III

Sentados á la sombra de un mísero y solitario olivo, _Pelotón_ y

_Meleno_ descansaban de la labor del campo y daban fin de un menguado

almuerzo; mejor dicho, _Meleno_ era el que lo consumía casi por entero,

porque á la legua se veía que Juan no podía tragar bocado, según lo

tristón y cariacontecido que se hallaba.

Su padre era el dueño de la única tahona que había en el pueblo, y él

alternaba el trabajo de la fabricación del pan con la labranza de

algunas tierras que tenían, en las que sembraban trigo, que luego

empleaban en el negocio.

--¿Y nada más te dijo?--preguntó _Meleno_, que así le llamaban por el

horror que tenía á cortarse el pelo, engullendo un pedazo enorme de

tortilla.

--¡Nada más!--suspiró _Pelotón_.--Después cerró la ventana con tanto

aire, que me cogió este dedo... y mira cómo tengo la uña: parece de

pez, por lo negra.

--Pues... ¿sabes lo que te digo?--respondió _Meleno_.

--¿Qué?

--Que la Dolores no te ha _obsequiao_ con las calabazas por lo que me

has dicho.

--¿Por qué iba á ser, entonces?

--Porque ella sabe muy bien que es la moza más hermosa del pueblo;

porque ella es muy presumidica... ¡y razón tiene para serlo!..., y

porque se me está figurando que desde que te ha visto cojo se le ha ido

todo el amor por los talones.

--¡Congrio!... ¡Tú has _dao_ en el clavo, _Meleno_!--dijo _Pelotón_

dando un berrido.--¡Mira que confundir el amor con el agradecimiento!...

¡Hay que ver!

--Se comprende que te hubieras _enamorao_, si hubieras sido capitán,

pongo por caso...

--¡_Siquiá_ teniente; hombre, _siquiá_ teniente!

--¡Pero siendo un triste _soldao_!

--¡Y pensar que en estas tierras que labramos ha de nacer el trigo con

que, en casa, he de amasar el pan que se ha de comer esa descastada!

--Y el burro de su marido; porque es de suponer que no la faltará con

quien casarse.

--Si fuera _pa_ la _otra_, _Meleno_, ¡con qué gusto lo amasaría... y con

qué gusto metería mi corazón dentro de una libreta _pa_ que _ella_ se lo

comiera!--dijo Juan soltando unos lagrimones.

--¡Eso es agradecimiento! Aquí quisiera yo ver á la Dolores, á ver si se

atrevía á decir que estabas _enamorao_... ¡Pero, en fin, á lo hecho,

pecho... y no pienses más en ello!

_Pelotón_, sin replicar palabra, clavó el arado en la tierra, empuñó las

riendas y la mancera y, arreando la yunta, empezó de nuevo su trabajo

abriendo profundos surcos en el suelo, que iba regando con lágrimas...

* * * * *

No obstante lo afirmado por _Meleno_, pasó tiempo, y hay quien asegura

que Dolores sigue soltera, y no por falta de pretendientes...

Escuela de Humorismo: Novelas.—Cuentos. · 第 19 / 34 题