En este dia, siendo ya las 10 de la mañana, sin que aun pareciesen
los caciques, dispuse marchar por la tarde para esperarlos al paso en
los Monigotes, jornada precisa: pero á la una llegó chasque enviado
por ellos, diciéndome que venian ya marchando. Salí á recibir al
cacique Lincon, que venia con los caciques, Medina, Cayumilla, Aucal
y Gurupuento, á quienes se les atendió, haciéndoles una salva de 4
cañonazos que aprecian mucho: porque, ademas del placer que reciben en
este agasajo, estan persuadidos de que con este remedio se ahuyenta el
diablo y las brujas, de quienes, segun dicen, reciben muchos daños.
A poco rato llegaron, Clento, Turuñan, y el hijo de Epumel, con mas
el anciano Oquiro. A todos se les obsequió con mate de azucar, se les
dió yerba, tabaco, pasas, aguardiente y galleta de pronto; y despues
entraron en sus parlamentos muy autorizados, manifestando que era
un acto de su generosidad permitirnos el paso. Cada uno se decia
principal de la tierra á vista del otro, concluyendo con ofertar su
gente de auxilio, y pidiendo permiso para alojar en el campamento con
sus gentes, y para tratar con los vivanderos. Se les señalò este á la
posible distancia, y concedió su peticion: y desde el alojamiento eran
frecuentes los mensages de peticion de aguardiente para ellos, para sus
deudos y tolderias; y estas demandas crecian: en razon de su aumento
de embriaguez, al principio con modo, y al fin con amenazas y de por
fuerza, hasta que totalmente ebrios, los rendia el sueño ó laxitud de
nervios á no poderse mover. Los llantos, voces y alaridos duraron casi
toda la noche; quedando libres los pocos, que en cada parcialidad velan
sobre los demas, que despues se emborrachan á su vez, y roban cuanto
pueden á los demas: otro vicio que los domina extraordinariamente. En
esta alternativa de cuidados se pasó el resto de la tarde y noche,
deseando aclarase el dia para emprender la marcha á los Monigotes,
donde esperaba Epumur: pero como el último vale ha de ser tambien el
último agasajo, restaba esta demora, que fué preciso vencer, sin que
ocurriese mas novedad.