El palacio de Manufacturas es para mí el edificio más notable de esta
Exposición; cubre una superficie inmensa, tiene proporciones de una
belleza espléndida, luces en sus arcos no sobrepujadas hasta ahora,
disposición arquitectónica bien sentida y equilibrada en el conjunto
y los detalles; y la nave principal, cubierta de cristales, llena
de aire y luz, inmensa, tan inmensa que achicaría los monumentos
más altos y notables del mundo al cobijarlos, por exigencias quizá
de administración, por necesidades que no sintió el ingeniero y el
arquitecto al proyectarla, queda desfigurada por una galería que
la circuye, corta los puntos de vista en los ejes de las puertas y
arroja sombra en vastas superficies de la planta, con menoscabo de
las instalaciones que ocupan las galerías, por el pie forzado de que
naciones más avisadas ó expositores más diligentes han ocupado ya los
sitios descubiertos y vistosos.
A España, por haber vacilado tanto tiempo en aceptar la invitación
del Certamen, la ha tocado en suerte un buen pedazo de sitio
cubierto, sitio lleno de sombra y triste que nadie acierta á
comprender como teniendo el autor del proyecto ideas tan grandiosas
en su cerebro, pudo concebir el pensamiento tan mezquino de una
galería de diez y nueve pies de altura, formada de pies derechos y
tablones de canto, con cuchillos de arcos escarzanos que acaban de
achicarla, resultando un contraste tan grande entre esta fealdad y la
belleza del edificio, que cuesta trabajo creer que ambas cosas sean
fruto del mismo autor, y que aun siendo aquella impuesta, la haya
consentido y realizado.
España no forma, pues, en la nave central, en el gran espacio
cubierto de Manufacturas que extasía y enamora; España está en
un sitio modesto, espacioso, demasiado quizá, formado por cuatro
patios, uno grande, dos medianos y otro chico, interrumpidos por
las galerías y una serie de obstáculos que, poniendo en pugna las
necesidades de una buena instalación con las condiciones del local,
nuestra sección de Manufacturas resulta algo así como puesto de
feria replanteado sin atender á las necesidades del estudio y de una
ordenada clasificación; y como tenemos de muchas cosas un poco, este
poco agranda el defecto que sólo en algún patio queda oscurecido por
las grandes instalaciones de los fabricantes de Cataluña y la belleza
de los productos presentados. Porque no olviden los que lean estos
renglones que, siendo escasa la concurrencia de Cataluña para llenar
los 23.000 pies cuadrados de terreno que alcanzó el señor Dupuy de
Lome, con perseverante tenacidad, de la dirección del Certamen, la
del resto de España es tan menguada, que sin el esfuerzo de esas
provincias, la sección de Manufacturas habría sido un fracaso tan
manifiesto que, en mi concepto, deberíamos haber abandonado el local
para no llenar de ridículo la consideración de España ante el mundo
entero.
Cuando llegué á Chicago, á fin de marzo, el señor Dupuy de Lome no
tenía noticia del espacio que necesitaban los expositores españoles
de esta sección, ni sabía yo tampoco las condiciones del local en
que debía trabajar y de buen número de los objetos que había de
exponer. Pero como la Dirección del Certamen exigía la cifra exacta
de los pies cuadrados de superficie que á juicio de la Delegación
debían ocupar las secciones españolas, la petición se hizo sin
datos suficientes para poner en relación el espacio pedido con los
productos que debíamos exponer, corriendo así el peligro de que si
pedíamos poco espacio, resultara la sección deslucida por defecto,
y si pedíamos demasiado, lo quedara también por exceso. Al obrar,
pues, sin conocimiento de causa, sólo por casualidad podíamos salir
airosos, y como el azar favorece pocas veces á los que fían demasiado
en las veleidades de la fortuna, al tener mucho espacio y poca cosa
relativamente que instalar, he debido buscar toda clase de recursos
para mitigar algún tanto el efecto que produce la Sección que, según
acabo de indicar, resulta deficiente en la cantidad y la calidad de
productos expuestos.
Los que se dedican al servicio de Exposiciones saben que una buena
instalación, entendiendo por tal la que clasifica, califica y sabe
sacar partido de los productos que ha de exponer, ha de meditarse y
dibujarse en el plano del local, replanteándola luego y modificando
sólo aquellas cosas que la vista del objeto expuesto indique
claramente el error padecido. Proceder de otra manera es consentir
que una Exposición se convierta en feria, que puede hablar á los
sentidos y aun al espíritu del que sabe sintetizar; pero, poco ó
nada al que se distrae fácilmente y saca sólo partido del análisis,
teniendo á mano los objetos que ha de comparar, y á la vista, los
juicios que ha de resumir. Y si á todo esto, por causas diversas se
suma la multiplicidad de objetos y la escasa cantidad de los que
podían agruparse, ni aun buscando afinidades más ó menos racionales,
se comprenderá lo difícil de conseguirse, en la Sección que estudio,
la ordenada clasificación de objetos, en lucha con cuantos han
intervenido en la construcción del fac-simil de la mezquita de
Córdoba que formó la ornamentación del local, albañiles, carpinteros,
yeseros y pintores, que han invadido el local hasta el día 6 de
junio, en que se derribó el último andamio, para poblar de arcos y
columnas que se cuentan por centenares, las superficies ya cubiertas
por las galerías bajas del palacio de Manufacturas.
He sido, sin embargo, injusto al decir que la suerte no me ha
favorecido, porque las instalaciones más grandes, enviadas por las
casas catalanas, han podido colocarse ventajosamente, excepto una,
que es la de la casa Tayá, que está bajo galería, dándose el caso de
que todas han hallado emplazamiento ventajoso y único, porque de no
caber en los sitios en que están, no habrían podido instalarse.
Y hechas ya estas salvedades y la de que están en un mismo local los
productos que corresponden á Manufacturas y á Artes liberales, por
tener en este departamento espacio tan limitado que no ha habido
medio humano de agrupar en él lo que al mismo corresponde, descartada
la nota amarga que parece ser sino fatal de esta Exposición, voy á
decir ya algo concreto, empezando por el patio de honor, el mayor y
más desahogado, de diez metros de ancho por unos veinticinco metros
de largo, ó sean doscientos cincuenta metros cuadrados de superficie
en números redondos, donde he podido colocar las instalaciones más
grandes y más vistosas de Cataluña, con la de la Felipa Guisasola,
que merece puesto preferente por la belleza y ostentación de las
obras de arte que ha traído á este Certamen. Y al dar á ese patio
preferencia y al llamarle de honor, no vaya á creerse que valen menos
los restantes de la Sección, ni que considere de mayor importancia
los productos que en él se han expuesto: que sólo el mayor
espacio, la luz, la orientación y la facilidad de acceso motivan
su preferencia, formando un conjunto vistoso y de grandísimo valor
artístico é industrial.
Tiene este patio forma rectangular, con una puerta central de arcos
árabes policromados, al Sur; dos puertas de comunicación que dan paso
á la Sección italiana, al Oeste; y arcos de las galerías que simulan
la mezquita cordobesa, en los lados restantes del rectángulo.
Cruza la puerta principal la instalación de la Felipa Guisasola,
compuesta de dos ánforas montadas sobre pedestales tapizados, uno
de estilo Renacimiento y otro griego, que se ofrecen al público
por 40,000 el primero y 20,000 dollars el segundo. Detrás de estos
cuerpos avanzados, que admiran extasiados cuantos entran en la
Sección de España, sin darse cuenta exacta de su valor artístico
é industrial, ya que se ha de repetir á cada momento que aquellas
obras delicadas son un compuesto de acero montado de oro y plata,
dignas de figurar en un museo ó en un palacio de magnates, está
la vitrina llena de objetos primorosos: ánforas, relojes, marcos,
puños, brazaletes... productos escogidos que la casa Guisasola
expone á la ansiedad de estas gentes, que lo ven y tocan todo con la
curiosidad de un niño al formar el primer juicio, en los albores de
su inteligencia.
Adosados á los paramentos están las panas y los veludillos de
Parellada y Compañía, puestos en una vitrina de manera que los
colores, debidamente graduados y convenientemente repartidos,
conserven al producto el matiz, el brillo y las singulares
condiciones de apariencia que convierten un género barato en
decorativo, destinado á tapizar muebles y habitaciones con poco
gasto. Sabido es que los veludillos se cortan mecánicamente, y que
este procedimiento constituye un privilegio especial de la casa.
En el espacio comprendido entre las dos puertas que facilitan el
acceso á la Sección italiana, de 15 metros de anchura, se apoya la
instalación de la casa Sert hermanos é hijos, que figuraba en la
Exposición de Industrias artísticas de Barcelona, sin tener las
condiciones de luz y local que tiene en la universal de Chicago.
Puestos los tres cuerpos del mueble en un solo paramento, luciendo en
el centro el tapiz Smirna ya conocido en Barcelona, las tapicerías
en el fondo, las alfombras de vivísimos colores formando columnas
cilíndricas en los costados, los pañuelos de lana y seda de dibujos
preciosos con las mantas de armiño grandísimas y ostentosas en
los compartimientos laterales, adosadas á las tapicerías de malla
metálica son elementos que, combinados artísticamente, dan al
conjunto un aire de riqueza y una intensidad de color que llama
poderosamente la atención del público, convencido de que no hay en la
Exposición de Chicago instalación que presente mejores productos en
su género, ni á precios más ventajosos.
Sigue la instalación de Godó y C.ª, que expone muestras de yute,
hilados y tejidos, ó sea hilos en rama y sacos, puestos en forma tan
artística que no puedo menos de felicitar al autor, anónimo para mí,
que ha sabido hacer con productos tan bastos un mueble tan vistoso, y
un conjunto de instalación y productos tan lucido.
Sigue luego el mueble de Santacana y C.ª, con tres piezas de algodón
blanqueado, notables por su baratura.
En el otro ángulo se ha puesto la instalación de la casa Hijos de
Ignacio Damians, tan conocida en Barcelona por los que se dedican
á construir: presenta multitud de productos artísticos de latón,
bronce y otros metales, esmeradamente fabricados, puestos en una
instalación lujosa en que los fondos y cortinajes de peluche realzan
los colores y matices amarillos y bronceados de los objetos expuestos.
Al lado y adosada á las columnas de la ornamentación general, hállase
el armario de nogal mate de tres cuerpos, que se expuso en Barcelona
y París, de la casa Fábregas Rafart, de fondos amarillos que realzan
los tonos negros y brillantes de las sederías, rasos y sargas que
fabrica y presenta con exquisito buen gusto.
Viene enseguida el escaparate de la casa Castañé y Masriera, vitrina
que acaba de instalarse, con tejidos de hilo, holandas y granos de
oro, sábanas de Holanda y pañuelos de hilo, que forman una hermosa
colección.
El armario de la casa Marqués, Caralt y C.ª, adosada también á las
columnas, ofrece un ejemplo de que no hay producto ingrato en manos
de una persona hábil y de buen gusto, porque los hilados y torcidos
de cáñamo é hilados de lino que presenta, están dispuestos de manera
que forman una interesante colección, siendo muchas las personas
á quienes interesan las materias textiles que honran la Sección
española.
Pocos fabricantes de tejidos de algodón se han atrevido á luchar
con los americanos del norte; sin embargo, la casa Ferrer y Vidal,
cuya instalación se halla en este patio, ha presentado una colección
completa de tejidos de estambre estampados, y tejidos de estambre
y seda estampados también, que llaman preferentemente la atención
por la belleza del color y la finura del tejido, estando conformes
cuantos la conocen en que puede competir con lo mejor que se hace
fuera de España.
El escaparate de Torrella hermanos, montado con arreglo á los dibujos
de la casa, atrae las miradas codiciosas de las señoras yankees,
encantadas ante los primores de las muselinas de seda, bordados
mecánicos al realce y pañolería de aquella casa, y que se llevarían
de cuajo para adornar sus casas y personas.
En un pequeño fanal están las cintas de Monjo y C.ª, sociedad en
comandita, que es lástima, dada la belleza del producto, no haya
enviado mayor cantidad de cintas de seda y gró para poder formar una
instalación más ostentosa.
Cierra, por fin, este patio, el escaparate de Juan Vidal, con sus
valiosos trabajos de zapatería. La indumentaria del calzado, desde
los tiempos más remotos de la historia, y la colección moderna, que
es una manifestación del buen gusto y arte con que la casa Vidal
fabrica el calzado fino, que parece ser su trabajo predilecto, llenan
el mueble, que ofrece un bonito aspecto.
Rodea el patio descrito ya, la galería que cruza el palacio de
Oeste á Este y de Norte á Sur, en la intersección Sudoeste del
palacio de Manufacturas. La galería contigua al patio, si bien no
recibe luz cenital directa está perfectamente iluminada, de modo
que resultan bien instalados los hules de la Viuda de Juan Rovira
y C.ª, las gorras de uniforme de Faugier, las persianas, de Carlos
Cid, las esteras de Pérez é hijo, la mesa muestrario de papel de
Torras hermanos, Torras y Juvinya y Torres y Morgat, el mueble
caprichoso de los fabricantes de papel Sobrinos de Bartolomé Costas,
la instalación de perfumería de José Font, con los muebles comprados
ó construídos por la Delegación para los géneros de José Dalmau,
Viuda de José Tolrá, Lucena y C.ª, Salas Puigmoler y C.ª, José Soler,
Camilo Mulleras, Gómez Rodulfo, Margui y Esquena, con todo el ramo
de zapatería económica de Miguel Malé, Fernández Palacios y otros,
tintas de Francisco Arroyo, velógrafo Pedrola, pintura submarina de
Porta, imágenes en talla de madera de Vila y Roqué, Llovet y Renart,
Francisco Serra y Rosés y Alsina, la estatuaria en cartón-piedra de
Vayreda y C.ª, las imitaciones de bronces, marfil, etc., de Oliva
y Martí, las mantas y los casimires de Herederos de Juan Vicente,
las arañas para gas de Closa Florensa,—que no he hallado personal
_americano_ que supiera montarlas, con las fotografías á la vista,
lo que parecerá á muchas gentes inverosímil,—y muchos más que sería
prolijo enumerar.
En el patio Noroeste de la Sección, instalé el mueble perteneciente
al Instituto industrial de Tarrasa.
En el centro del patio se levanta la instalación de base elíptica,
cuyo zócalo, imitación de nogal con molduras mecánicas, sostiene el
andamiaje donde se han colocado los tejidos de lana de los diez y
nueve fabricantes agremiados, que constituye una parte importantísima
de la agrupación industrial de Tarrasa. Rematan el mueble los sesenta
pañolones de igual tamaño y variados colores que forman un friso
ancho y vistoso que da realce á los cortes de pantalón, que, en
número crecido, y superpuestos, rodean la instalación, y al rótulo
que, colocado normalmente á la superficie curva sobre que tienen
asiento los géneros, lleva la enseña de aquel importante centro
industrial.
En el mismo patio y formando un tablero apaisado, construído según la
base del plano que me facilitó el gremio de fabricantes de Sabadell,
está expuesto el hermoso muestrario enviado por las veintiuna
fábricas de dicha ciudad que han tenido el buen sentido de enviar á
esta Exposición, sin alardes ni aparatosos muebles, los géneros de
lana y pañería que compiten con lo mejor que existe en este Certamen.
Cuatro mantas puestas en el centro del bastidor cortan la monotonía
de los tableros tan magistralmente montados, con gradaciones de color
que envidiaría un pintor de nota, y dos más, puestos en los extremos,
encuadran el bastidor general, lleno de luz y de colores salientes de
vigorosa entonación. Las instalaciones de Sabadell y Tarrasa llaman
poderosamente la atención de los peritos en la materia; _reporters_
de periódicos industriales y políticos, aficionados y traficantes
en estos géneros, las honran con calurosas manifestaciones y se
hacen lenguas de la perfección, belleza y baratura de los productos
expuestos. Si he de creer lo que aquí se me ha dicho y repetido, los
géneros finos de lana catalanes pueden hallar en América mercados
extensos, habiéndoseme presentado algunos comisionistas que desean
circular muestrarios por las principales ciudades de esta república
y las de la vecina de México, haciéndome proposiciones, bajo la
base de un tanto por ciento de venta, y sin otra remuneración que
pudiera hacer creer que se trata de alcanzar por medio de promesas de
negocio, pocas veces cumplidas, un sueldo ó remuneración conseguido á
expensas de los fabricantes de Cataluña.
En este mismo patio he puesto, como producto similar, aunque en clase
basta, los paños bastos y finos, bayetas y estameñas, mantas, capotes
y fajas fabricados en Cuenca por la casa Pérez Muñoz y hermanos.
Estos géneros, buenos por su clase y notable baratura, fabricados
con las lanas que crían las altas sierras de la meseta central de
España, así como los paños pardos y negros, y las bayetas moradas
y encarnadas de la provincia de Soria, y las mantas de lana y los
casimires de los Herederos de Vicente Juan, de Palma de Mallorca,
quizá no hallen aquí fácil mercado por ser los géneros bastos materia
que se fabrica ya en todas partes, no digo en la América del Norte,
que lo acapara todo y pretende vivir con recursos propios, cerrando
á cal y canto sus fronteras con derechos prohibicionistas más que
protectores, sino en México, en la Argentina y en el Brasil, si no
hay, en lo que exponen, algo que sirve de relleno y que exponen en
condiciones de dudosa procedencia.
Queda ya sólo en este patio la instalación de la casa Ferrando, de
Valencia, que expone abanicos de pacotilla, panderetas adornadas
con cintas y pinturas; objetos, en fin, de mercader que viene á la
Exposición en busca de algunos dollars y sin cuidarse gran cosa de
medallas, diplomas ni mercados que hallar en su camino y marcha
trashumante al través del mundo de las Exposiciones.
Queda, sin embargo, en este patio, algo que se relaciona con Artes
liberales, puesto en las hornacinas del fondo, de lo que daré algunos
detalles cuando me ocupe en tan interesante materia.
El tercer patio, separado del anterior por ancho pasadizo, tiene
en su centro la instalación de cueros repujados, tan conocida
y acreditada en Barcelona, perteneciente á Fargas y Vilaseca,
que tiene su fábrica en la Sagrera de San Martín de Provensals.
Esta instalación debía estar cubierta con un velarium de cuero
también, cuyo dibujo y color producían un bellísimo efecto; pero
circunstancias especialísimas han motivado otro emplazamiento en
donde brillaran por su color, dibujo y labrado.
Rodean esa instalación los muebles enviados por todos los ebanistas
que no la tienen propia, que son: Pascual Maté, Ruiz Valiente, García
Portas, Anido Sánchez; los pianos de Montano, de Madrid; Gómez é
hijo, de Valencia; Ballarín, y González é hijos, con sus hierros
repujados; Riquer y C.ª, y Alejo Sánchez, con las incrustaciones de
oro y plata sobre hierro de su reputada casa de Eibar.
Este patio, pequeñito, rodeado por tres paseos y en cuyo fondo,
perfectamente iluminado, y bajo galería he puesto la instalación de
la casa Carlos Butsems, ventajosamente conocida en Cataluña por los
que se dedican á la construcción de casas y hoteles en que se emplean
baldosas, baldosines, balaustres, bañeras fabricadas con pasta
hidráulica, notables por la belleza del color y su textura compacta,
no resulta tan bello como sería de desear, por no haber enviado
nuestros ebanistas á esta Exposición lo que saben hacer y hacen
cada día con un gusto y una perfección inimitables. Y sin embargo,
la arquilla de Riquer, con sus herrajes repujados, es un verdadero
primor; la mesa y el jarro con flores de hierro forjado y repujado,
los candelabros, el tocador y demás objetos pulidos y niquelados de
González é hijos, y los hierros de Ballarín, son dignos de alabanza
por el esmero y el gusto con que han sido tratados; pero en lo demás
hay algo de pacotilla y pobre que, en mi concepto, no debería haberse
enviado á esta Exposición, incluyendo en ello los pianos de Madrid
y Valencia, que no competirán seguramente, ni en cantidad ni en
calidad, con los grandes envíos de las casas europeas y americanas
que se dedican á la fabricación de estos instrumentos.
En uno de los ángulos de este patio está instalada la casa Alejo
Sánchez, con sus incrustaciones de oro y plata en los varillajes
de los abanicos, puños de bastón, gemelos de teatro, marcos de
espejo y retratos, hecho todo á la perfección, perfección minuciosa
que no aprecia el vulgo que pasea su mirada indiferente por estas
preciosidades de la industria cosmopolita, preguntando precios
por capricho y comprando á veces, y á precios fabulosos, obras de
pacotilla, reproducciones hechas hasta la saciedad, de escaso valor
en Europa, y que aquí se venden extremadamente caras. Me consta
de ciencia cierta que se han dado 1,200 dollars por una estatua
picaresca de mármol de Carrara, que se daría en Florencia por 200.
En el cuarto patio, lindante con la sección de Persia, se halla la
bonita instalación de Jaime Pujol é hijo, que los barceloneses han
podido apreciar á primeros del mes de enero último en el Palacio de
Ciencias, al hacer ostentosa manifestación de la importancia que
tienen las pequeñas industrias y cómo se codean, por su importancia
económica, con las de más alto vuelo, cuando están dirigidas por
manos tan expertas como las que forman aquella razón social.
No deja de ser pintoresco, á mi juicio, el conjunto variado de
industrias reunidas en el patio que describo; al lado y normalmente
á la instalación Pujol, las cartas de Olea, de Cádiz; las de García
Fossas, de Igualada; las de Juan Roura y Presas, y el mueble
caprichoso de Sebastián Comas y Ricart.
Dejando un paso intermedio entre la exposición de lentes y gemelos de
la casa Falk, de Madrid, hállanse los vidrios muselinas de Venancio
N. Díaz, y formando marquesina, apoyada en cuatro columnas de hierro
fundido, los vidrios de colores de Rigalt y C.ª; y en el otro costado
del patio las preciosas acuarelas de Ginés Codina y Sert, dedicadas á
las artes suntuarias, montadas sobre basamentos de madera dibujados
por el señor Espina, alternando con grabados de loza y cristal que,
con la casa Falk, tienen el patio lleno de gente que admira también,
en el centro del mismo, los vidrios de colores de Amigó y C.ª,
montados verticalmente sobre una base trapezoidal, de modo que los
rayos del sol, al herirlos por la tarde hacen resaltar la belleza de
la composición y la viveza de los colores.
Junto á este patio quedan perfectamente iluminadas las instalaciones
de Orsola, Solá y C.ª, que reciben luz cenital; débilmente inclinada,
la hermosa mesa tocador de mármol del escultor cubano Triscornia; los
techos artesonados de Juan Coll, que compiten con los que presenta
Alemania, y algunas más que forman ya, en el interior de la galería,
como son la instalación de la Sociedad Artística y Arqueológica de
Barcelona, extraviada durante tres meses, y que hasta hace unos
quince días no ha entrado en esta Sección; los objetos arqueológicos
de Máximo Fernández, de Madrid, compuestos de un tapiz antiquísimo,
un bargueño, un cañón, un cuadro de azulejos que, con la colección
de papel sellado de Ramona Méndez, constituyen un pequeño centro
arqueológico muy chico, pero muy interesante, y que se ha llevado
á Manufacturas para no dejar un cabo suelto en el palacio de
Arqueología y Etnología, perdido entre las grandes instalaciones
europeas y americanas. También están entre dos patios contiguos y
regularmente iluminadas las instalaciones de Lucas y C.ª, Cabot y
Alabau, Falomir é Ibáñez, de Castellón de la Plana, Valderrama, de
Santander, y otros que sería monótono relatar.
Queda el patio pequeño y el box de cerámica, en donde se ha puesto
algo de lo que debía estar en Artes liberales y que por falta de
espacio ocupa un rectángulo pequeño de Manufacturas. En el centro
he construído un mueble especial para las casas Montaner y Simón,
y Espasa y C.ª, editores tan conocidos en España y en América por
sus trabajos tipográficos y artísticas encuadernaciones; en un
ángulo están los muebles con los libros editados y tan conocidos en
América del Sud por Antonio Bastinos, y los anuarios comerciales de
Bailly-Balliere, de Madrid; en un paramento el espejo decorativo de
Amigó, recubierto en parte para ocultar el daño sufrido en el viaje,
los proyectos decorativos de A. y C. Castelucho; en otro ángulo
la instalación del Centro Asturiano de la Habana y el mueble con
muestras de litografía de Ruiz y C.ª, de la capital de la grande
Antilla, y enfrente, adosada al muro, la vitrina que contiene
el sinnúmero de libros enviados al Certamen, en prosa y verso,
didácticos y literarios, de arte y música, cuya enumeración se
llevaría una hoja entera de este libro. Encima van las fotografías
enviadas por la Asociación de Ingenieros industriales de Barcelona,
que, con una carta de Cuba, los perfiles del Instituto Geográfico y
Estadístico, la colección de obras del laborioso é ilustrado contador
de la Diputación, Sr. Torrens y Monner, los libros del Ateneo
Barcelonés, las fotografías y los libros del Fomento del Trabajo
Nacional, el título y las carpetas de esa Universidad, constituyen
un centro interesante que llama la atención de los concurrentes.—En
un box bien iluminado he reunido los productos cerámicos de la
conocida casa Pickman y C.ª, de Sevilla, cuyo _panneau_ de azulejos
esmaltados colocado en el centro atrae por su color, brillo y
artística disposición; así como los platos, ánforas y tibores de
Díaz Álvarez, de Sevilla; los azulejos de estilo morisco y del
Renacimiento de Jiménez Izquierdo, y las mayólicas hispano-arábigas
que reproduce Ros y Urgell en su fábrica de Valencia, que se llevan
el corazón de las señoras americanas, que las encuentran _very fine_.
A espaldas de esta instalación y bajo galería, poco iluminada,
hállase la exposición de muebles de la casa Tayá, de Barcelona,
y los entarimados ó pavimentos de maderas de Rosell. La fama de
esos industriales la acredita cada día la exposición de la calle
de Fernando, como está acreditada en la Habana por haber decorado
espléndidamente los salones del Centro Asturiano de aquella capital.
Falta ya poco que añadir á todo esto, si no he de cansar la atención
de los lectores con listas interminables de nombres: las fotografías,
los grabados, modelos de encuadernaciones de Sarradó, Balet, Tersol,
Rieusset, dibujos de Lange, los proyectos de arquitectura de Ramón
Salas, Villar Carmona, García Faria, Arsenio Alonso, han tenido que
colocarse en Manufacturas, pero he cuidado de ponerlos en sitios
vistosos y lo mejor iluminados posible.
Los que visiten esta Sección hallarán, sin duda alguna, faltas y
errores que manos menos torpes no habrían cometido; por otra parte
¡qué obra humana no los tiene! pero difícil será desconocer, si
alguien se toma la molestia de estudiar la gestación dolorosa de las
instalaciones españolas en esta Exposición, que sólo la voluntad
más enérgica, sostenida por esa fuerza poderosa que se llama el
cumplimiento del deber, pudieron llevar á término una obra en que
confieso humildemente haber sentido, al realizarla, desfallecimientos
tan hondos y desesperaciones tan crueles, como no los he tenido jamás
en la accidentada vida del funcionario público que, en España, se
ocupa seriamente en el servicio que se le tiene confiado.
[Ilustración: SECCIÓN ESPAÑOLA DE AGRICULTURA]