En este dia se me dió parte por el capitan de milicias haberse
desertado en la noche anterior 4 soldados de su compañia; el cabo
de artillería, que igualmente se le habia desertado un hombre; y el
oficial encargado de la tropa de infantería, que se le habia desertado
otro. Por lo que inmediatamente monté à caballo con el resto de tropa
y los dos cañones que conducian con avantrenes los 9 artilleros que
quedaron, de los 10 que tenian de dotacion, auxiliados de dos peones, y
alcanzé la tropa en el parage nombrado el Durazno, donde se durmió, sin
haberse hecho observacion alguna astronómica.
El terreno que media desde la Guardia hasta este punto, de poco mas
de 3 leguas, es feracísimo, firme y de excelentes pastos para los
ganados, y escasos de aguadas: todo él es una poblacion no interrumpida
de chácras, en que se ven sembrados pequeños trigales muy frondosos,
algunos ganados vacunos y caballares, con pocos puestos de haciendas,
que todos deberian estar sugetos á poblacion; porque cada una de estas
poblaciones es un receptáculo de indios, y todos confidentes y aliados
para los robos y extracciones que se hacen por un pequeño y misero
interes: ademas de estar espuestos en sus vidas y haciendas á cualquier
desagrado de los mismos indios. De modo que, por la conservacion de
unos y por el desvio que debe hacerse de otros tal vez á seguros
presidios, parece de necesidad la sugecion de todos á poblado seguro
y civilidad; sin traer á consideracion los demas motivos políticos y
cristianos que obligan á ello.
Estas poblaciones, que deben tener alguna defensa militar segun su
mayor ó menor número, convendria tuviesen un gefe militar que reuniese
el mando político, para que por ahora, y mientras no recibian un
incremento capaz de sostener separadamente por sus facultades y
civilidad otra forma de gobierno, se reconociese principalmente la
subordinacion y seguridad de sus personas y propiedades, por medio de
un mando puramente militar, dependiente, segun los partidos, de un
sargento mayor de milicias, que con frecuencia los revistase, y esto
sin pension que los arredrase de sus casas y haciendas. Las ventajas
que hace el órden militar al civil, para hacer respetables á las
autoridades, no hay necesidad de demostrarlas por notorias: los delitos
comunes quedan mas prontamente corregidos, mas breve desterrados los
hombres perjudiciales, y mas contraidos los labradores honrados, con la
esperanza firme de no ser atacados en sus personas y propiedades como
ahora lo estan; sin contar con un dia en que puedan decir: hoy no me
violarán mi muger, ni hijas, ni me las robarán, como frecuentemente lo
hacen. El Gobierno á un golpe de vista sabrà, por los estados que deben
pasarsele, con que hombres pueda contar en caso necesario, y teniendo
una prolija estadística, de que deben darse formularios, tambien podrá
administrar pronta y segura justicia al que se quejáre de violencia
y mal trato del gefe, sea en órden al servicio de armas, ó sea en su
peculiar manejo ó conducta. Los sargentos mayores, que deberian ser
como unos jueces intermediarios, y que deberian recorrer sus partidos
y hacer frecuentes alardes, deberian tener un exacto conocimiento de
todos, para informar al Gobierno, para pedirles los auxilios necesarios
y para proponer las ventajas que conviniesen en su partido, y celar de
la educacion pública á una con los párrocos, que deben tener el mayor
peso de esta economia, sin olvidar la de agricultura: auxiliandola el
Gobierno en todas sus partes. De otro modo mas presto veremos la ruina
de nuestras campañas, y acabada la generacion, que debe cultivarla,
á manos de nuestros asesinos, de los indios y de la apostasía que
diariamente se aumenta hasta un número prodigioso, con intenciones
crueles, como hombres desnaturalizados y feroces de hàbito, segun iré
demostrando.