22, LUNES.

En este dia se me dió parte por el capitan de milicias haberse

desertado en la noche anterior 4 soldados de su compañia; el cabo

de artillería, que igualmente se le habia desertado un hombre; y el

oficial encargado de la tropa de infantería, que se le habia desertado

otro. Por lo que inmediatamente monté à caballo con el resto de tropa

y los dos cañones que conducian con avantrenes los 9 artilleros que

quedaron, de los 10 que tenian de dotacion, auxiliados de dos peones, y

alcanzé la tropa en el parage nombrado el Durazno, donde se durmió, sin

haberse hecho observacion alguna astronómica.

El terreno que media desde la Guardia hasta este punto, de poco mas

de 3 leguas, es feracísimo, firme y de excelentes pastos para los

ganados, y escasos de aguadas: todo él es una poblacion no interrumpida

de chácras, en que se ven sembrados pequeños trigales muy frondosos,

algunos ganados vacunos y caballares, con pocos puestos de haciendas,

que todos deberian estar sugetos á poblacion; porque cada una de estas

poblaciones es un receptáculo de indios, y todos confidentes y aliados

para los robos y extracciones que se hacen por un pequeño y misero

interes: ademas de estar espuestos en sus vidas y haciendas á cualquier

desagrado de los mismos indios. De modo que, por la conservacion de

unos y por el desvio que debe hacerse de otros tal vez á seguros

presidios, parece de necesidad la sugecion de todos á poblado seguro

y civilidad; sin traer á consideracion los demas motivos políticos y

cristianos que obligan á ello.

Estas poblaciones, que deben tener alguna defensa militar segun su

mayor ó menor número, convendria tuviesen un gefe militar que reuniese

el mando político, para que por ahora, y mientras no recibian un

incremento capaz de sostener separadamente por sus facultades y

civilidad otra forma de gobierno, se reconociese principalmente la

subordinacion y seguridad de sus personas y propiedades, por medio de

un mando puramente militar, dependiente, segun los partidos, de un

sargento mayor de milicias, que con frecuencia los revistase, y esto

sin pension que los arredrase de sus casas y haciendas. Las ventajas

que hace el órden militar al civil, para hacer respetables á las

autoridades, no hay necesidad de demostrarlas por notorias: los delitos

comunes quedan mas prontamente corregidos, mas breve desterrados los

hombres perjudiciales, y mas contraidos los labradores honrados, con la

esperanza firme de no ser atacados en sus personas y propiedades como

ahora lo estan; sin contar con un dia en que puedan decir: hoy no me

violarán mi muger, ni hijas, ni me las robarán, como frecuentemente lo

hacen. El Gobierno á un golpe de vista sabrà, por los estados que deben

pasarsele, con que hombres pueda contar en caso necesario, y teniendo

una prolija estadística, de que deben darse formularios, tambien podrá

administrar pronta y segura justicia al que se quejáre de violencia

y mal trato del gefe, sea en órden al servicio de armas, ó sea en su

peculiar manejo ó conducta. Los sargentos mayores, que deberian ser

como unos jueces intermediarios, y que deberian recorrer sus partidos

y hacer frecuentes alardes, deberian tener un exacto conocimiento de

todos, para informar al Gobierno, para pedirles los auxilios necesarios

y para proponer las ventajas que conviniesen en su partido, y celar de

la educacion pública á una con los párrocos, que deben tener el mayor

peso de esta economia, sin olvidar la de agricultura: auxiliandola el

Gobierno en todas sus partes. De otro modo mas presto veremos la ruina

de nuestras campañas, y acabada la generacion, que debe cultivarla,

á manos de nuestros asesinos, de los indios y de la apostasía que

diariamente se aumenta hasta un número prodigioso, con intenciones

crueles, como hombres desnaturalizados y feroces de hàbito, segun iré

demostrando.

Diario de un viage a Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires · 第 8 / 69 题