Acábase lo prometido.
Parió, pues, la Tia Catuja un niño como unas flores, y fué su Padrino
el Licenciado Quixano de Perote, un Capellan del mismo Campazas, que en
otro tiempo havia querido casarse con su madre, y se dexó por haverse
hallado, que eran parientes en grado prohibido. Empeñóse el Padrino en
que se havia de llamar Perote, en memoria ó en alusion á su apellido;
porque, aunque no havia este nombre en el Kalendario, tampoco havia el
de Lain, Nuño, Tristan, Tello, ni Peranzules, y constaba que los havian
tenido hombres de gran pro, y de mucha cuenta. Esto decia el Licenciado
Quixano, alegando las Historias de Castilla; pero como Anton Zotes no
las havia leído, no le hacian mucha fuerza, hasta que se le ofreció
decirle, que tampoco estaban en el Kalendario los nombres de Oliveros,
Roldan, Florismarte, ni el de Turpin, y que esto no embargante no le
havia estorvado esso para ser Arzobispo. «Vaya que soy un asno, dixo
entónces el Tio Anton, pues no tengo leído otra cosa»; y es, que era
muy versado en la Historia de los Doce Pares, la que sabía tan de
memoria como la Dedicatoria del Gymnasiarca. «Llámese Perote, y no
se hable mas en la materia». Pero el Cura del Lugar, que se hallaba
presente, reparó en que _Perote Zotes_ no sonaba bien, añadiendo, no
sin alguna socarronería, que _Zote_ era consonante de _Perote_, y que
él havia leído, no se acordaba donde, que esto se debia evitar mucho
quando se hablaba en prosa. «No gaste usted tanta, señor Cura, replicó
el padre del niño, que tampoco suena bien Sancho Ravancho, Alberto
Retuerto, Geromo Palomo, Antonio Bolonio, y no vemos ni oímos otra cosa
en nuestra tierra. Fuera de que esso se remedia fácilmente con llamar
al niño Perote de Campazas, dándole por apellido el nombre de nuestro
Pueblo, como se usaba en lo antiguo con los hombres grandes, segun nos
informan las Historias mas verídicas;[13] y assí vemos hablar en ellas
de Oliveros de Castilla, de Amadis de Gaula, de Artus de Algarve, y
de Palmerin de Hircania, constándonos ciertamente, que estos no eran
sus verdaderos apellidos, sino los nombres de las Provincias ó Reynos,
donde nacieron aquellos grandes Cavalleros, que, por haverlas honrado
con sus hazañas, quisieron eternizar de esta manera la memoria de su
patria en la posteridad. Y esto no solamente lo usaron los que fueron
por las armas, sino tambien los que fueron por las letras, y dexaron
escritos algunos Libros famosos, como el Piscator de Sarrabal,[14] el
Dios Momo, la Carantamaula, el Lazarillo de Tormes, la Pícara Justina,
y otros muchos que tengo leídos, cuyos Autores, dexando el propio
apellido, tomaron el de los Lugares donde nacieron, para illustrarlos:
y á mí me da el corazon, que este niño ha de ser hombre de provecho, y
assí llámese por ahora Perotico de Campazas, hasta que con la edad y
con el tiempo le podamos llamar Perote á boca llena.»
2. -- «No en mis dias, dixo la Tia Catanla. _Perote_ suena á cosa de
perol, y no ha de andar por ahí el hijo de mis entrañas, como andan los
peroles por la cocina.» -- «Punto en boca, señores, exclamó Anton Zotes
de repente. Ahora me incurre un estupendíssimo nombre, que enjamas se
empuso á nengun nacido, y se ha de impuner á mi chicote. _Gerundio_ se
ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera
de rodillas el Padre Santo de Roma. Lo primero, y prencipal, porque
Gerundio es nombre sengular, y esso busco yo para m’ijo. Lo segundo,
porque m’acuerdo bien, que, quando estudiaba con los Theatinos de
Villagarcía, por un _Gerundio_ gané seis puntos para la vanda, y es mi
última y postrimera voluntad hacer enmortal en mi familia la memoria de
esta hazaña.»
3. Hízose assí, ni mas ni ménos, y desde luego dió el niño grandes
señales de lo que havia de ser en adelante, porque ántes de dos años
ya llamaba _pueca_ á su madre con mucha gracia, y decia _no chero
querno_, tan claramente como si fuera una persona: de manera, que era
la diversion del Lugar, y todos decian que havia de ser la honra de
Campazas. Passando por allí un Frayle Lego, que estaba en opinion de
Santo, porque á todos trataba de _tú_, llamaba _bichos_ á las mugeres,
y á la Vírgen _la Borrega_, dixo que aquel niño havia de ser Frayle,
gran Letrado, y estupendo Predicador. El successo acreditó la verdad
de la profecía; porque en quanto á Frayle, lo fué tanto como el que
mas; lo de gran Letrado, si no se verificó en esto de tener muchas
letras, á lo ménos en quanto á ser gordas y abultadas las que tenia, se
verificó cumplidamente; y en lo de ser estupendo Predicador, no huvo
mas que desear, porque este fué el talento mas sobresaliente de nuestro
Gerundico, como se verá en el discurso de la Historia.
4. Aún no sabía leer, ni escribir, y ya sabía predicar; porque, como
passaban por la casa de sus padres tantos Frayles, especialmente
Questeros, Verederos, Predicadores Sabatinos, y aquellos que en tiempo
de Quaresma y Adviento iban á predicar á los Mercados de los Lugares
circunvecinos; y estos, unas veces rogados por el Tio Anton Zotes, y
por su buena muger la Tia Catanla, otras (y eran las mas) sin esperar
á que se lo rogassen, sobre mesa sacaban sus papelones, y ni mas ni
ménos que si estuvieran en el púlpito, leían en tono alto, sonoro,
y concionatorio lo que llevaban prevenido; el niño Gerundio tenia
gran gusto en oírlos, y despues en remedarlos, tomando de memoria los
mayores disparates que los oía, que no parece sino que estos se le
quedaban mejor; y si por milagro los oía alguna cosa buena, no havia
forma de aprenderla.
5. En cierta ocasion estuvo en su casa á la questa del mes de Agosto un
Padrecito de estos atusados, con su poco de copete en el frontispicio,
cuelli-erguido, barbi-rubio, de hábito limpio y plegado, zapato
chusco, calzon de ante, y gran cantador de jácaras á la guitarrilla,
del qual no se apartaba un punto nuestro Gerundico, porque le daba
confites. Tenia el buen Padre, mitad por mitad, tanto de presumido,
como de evaporado, y contaba, como estando él de Colegial en uno de
los Conventos de Salamanca, le havia enviado su Prelado á predicar un
Sermon de Animas á Cabrerizos, y que havian concurrido á oírle muchos
Colegiales Mayores, Graduados, y Cathedráticos de aquella Universidad,
por el crédito que havia cogido en ella con ocasion de graduarse
cierto Rector de un Colegio Menor, ya ordenado in Sacris, de quien era
pública voz y fama, que, despues de haver recibido el Sub-diaconato
subrepticiamente y á hurtadillas, havia estado un año en la Cárcel
Eclesiástica de su Tierra, por quanto tres doncellas honradas havian
presentado al Señor Provisor tres papeles con palabra de casamiento.
Esto se compuso lo mejor que se pudo; volvió á proseguir sus estudios á
Salamanca, porque era mozo de ingenio; quiso graduarse, y encomendó una
de las Arengas al tal Padrecito, que era paysano suyo, el qual comenzó
por aquello de _aprehenderunt septem mulieres virum unum_; encajó
despues lo de _filii tui de longe venient, et filiæ tuæ de latere
surgent_; y no se le quedó en el tintero el texto tan oportuno de
_generatio Rectorum benedicetur_. Y puesto que los textos y lugares de
la Sagrada Escritura en semejantes composiciones puramente rhetóricas
y profanas, son tan impertinentes y tan importunos, como las fábulas y
los versos de los Poetas antiguos, usados á pasto y con immoderacion,
lo son en los Sermones; no embargante tampoco, que el tal Frayle
incurrió boniticamente en la Excommunion, que el Sagrado Concilio de
Trento tiene fulminada contra los que abusan de la Sagrada Escritura
para liviandades, sátyras, chanzonetas, y chocarrerías: la tal Arenga
tuvo su aplauso á título de truanesca, y el susodicho Padre quedó
tildado por pieza.
6. Pues como supieron que predicaba en Cabrerizos el Sermon de Animas,
concurrieron con efecto á oírle todos aquellos ociosos y desocupados de
Salamanca (háylos de todas clases y especies), que se huelgan á todo
lo que sale; y el buen Religioso quedó tan pagado de su Sermon, que
repetia muchas cláusulas de él en todas las casas de los Hermanos donde
se hospedaba. «Oygan ustedes, por vida suya, como comenzaba», dixo la
primera noche de sobremesa á Anton Zotes, á su muger, y al Cura del
Lugar, que havia concurrido al levantarse los manteles, para cortejar
al Frayle y brindar á la salud de su buena venida, como es uso en toda
buena crianza.
7. «Fuego, fuego, fuego, que se quema la casa: _Domus mea, domus
orationis vocabitur_. Ea Sacristan, toca essas retumbantes campanas:
_In cymbalis bene sonantibus_. Assí lo hace; porque tocar á muerto
y tocar á fuego, es una misma cosa, como dixo el discreto Picinelo:
_Lazarus amicus noster dormit_. Agua, señores, agua, que se abrasa el
mundo: _Quis dabit capiti meo aquam?_ La Interlineal: _Qui erant in
hoc mundo_. Pagnino: _Et mundus eum non cognovit_. Pero qué veo? Ay,
Christianos, que se abrasan las Animas de los Fieles! _Fidelium animæ_,
y sirve de yesca á las voraces llamas derretida pez: _Requiescant in
pace, id est, in pice_, como expone Vatablo. Fuego de Dios! como quema!
_Ignis a Deo illatus_. Pero albricias, que ya baxa la Vírgen del Cármen
á librar á las que traxeron su devoto Escapulario: _Scapulis suis_.
Dice Christo, favor á la justicia: dice la Vírgen, válgame la gracia.
_Ave Maria._»
8. Anton Zotes estaba pasmado; á la Tia Catanla se la caía la baba; el
Cura del Lugar, que se havia ordenado con Reverendas de Sede-vacante, y
entendia lo que rezaba como qualquiera Monja, le miraba como atónito, y
juró por los santos quatro Evangelios, que, aunque havia oído predicar
la Semana Santa de Campazas á los Predicadores Sabatinos mas famosos de
toda la redonda, ninguno le llegaba á la suela del zapato. No acababa
de ponderar aquel chiste de comenzar un Sermon de Animas con _fuego,
fuego, que se quema la casa_. Pues qué, el ingenioso pensamiento de
que lo mismo es tocar á muerto, que tocar á fuego? «Tenga usted, señor
Cura, le interrumpió el Padre, alargándole la caja para que tomasse
un polvo, que esso tiene mas alma de la que parece. Las almas de los
difuntos, ó están en la Gloria, ó están en el Infierno, ó están en
el Purgatorio: por las primeras no se toca, porque no han menester
sufragios; por las segundas tampoco, porque no las aprovechan; con que
solo se toca por las terceras, para que Dios las saque de aquellas
llamas; pues esso, y tocar á fuego, allá se va todo. Ahora prosiga
usted con su glossa, que me da mucho gusto, y se conoce que es hombre
que lo entiende; y no como cierto Padre Maestro de mi Religion,
que, aunque es hombre grave en la Orden, y le tienen por docto y de
entendimiento, me tiene ojeriza desde que le negué el voto en un
Capítulo del Convento para que fuesse Prelado, y me dixo, que el
Sermon era un hato de disparates, añadiendo, que eran delatables á la
Inquisicion.»
9. -- «Todos somos hombres, replicó el Cura, y como de essas envidias
se ven en las Religiones. A fé, que acaso su Reverendíssima el tal
Padre Maestro en todos los dias de su vida daria con una cosa tan
oportuna como aquella de _agua, agua, que se quema la casa_, con ser
assí, que despues de haver tocado las campanas á fuego, se estaba
cayendo de su peso el pedir agua.» -- «Añada usted, le dixo el Padre
Colegial, que ahí se hace alusion al agua bendita, la qual, como
usted sabe, es uno de los sufragios mas provechosos para las benditas
Animas del Pulgatorio.» -- «Esso es claro, respondió el Cura, porque
el fuego se apaga con el agua, y assí se lo explico yo en la Missa á
mis Feligreses.» -- «Dende que se lo oí perdicar á su mercé (saltó la
Tia Catanla), tengo yo mucho cuidado de regar bien la sepultura de mi
madre, porque dizque cada gota de agua bendita, que cae sobre ella,
apaga una gota del fuego del Purgatorio.» -- «Lo que mas me admira,
continuó el Cura, es la propiedad de los textos, que no parece sino
que V. Paternidad los trahe en la manga; y quando habla de agua, luego
saca un texto, que habla de agua; quando de casa, de casa; y quando de
mundo, de mundo: todos tan claros, que los entenderá qualquiera, aunque
no haya estudiado latin.» -- «Esse es el chiste, respondió el Padre;
pero va que no sabe Vm. por qué traxe el texto de _Lazarus amicus
noster dormit_, quando dixe, que tocar á muerto y tocar á fuego, es una
misma cosa.» -- «Confiesso que no lo entendí, dixo el buen Cura; y que
aunque me sonó á despropósito, pero, como veo el grande ingenio de V.
Paternidad, lo atribuí á mi rudeza, y desde luego creí, que sin duda se
ocultaba algun mysterio.» -- «Y como que le hay, prosiguió el Frayle,
y si no, dígame Vm. quando Christo resucitó á Lázaro, no estaba este
muerto? Assí lo dice S. Agustin, Lyra, Cartagena, y otros muchos, y
no hay duda, que esta es la sentencia mas probable; porque, aunque el
texto dice que dormia, _dormit_, es porque la muerte se llama sueño,
como lo notó doctamente el Sapientíssimo Idiota. Pues ahora, haviendo
yo dicho _tocar á muerto_, venia de perlas poner delante un difunto.
Y por qué escogeria yo á Lázaro mas que á otro? Aquí está el chiste;
porque el Mayordomo de la Cofradía de las Animas de Cabrerizos se
llamaba Lázaro, y era grande amigo de nuestro Convento, al qual enviaba
de limosna todos los años un Cordero, y media cántara de Vino. Por esso
dixe, _Lazarus amicus noster_; que al oírlo el Alcalde, el Regidor, y
el Fiel de Fechos, que estaban delante del Púlpito, sentados en el
banco de la Señora Justicia, dieron muchas cabezadas, mirándose unos á
otros.» No pudo contenerse el Cura: levantóse del assiento, y, echando
al Padre los brazos al cuello, le dixo casi llorando de gozo: «Padre,
vuesa Paternidad es un demonio»; y añadió Catanla: «Benditas las
madres, que tales hijos paren!»
10. A todo esto estaba muy atento el niño Gerundio, y no le quitaba
ojo al Religioso. Pero como la conversacion se iba alargando, y era
algo tarde, vínole el sueño, y comenzó á llorar. Acostóle su madre; y
á la mañana, como se havia quedado dormido con las especies que havia
oído al Padre, luego que dispertó, se puso de piés y en camisa sobre
la cama, y comenzó á predicar con mucha gracia el Sermon, que havia
oído por la noche, pero sin atar ni desatar, y repitiendo no mas que
aquellas palabras mas fáciles, que podia pronunciar su tiernecita
lengua, como _fuego_, _agua_, _Campanas_, _Saquistan_, _Tio Lázaro_, y
en lugar de Picinelo, Pagnino, y Vatablo, decia _pañuelo_, _pollino_, y
_buen nabo_, porque aún no tenia fuerza para pronunciar la _l_. Anton
Zotes y su muger quedaron aturdidos: diéronle mil besos, dispertaron
al Padre Colegial, llamaron al Cura, dixeron al niño, que repitiesse
el Sermon delante de ellos; y él lo hizo con tanto donayre y donosura,
que el Cura le dió un ochavo para avellanas, el Frayle seis chochos, su
madre un poco de turron de Villada, que havia trahido de una Romería; y
contando la buena de la Catanla la profecía del bendito Lego (assí le
llamaba ella), todos convinieron en que aquel niño havia de ser gran
Predicador, y que sin perder tiempo, era menester ponerle á la Escuela
de Villaornate, donde havia un Maestro muy famoso.