Suma y sigue

Transcurren los días de tal manera que bien puede decirse que se

suceden y no se parecen; que llueva en abril dos días seguidos no

causará á nadie maravilla, que nieve luego dos días más en esta

ciudad de Chicago, de latitud aproximada á la de Madrid, si se

consulta actualmente el aspecto hermoso y sonriente de los plátanos

de los paseos de España que dan sombra á tantas flores, ya parecerá

más extraño; pero, que llueva en _todos los edificios_ de la

Exposición colombina, sin que se ponga al mal remedio _eficaz_, ni

crea la gente que van á exigirse responsabilidades por los daños que

se causen á los que creyeron alcanzar aquí para sus obras, trabajos

y proyectos, hospitalidad más á cubierto de la intemperie y de la

acción destructora de las aguas, pocos días antes de abrirse el gran

certamen por el presidente Cleveland y el duque de Veragua, esto ya

es más duro y más difícil de creer, sobre todo para aquellos que

veían un motivo de reclamación diplomática en las goteras malhadadas

de la nave central de la Exposición de Barcelona, y se figuran que

aquí todo se hace bien por ser extranjero, americano del norte y

quizá republicano.

Hace ya tres semanas que me he encargado del servicio de

«Manufacturas» de la sección de España; en este intervalo ha llovido

varias veces y las goteras no se repasan, sin que Mr. Alisson, jefe

del departamento, haga caso, al parecer, de las reclamaciones de

nuestro delegado general Sr. Dupuy de Lome, de las mías, ni de nadie.

Y lo más serio del caso es que cada día son más numerosas, siendo ya

difícil averiguar si se pretende poner remedio á mal tan deplorable,

si es posible instalar en estas condiciones, y si podré hallar sitio

para los objetos desembalados que esté garantizado de la acción

invasora de las aguas.

La tormenta última, ciclón poderoso que ha causado estragos en

varios Estados de esta república, ha venido de perlas para explicar

de algún modo el atraso en que se halla la vialidad de la «ciudad

blanca» y cuanto se relaciona con su desenvolvimiento. Ayer nevó todo

el día como si estuviéramos en enero, y con este motivo, los diarios

de hoy, curándose en salud, dicen que en semejantes condiciones no

es posible trabajar, que el personal dedicado á vialidad ha debido

ocuparse en reparar los estragos del viento y de la nieve, y que con

los días buenos, la Exposición se llenará de flores y verdura, de

caminos inmejorables, y de instalaciones portentosas, en menos tiempo

del que se necesita para llenar de noticias rimbombantes los diarios

de 40 páginas y de letra menuda que, cual el _Chicago Herald_, el

_Chicago Post_ y otros, se convierten en heraldos de maravillas y en

mágicos prodigiosos del gran certamen americano.

Y por cierto que magias y magias portentosas se necesitan emplear

para resolver el pavoroso problema de llenar en pocos días, en horas

ya, salas inmensas, en urbanizar millones de pies cuadrados de

paseos que no pueden atravesarse, hoy por hoy, sino con zancos; sin

un árbol, ni una flor, mostrando en todas partes un abandono cruel,

cuando el presidente va á salir de Washington y el duque de Veragua

de New-York para abrir esta _World’s Fair_, esta feria del mundo

destinada á mostrar á todos la potencia colosal y creadora del pueblo

yankee.

Pero la invención más prodigiosa de estas gentes no está en lo que

ha hecho y hace Edison en Menlo-Park, ni en las fundaciones de casas

que sostienen 20 pisos, ni en sus _ferry-boats_ que transportan

sobre los ríos trenes enteros; todo esto es una pequeñez al lado

del mecanismo asombroso de sus aduanas, mecanismo que sólo pude

entrever en New-York y que hace dos semanas estoy estudiando con una

paciencia y un cariño que si no temiera pecar de inmodesto, diría

que merece una cruz laureada. ¡Válgame Dios! ¡qué complicación y qué

obstruccionismo! De sobra sabe todo el mundo que las mercancías se

declaran al entrar en New-York y que las destinadas á la Exposición

sólo pagarán derechos en caso de que se vendan, volviendo libres

de toda carga á los respectivos países las que hayan servido

únicamente para ser expuestas. Pues bien, la administración de

aduanas ha establecido un régimen tan riguroso en el recinto de los

edificios que no puede abrirse una sola caja sin ser escrupulosamente

registrada, debiendo seguirse el siguiente procedimiento para que

puedan instalarse los objetos que envían las naciones al certamen.

Y al llegar aquí, pido á mis lectores paciencia y resignación;

se trata pura y simplemente de facilitar un estudio comparativo,

y deducir si se ha hallado en el mundo un procedimiento más

inquisitorial y riguroso para evitar que los expositores extranjeros

que han pagado á la gran nación americana el homenaje de su respeto

y consideración, al celebrar las fiestas del centenario, enviando sus

mejores obras, defrauden los intereses públicos en una proporción

relativamente escasa, vendiendo á espaldas de la administración de

aduanas lo que no esté debidamente registrado.

Llegan las cajas á los respectivos edificios, y enseguida el

inspector les pone un cartel conminatorio notificando que pagará

una multa de mil dollars ó sufrirá la prisión subsidiaria

correspondiente el que abra la caja sin su permiso. Avisado

oportunamente, empieza la operación, se levantan los tornillos de la

tapa y se apodera de la lista expresiva de los objetos contenidos

en la caja, exigiendo la inspección de todos los objetos, uno por

uno, poniéndoles una etiqueta numerada cuya cifra apunta en una

libreta en que constan el número de orden de la comisión española, la

procedencia y la relación detallada de los objetos y su valor.

Al terminar la operación, me entrega un impreso que he de llenar y

devolverle el día siguiente, detallando el número de orden y el total

de las cajas abiertas que van al depósito, con destino al embalaje y

reimportación de los objetos á España.

Esta visita, exacta y minuciosa, objeto por objeto y libro por libro,

separando los encuadernados de los que no lo están, sin consentir,

ni una sola vez, que quede sin abrir un solo libro ó caja, ha de

producir un retraso tan considerable en la instalación general, que

si no se modifica el procedimiento, no veo medio de que este certamen

adquiera condiciones presentables hasta fines de junio.

Pero todas estas minucias, que podrían calificarse gráficamente de

otra manera, resultan cómicas á veces, sin perjuicio de resultar, en

otro orden de ideas, una verdadera expoliación.

Cómico resulta, por ejemplo, exigir á los delegados generales que

pongan su retrato en los pases, como si la galantería y la honradez

internacional no supusieran el convencimiento de que las personas

designadas por los respectivos gobiernos para representar á las

diferentes naciones que han concurrido al certamen, no han de abusar

de la franquicia concedida; y cuando los delegados se resisten á

aceptar semejante... llamémosle acuerdo, los diarios combaten la

resistencia y discuten la orden como si se tratara de renovar la

guerra de Secesión; en cambio, ya resulta menos chistoso que el

catálogo prometido en inglés, francés, alemán y español se publique

sólo en inglés y que se exija á los que quieran figurar en él, la

enorme cifra de cinco dollars por línea, y como si esto no bastara,

las luces eléctricas de arco voltaico ofrecidas hace poco á 60

dollars cada una por seis meses, se aumentan hasta 100, resultando

que las instalaciones extensas, pagarán, por este sólo concepto, una

cantidad tan crecida, que temo ha de costar muchas resistencias

y muchos disgustos figurar en este gran concurso, que hasta ahora

va resultando excesivamente húmedo, cuajado de contrariedades y

resistencias y bastante carito.

Es de esperar que estos males hallen enmienda en la fecunda labor y

grandes energías de esta poderosa república.

[Ilustración: PALACIO DE LA ADMINISTRACIÓN]

Viaje a America, Tomo 1 de 2 Estados Unidos, Exposición Universal de Chicago, México, Cuba y Puerto Rico · 第 14 / 37 题