En este dia, á la seña dada de un cañonazo, se reunieron los troperos
y sus gentes para imponerse del bando que se publicó en los cuatro
ángulos del campamento. Formada la tropa de infantería y caballería á
son de caja en la forma ordinaria, con asistencia del comandante de
la tropa y ayudante mayor, reducido su tenor á prohibir á los peones
y tropas el mezclarse á beber, comer, ni dormir con los indios, para
evitar riñas y robos recíprocos, que comunmente se cometen por este
motivo: ordenar á los vivanderos á que no vendiesen de noche cosa
alguna á los indios, ni los alojasen en sus barracas, bajo las penas
de privarles de hacer ulteriores ventas: que los peones obedeciesen
y cumpliesen con sus respectivos cargos, pues al inobediente se le
castigaría segun sus excesos; haciéndoles culpa y cargo à los dueños y
capataces si no daban parte, pues para su sugecion encontrarian siempre
pronta la tropa en la guardia de prevencion: que las tropas formarian
en la marcha cuatro líneas de frente siempre unidas, con las haciendas
á los costados; y que, en el caso de alguna invasion de los infieles,
las dos líneas del centro se incluirian en las de los costados, frente
y fondo formando un cuadrilongo, en el que se meterian las haciendas,
y colocaria la artillería y esmeriles, como estaba dispuesto para
este caso. Y distribuida la gente, que reconociesen todos por segundo
comandante de la espedicion al teniente de ejèrcito del regimiento
número 4, D. Josè Ramon de Echavarria; por ayudante mayor, á D. Pedro
Villegas, alferez del mismo regimiento, y por ayudante auxiliar, al
capitan de milicias provisional, D. Ramon Morales: de que quedaron
todos los individuos enterados. En seguida mandé reconocer el número de
carretas de carga, de media carga, y carruages de que se componia la
espedicion, su estado para poder caminar, número de bueyes repuestos y
peones, para formar un estado y dar á la Superioridad y Exmo. Cabildo
el parte de estilo: lo que se verificó con puntualidad. Y segun èl, se
compone de 172 carretas de carga, 55 de media carga, y 7 carretones ó
carruages de camino, con 2,927 bueyes y 520 caballos, que, inclusa la
tropa, las conducen 407 hombres. Los efectos de la bebida en el indio
son los comunes, pero con una violencia y desafuero estraño: recuerdan
los agravios hechos á sus mayores y deudos, y se empeñan en vengarlos
en aquel acto, de que nacen frecuentes pendencias entre sí, hiriéndose
y matándose mutuamente á vista de sus caciques y padres, sin respeto
á nadie, y muchas veces acometiéndolos. El español debe ser siempre
un insensible espectador, sin auxiliar á nadie, aunque les vea hacer
pedazos: porque en el momento que lo haga, el auxiliado y el contrario
le acometen, improperándole. Es un acto de cobardia entre ellos reparar
ó quitar el golpe, y por lo mismo se hieren de muerte, y matan. El
emborracharse es una de sus mayores felicidades, y los caciques dan el
ejemplo: para esto observan una franqueza y generosidad muy particular.
Un cacique no tomará sin la concurrencia de sus indios: es cosa muchas
veces observada, que si no hay mas que un cigarro, todos han de fumar
de èl, pasándole de mano en mano, y así con los comestibles, en cuanto
se presente. Para estos alardes, que por tales los tienen, vienen
á su usanza todos pintados los rostros, de negro unos con lágrimas
blancas en las megillas, de colorado otros con lágrimas negras y
párpados blanqueados, con plumajes y machetes, reservando las lanzas
bien acicaladas, en una hasta de 6 varas de largo, con mucho plumaje
en el gollete, en los toldos, para hacer el uso que convenga de ellas,
segun el resultado de los parlamentos. En el resto del dia se fueron
aprestando las cosas para marchar el de mañana, respecto á la demora de
los caciques: y se nos enfermaron gravemente el padre capellan, y el
lenguaraz Manuel Alanis, y se continuó la vigilancia sobre las armas,
por el copioso numero de indios que se iba aumentando.