No diré lo que soñé,
Lo que ví, Clotaldo, sí.
Yo disperté, yo me ví
(¡Qué crueldad tan lisonjera!)
En un lecho, que pudiera
Con matices y colores
Ser el catre de las flores
Que tejió la primavera.
Aquí mil nobles rendidos
Á mis piés nombre me dieron
De su príncipe, y sirvieron
Galas, joyas y vestidos.
La calma de mis sentidos
Tú trocaste en alegría,
Diciendo la dicha mia,
Que, aunque estoy desta manera,
Príncipe en Polonia era.
CLOTAL.
Buenas albricias tendria.
SEGISM.
No muy buenas: por traidor,
Con pecho atrevido y fuerte
Dos veces te daba muerte.
CLOTAL.
¿Para mí tanto rigor?
SEGISM.
De todos era señor,
Y de todos me vengaba;
Sólo á una mujer amaba...
Que fué verdad, creo yo,
En que todo se acabó,
Y esto solo no se acaba. _(Vase el Rey.)_
CLOTAL.
(_Ap._ Enternecido se ha ido
El Rey de haberle escuchado.)
Como habíamos hablado
De aquella águila, dormido,
Tu sueño imperios han sido;
Mas en sueños fuera bien
Honrar entónces á quien
Te crió en tantos empeños,
Segismundo, que áun en sueños
No se pierde el hacer bien. _(Vase.)_
ESCENA XIX.
SEGISMUNDO.
Es verdad; pues reprimamos
Esta fiera condicion,
Esta furia, esta ambicion,
Por si alguna vez soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
En mundo tan singular,
Que el vivir sólo es soñar;
Y la experiencia me enseña
Que el hombre que vive, sueña
Lo que es, hasta dispertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
Con este engaño mandando,
Disponiendo y gobernando;
Y este aplauso, que recibe
Prestado, en el viento escribe;
Y en cenizas le convierte
La muerte (¡desdicha fuerte!):
¿Que hay quien intente reinar,
Viendo que ha de dispertar
En el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
Que más cuidados le ofrece;
Sueña el pobre que padece
Su miseria y su pobreza;
Sueña el que á medrar empieza,
Sueña el que afana y pretende,
Sueña el que agravia y ofende,
Y en el mundo, en conclusion,
Todos sueñan lo que son,
Aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
Destas prisiones cargado,
Y soñé que en otro estado
Mas lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí:
¿Qué es la vida? Una ilusion,
Una sombra, una ficcion,
Y el mayor bien es pequeño;
Que toda la vida es sueño,
Y los sueños sueños son.
JORNADA TERCERA.
ESCENA PRIMERA.
CLARIN.
En una encantada torre,
Por lo que sé, vivo preso:
¿Qué me harán por lo que ignoro,
Si por lo que sé me han muerto?
¡Que un hombre con tanta hambre
Viniese á morir viviendo!
Lástima tengo de mí;
Todos dirán: «bien lo creo»;
Y bien se puede creer,
Pues para mí este silencio
No conforma con el nombre
Clarin, y callar no puedo.
Quien me hace compañía
Aquí, si á decirlo acierto,
Son arañas y ratones:
¡Miren qué dulces jilgueros!
De los sueños desta noche
La triste cabeza tengo
Llena de mil chirimías,
De trompetas y embelecos,
De procesiones, de cruces,
De disciplinantes; y estos
Unos suben, otros bajan,
Unos se desmayan viendo
La sangre que llevan otros:
Mas yo, la verdad diciendo,
De no comer me desmayo;
Que en una prision me veo,
Donde ya todos los dias
En el filósofo leo
Nicomédes, y las noches
En el concilio Niceno.
Si llaman santo al callar,
Como en calendario nuevo,
San secreto es para mí,
Pues le ayuno y no le huelgo;
Aunque está bien merecido
El castigo que padezco,
Pues callé, siendo criado,
Que es el mayor sacrilegio.
_(Ruido de cajas y clarines, y voces dentro.)_
ESCENA II.
SOLDADOS.—CLARIN.
SOLD. 1.º
_(Dentro.)_ Esta es la torre en que está.
Echad la puerta en el suelo:
Entrad todos.
CLARIN.
¡Vive Dios!
Que á mí me buscan, es cierto,
Pues que dicen que aquí estoy.
¿Qué me querrán?
SOLD. 1.º
_(Dentro.)_ Entrad dentro.
_(Salen varios soldados.)_
SOLO. 2.º
Aquí está.
CLARIN.
No está.
SOLDADOS
_(Todos.)_ Señor...
CLARIN.
_(Ap.)_ ¿Si vienen borrachos estos?
SOLD. 1.º
Tú nuestro príncipe eres;
Ni admitimos ni queremos
Sino al señor natural,
Y no á príncipe extranjero.
Á todos nos da los piés.
SOLDADOS
¡Viva el gran Príncipe nuestro!
CLARIN.
_(Ap.)_ Vive Dios, que va de véras.
¿Si es costumbre en este reino
Prender uno cada dia
Y hacerle príncipe, y luego
Volverle á la torre? Sí,
Pues cada dia lo veo:
Fuerza es hacer mi papel.
SOLDADOS
Danos tus plantas.
CLARIN.
No puedo,
Porque las he menester
Para mí, y fuera defecto
Ser príncipe desplantado.
SOLD. 2.º
Todos á tu padre mesmo
Le dijimos que á tí sólo
Por príncipe conocemos,
No al de Moscovia.
CLARIN.
¿Á mi padre
Le perdísteis el respeto?
Sois unos tales por cuales.
SOLD. 1.º
Fué lealtad de nuestro pecho.
CLARIN.
Si fué lealtad, yo os perdono.
SOLD. 2.º
Sal á restaurar tu imperio.
¡Viva Segismundo!
TODOS.
¡Viva!
CLARIN.
_(Ap.)_ ¿Segismundo dicen? Bueno:
Segismundos llaman todos
Los príncipes contrahechos.
ESCENA III.
SEGISMUNDO.—CLARIN, SOLDADOS.
SEGISM.
¿Quién nombra aquí á Segismundo?
CLARIN.
_(Ap.)_ ¡Mas que soy príncipe huero!
SOLD. 1.º
¿Quién es Segismundo?
SEGISM.
Yo.
SOLD. 2.º
_(A Clarin.)_ ¿Pues cómo, atrevido y necio,
Tú te hacías Segismundo?
CLARIN.
¿Yo Segismundo? Eso niego.
Vosotros fuísteis los que
Me segismundeasteis: luego
Vuestra ha sido solamente
Necedad y atrevimiento.
SOLD. 1.º
Gran príncipe Segismundo
(Que las señas que traemos
Tuyas son, aunque por fe
Te aclamamos señor nuestro),
Tu padre el gran rey Basilio,
Temeroso que los cielos
Cumplan un hado, que dice
Que ha de verse á tus piés puesto,
Vencido de tí, pretende
Quitarte accion y derecho
Y dársele á Astolfo, duque
De Moscovia. Para esto
Juntó su corte, y el vulgo,
Penetrando ya y sabiendo
Que tiene rey natural,
No quiere que un extranjero
Venga á mandarle. Y así,
Haciendo noble desprecio
De la inclemencia del hado,
Te ha buscado donde preso
Vives, para que asistido
De sus armas, y saliendo
Desta torre á restaurar
Tu imperial corona y cetro,
Se la quites á un tirano.
Sal, pues; que en ese desierto,
Ejército numeroso
De bandidos y plebeyos
Te aclama: la libertad
Te espera; oye sus acentos.
_Voces._
_(Dentro.)_ ¡Viva Segismundo, viva!
SEGISM.
¿Otra vez (¡que es esto, cielos!)
Quereis que sueñe grandezas,
Que ha de deshacer el tiempo?
¿Otra vez quereis que vea
Entre sombras y bosquejos
La majestad y la pompa
Desvanecida del viento?
¿Otra vez quereis que toque
El desengaño, ó el riesgo
Á que el humano poder
Nace humilde y vive atento?
Pues no ha de ser, no ha de ser
Mirarme otra vez sujeto
A mi fortuna; y pues sé
Que toda esta vida es sueño,
Idos, sombras, que fingís
Hoy á mis sentidos muertos
Cuerpo y voz, siendo verdad
Que ni teneis voz ni cuerpo;
Que no quiero majestades
Fingidas, pompas no quiero
Fantásticas, ilusiones
Que al soplo ménos ligero
Del aura han de deshacerse,
Bien como el florido almendro,
Que por madrugar sus flores,
Sin aviso y sin consejo,
Al primer soplo se apagan,
Marchitando y desluciendo
De sus rosados capillos
Belleza, luz y ornamento.
Ya os conozco, ya os conozco,
Y sé que os pasa lo mesmo
Con cualquiera que se duerme;
Para mí no hay fingimientos;
Que, desengañado ya,
Sé bien que _la vida es sueño_.
SOLD. 2.º
Si piensas que te engañamos,
Vuelve á esos montes soberbios
Los ojos, para que veas
La gente que aguarda en ellos
Para obedecerte.
SEGISM.
Ya
Otra vez ví aquesto mesmo
Tan clara y distintamente
Como ahora lo estoy viendo,
Y fué sueño.
SOLD. 2.º
Cosas grandes
Siempre, gran señor, trajeron
Anuncios; y esto sería,
Si lo soñaste primero.
SEGISM.
Dices bien, anuncio fué;
Y caso que fuese cierto,
Pues que la vida es tan corta,
Soñemos, alma, soñemos
Otra vez; pero ha de ser
Con atencion y consejo
De que hemos de dispertar
Deste gusto al mejor tiempo;
Que llevándolo sabido,
Será el desengaño ménos;
Que es hacer burla del daño
Adelantarle el consejo.
Y con esta prevencion
De que cuando fuese cierto,
Es todo el poder prestado
Y ha de volverse á su dueño,
Atrevámonos á todo.—
Vasallos, yo os agradezco
La lealtad; en mí llevais
Quien os libre osado y diestro
De extranjera esclavitud.
Tocad al arma, que presto
Vereis mi inmenso valor.
Contra mi padre pretendo
Tomar armas, y sacar
Verdaderos á los cielos.
Presto he de verle á mis plantas...
(_Ap._ Mas si ántes desto despierto,
¿No será bien no decirlo,
Supuesto que no he de hacerlo?)
TODOS.
¡Viva Segismundo, viva!
ESCENA IV.
CLOTALDO.—SEGISMUNDO, CLARIN, SOLDADOS.
CLOTAL.
¿Qué alboroto es este, cielos?
SEGISM.
Clotaldo.
CLOTAL.
Señor... (_Ap._ En mí
Su rigor prueba.)
CLARIN.
_(Ap.)_ Yo apuesto,
Que le despeña del monte. _(Vase.)_
CLOTAL.
Á tus reales plantas llego,
Ya sé que á morir.
SEGISM.
Levanta,
Levanta, padre, del suelo;
Que tú has de ser norte y guía
De quien fie mis aciertos;
Que ya sé que mi crianza
Á tu mucha lealtad debo.
Dame los brazos.
CLOTAL.
¿Qué dices?
SEGISM.
Que estoy soñando, y que quiero
Obrar bien, pues no se pierde
El hacer bien, áun en sueños.
CLOTAL.
Pues, señor, si el obrar bien
Es ya tu blason, es cierto
Que no te ofenda el que yo
Hoy solicite lo mesmo.
¡Á tu padre has de hacer guerra!
Yo aconsejarte no puedo
Contra mi rey, ni valerte.
Á tus plantas estoy puesto,
Dáme la muerte.
SEGISM.
¡Villano,
Traidor, ingrato! (_Ap._ Mas ¡cielos!
El reportarme conviene,
Que aún no sé si estoy despierto.)
Clotaldo, vuestro valor
Os envidio y agradezco.
Idos á servir al Rey,
Que en el campo nos veremos.—
Vosotros tocad al arma.
CLOTAL.
Mil veces tus plantas beso. _(Vase.)_
SEGISM.
A reinar, fortuna, vamos;
No me despiertes, si duermo,
Y si es verdad, no me aduermas.
Mas sea verdad ó sueño,
Obrar bien es lo que importa;
Si fuere verdad, por serlo;
Si no, por ganar amigos
Para cuando despertemos.
_(Vanse, tocando cajas.)_
* * * * *
_Salon del Palacio Real._
ESCENA V.
BASILIO y ASTOLFO.
BASILIO.
¿Quién, Astolfo, podrá parar prudente
La furia de un caballo desbocado?
¿Quién detener de un rio la corriente
Que corre al mar soberbio y despeñado?
¿Quién un peñasco suspender valiente
De la cima de un monte desgajado?
Pues todo fácil de parar se mira,
Mas que de un vulgo la soberbia ira.
Dígalo en bandos el rumor partido,
Pues se oye resonar en lo profundo
De los montes el eco repetido,
Unos _¡Astolfo!_ y otros _¡Segismundo!_
El dosel de la jura, reducido
A segunda intencion, á horror segundo,
Teatro funesto es, donde importuna
Representa tragedias la fortuna.
ASTOLFO.
Señor, suspéndase hoy tanta alegría;
Cese el aplauso y gusto lisonjero,
Que tu mano feliz me prometia;
Que si Polonia (á quien mandar espero)
Hoy se resiste á la obediencia mia,
Es porque la merezca yo primero.
Dadme un caballo, y de arrogancia lleno,
Rayo descienda el que blasona trueno. _(Vase.)_
BASILIO.
Poco reparo tiene lo infalible,
Y mucho riesgo lo previsto tiene:
Si ha de ser, la defensa es imposible,
Que quien la excusa más, más la previene.
¡Dura ley! ¡fuerte caso! ¡horror terrible!
Quien piensa huir el riesgo, al riesgo viene:
Con lo que yo guardaba me he perdido;
Yo mismo, yo mi patria he destruido.
ESCENA VI.
ESTRELLA.—BASILIO.
ESTREL.
Si tu presencia, gran señor, no trata
De enfrenar el tumulto sucedido,
Que de uno en otro bando se dilata
Por las calles y plazas dividido,
Verás tu reino en ondas de escarlata
Nadar, entre la púrpura teñido
De su sangre, que ya con triste modo,
Todo es desdichas y tragedias todo.
Tanta es la ruina de tu imperio, tanta
La fuerza del rigor duro, sangriento,
Que visto admira, y escuchado espanta.
El sol se turba y se embaraza el viento;
Cada piedra un pirámide levanta,
Y cada flor construye un monumento,
Cada edificio es un sepulcro altivo,
Cada soldado un esqueleto vivo.
ESCENA VII.
CLOTALDO.—BASILIO, ESTRELLA.
CLOTAL.
¡Gracias á Dios que vivo á tus piés llego!
BASILIO.
Clotaldo, ¿pues qué hay de Segismundo?
CLOTAL.
Que el vulgo, monstruo despeñado y ciego,
La torre penetró, y de lo profundo
Della sacó su príncipe, que luego
Que vió segunda vez su honor segundo,
Valiente se mostró, diciendo fiero,
Que ha de sacar al cielo verdadero.
BASILIO.
Dadme un caballo, porque yo en persona
Vencer valiente un hijo ingrato quiero;
Y en la defensa ya de mi corona
Lo que la ciencia erró, venza el acero. _(Vase.)_
ESTREL.
Pues yo al lado del Sol seré Belona:
Poner mi nombre junto al suyo espero;
Que he de volar sobre tendidas alas
Á competir con la deidad de Pálas.
_(Vase, y tocan al arma.)_
ESCENA VIII.
ROSAURA, _que detiene á_ CLOTALDO.
ROSAURA.
Aunque el valor que se encierra
En tu pecho, desde allí
Da voces, óyeme á mi,
Que yo sé que todo es guerra.
Bien sabes que yo llegué
Pobre, humilde y desdichada
A Polonia, y amparada
De tu valor, en tí hallé
Piedad; mandásteme (¡ay cielos!)
Que disfrazada viviese
En palacio, y pretendiese,
Disimulando mis celos,
Guardarme de Astolfo. En fin
El me vió, y tanto atropella
Mi honor, que viéndome, á Estrella
De noche habla en un jardin:
Deste la llave he tomado,
Y te podré dar lugar
De que en él puedas entrar
A dar fin á mi cuidado.
Así altivo, osado y fuerte,
Volver por mi honor podrás,
Pues que ya resuelto estás
A vengarme con su muerte.
CLOTAL.
Verdad es que me incliné,
Desde el punto que te ví,
A hacer, Rosaura, por tí
(Testigo tu llanto fué)
Cuanto mi vida pudiese.
Lo primero que intenté,
Quitarte aquel traje fué;
Porque, si acaso, te viese
Astolfo en tu propio traje,
Sin juzgar á liviandad
La loca temeridad
Que hace del honor ultraje.
En este tiempo trazaba
Cómo cobrar se pudiese
Tu honor perdido, aunque fuese
(Tanto tu honor me arrastraba)
Dando muerte á Astolfo. ¡Mira
Qué caduco desvarío!
Si bien, no siendo rey mio,
Ni me asombra, ni me admira.
Darle pensé muerte; cuando
Segismundo pretendió
Dármela á mí, y él llegó,
Su peligro atropellando,
A hacer en defensa mia
Muestras de su voluntad,
Que fueron temeridad,
Pasando de valentía.
¿Pues cómo yo ahora (advierte),
Teniendo alma agradecida,
A quien me ha dado la vida
Le tengo de dar la muerte?
Y así, entre los dos partido
El efecto y el cuidado,
Viendo que á tí te la he dado,
Y que dél la he recibido,
No sé á qué parte acudir:
No sé á qué parte ayudar,
Si á tí me obligué con dar,
Dél lo estoy con recibir;
Y así, en la accion que se ofrece,
Nada á mi amor satisface,
Porque soy persona que hace,
Y persona que padece.
ROSAURA.
No tengo que prevenir
Que en un varon singular,
Cuanto es noble accion el dar,
Es bajeza el recibir.
Y este principio asentado,
No has de estarle agradecido,
Supuesto que si él ha sido
El que la vida te ha dado,
Y tú á mí, evidente cosa
Es, que él forzó tu nobleza
A que hiciese una bajeza,
Y yo una accion generosa.
Luego estás dél ofendido,
Luego estás de mí obligado,
Supuesto que á mí me has dado
Lo que dél has recibido;
Y así debes acudir
A mi honor en riesgo tanto,
Pues yo le prefiero, cuanto
Va de dar á recibir.
CLOTAL.
Aunque la nobleza vive
De la parte del que da,
El agradecerla está
De parte del que recibe.
Y pues ya dar he sabido,
Ya tengo con nombre honroso
El nombre de generoso:
Déjame el de agradecido;
Pues le puedo conseguir
Siendo agradecido, cuanto
Liberal, pues honra tanto
El dar como el recibir.
ROSAURA.
De tí recibí la vida,
Y tú mismo me dijiste,
Cuando la vida me diste,
Que la que estaba ofendida
No era vida: luego yo
Nada de tí he recibido;
Pues vida no vida ha sido
La que tu mano me dió.
Y si debes ser primero
Liberal que agradecido
(Como de tí mismo he oido),
Que me des la vida espero,
Que no me la has dado; y pues
El dar engrandece más,
Si ántes liberal, serás
Agradecido despues.
CLOTAL.
Vencido de tu argumento,
Ántes liberal seré.
Yo, Rosaura, te daré
Mi hacienda, y en un convento
Vive; que está bien pensado
El medio que solicito;
Pues huyendo de un delito,
Te recoges á un sagrado;
Que cuando desdichas siente
El reino, tan dividido,
Habiendo noble nacido,
No he de ser quien las aumente.
Con el remedio elegido
Soy en el reino leal,
Soy contigo liberal,
Con Astolfo agradecido;
Y así escoge el que te cuadre,
Quedándose entre los dos,
Que no hiciera ¡vive Dios!
Más, cuando fuera tu padre.
ROSAURA.
Cuando tú mi padre fueras,
Sufriera esa injuria yo;
Pero no siéndolo, no.
CLOTAL.
¿Pues qué es lo que hacer esperas?
ROSAURA.
Matar al Duque.
CLOTAL.
¿Una dama,
Que padre no ha conocido,
Tanto valor ha tenido?
ROSAURA.
Sí.
CLOTAL.
¿Quién te alienta?
ROSAURA.
Mi fama.
CLOTAL.
Mira que, á Astolfo has de ver...
ROSAURA.
Todo mi honor lo atropella.
CLOTAL.
Tu rey, y esposo de Estrella.
ROSAURA.
¡Vive Dios que no ha de ser!
CLOTAL.
Es locura.
ROSAURA.
Ya lo veo.
CLOTAL.
Pues véncela.
ROSAURA.
No podré.
CLOTAL.
Pues perderás...
ROSAURA.
Ya lo sé.
CLOTAL.
Vida y honor.
ROSAURA.
Bien lo creo.
CLOTAL.
¿Qué intentas?
ROSAURA.
Mi muerte.
CLOTAL.
Mira
Que eso es despecho.
ROSAURA.
Es honor.
CLOTAL.
Es desatino.
ROSAURA.
Es valor.
CLOTAL.
Es frenesí.
ROSAURA.
Es rabia, es ira.
CLOTAL.
En fin, ¿que no se da medio
A tu ciega pasion?
ROSAURA.
No.
CLOTAL.
¿Quién ha de ayudarte?
ROSAURA.
Yo.
CLOTAL.
¿No hay remedio?
ROSAURA.
No hay remedio.
CLOTAL.
Piensa bien si hay otros modos...
ROSAURA.
Perderme de otra manera. _(Vase.)_
CLOTAL.
Pues si has de perderte, espera,
Hija, y perdámonos todos. _(Vase.)_
* * * * *
_Campo._
ESCENA IX.
SEGISMUNDO, _vestido de pieles_; SOLDADOS, _marchando_; CLARIN.
_(Tocan cajas.)_
SEGISM.
Si este dia me viera
Roma en los triunfos de su edad primera,
¡Oh, cuánto se alegrara
Viendo lograr una ocasion tan rara,
De tener una fiera
Que sus grandes ejércitos rigiera,
A cuyo altivo aliento
Fuera poca conquista el firmamento!
Pero el vuelo abatamos,
Espíritu; no así desvanezcamos
Aqueste aplauso incierto,
Si ha de pesarme cuando esté despierto,
De haberlo conseguido
Para haberlo perdido;
Pues miéntras ménos fuere,
Ménos se sentirá si se perdiere.
_(Tocan un clarin.)_
CLARIN.
En un veloz caballo
(Perdóname, que fuerza es el pintallo
En viniéndome á cuento),
En quien un mapa se dibuja atento,
Pues el cuerpo es la tierra,
El fuego el alma que en el pecho encierra,
La espuma el mar, y el aire es el suspiro,
En cuya confusion un caos admiro;
Pues en el alma, espuma, cuerpo, aliento,
Monstruo es de fuego, tierra, mar y viento;
De color remendado,
Rucio, y á su propósito rodado,
Del que bate la espuela;
Que en vez de correr vuela;
A tu presencia llega
Airosa una mujer.
SEGISM.
Su luz me ciega.
CLARIN.
¡Vive Dios, que es Rosaura! _(Retírase.)_
SEGISM.
El cielo á mi presencia la restaura.
ESCENA X.
ROSAURA, _con vaquero, espada y daga_.—SEGISMUNDO, SOLDADOS.
ROSAURA.
Generoso Segismundo,
Cuya majestad heroica
Sale al dia de sus hechos
De la noche de sus sombras;
Y como el mayor planeta,
Que en los brazos de la aurora
Se restituye luciente
A las plantas y á las rosas,
Y sobre montes y mares,
Cuando coronado asoma,
Luz esparce, rayos brilla,
Cumbres baña, espumas borda;
Así amanezcas al mundo,
Luciente sol de Polonia,
Que á una mujer infelice,
Que hoy á tus plantas se arroja,
Ampares por ser mujer
Y desdichada: dos cosas,
Que para obligarle á un hombre,
Que de valiente blasona,
Cualquiera de las dos basta,
Cualquiera de las dos sobra.
Tres veces son las que ya
Me admiras, tres las que ignoras
Quién soy, pues las tres me viste
En diverso traje y forma.
La primera me creiste
Varon en la rigurosa
Prision, donde fué tu vida
De mis desdichas lisonja.
La segunda me admiraste
Mujer, cuando fué la pompa
De tu majestad un sueño,
Una fantasma, una sombra.
La tercera es hoy, que siendo
Monstruo de una especie y otra,
Entre galas de mujer
Armas de varon me adornan.
Y porque compadecido
Mejor mi amparo dispongas,
Es bien que de mis sucesos
Trágicas fortunas oigas.
De noble madre nací
En la corte de Moscovia,
Que, segun fué desdichada,
Debió de ser muy hermosa.
En esta puso los ojos
Un traidor, que no le nombra
Mi voz por no conocerle,
De cuyo valor me informa
El mio; pues siendo objeto
De su idea, siento ahora
No haber nacido gentil,
Para persuadirme loca
A que fué algun dios de aquellos
Que en metamorfósis llora
Lluvia de oro, cisne y toro
En Dánae, Leda y Europa.
Cuando pensé que alargaba,
Citando aleves historias,
El discurso, hallo que en él
Te he dicho en razones pocas
Que mi madre, persuadida
A finezas amorosas,
Fué, como ninguna, bella,
Y fué infeliz como todas.
Aquella necia disculpa
De fe y palabra de esposa
La alcanzó tanto, que áun hoy
El pensamiento la llora;
Habiendo sido un tirano
Tan Eneas de su Troya,
Que la dejó hasta la espada.
Enváinese aquí su hoja,
Que yo la desnudaré
Ántes que acabe la historia.
Deste, pues, mal dado nudo
Que ni ata ni aprisiona,
Ó matrimonio ó delito,
Si bien todo es una cosa.
Nací yo tan parecida,
Que fuí un retrato, una copia,
Ya que en la hermosura no,
En la dicha y en las obras;
Y así, no habré menester
Decir que poco dichosa
Heredera de fortunas,
Corrí con ella una propia.
Lo más que podré decirte
De mí, es el dueño que roba
Los trofeos de mi honor,
Los despojos de mi honra.
Astolfo... ¡Ay de mí! al nombrarle
Se encoleriza y se enoja
El corazon, propio efecto
De que enemigo le nombra.—
Astolfo fué el dueño ingrato,
Que olvidado de las glorias
(Porque en un pasado amor
Se olvida hasta la memoria),
Vino á Polonia, llamado
De su conquista famosa,
A casarse con Estrella,
Que fué de mi ocaso antorcha.
¿Quién crêrá, que habiendo sido
Una estrella quien conforma
Dos amantes, sea una Estrella
La que los divida ahora?
Yo ofendida, yo burlada,
Quedé triste, quedé loca,
Quedé muerta, quedé yo,
Que es decir, que quedó toda
La confusion del infierno
Cifrada en mi Babilonia;
Y declarándome muda
(Porque hay penas y congojas
Que las dicen los afectos
Mucho mejor que la boca),
Dije mis penas callando,
Hasta que una vez á solas,
Violante mi madre (¡ay cielos!)
Rompió la prision, y en tropa
Del pecho salieron juntas,
Tropezando unas con otras.
No me embaracé en decirlas;
Que en sabiendo una persona
Que, á quien sus flaquezas cuenta,
Ha sido cómplice en otras,
Parece que ya le hace
La salva y le desahoga;
Que á veces el mal ejemplo
Sirve de algo. En fin, piadosa
Oyó mis quejas, y quiso
Consolarme con las propias:
Juez que ha sido delincuente,
¡Qué fácilmente perdona!
Escarmentando en sí misma,
Y por negar á la ociosa
Libertad, al tiempo fácil,
El remedio de su honra,
No le tuvo en mis desdichas;
Por mejor consejo toma
Que le siga, y que le obligue,
Con finezas prodigiosas,
A la deuda de mi honor;
Y para que á ménos costa
Fuese, quiso mi fortuna
Que en traje de hombre me ponga.
Descuelga una antigua espada
Que es esta que ciño: ahora
Es tiempo que se desnude,
Como prometí, la hoja,
Pues confiada en sus señas,
Me dijo: «Parte á Polonia,
Y procura que te vean
Ese acero que te adorna,
Los más nobles; que en alguno
Podrá ser que hallen piadosa
Acogida tus fortunas,
Y consuelo tus congojas.»
Llegué á Polonia, en efecto:
Pasemos, pues que no importa
El decirlo, y ya se sabe,
Que un bruto que se desboca
Me llevó á tu cueva, adonde
Tú de mirarme te asombras.
Pasemos que allí Clotaldo
De mi parte se apasiona,
Que pide mi vida al Rey,
Que el Rey mi vida le otorga,
Que informado de quién soy,
Me persuade á que me ponga
Mi propio traje, y que sirva
A Estrella, donde ingeniosa
Estorbé el amor de Astolfo
Y el ser Estrella su esposa.
Pasemos que aquí me viste
Otra vez confuso, y otra
Con el traje de mujer
Confundiste entrambas formas;
Y vamos á que Clotaldo,
Persuadido á que le importa
Que se casen y que reinen
Astolfo y Estrella hermosa,
Contra mi honor me aconseja
Que la pretension deponga.
Yo, viendo que tú, ¡oh valiente
Segismundo! á quien hoy toca
La venganza, pues el cielo
Quiere que la cárcel rompas
De esa rústica prision,
Donde ha sido tu persona
Al sentimiento una fiera,
Al sufrimiento una roca,
Las armas contra tu patria
Y contra tu padre tomas,
Vengo á ayudarte, mezclando
Entre las galas costosas
De Dïana, los arneses
De Pálas, vistiendo ahora
Ya la tela y ya el acero,
Que entrambos juntos me adornan.
Ea, pues, fuerte caudillo,
A los dos juntos importa
Impedir y deshacer
Estas concertadas bodas:
A mí, porque no se case
El que mi esposo se nombra,
Y á tí, porque, estando juntos
Sus dos estados, no pongan
Con más poder y más fuerza
En duda nuestra victoria.
Mujer vengo á persuadirte
Al remedio de mi honra,
Y varon vengo á alentarte
A que cobres tu corona.
Mujer vengo á enternecerte
Cuando á tus plantas me ponga,
Y varon vengo á servirte
Con mi acero y mi persona.
Y así piensa, que si hoy
Como mujer me enamoras,
Como varon te daré
La muerte en defensa honrosa
De mi honor; porque he de ser,
En su conquista amorosa,
Mujer para darte quejas.
Varon para ganar honras.
SEGISM.