -- «Esso es claro, respondió el Cura, porque

el fuego se apaga con el agua, y assí se lo explico yo en la Missa á

mis Feligreses.» -- «Dende que se lo oí perdicar á su mercé (saltó la

Tia Catanla), tengo yo mucho cuidado de regar bien la sepultura de mi

madre, porque dizque cada gota de agua bendita, que cae sobre ella,

apaga una gota del fuego del Purgatorio.» -- «Lo que mas me admira,

continuó el Cura, es la propiedad de los textos, que no parece sino

que V. Paternidad los trahe en la manga; y quando habla de agua, luego

saca un texto, que habla de agua; quando de casa, de casa; y quando de

mundo, de mundo: todos tan claros, que los entenderá qualquiera, aunque

no haya estudiado latin.» -- «Esse es el chiste, respondió el Padre;

pero va que no sabe Vm. por qué traxe el texto de _Lazarus amicus

noster dormit_, quando dixe, que tocar á muerto y tocar á fuego, es una

misma cosa.» -- «Confiesso que no lo entendí, dixo el buen Cura; y que

aunque me sonó á despropósito, pero, como veo el grande ingenio de V.

Paternidad, lo atribuí á mi rudeza, y desde luego creí, que sin duda se

ocultaba algun mysterio.» -- «Y como que le hay, prosiguió el Frayle,

y si no, dígame Vm. quando Christo resucitó á Lázaro, no estaba este

muerto? Assí lo dice S. Agustin, Lyra, Cartagena, y otros muchos, y

no hay duda, que esta es la sentencia mas probable; porque, aunque el

texto dice que dormia, _dormit_, es porque la muerte se llama sueño,

como lo notó doctamente el Sapientíssimo Idiota. Pues ahora, haviendo

yo dicho _tocar á muerto_, venia de perlas poner delante un difunto.

Y por qué escogeria yo á Lázaro mas que á otro? Aquí está el chiste;

porque el Mayordomo de la Cofradía de las Animas de Cabrerizos se

llamaba Lázaro, y era grande amigo de nuestro Convento, al qual enviaba

de limosna todos los años un Cordero, y media cántara de Vino. Por esso

dixe, _Lazarus amicus noster_; que al oírlo el Alcalde, el Regidor, y

el Fiel de Fechos, que estaban delante del Púlpito, sentados en el

banco de la Señora Justicia, dieron muchas cabezadas, mirándose unos á

otros.» No pudo contenerse el Cura: levantóse del assiento, y, echando

al Padre los brazos al cuello, le dixo casi llorando de gozo: «Padre,

vuesa Paternidad es un demonio»; y añadió Catanla: «Benditas las

madres, que tales hijos paren!»

10. A todo esto estaba muy atento el niño Gerundio, y no le quitaba

ojo al Religioso. Pero como la conversacion se iba alargando, y era

algo tarde, vínole el sueño, y comenzó á llorar. Acostóle su madre; y

á la mañana, como se havia quedado dormido con las especies que havia

oído al Padre, luego que dispertó, se puso de piés y en camisa sobre

la cama, y comenzó á predicar con mucha gracia el Sermon, que havia

oído por la noche, pero sin atar ni desatar, y repitiendo no mas que

aquellas palabras mas fáciles, que podia pronunciar su tiernecita

lengua, como _fuego_, _agua_, _Campanas_, _Saquistan_, _Tio Lázaro_, y

en lugar de Picinelo, Pagnino, y Vatablo, decia _pañuelo_, _pollino_, y

_buen nabo_, porque aún no tenia fuerza para pronunciar la _l_. Anton

Zotes y su muger quedaron aturdidos: diéronle mil besos, dispertaron

al Padre Colegial, llamaron al Cura, dixeron al niño, que repitiesse

el Sermon delante de ellos; y él lo hizo con tanto donayre y donosura,

que el Cura le dió un ochavo para avellanas, el Frayle seis chochos, su

madre un poco de turron de Villada, que havia trahido de una Romería; y

contando la buena de la Catanla la profecía del bendito Lego (assí le

llamaba ella), todos convinieron en que aquel niño havia de ser gran

Predicador, y que sin perder tiempo, era menester ponerle á la Escuela

de Villaornate, donde havia un Maestro muy famoso.

Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1 de 2) · 第 33 / 61 题