A las 8 de la mañana nos pusimos en marcha por la laguna llamada de
los Paraguayos, á donde llegamos como á las 11, y mandé parar para que
ensebasen las carretas, por ser terreno firme, y hacer tiempo á que se
reuniesen las tropas atrasadas, como lo egecutaron: manifestando esta
detencion á los caciques Oaquin, Millapué y demas como un obsequio, y
al mismo tiempo el de haber condescendido con su suplica de tirar un
cañonazo, para conseguir la salud á Millapué que estaba enfermo. Estas
gentes creen que vienen todas las enfermedades del diablo, y que este
se ahuyenta con los tiros. Hicieron algunas permutas y ventas de varias
reses de vacuno, caballar, con algunas ovejas y corderos, manifestando
su agradecimiento. Pasaron la noche sin alteracion ni novedad, y Oaquin
me franqueó varios indios para que me auxiliasen, y á un hermano para
que me acompañase y diese parte de cualquiera novedad que ocurriese con
Antenau. El dia se mantuvo bueno, con viento por el sud sud-oeste.