La cuestion del Sur.--M. de Gayarré.--Xarifa.
Revueltos andaban los ánimos de los _politiqueros_ en cuanto á la
cuestion del gobierno de la Luisiana y nombramiento de empleados
subalternos.
Los adoradores del buen sentido práctico de los yankees, sonaban
palmas arrodillados ante el Dios Exito, y á mí, por lo mismo que no me
importaba la cosa, hacia cada berrinche por los atropellos de la ley,
que me acalambraba.
Para dar idea de la situacion política que guardaba la Luisiana en los
dias en que nosotros nos hallábamos en Orleans, copio en seguida los
párrafos de una carta en que un respetable y sabio amigo hablaba de
estos asuntos á un corresponsal de México:
"Al celebrarse en los Estados-Unidos las elecciones
presidenciales de 1876, el candidato de los republicanos era
Rutherford B. Hayes, y Samuel Tilden el de los demócratas."
"En el cómputo de los votos emitidos por los Estados y sobre
los cuales no habia disputa, uno solo faltaba á Tilden para
tener la mayoría absoluta; pero habiendo habido elecciones
dobles en Luisiana, Florida y el Oregon, era necesario
declarar cuáles eran las válidas."
"Aunque no existia ley expresa en que se fijase á quién
correspondia dirimir la contienda, parecia la opinion más
conforme á los preceptos constitucionales, la que cometia la
decision á las dos cámaras que forman el congreso general."
"No quedaba con esto zanjada la dificultad, porque dominando
en la cámara de diputados el partido demócrata, y en el senado
el republicano, se consideraba imposible un avenimiento,
dándose por seguro que cada una votaria por su candidato
preferido."
"En tal situacion, el tiempo avanzaba sin esperanza de
llegar á un resultado definitivo. Los ánimos entraron en una
efervescencia extraordinaria. Como al partido republicano
pertenecia el presidente Grant, acusósele de que estaba
decidido á hacerlo triunfar á todo trance, á cuyo fin
aglomeraba en Washington una parte considerable de la fuerza
armada."
"Atemorizados los demócratas, entraron en una transaccion,
á virtud de la cual se expidió una ley en que se cometia el
exámen de los votos disputados y declaracion de los que fueran
válidos, á una comision de quince individuos, compuesta de
cinco diputados, cinco senadores y cinco magistrados de la
Suprema Corte."
"Al hacerse la designacion de los catorce primeros miembros
de la comision expresada, los dos partidos contendientes
tuvieron buen cuidado de estar representados por igual, á
razon de siete cada uno. Quedaba en consecuencia el resultado
de la cuestion confiado en realidad al décimoquinto miembro,
en quien era indispensable una completa imparcialidad para la
recta resolucion del caso."
"Electo para tan difícil cargo el magistrado Bradley, se
decidió en favor de los republicanos. Segun se ha dicho, con
un solo voto de los dudosos aplicado á Tilden, bastaba para
que tuviera mayoría absoluta. Fué, pues, preciso aplicarlos
todos á Hayes para que él la tuviese, y así se hizo. Cada
votacion fué constantemente de ocho votos contra siete."
"Habia pruebas fehacientes de que las elecciones disputadas
habian sido realmente favorables á Tilden. La comision se negó
á recibirlas, con el fundamento de que debia atenerse á los
resultados sancionados por las autoridades locales, si bien
aun en esto obró con inconsecuencia."
"Conformes las cámaras con los fallos de la comision, se
declaró á Hayes electo presidente de la República, y más de un
año lleva ya de estar funcionando, mediante un título que los
demócratas están calificando sin cesar de _fraudulento_."
"Un acontecimiento reciente ha venido á confirmar semejante
apreciacion. Juzgado por el tribunal correspondiente en
Nueva-Orleans, uno de los que compusieron la oficina que
cambió los votos dados á Tilden en favor de Hayes, ha sido
sentenciado á una pena infamante por el fraude que se
cometió."
"Con la cuestion general de la presidencia de la República, se
enlazaba la particular del gobierno del Estado de Luisiana."
"Tambien allí hubo elecciones dobles para el gobierno y para
la legislatura. Los dos gobernadores competidores fueron
Packard y Nichols, representante de los republicanos el
primero, y de los demócratas el segundo."
"Como el partido demócrata tiene una gran mayoría en el
Estado, Packard no pudo sostenerse sino con el auxilio de la
fuerza federal, suministrada por el presidente Grant. Retraido
en el antiguo hotel de San Luis, que le servia de palacio, y
donde estaban reconcentradas las oficinas que le obedecian, su
permanencia en el puesto dependia exclusivamente de que se le
siguiese apoyando, ó no, por el gobierno de la Federacion."
"Para resolver lo conveniente se nombró una comision especial,
á la que se ha acusado despues de varias intrigas. Como
quiera que sea, Hayes se determinó al fin á retirar la fuerza
protectora. Abandonado así Packard, tuvo necesidad de dejar el
puesto, quedando Nichols de dueño absoluto de la situacion."
"Con ese motivo se ha formulado contra Hayes una acusacion
terrible. En razon de tener la misma procedencia los votos
que en Luisiana aparecieron en su favor para presidente, y
los que aparecieron en favor de Packard para gobernador, se
ha presentado este dilema. O esos votos fueron válidos, y
entónces debió apoyar la legitimidad del gobierno de Packard;
ó fueron nulos, y entónces es fraudulento el título que lo
elevó á la presidencia de la República."
"En el público corre la voz de que el retiro de la fuerza
federal se debió á pactos secretos, mediante los cuales se
comprometió Hayes de antemano á dar ese paso, á trueque de que
los demócratas no se opusieran á los actos de la comision de
los quince, que suplantó el voto nacional."
Pero aunque los motivos eran más que suficientes para que aquellos
yankees se hubieran roto las cabezas en los dias en que estaba la
decision pendiente entre Packard y Nichols, el uno se encontraba en el
Hotel San Luis con las puertas cerradas y unos cuantos negros medio
sospechosos y medio _indinos_ de custodia.
Entre tanto, Nichols, que es un cojo de fisonomía dulce y grave, vivia
en nuestro hotel con su familia y mostraba el mejor humor del mundo.
Los soldados federales y los que sostenian en San Luis el partido
opuesto al gobierno, hablaban como los mejores amigos, y cuando se
retiró la fuerza federal, se presenció su partida como el desfile de
una tropa que sale de guardia.
Formaba contraste la virulencia de los periódicos, los gritos de los
muchachos, la publicacion de telégrafos, con la tranquilidad de la
ciudad y la calma con que se celebraban las transacciones mercantiles,
y se entregaban los hombres á sus cuotidianas ocupaciones.
Todas estas novedades, para mí se explican con marcar bien el tipo del
_Politicyan_, y esto nadie lo ha hecho como M. de Gayarré, con quien
voy á dar á mis lectores conocimiento.
En uno de los dias que comia en mi casa de Orleans, porque así puedo
llamar la de Quintero, me anunció que tenia por compañero á M. Cárlos
Arturo Gayarré, autor de la "Historia de la Luisiana," de la que habia
hablado á Agustin con mucho entusiasmo, por la tersura del estilo,
el carácter imparcial y filosófico que la distingue y la suma de
documentos preciosísimos que la ilustran.
Además de la "Historia de la Luisiana," ha escrito Mr. Gayarré la
"Historia de la dominacion española en el mismo Estado;" pero lo que le
ha dado popularidad especial es su comedia titulada: _Escuela de los
politiqueros_, comedia aristofánica como álguien le ha llamado, y en la
que está admirablemente descrito el tipo á que hemos hecho referencia
al principiar este capítulo.
Aunque hombre de 73 años, M. Gayarré es robusto y expedito, camina con
desembarazo y á primera vista cualquiera le tendria por hombre de 50
años á lo más.
Es de mediana estatura nuestro nuevo conocido, moreno, de alisada
furia, y pelo y barba entrecanos, habla perfectamente en frances, no
obstante que ejercita mucho más el idioma inglés; sus maneras de hombre
distinguido, se ajustan perfectamente con su palabra, aunque fácil,
reflexiva y pausada; apénas se hace creible que un hombre entregado á
los estudios sérios, que revelan sus escritos y su conversacion, haya
podido escribir la tremenda sátira que encierra su comedia.
Despues de algunas horas de muy agradable conversacion, en que me
confirmé en la idea que tenia de M. Gayarré, es decir, de un literato
notable y de un distinguido caballero, recibí de sus manos la comedia
que iba á ser objeto de mi estudio.
Por fortuna mia, cuando me entregaba con mayor ahinco á ese trabajo,
M. Claudio Jannet, con objeto muy distinto del mio, habia traducido
varios trozos de M. Gayarré, que yo traduzco á mi vez y aplico á
mis apuntaciones, para dar idea de lo que por aquí se llaman los
_Politicyans_, ó como si nosotros dijésemos, los _politiqueros_.
En 1814, se puso en escena la comedia de M. Gayarré.
"Vamos á reproducir, dice Jannet, la escena capital de la
_Escuela de los politiqueros_, aquella en que el autor pone
en presencia de los viejos y consumados políticos Lovedale,
Gammon, Turncoat, Trimsail, el gobernador saliente de la
Luisiana, y un neófito de la política, Randolfo, su candidato
para las funciones de gobernador, á quien éstos dan la leccion
y les dictan sus condiciones:
_Randolfo._--¿Han sondeado vdes. al pueblo en lo que hace
relacion á mi candidatura?
_Lovedale._--¡Qué candor! ¿qué demonios tiene que ver el
pueblo en estas cosas? El pueblo solo se ocupa en estas
materias para aprobar lo que nosotros sus conductores
decidimos; gracias á nuestra organizacion de partido,
hacemos la cosa de modo que nadie resista nuestros mandatos
soberanos: el pueblo, ¿qué más quiere? solo tiene que aprobar
los candidatos que nosotros elegimos. Se le sirve el plato
caliente y humeando: no hay más remedio que tragarlo como está.
_Randolfo._--¡Vd. me asombra!
_Lovedale._--En dos palabras, hé aquí todo lo que vd.
tiene que hacer: en primer lugar, comprar lo más barato
posible algunos periódicos de los más influentes en todo el
país, asegurándose ántes, como es debido, de la prensa de
Nueva-Orleans. Ya se entiende que uno de estos periódicos,
con toda _independencia_, comenzará por seros hostil y que
sostendrá los títulos de cualquiera de vuestros rivales; pero
lo defenderá de manera que lo pierda: con esto, y con que se
mantenga cualquier otro periódico independiente, la cosa es
hecha.
_Randolfo._--¡Prostituir la prensa, el gran paladium de
nuestras libertades!
_Lovedale._--¡El gran _paladium_! eso es decir una
inocencia.... infantil.
_Randolfo._--Pero debe ser muy cara esa compra de la prensa.
_Gammon._--Con seis mil pesos hay lo suficiente, y ese pico lo
puede vd. gastar.
_Lovedale._--M. Gammon tiene justicia. Mediante esa ligera
remuneracion, todos los periódicos dirán que sois la
perfeccion misma y dirán que el pueblo os aclama en calles
y plazas por su gobernador. Despues de esto, será necesario
trabajar en las asambleas preparatorias. En todos los pueblos
cortos hay dos ó tres hombres que llevan á los demás por donde
quieren. Teniendo de nuestro lado á estos hombres, podemos
decir que tenemos en nuestra mano al país entero, y estad
seguro, nosotros, habiendo maña, los tendremos á nuestras
órdenes. En cuanto á Nueva-Orleans, ya se sabe, es lo más
fácil. Con unos cuantos pesos, todo se arregla.
_Randolfo._--¿Pero en que país estamos? ¿Se compran los
hombres libres como si fueran cabezas de ganado? ¿Y eso qué
tanto costará?
_Trimsail._--Entre arreglos preliminares, convites....
delegados, etc., bien podrán invertirse sus cinco mil pesos.
_Lovedale._--Una vez que se admita á vd. en el primer
colegio, lo demás se va como agua. Hablemos claro: con que
ponga vd. diez mil pesos á disposicion del Comité Central, él
fabricará congreso y sacará de debajo de la tierra cuatro mil
votos, con lo que el triunfo es tan cierto como espléndido.
_Randolfo._--¿Y eso es todo?
_Turncoat._--No precisamente todo: se tienen que despolvorear
otros tres ó cuatro mil pesillos para votos aislados y
campestres.
_El Gobernador._--Para no andarse con dibujos, es forzoso
gastar en todo el juego unos veinticinco mil pesos.
_Randolfo._--Pues entiendan vdes. que los pobres no deben ser
políticos.
_Lovedale._--Vd. perdone; podrán serlo, pero de otra manera.
Si fuéseis pobre, yo os habria dicho: Mostrad vuestros
talentos, endrogaos, aparentad algun vicio. En este caso,
la envidia perdonará vuestra inteligencia. Cada uno de los
méritos que podais tener, debe ser contrabalanceado por algun
saltante defecto. Si el pueblo pudiese decir únicamente
¡cuánto talento tiene este pícaro! ¡qué desdicha que este
hombre sea un perdulario! entónces tendreis asegurados muchos
votos; pero si sois un candidato honrado, estais perdido.
Dad apretones de mano á cuantos encontreis; miéntras más
despilfarrado os vean, será mejor. Vestíos con descuido,
afectad ordinariez, soltad cada palabrota que estremezca,
tocad con afecto la espalda de todo el mundo, embriagaos por
lo bajo una vez por semana, y en cantina bien concurrida y
acreditada, haceos miembro de cualquiera de estas asociaciones
disparatadas que surgen diariamente en Nueva-Orleans, declamad
contra los tiranos, los aristócratas y los ricos; pero sobre
todo, hablad eternamente del infeliz pueblo oprimido y de sus
derechos, y teneis todas las probabilidades de una eleccion
triunfal.... sobre todo si....
_Randolfo._--Parece que vacilais..... creia que ibais á decir:
sobre todo, si ofrezco ser instrumento ciego de los jefes.
_Gammon._--Dísteis en el clavo.
_Trimsail._--Juguemos limpio; la ciencia de la política
consiste en esto: comprar ó ser comprado, servirse de los
otros como instrumentos, ó ser á su vez su propio instrumento.
_Randolfo._--¿No teneis otras instrucciones que darme?
_Lovedale._--Sí; cuando hayais sido elegido por la convencion
y puesto vuestros medios en las manos del comité, viajareis
tranquilamente por todo el Estado, y de cuando en cuando
lanzareis un pequeño discurso para que produzca efectos
teatrales. El verdadero trabajo se hará entre bastidores.
_Randolfo._--Pero, señores, yo preveo más dificultades que las
que me anuncias. Se habla de Cramfort para el gobierno del
Estado, y nadie tiene la mitad de sus méritos. En mi juicio,
él tiene más talento que ningun otro hombre de Estado en esta
nacion; de suerte que tengo por cierto que él será el elegido.
_El Gobernador._--Nada vale Cramfort, le falta juicio; se
necesita mucho buen sentido.
_Lovedale._--Además, no nos importa, no es nuestro amigo, nos
descartaremos de él; con algunos agentes hábiles en la ciudad
y otros tantos en el campo, lo haremos todo. Cada vez que se
pronuncie el nombre de Cramfort aparentarán nuestros agentes
que son sus mejores amigos y dirán que es la misma perfeccion;
pero con un gesto de desaliento profundo exclamarán: ¡Qué
desgracia que sea tan impopular! ¡El pueblo no lo acepta! ¡_La
opinion lo rechaza_, y á ésta no se puede resistir!
_Randolfo._--Bien; pero yo he viajado últimamente por el
Estado, y sé perfectamente que está en su favor.
_Turncoat._--Precisamente para eso estamos nosotros, para
probar que el país le es hostil. Muchos mostrarán pesar y
retraimiento, y con esta maniobra abandonarán sus trabajos.
_El Gobernador._--Además, querido Randolfo, las persuasiones
por localidades cortas son fáciles: á cada una de ellas, ¿por
quién estais? preguntan nuestros agentes. Se les responde:
"Por Randolfo." "Nosotros tambien," replican los nuestros,
y á todo Nueva-Orleans tenemos de nuestra parte; pero eso
no vale nada, porque el hombre, aunque nos duela, es muy
impopular. ¡Qué desengaño! era nuestro candidato; pero le
hemos abandonado para conservar la unidad del partido....
Esto desespera, dicen nuestros agentes con las lágrimas en
los ojos, y ¿á quién pondremos en su lugar? ¿á quién? al
hombre más popular: él no tiene nuestras simpatías personales;
pero es hombre muy querido.... es el que tiene verdaderas
probabilidades de éxito.
_Lovedale._--Este juego, por supuesto, se repite pueblo por
pueblo.
_Randolfo._--Pero si se nos pregunta por qué es tan impopular,
¿qué respondemos?
_Gammon._--Querido amigo, un _politiquero_ jamás razona con
el pueblo. Cramfort es impopular, y la razon es que es muy
impopular.... eso es inexplicable, pero es muy impopular....
Acaso le perjudique su orgullo.... dice uno con hipocresía:
hay quien le acuse de aristócrata.... el hombre está perdido
para siempre.
_El Gobernador._--Randolfo: ahora, ¿qué teneis que decir?
_Randolfo._--Señores, si yo no he comprendido mal, aunque
nuestro gobierno sea constitucional en apariencia y
democrático en el papel.... en resumidas cuentas, no es más
que una oligarquía.
_El Gobernador._--Nosotros no tenemos la culpa.
_Randolfo._--No importa saber de quién es la culpa: si yo soy
deudor á esta oligarquía y no al pueblo de mi eleccion, que
esperará de mí?
_Lovedale._--La oligarquía esperará proteccion. La ayudaremos,
y nos ayudará....
_Randolfo._--Pero se me pueden exigir cosas contrarias á mi
juramento y al pueblo....
_Lovedale._--Noramala el tal pueblo: ¿quién se ocupa
sériamente del pueblo? Hablemos aquí como amigos, sin careta,
como hombres prácticos, como verdaderos políticos... Comienzo
á creer que nuestro amigo no quiere comprendernos...."
Esa es una muestra del sentir de los que se ocupan del negocio de los
Estados-Unidos, y M. Gayarré ha conquistado lauros como buen patriota
y como hombre probo con esta comedia, que recuerda en muchos de sus
pasajes las "Nubes" del primero de los poetas cómicos griegos.
Sin embargo, segun la opinion universal de los conocedores de los
Estados-Unidos, el cuadro trazado por M. Gayarré, respecto de
los _politiqueros_, es exacto; pero no está en suficiente relieve
la opinion del pueblo cuando se hieren _intereses_, no opiniones.
Sondeando este punto, se veria que el pueblo existe y que su opinion
predomina sobre las intrigas de los mercaderes políticos.
Al regresar á mi posada el dia que encontré á M. Gayarré, tuve el
gusto de abrazar al general Sóstenes Rocha y á Jorge Hameken y Mejía,
personas ambas de mi particular estimacion.
V
Segundo romance á Xarifa.--Paseos nocturnos.--Pick-nick.--Los
templos.--Calle de Dumain.--Poesía.
Hacia en mi cuarto una mañana mi ejercicio de fiera, como apellida con
gracia Martinez de Castro á los paseos entre cuatro paredes, cuando me
llamaron de parte de Gomez del Palacio.
Este habia recibido la visita de M. Townsed, esposo de Xarifa y padre
de una familia finísima que á Gomez y á mí nos colmó despues de
atenciones.
Cora, la señorita mayor de la familia, habia estado en México, juntos
habiamos admirado á la Ristori y habiamos visitado algunos lugares de
los alrededores de México, de que hacia recuerdos deliciosos.
M. Townsed es un hombre muy perito en materias mercantiles, franco,
generoso, finísimo yankee y de una conversacion de hombre de mundo, que
entretiene é instruye.
Quedaron establecidas y ratificadas las bases de visitas y paseos, y
yo envié á Xarifa la siguiente misiva, contestacion á una perfumada
cartita que recibí de la lindísima Cora, en que me decia que con
cualquiera de las aves que pasaban por la alta region en que yo
habitaba, le enviara mis mensajes....
Y para que conste.... ahí suelto la copla, tal y como brotó de mi pluma: