La parte que da al canal está obstruida por piedras y escombros; cuando
volví la cara, M. Trik estaba con su "Guía de Nueva-Orleans" abierta,
leyéndome:
"La aduana (Custom house).
"El año de 1845, la municipalidad de Nueva-Orleans ofreció á
los Estados-Unidos diversos sitios para establecer una aduana
digna del comercio floreciente de aquella ciudad.
"Los Estados-Unidos aceptaron la proposicion, y el secretario
del Tesoro eligió el lugar en que hoy está la aduana como el
más conveniente.
"En 22 de Noviembre de 1847, se adoptaron los planos de A. J.
Wood, y comenzó la obra en 23 de Octubre de 1848.
"Los trabajos continuaron con más ó ménos actividad, segun
lo permitian los recursos, suspendiéndose cuando estalló la
guerra.
"Concluida la guerra, se emprendieron de nuevo bajo la
direccion del coronel Morse.
"El edificio estaba materialmente lleno de escombros, y el
primer trabajo fué limpiar el local que sirve actualmente como
oficina de correos.
"En el edificio de que nos ocupamos está el _Business Room_.
"Es el despacho más elegante del mundo; tiene de superficie
125 piés de largo por 95 de ancho, y su altura es de 44 piés.
"Catorce elegantes y esbeltas columnas están colocadas con
objeto de dar á la parte central destinada al público, un
espacio de 65 piés de largo por 45 de ancho: en la parte que
lo circunda están colocados empleados y dependientes.
"Las columnas son de órden corintio con bases áticas, pulida
la parte baja de los capiteles, que en cada una de sus fases
tiene distintas alegorías con bajos relieves, representando
unas á Juno, otras á Mercurio, entre plantas de algodon y de
tabaco.
"El pavimento es de mármol blanco y negro, con cenefas de
negro entre columna y columna. Tiene diez y seis tragaluces
para comunicar luz al piso inferior, y son planchas que
remedan mármol verde incrustado en el mármol blanco, formando
cada una el centro de una estrella.
"Las estufas son de mármol, de figura hexágona, y se calienta
el despacho por vapor.
"El conjunto de este departamento es un triunfo maravilloso
del arte y del génio del hombre, que es necesario ver para
poder apreciar.
"El habilísimo superintendente, Mr. Jhon J. Hannan, merece los
más entusiastas elogios por haber dirigido y concluido la
oficina de correos y muy especialmente el departamento que se
acaba de bosquejar."
--En esta Guía del Viajero que ve vd. aquí, dije interrumpiendo á Mr.
Trik, hay otros detalles curiosos sobre la aduana. Es evidentemente
una exageracion, añadí, ponerla en segundo lugar del Capitolio de
Washington. Lo que sigue sí me parece exacto:
"El edificio de la aduana es de granito de Quincy, traido
aquí de Massachussets. Su frente principal es de ciento once
varas por la calle del Canal; por la calle que se llama de
la Aduana, poco más de ochenta varas; el del nuevo dique, de
ciento tres varas, y el del antiguo, cerca de cien.
"La altura es de treinta varas."
El conjunto del edificio es imponente y severo, sirviendo con toda
holgura para sus objetos.
Como se ha dicho, la parte baja del edificio está destinada al correo:
por amplias y altas puertas se penetra á un corredor interior con
pavimento de mármol azul y blanco.
Limita el corredor un alto cancel con sus ventanillas de trecho
en trecho, para venta de sellos, franqueo de la correspondencia
y direccion por buzones separados, siendo el público mismo el
distribuidor de su correspondencia y teniendo al recogerse, por la
parte interior, una nueva y eficaz revision.
Las paredes del edificio ó cancel interior están formadas por cajitas
pequeñas de los apartados, con sus puertecitas que se abren hácia
afuera y de las que cada abonado ó alquilador tiene su llave, con
la que abre cuando le parece, sin necesidad de importunar á los
dependientes del despacho.
Aunque la correspondencia la distribuyen los carteros, porque nunca el
americano falta á la costumbre de poner el nombre de la calle y número
de la carta que dirige, hay extranjeros que faltan á la costumbre y
personas que anotan que quedan en la oficina las cartas; para éstas y
para las cartas rezagadas se ponen listas, tomadas de los periódicos,
que se fijan por determinado tiempo en las paredes.
En un lugar adecuado están en carteles expuestos al público, los dias
de entrada y salida de vapores, así como de los buques que arriban al
puerto y todas las noticias conducentes á las comunicaciones.
Al regresar á mi alojamiento con Mr. Trik, de mi primera estacion, me
fijé en los ferrocarriles urbanos que tienen su punto de partida y de
regreso al pié de la estatua de Clay. Son muchas las vías férreas, los
wagones están tirados por caballos y mulas, á las que les atusan las
colas, que se ven como chicotes de carrero.
Entre las líneas de trenes urbanos se distingue una conducida por
vapor; la máquina va dentro un wagon y camina muy aceleradamente y con
toda seguridad. El precio comun son cinco centavos.
Circulan además numerosos ómnibus, que esperan á los pasajeros á la
llegada de los trenes: hay carruajes elegantes tirados por caballos,
que se alquilan á dos pesos por hora: varias líneas férreas unen la
ciudad con Algiers, Magdonal y Gritroi, y otros preciosos pueblecitos
situados del otro lado del rio.
Mr. Trik no quiso que nos despidiésemos sin visitar un elegante
_bar-room_ en que se bebe deliciosa cerveza y se escucha uno de esos
órganos estupendos como el de _Clif-House_ de San Francisco.
Al separarnos me encareció Mr. Trik las ventajas de la vida en una casa
de huéspedes, ó con alguna de las muchas familias que viven fuera del
centro de la poblacion, en esas casitas pintorescas y poéticas de la
Explanada, Rampart ó Carrondelet.
--Verá vd., me decia con su carácter movedizo y alegre, verá vd., lo
presento á vd. en muchas casas.... y vd. estudia y elige.
Aquella era una espectativa de excursiones, que bien necesitaba yo para
conocer en lo posible una poblacion, que aunque con el prestigio de mil
recuerdos, la veia bajo auspicios de profunda tristeza.