Ni el golfo con sus encantos
Y sus tormentas, señora,
Ni ver del comercio el carro,
Triunfal y lleno de pompa
En estas extrañas playas
En que da luz nuestra historia;
Ni las galas de la industria,
Ni los primores de Europa,
Mi ambicion estimularon
Como verte á todas horas,
Y soñar cual dizque sueñan
Los que tan solo atesoran
De las riquezas del alma
Las inestimables joyas;
Y con esto deliraba
Al venir de California,
Cruzando mares de nieve
Y trepando por las rocas....
Pero es el caso que llego,
Que la lluvia me aprisiona,
Y me trasladan á un cuarto,
En una region ignota,
Tan vecino de las nubes
Y en posicion tan exótica,
Que estoy esperando un globo,
Una cuerda, una maroma,
Para volver á la tierra
A tratar con las personas.
Por aquí nada sabemos
De las mundanales cosas,
Ni si los republicanos
Triunfaron ó los demócratas;
De si Bismark está bueno
O si murió de la gota;
De si vive el Santo Padre
O Víctor Manuel le llora....
Por aquí cantan pericos
Y andan negras como monas;
Hay chimeneas á puños,
Hollin, humo y tablas rotas,
Que explican de los incendios
Las furias devoradoras;
Pero nada de _Post-Ofice_,
Ni de correos-palomas,
Ni de tubos como en Lóndres,
Ni de trompetas de goma....
Por esta causa, al acaso,
Te dirijo mis memorias;
Porque estoy en otro mundo,
Porque estoy como en la gloria.
Recibe, pues, mis saludos
Tierna, afable, cariñosa,
Como en México lo hiciste,
Cuando á tu vista, señora,
Mi patria tendió sus lagos,
Brotaron sus campos rosas,
Para contemplar tu rostro
Y ofrecerte sus coronas.