siguiendo su curso al S, à averiguar si era positivo que sus vertientes
se hallaban en la Sierra Amarilla, en la parte mas oriental de ella.
Reconocimos 3-1/2 leguas, no quedando duda de su orìgen, comprobándose
las noticias que el indio baqueano nos aseguró. Retrocedimos por la
misma ribera al N para reconocer su desagüe. En efecto, 1-1/4 leguas del
paso, siguiendo su curso al N 5° NE, se encontrò en el arroyo, aumentado
considerablemente su cauce. A este arroyo se le dá el nombre de
_Quelro-leufú_, (ó arroyo pantanoso), corre de S 5° SO à N 5° NE, su
agua buena, su nivel el del terreno, serpenteando en forma de cañada,
sin barrancas: la latitud de su cauce ocho á diez varas, su profundidad
cuatro à cinco pies, sus riberas cubiertas de una maciega, su fondo
barro y alguna zarza, en su paso pantanoso y no accesible; por esta
razon en otros puntos la velocidad de su corriente se encontrò menor que
la del anterior: en 20" de tiempo recorriò un cuerpo el espacio de 25
pies, cuando el otro en igual tiempo recorrió 32 pies, hallàndose sus
velocidades en la razon de 5 à 4 comparativamente. El terreno por donde
corre es mas bien un bañado: à nuestro trànsito, à pesar de la seca que
habia agotado las lagunas de todo el pais, las costas de este arroyo
eran intransitables: terreno hùmedo y blando, tierra negra y pantanosa:
su cauce aumenta el descrito anteriormente: ambos, desde su punto de
union, forman el rio conocido con el nombre de _Tapalquen_, que desagua
en el de las Flores, cuya desembocadura, como hemos dicho, fuè
reconocida al paso por dicho arroyo.
A dos leguas del paso del arroyo, se hizo en la márgen de una cañada,
con el objeto de pasar allí la noche: desde el arroyo viramos al E 25°
NE: à cuatro cuadras del paso con este rumbo se encontró el camino que
desde aquel comienza para la Guardia del Monte, trillado y frecuentado
por los indígenas en su tràfico à esta guardia y otras mas al sud. Se
hicieron seis leguas de jornada, y en línea recta 5-3/4, por un campo
malísimo desde el punto de salida. La seca de la estacion nos favorecia,
de lo contrario era intransitable este terreno con carruages. La tierra
ó barro (porque todo era con corta diferencia un bañado) negro, á 1/4 de
profundidad se encontraba greda: los pastos cortos y malos; en parte se
encontraban maciegas elevadas, como en las orillas del arroyo, cañadas
&c. En la cañada donde hicimos alto, pasaban los pajonales de dos varas
en sus orillas: tenia siete á nueve varas de ancho, y su cauce, de
cuatro á cinco pies de profundidad, sucio y pantanoso. Su curso de ESE
ONO manifestaba desaguar en el arroyo Tapalquen, y en efecto reconocido,
siguiendo su curso al ONO, encontramos el arroyo y su desembocadura: sus
riberas eran intransitables por los pajonales y pantanos.
Los indios que los diferentes caciques prometieron, se nos reunieron en
los dias anteriores de marcha, llevando un acompañamiento lucido. El
capitan _cona_ lo hizo hasta la sierra de Lima-huida, y de alli se
retirò à su casa con demostraciones de agradecimiento y cariño hacia la
Comision.
El 23[71] à las 8 de la mañana nos pusimos en marcha por el camino
encontrado. A dos leguas con rumbo E 25° NE, se abandonò el camino que
habiamos encontrado: la razon que dió el indio baqueano para ello fué,
que por dicha camino se hallaban muy malos pasos para los carruages, y
que daba algunas vueltas, lo que nos haria retardar el viage, y
peligrarian los rodados. Abandonado el camino viramos al E 55° N, y à
1-3/4 leguas de haber cortado el campo por elevados pastizales que
dificultaban abrir la huella, y al mismo tiempo fatigaban à las bestias
de tiro, encontramos una cañada de seis à siete varas de latitud, llena
de agua y con tres à cuatro pies de profundidad, sucia y cubierta de
maciegas en sus bordes: corria E SE à ONO: su origen se hallaba á una
milla al primer rumbo. Formaba de unos juncales ó bañado, que se
estendia por toda la pampa y la hacian intransitable: su desague lo
hallamos á tres millas al 2' rumbo, bañado inaccesible, lleno de
juncales y pajonales, que presentaba la perspectiva de un abismo en
donde se sepultaba todo el que osaba abordarlo. El se esparcia por toda
la campaña, y se comunicaba con el opuesto por la cañada, la que costò
gran trabajo abordarla por sus pantanos. Siguiendo el mismo rumbo y á
1-1/4 leguas encontramos otra de las mismas calidades que la anterior,
corriendo paralelamente á ella: se formaba á cuatro cuadras de su paso,
à la derecha de un pequeño bañado, y entra, à media cuadra del mismo á
la izquierda, en una laguna de seis à siete cuadras de circunferencia;
llena de junco, mala agua, lo mismo que toda la de las cañadas, è
inaccesible por todas partes. Una legua mas adelante, transitando por un
albardon, y con rumbo NE, encontramos una cañada con bastante agua,
corrida paralelamente y al mismo rumbo que las anteriores; su latitud
excedia de siete varas; su origen provenia de un gran bañado, que
costeàbamos, à nuestra derecha, como media legua, y al parecer sin
límites, formando lagunas y cañadas como todas las que hemos pasado, que
desaguan en otro gran bañado que corria paralelamente al de la derecha,
formando un encadenamiento de lagunas y juncales sin interrupcion. El
camino pasaba por un albardon, como una milla de distancia entre ambos.
A tres cuartos de legua, con el mismo rumbo y por el mismo albardon, se
encontró una laguna, á la derecha del camino como una cuadra; su
circunferencia 1000 varas, llena de junco, buena agua, accesible por
todas partes; cinco à seis pies de fondo, con barro y lama; su nivel el
del terreno, alguna leña en su circunferencia: en sus alrededores buenos
pastizales y cortos en partes.
Aqui se hizo alto á las 5-1/2 de la tarde, á las 7-1/2 leguas de
jornada, 6-3/4 en linea recta, por un campo lleno de agua, ò mas bien mi
bañado, excepto las dos últimas leguas de la jornada, en que se encontrò
el albardon ya indicado. Los pastos cortos y buenos, largos en las
riberas de las cañadas y bañados: tierra ó barro negro: á la media vara
de profundidad gredoso. Este terreno en la estacion de las aguas seria
peligroso transitarlo: en la que no lo era, y aun reinando una seca
general que habia agotado todo el desierto, en esta parte se encontraba
en abundancia: en los diferentes malos pasos que nos presentò, costó
vencer sus obstáculos.
En esta altura se despacharon todas las comunicaciones pendientes, que
aun no se habian remitido, desde el número 1 hasta el nùmero 5, que era
el de remision y de la posicion en que nos hallabamos en aquella fecha.
Un indio intérprete, que pasaba con una partida de comercio, y un
miliciano de nuestra comitiva, eran los conductores.
El 24[72] á las 7-1/2 de la mañana nos pusimos en marcha, con rumbo NE
5° E por diferente terreno que el anterior, por el mismo albardon, pero
mas firme y seco. A los tres cuartos de legua de trànsito, se
encontraron à la izquierda del camino como á media cuadra, dos juncales
con buena agua: el primero, mayor de 500 varas de circunferencia, era
accesible: profundidad cuatro à cinco pies, fondo barro y lama, y su
nivel el del terreno; el segundo de 200 varas, de las mismas calidades
que el anterior. A media legua mas adelante se encontró un pozo de
cuatro varas de diàmetro, á una cuadra del camino, con buena agua, y de
una profundidad de cuatro à cinco varas; en sus cercanias se encontraba
leña de duraznillo y cardo. El parecia obra de los transeuntes que paran
en un lugar cualquiera de la marcha, para descansar de las jornadas.
A una legua mas adelante de este pozo se encontraron dos lagunas,
separadas del camino como dos cuadras, y una de otra 100 á 150 varas: la
primera de 350 varas de circunferencia; la segunda de 220 varas, ambas
pantanosas; la mayor un poco menos que la segunda; las dos de regular
agua, la segunda llena de junco, la primera lìmpia, ambas de cinco à
seis pies de profundidad: fondo lama y barro; y abundantes de leña en la
campaña adyacente, como generalmente se encuentra en toda la planicie en
abundancia. A 1/2 legua adelante hicimos alto, para que refrigerasen las
cabalgaduras, en la màrgen de un juncal á la izquierda del camino como
1/2 cuadra de él: su circunferencia pasaba de 280 varas, sucio, pero de
buena agua, accesible y de un nivel igual al del terreno: de tres à
cuatro pies de agua, fondo lama y barro. A la una de la tarde seguimos
la marcha con el mismo rumbo, y á una milla que avanzamos, encontramos
una laguna á la izquierda del camino, como un 1/4 de cuadra de 900 à 950
varas de circunferencia: límpia, buena agua, fondo barro y tosca, de
cuatro à seis pies de profundidad, sin maciegas, algunas barrancas de
1-1/2 pies, con elevados pastizales en sus bordes. Avanzando con el
rumbo de la salida, hicimos alto en la ribera de un juncal, tres leguas
de la laguna anterior, à las cinco de la tarde, para pasar allí la
noche. El juncal tenia buena agua, como de 260 varas de circunferencia,
sin barrancas, pantanoso pero accesible y limpio; bastante leña en sus
alrededores y buenos pastizales elevados, y situados en un terrano duro
y seco. Se hicieron 8-1/2 leguas de jornada y 8 solamente segun el
càlculo, por las pequeñas, sinuosidades del camino que encontramos
segunda vez.
El terreno transitado ha sido mejor que el del dia anterior: desde la
salida, las tres primeras leguas fué por un albardon seco, duro y buenos
pastos, tierra negra y blanda, nivelado y elevado sobre el terreno de
los flancos: á una milla á ambos rumbos se encontraba una planicie de
nivel mas inferior, que se estendia por todo el cuadrante y camino por
el rumbo opuesto: ambos bañados inaccesibles por todas partes. Desde las
primeras lagunas hasta la segunda varió un poco la tierra: negra, humeda
y gredosa, menos firme el piso, blando y algo desnivelado, pastos cortos
y regulares, pocas maciegas, pero elevados pajonales en la ribera de las
lagunas. El resto del campo hasta la parada era de la especie de la
primera parte, pero siempre á nuestros flancos los bañados. Este es el
gran estero que casi paralelamente al Salado corre mas adelante: en él
desaguan todos los arroyos que descienden de la sierra, menos los
últimos descubiertos que lo verifican en las Flores. Este gran bañado se
extiende hasta las costas del mar, formando bañados, cañadas, arroyos,
lagos, &c., á una distancia casi constante del Salado al sud: como se ha
expresado anteriormente, su orígen es desde el arroyo Quetro-leufú, y su
desague en los montes de la costa del sud.
El 25[73] á las 7 de la mañana, rompimos la marcha disfrutando de su
serenidad. Con rumbo NE abrimos la jornada, y con él á dos leguas que
anduvimos se encontró una laguna de 270 varas de circunferencia: agua
regular, accesible por todas partes, fondo barro y lama, cinco á seis
pies de agua, límpia con bastante leña, y buenos pastos en sus
alrededores. Una y media legua mas adelante se encontró otra á la
derecha del camino, de 290 varas de circunferencia, y de las mismas
calidades que la anterior. Un 1/4 de legua en seguida otra á la derecha
del camino de 200 varas de circunferencia, y de las mismas calidades que
las anteriores. En frente y en la misma latitud, á la izquiera del
camino, se halla otra laguna como de 690 pies de circunferencia, buena
agua, las demas calidades que las descritas: un 1/4 de legua en seguida:
otro juncal á la derecha de 380 varas de circunferencia, sucio é
inaccesible: buena agua y con bastante leña. Todas estas lagunas y
juncales en su nivel igual, y situados en terreno húmedo y blando.
Avanzando una legua, encontramos con el mismo rumbo otra laguna hermosa
y de figura regular, de 700 á 800 varas de circunferencia, rica agua, de
cuatro á cinco pies de cauce: arena y tosca su piso: límpia y sin
maciegas. En la misma latitud y á la derecha del camino, se halla un
juncal casi seco de 400 varas the circunferencia, y en el mismo nivel
que el terreno.
A una legua mas adelante se hizo alto, en la ribera de otro juncal, para
que refrigerasen las bestias y seguir la marcha, distante 5-1/4 leguas
de la salida: tenia buena agua, límpio, bastante pantanoso: de 300 varas
de circunferencia, y de tres pies de fondo.
A las 2-1/2 de la tarde seguimos la jornada, y á una legua con rumbo N
38° NE encontramos el arroyo nombrado de Romero, por llamarse así su
descubridor: lo pasamos á cuatro cuadras de sus vertientes, corre de S á
N, y desagua en el rio las Flores siguiendo el segundo rumbo: fueron
reconocidas en el momento sus vertientes: ellas quedaban á la distancia
que hemos dicho: tenian su orígen en el gran bañado que costeábamos: se
formaban de cuatro lagunas que originaba aquel, unidas por el mismo
bañado: cada una tenia 250 á 260 varas de circunferencia. Todas
encierran un espacio de 1,000 y mas varas de circunferencia:
inaccesibles por todas partes: buenas aguas, llenas de juncales y
pajonales: de ellas nacen cuatro fuentes cristalinas que se unen á 50
varas, y forman el pequeño cauce del arroyo: este se aumenta
progesivamente, y á media legua de su orígen forma uno de 20 varas. En
su paso no excedia de cinco varas; su agua delicada: su piso barro y
concha: su profundidad cinco y nueve pies en todo su curso reconocido.
En su ribera se encuentra una prodigiosa cantidad de caracoles y
conchas, que forman una perspectiva deliciosa: aumentándose su cauce, se
aumenta su latitud; y sus pajonales y maciegas elevadas que le bordean,
lo hacen impracticable. A media legua de su paso, siguiendo su curso al
N, no dá vado, y su tránsito es peligroso por los pajonales, y el cauce
pantanoso y considerable; á mas del enjambre de leopardos y tigres que
habitan sus riberas: corre por un campo, como hemos dicho, húmedo é
inaccesible: no forma barrancas: su agua algo colorada, pero buena. La
velocidad de su corriente se encontró que en 30" de tiempo recorriò un
cuerpo el espacio de 40 pies, y en 1' 80, ó 26 varas y 1/2. En el paso,
al sud reconocimos sus vertientes, como lo hemos explicado: al N
reconocimos dos leguas, á pesar de lo peligroso que era este
reconocimiento. El desague en las Flores á cinco leguas de su orígen, y
à tres leguas de la desembocadura de este en el Salado, siguiendo su
curso al SO.
A 1/2 legua del paso, con rumbo N 28° NE, encontramos tres juncales,
pasando el camino por medio de ellos; dos á la derecha, y uno á la
izquierda: sus ámbitos eran iguales con corta diferencia: no excedian de
500 varas cada uno: inaccesibles y de buena agua. A 1/2 legua en
seguida, transitando por un bañado, aunque bastante seco, encontramos
con un cañadon pantanoso, formado del gran bañado, á 1/4 de legua del
camino, y que se pierde en el otro á 1/2 milla á la izquierda: algunos
juncales son su orígen, confundidos con el bañado, y otros á la
izquierda son su depósito. El cauce de la cañada era de 4 á 6 varas,
pantanoso, sucio y lleno de maciega, con 2-1/2 á 3 pies de agua. A una
legua de esta se halló otra de las mismas calidades, formada por el
mismo bañado, y que desagua en el opuesto.
Facilitado el paso con algun trabajo, hicimos alto en la ribera opuesta
á las 5 de la tarde, y á ocho leguas de jornada, ó á 7-1/2 en línea
recta.
El terreno transitado al principio de la jornada ha sido en partes duro,
y de una tierra negra y sólida con pastos quemados: el resto un bañado
continuo, con algunos cortos retazos de albardon, pastos quemados en
partes, y elevadas maciegas y pastizales en el bañado, lagunas y
cañadas.
En la parada encontramos un baqueano de la Guardia del Monte, que con
una partida de paisanos habia salido á la caza de nutrias en las
lagunas. El baqueano prometió guiarnos al dia siguiente hasta la
Guardia, porque dijo que se encontraban malos pasos en el resto de la
jornada para arribar á ella.
El 26[74] à las 7 empezamos á caminar con direccion al Salado, que segun
el baqueano no distaba mucho del punto de salida. Con rumbo N 10° NE
rompimos la marcha, y á 1/2 legua encontramos un bañado ó cañadon que
atravesaba el camino, formado del bañado de la derecha: desaguaba á la
izquierda, ambos distaban una milla ó menos del camino. A 1-3/4 leguas,
con el mismo rumbo, encontramos una laguna á la izquierda del camino,
limpia, de buena agua, y de 400 varas de circunferencia, de 2 á 4 pies
de cauce. A una legua en seguida, entramos en un gran bañado, obra del
principal. Transitamos por agua mas de una legua, á la derecha
encontramos grandes juncales, y á la izquierda lo mismo. En este bañado
se volcó un carruage, y fué menester parar para levantarlo.
Desde este punto, cuatro leguas hácia el Salado, fué constantemente por
bañados, con mas ó menos aguas y lagunas, que en ambos flancos formaba
el estero principal. Seguimos por agua, y á las 5 de la tarde arribamos
al Salado, despues de fatigas y trabajos que en esta jornada tuvímos. El
paso lo ejecutamos con alguna dificultad, por lo pantanoso de él: tenia
de ancho de 50 á 70 varas; su profundidad de 4 á 5 pies: á nuestra
izquierda del paso formaba la gran laguna, llamada de las Flores. El rio
forma aquí un golfo, y sale en seguida formando un cauce al E.
Del paso, á media legua á la izquierda, se halla este depósito que se
estiende por toda la campaña: tiene mas de 3-1/2 millas de
circunferencia, y su profundidad y demas cualidades no pudieron
reconocerse por ser ya tarde. En la ribera opuesta hicimos alto para
continuar al dia siguiente hasta la Guardia, cuyas poblaciones ya se
distinguian.
En efecto el 27[75] nos pusimos en marcha, con rumbo N 5° NE hasta la
Guardia, á la que arribamos con este rumbo, distante cinco leguas del
paso del rio, transitando por diferente terreno que el anterior, y por
entre las poblaciones de ganaderia y labranza, que cubrian la campaña,
cuyos pobladores salian á recibirnos. Las autoridades y demas personas
de la Guardia nos recibieron del mismo modo, y nos hospedaron á medida
de nuestro deseo.
El 28 se pasó oficio de nuestra llegada al Gobierno, debiendo marchar al
dia siguiente. El oficial ingeniero, durante este dia de parada, tuvo
proporcion de poner en órden sus trabajos, para arribar con todo pronto
á la capital para su presentacion al Gobierno, y para que viese el fruto
de una comision peligrosa, en que si no consiguió entablar una paz como
se deseaba, consiguió llenar su objeto principal, por el que anhelaban
los amantes de las ciencias y de la prosperidad del pais.
El 29 permanecimos en la misma Guardia. El 30 salimos para la capital, y
el 1.º de Junio arribamos á ella.
La Comision del sud concluye el cuadro de sus observaciones, habiéndolo
presentado con toda la exactítud que ha estado al alcance de la esfera
limitada de sus conocimientos. Al encargarsele de esta delicada y
peligrosa comision, veia los inconvenientes que en ella habia para
llenar los objetos que la autoridad se habia propuesto. Sin embargo, se
lisonjea de haber cumplido con el deber que se le impuso, dando á
conocer un pais inculto, desierto, y muy poco recorrído por los
víageros; que por su situacion geográfica, y las bellezas de su suelo,
está destinada á formar un apendice importante al territorio de la
provincia. Cuando se desarrollen sus fuerzas, y se llegue á subordinar
las hordas salvages que amagan ahora nuestras poblaciones, entonces
estos campos yermos é incultos, se cubrirán de establecimientos que
ensancharán los límites de nuestra provincia. Un clima benigno, un suelo
feraz y extenso convidarán al hombre industrioso, y le retribuirán con
usura sus sacrificios y trabajos. Talvez no sea distante la época de
este gran paso en la carrera de nuestros adelantos! Solo así conseguirá
el pais afianzar sus propiedades, estableciendo una línea permanente,
que las defienda de los amagos del enemigo infiel.
La Comision, al emprender sus trabajos, advirtió la falta de
instrumentos para las operaciones fisicas y astronómicas, aunque para
las de geodesia, se les dieron los que pudieron proporcionarse. Uno solo
destinado á la práctica de estas complicadas operaciones, no podia
llenar todos los objetos que se ofrecian á un tiempo. Los
reconocimientos de esta naturaleza se fundan en los observaciones
matemáticas y fisicas, y en sus descripciones debian ligarse ambos
ramos. Mientras que se conseguia efectuar una observacion astronómica, ó
una operacion geodésica, no se ponia atencion á la temperatura, ni se
median las alturas barométricas por falta de instrumentos. Teniamos por
consiguiente que dejar este vacío en el cuadro de las observaciones, y
contraernos á la calidad de las aguas, tierras, pastos y demas
producciones: y á estos detalles importantes sobre la naturaleza del
terreno, procurábamos agregar otros estadísticos, combinando las
noticias é indagaciones con el cálculo: llenando por último la série de
nuestras observaciones, con los actos de la Comision en sus relaciones
con las tribus contratantes.
La precipitacion con que se procuraron los instrumentos á nuestra
partida, y la ninguna esperanza de hallar los necesarios para las
observaciones en los distintos ramos que abrazaba la esfera de trabajos
que debiamos emprender, nos hizo salir sin este auxilio preciso para
adquirir los conocimientos fisicos de aquel territorio. Los que
conseguimos, fueron proporcionados por el departamento de ciencias
exactas, y apenas bastaban para las operaciones geodésicas. La Comision
se procuró unos cuantos mas para las observaciones
astronómicas:--operaciones indispensables, para determinar la verdadera
situacion de los puntos mas interesantes, que sobre la marcha se
encontraban, y de otros muchos que se reconocieron: principalmente en el
paso de la primera cadena de sierras, y en los trabajos que se
emprendieron en la segunda. Los de geodesía fueron de suma utilidad para
el levantamiento de los planos que merecian la atencion de detallarse, y
para las operaciones ulteriores que se efectuasen. Sirvieron al mismo
tiempo para determinar la altura de los cerros principales de ambas
cadenas.
Concluida y ordenada la sèrie de nuestros trabajos, cotejamos los viages
que por distintos rumbos habian practicado algunos facultativos, á mas
de los descubrimientos que se hicieron en la expedicion del año 20. Los
viages de la costa Patagónica; las observaciones astronómicas hechas en
el interior de la provincia, en sus poblaciones principales, y en la
costa oriental y occidental del rio de la Plata, y otros muchos
reconocimientos modernos, con los mas exactos de la provincia, fueron
consultados para la formacion de un mapa general, hasta el
establecimiento del Rio Negro en la costa Patagónica, y el interior del
pais del sud habitado por los bárbaros; el que tuvimos el honor de
presentar á la autoridad, como el primer monumento de esta naturaleza
hecho en el pais, y como el fruto de nuestra asidua contraccion, que
podia servir de base á un trabajo mas formal sobre nuestra geografia;
consiguiendo por este medio esparcir la luz sobre los ulteriores
proyectos de invasion en el desierto.--Introducir una luz, digimos,
porque estamos firmemente convencidos de que sin estos preliminares todo
será efimero, y su ejecucion acarreará talvez funestos resultados á la
causa general, si se acometiese una empresa en un territorio no
conocido. Recórrase la carta de aquel país, que hemos presentado,
cotèjese con las que hemos tenido á la vista, búsquense las que existen,
y se verá la notable diferencia entre la primera y las otras.
La primera cadena de los Andes, que corre mas de 50 leguas al NO desde
el cerro del Volcan, en la costa del Atlántico, atraviesa la vasta
pampa, hasta el paralelo de la Guardia Lujan. La segunda, desde el cerro
de la Ventana, á 22 leguas del Ocèano, en la altura de la Bahia Blanca,
corre paralelamente á la primera, á 60 leguas de distancia, hasta la
vista de la laguna de Salinas, y atraviesa el desierto por mas de 25
leguas. Ni una ni otra se encuentran en las cartas anteriores; y si se
ignora hasta este grado la geografia de aquel pais, ¿á qué aventurarnos
á grandes operaciones?
No es estraño que se haya hablado y escrito tanto sobre un proyecto de
línea de defensa permanente: creemos que los que lo han hecho, al abrir
la carta desistirán de las ideas que tenian entonces. Sobre esta materia
existen infinitos dictámenes con opiniones encontradas, que no sirven
mas que para aumentar la confusion. La casualidad nos condujo por la
parte mas importante de reconocer. ¡Feliz casualidad! Ella nos ha
proporcionado determinar con la exactitud posible los límites de
aquellas cadenas en el occidente, sin dejar de reconocer con certeza su
ramificacion al oriente.
El Gobierno, deseoso de poner una barrera á las continuas incursiones de
los bárbaros, premedita el establecimiento de una línea de defensa
pemanente, establecida bajo la proteccion de un cuerpo respetable, que
opere, mientras se efectuan los trabajos previos de aquellos
establecimientos. Con la carta geográfica en la mano no será dificil
hacerlo con acierto, y eligir la posicion mas ventajosa, llevando por
máxima en la eleccion "que la línea de defensa mas corta abrace y guarde
la mayor estension de terreno posible." Las ventajas que resultan de
esta combinacion no es menester detallarlas. Si á esto se añade la buena
calidad del terreno que se ocupe, no habrá mas que desear en el pais
donde se establesca. Todo proyecto que no lleve por base este principio,
solo originará males y pérdidas.