Se habla mucho del matrimonio de Francisca. Yo estoy heroica y me
callo... La de Aimont gime al hablar de la increíble suerte de esta
muchacha que ha encontrado el secreto de pescar tan buen partido. La
cosa les es más sensible porque el joven de Martimprey exige 20.000
pesos de dote en vez de 10.000, para casarse con Paulina. Es lo
último...
Los Aimont están furiosos por tal regateo, y es natural.
--¿Cómo va una a hacer para casar a sus hijas, Dios mío?--murmura la de
Aimont.--No puede una, sin embargo, ponerse al acecho detrás de un muro
protector y tirar sobre los yernos posibles...
--A eso se llegará, señora--dijo la abuela como consuelo...--La caza a
los maridos amenaza con hacerse bárbara... ¡Qué costumbres!...
Pobre abuela... Siente mi pena a pesar de la calma aparente que ha
logrado conquistar. Está triste y pálida y me mira con inquietud... En
pocos días ha envejecido muchos años... Y pensar que hubiera querido
tanto hacerla dichosa...