Pero no hay que estremecerse; en eso, como en todo, entra el _humbug_.
Ve vd. una fila enorme de nombres: es á veces pan de distintas hechuras.
Otra seccion: es la lista de todas las verduras.
Otra: de nombres tremebundos. Son papas.
Y toda esta inmensidad de nombres está sujeta á que se acaba todo lo
que vd. desea y á que come una comida corriente, pero costosa.
--Ni más ni ménos, dijo D. Santiago, sucedió á mi sobrino Paco:
la primera vez que pasó por estas tierras (él es de buen diente,
¡canasto!) y apénas puso el pié en tierra, aunque sin saber ni sílaba
de inglés, se metió en una de esas fondas, y le pusieron el infolio en
las manos.
El, que es testarudo y se moria de hambre, recorrió la lista aquella y
se prometió el oro y el moro.
Para complacer el apetito, dijo para sus adentros, veamos lo que tiene
más letras, porque allí debe estar la sustancia; y diciendo y haciendo,
puso el dedo en uno de aquellos letreros.... á poco, caten vdes. que le
van trayendo unos rabanitos muy monos; pero aquello era una temeridad.
Puso el dedo en otro renglon: entónces fueron unas hojas de lechuga y
los útiles para la ensalada.
Renegando su alma, y queriendo irse al extremo opuesto, puso el dedo
donde vió ménos letras, y dijo: "Esta, de fijo, es carne...." y el
criado fué llegando con un gran trozo de hielo.... Entónces tomó una
seccion de aquellas por su cuenta, y comenzaron á llover sopas que
fué una gloria, hasta salir amostazado, en medio de las risas de los
sirvientes, despues de desembolsar diez ó doce pesos.
--En las estaciones tambien, dijo D. Santiago, mucho _cofi_ y mucha
hoja de lata, y nos morimos de hambre.
--¿Qué es eso de mucha hoja de lata? replicó alguno.
--Es una inmensa rueda de hoja de lata,[1] continuó D. Santiago, pegada
á ciertas horas á la mano de un negrazo desalmado, que con un bolillo
le sacude el polvo, formando una ruidera de cien mil diablos, y esto es
para avisar que va la gente á comer, como si dijéramos, para abrir el
apetito.
[1] Congo.
--De todo ha de haber, compadre, ya vd. ve que la escala es inmensa;
aquí hay desde lugares en que se come grátis.
--Las casas de _lunch_, es cierto: cuando no es hora, se ven unos palos
arrumbados, unos platos y algunos adminículos de mesa.
Llega la hora, y se arma la mesa, como aquí se arma todo, hasta las
estatuas: hay estatuas en fracciones, que se atornillan.... y dicen que
el arte no adelanta!
Se arma la mesa, se tiende el mantel, se colocan en platones trozos de
carnes frias, _beefteck_, galletas, queso y pan: se esparcen á granel
el pan y los tenedores, dominando el _convoy_ y los botes de _pikles_.
La mesa está á la altura del pecho de los clientes: es casi el pesebre.
No se paga lo que se come, sino solo lo que se bebe.
Llega desaforado un marchante, suelta una dentellada al toro, se llena
la boca de galletas, coge un trozo de queso en la mano y se marcha al
mostrador, á habérselas, de paga, con la cerveza y el _whiskey_.
Fuimos, pues, á un _restaurant_ frances y quedamos contentos, tomando
_dessert_, esto es, postres y golosinas, que segun la expresion de otro
compañero, en el plan americana están encomendados á las _tlapalerías_
y _boticas_. El pastel americano es delicioso: el relleno es ruibarbo,
calabaza, duraznos podridos, y el dia ménos pensado meten en el pastel
una cachucha ó un zapato.