A las 5 de la mañana nos pusimos en marcha, hasta las 11-1/2 en que
paramos; y á las 3-1/2 proseguimos nuestro viage, hasta las 6-1/2 que
llegamos á una laguna, distante de la de los Paraguayos como tres
cuartos de legua; en cuya orilla paramos á hacer noche y esperar la
reunion de toda la expedicion, por el retardo de algunas carretas
recargadas y por la boyada nueva. Todo lo cual debe siempre evitarse,
para no tener penalidades muy considerables en tan dilatado viage. En
este punto recibí chasqui del cacique amigo Quiluí, avisándome que en
la Laguna de los Paraguayos, ó en la del Monte estaba dispuesto à salir
con grande armada el cacique Antenau, y que caminase con cuidado.
A poco llegó el cacique Oaquin con su gente, expresándome, que tambien
venian los caciques Millapue y Antupan con sus gentes á visitarme; y
me aseguró que Antenau no se propasaria, ni tendria descomedimiento
alguno, pero que en caso contrario sabia que debia contar con él y sus
parciales que nos acompañarian. A las 10 de la mañana avistamos la
Sierra de la Ventana, hallándonos en distancia de las Salinas 7-1/2
leguas, y á poco tiempo despues, del Guaminí. El viento se ha mantenido
por el oeste y sud sud-oeste, y estamos distantes de las Salinas 11
leguas, sin haber ocurrido mas novedad en este dia.