Sentados á la sombra de un mísero y solitario olivo, _Pelotón_ y
_Meleno_ descansaban de la labor del campo y daban fin de un menguado
almuerzo; mejor dicho, _Meleno_ era el que lo consumía casi por entero,
porque á la legua se veía que Juan no podía tragar bocado, según lo
tristón y cariacontecido que se hallaba.
Su padre era el dueño de la única tahona que había en el pueblo, y él
alternaba el trabajo de la fabricación del pan con la labranza de
algunas tierras que tenían, en las que sembraban trigo, que luego
empleaban en el negocio.
--¿Y nada más te dijo?--preguntó _Meleno_, que así le llamaban por el
horror que tenía á cortarse el pelo, engullendo un pedazo enorme de
tortilla.
--¡Nada más!--suspiró _Pelotón_.--Después cerró la ventana con tanto
aire, que me cogió este dedo... y mira cómo tengo la uña: parece de
pez, por lo negra.
--Pues... ¿sabes lo que te digo?--respondió _Meleno_.
--¿Qué?
--Que la Dolores no te ha _obsequiao_ con las calabazas por lo que me
has dicho.
--¿Por qué iba á ser, entonces?
--Porque ella sabe muy bien que es la moza más hermosa del pueblo;
porque ella es muy presumidica... ¡y razón tiene para serlo!..., y
porque se me está figurando que desde que te ha visto cojo se le ha ido
todo el amor por los talones.
--¡Congrio!... ¡Tú has _dao_ en el clavo, _Meleno_!--dijo _Pelotón_
dando un berrido.--¡Mira que confundir el amor con el agradecimiento!...
¡Hay que ver!
--Se comprende que te hubieras _enamorao_, si hubieras sido capitán,
pongo por caso...
--¡_Siquiá_ teniente; hombre, _siquiá_ teniente!
--¡Pero siendo un triste _soldao_!
--¡Y pensar que en estas tierras que labramos ha de nacer el trigo con
que, en casa, he de amasar el pan que se ha de comer esa descastada!
--Y el burro de su marido; porque es de suponer que no la faltará con
quien casarse.
--Si fuera _pa_ la _otra_, _Meleno_, ¡con qué gusto lo amasaría... y con
qué gusto metería mi corazón dentro de una libreta _pa_ que _ella_ se lo
comiera!--dijo Juan soltando unos lagrimones.
--¡Eso es agradecimiento! Aquí quisiera yo ver á la Dolores, á ver si se
atrevía á decir que estabas _enamorao_... ¡Pero, en fin, á lo hecho,
pecho... y no pienses más en ello!
_Pelotón_, sin replicar palabra, clavó el arado en la tierra, empuñó las
riendas y la mancera y, arreando la yunta, empezó de nuevo su trabajo
abriendo profundos surcos en el suelo, que iba regando con lágrimas...
* * * * *
No obstante lo afirmado por _Meleno_, pasó tiempo, y hay quien asegura
que Dolores sigue soltera, y no por falta de pretendientes...