que ella se opuso fuertemente pasar adelante: pero era menester obedecer
á todos ellos que lo mandaban, y al pueblo que á grandes voces lo pedia.
El cacique Lincon apoyaba la opinion de la Comision, y con demasiada
arrogancia reprendia al cacique Avouné, el mas tenaz de todos, y al
pueblo que lo pedia. En estas parlas todos hablaban, unos reñian, otros
contestaban y reprendian, y nadie se entendia: los parciales del cacique
abogaban por su opinion, y los otros, por la de sus gefes: de modo que
hubo de armarse una gresca á balazos, sable y lanza, que nos hubiéra
costado muy caro. Pero lo que sucedió fué, que el pueblo incomodado
contra Lincon y sus parciales, arremetieron algunos atrevidos contra él
y los suyos: en la confusion el bravo cacique no se turbaba, y á todos
atendia con su espada en mano, y causaba respeto á los desertores, que
eran los que capitaneaban estos insultos, con un objeto diferente: no
directamente contra el cacique, sino para que fuesemos envueltos en sus
contiendas, y disponer francamente de la yerba, tabaco, &c., por que
anhelaban, á mas del odio con que nos miraban. Sus intenciones fueron
conocidas: el círculo que formaba la plebe á caballo era reducido, y en
estas disputas lo redujeron tanto, que apenas cabíamos de pié,
sofocándonos de tal modo en la multitud de 3,000 y mas caballos en
desorden, que nuestras voces no se oian, ni por consiguiente la voz de
los caciques, que trataban de aquietar sus tribus, y evitar la lid
desigual que amenazaba. El lance fué apurado, en él creimos ser
envueltos, y quedar entre las patas de los caballos.
Contenido el desórden, nos dieron satisfaccion todos los caciques,
reiterando su amistad y buena fé: partimos á nuestro campo, y con
nosotros todos ellos á tomar mates, y conferenciar sobre lo que debia
practicarse al dia siguiente.
Toda la línea en desórden se vino á nuestro campo con sus caciques. Su
objeto era conocido:--disfrutar de los obsequios que debian hacerse á
sus caciques, y espiar la oportunidad que se les presentase para
adquirir alguna cosa contra la voluntad de su dueño. A los caciques se
les tenia preparados los instrumentos en que debian tomar los mates, y
que cargasen una dosis de yerba que saciase la buena disposicion con que
lo tomaban[26]. Sentados en tierra, formando un gran círculo, se
regocijaban, acomodando los presentes provisionales que se les hacia, en
las mantas, ponchos y bolsas, entablando la parla mezclada con la risa y
algazara, ó mas bien confusion y desórden; porque no hay acto por formal
que sea en donde no mezclen estas dos calidades propias de su génio. En
estas ocupaciones pasaron toda la tarde hasta que anocheció, y se
marcharon todos los caciques á sus campamentos, que habian formado las
divisiones cerca del nuestro en las mismas riberas de la laguna. La
Comision tuvo que ceder todo el poco ganado que habia conducido, para
que pasasen la noche: la cesion fué á impulsos de ver arrebatarlo sin
permiso á los mismos que se hospedaban. El bravo y constante Antiguan
contuvo en esta ocasion los excesos que se cometian por algunos, que no
tenian las mejores intenciones, en nuestras cabalgaduras y comestibles,
que los arrancaban casi forzosamente á nuestros peones. Antiguan,
respetado entre todos por su opinion y valor, castigó á algunos de estos
facinerosos que conducian la presa. El se distinguió en esta ocasion, y
sus servicios fueron muy recomendables, á mas de los que lo habian hecho
acreedor á las consideraciones que la Comision le dispensaba. Se
distinguió igualmente en las conferencias de la reunion, secundando la
opinion del viejo cacique, y sosteniéndola con su espada y arrogancia en
su parla, á los que se dirigia.
El cacique Lincon, despues de haber tenido una corta conferencia con el
Comisionado, dejó á sus compañeros y se marchó á sus toldos con los
suyos, para tratar cuando se efectuase la segunda conferencia con los
Ranqueles. Este desprecio que hizo de los demas, les hizo conocer el
desaire que les habia hecho, y por consiguiente el poco interes que
tomaba en sus tratados, y en los presentes que se le podia hacer. La
Comision no dudó un momento de la impaciencia, desinteres y buena fé que
caracterizaba á este buen viejo: ella se propuso tratar con él
largamente, despues que se concluyese este primer compromiso,
atrayéndolo con mejor agrado, y hacerle conocer cuan justificada era su
conducta, y el alto aprecio que con ella se habia grangeado en la
Comision, y que seria recomendable ante la autoridad de la provincia.
Mientras tanto, era menester que ella siguiese el torrente de la opinion
de los que componian el mayor número, y tenian la principal fuerza. La
Comision encontraba en el orgullo natural de las tribus Pampas y
Huilliches una razon para que hubiesen dado aquel paso no uniforme. Los
primeros componian una tribu diferente de los Ranqueles y sus constantes
enemigos[27]; y su orgullo no podia sobreponerse á la uniformidad del
pacto, cuando mediaba una enemistad que solamente la desprecian en una
liga general, ya para robar como hemos dicho, ó ya para defender su pais
cuando es invadido. No por esto desconociamos que este acto chocaria
igualmente con los Ranqueles, y al mismo fin que se propuso el cacique
Lincon en llevar adelante su opinion, porque veia presidir en el acto
mas formal que se podia presentar, el interes que obraba con mas fuerza
que ninguna otra cosa, y que habiendo uniformidad, ni aquellos podian
quejarse, ni la Comision padecer ningun desaire, ni mucho menos dejarse
de hacer unos tratados con mejores bases. Ambas razones pesaban en el
concepto de la Comision, pero ella contaba que, aunque fuesen agotadas
las especies que debian repartirse para ambas tribus, en el segundo
pacto con la otra tribu, el cacique Lincon saldria garante del paso que
las otras habian dado, y en este caso, aun cuando no se consiguiese un
feliz resultado en los tratados, se conseguia aumentar é influirles mas
y mas el odio y disposicion, para un choque entre ambas.
La tribu Huilliches, aun no se habia reunido toda, y se aguardaba un
major número con sus caciques principales, para el dia siguiente. La
division que habia llegado, deseaba del modo que fuese, establecer sus
relaciones con la Comision y marcharse. Esta tribu es respetada de las
demas, por su carácter guerrero; y por la respetabilidad de sus fuerzas;
jamas ha entrado en coalizacion con ninguna para el pillaje: cuando lo
hizo fué sola, sin auxilio de ninguna el año 20, en las costas del Cabo
San Antonio y montes vacinos, destruyendo las poblaciones, y llevándose
cuanto ganado y familias encontraron, y desde entonces han habitado
pacificamente las costas del mar, desde el paralelo de los 37° de
latitud austral, hasta los 41°, es decir: desde la Sierra del Volcan,
hasta el establecimiento del Rio Negro en la costa Patagónica. Los
puntos en donde habitan las mayores poblaciones, son las costas boreal y
austral del Colorado: las costas de los rios Sauce Grande y Chico,
Saladillo, Clarameco y Malepundejo, y riberas de la Bahia Blanca, y su
poblacion se asegura ser la mas considerable de las tribus, y su fuerza
militar respetada. Con ellos no intervienen los Ranqueles ni Pampas,
solo sí para el comercio con el establecimiento del Rio Negro, el que
muy poco visitan, dejándoles á ellos el tráfico esclusivo por su
aproximacion á él. Los caciques Nigiñelé, Quiñifoló y Pichincurá, que
mandaban la division de esta tribu, no se mezclaron en ningunas de las
grescas que se suscitaron en la reunion, y su indiferencia dió á conocer
la buena fé y disposicion con que deseaban entrar en tratados. Ellos
participaron de los obsequios que se hizo á los demas, y se acamparon
cerca de nuestro campo para reunirse al dia siguiente.
A pesar de la confusion y desórden que reinaba en este dia, la Comision
no perdia un instante en adquirir conocimientos geográficos y
estadísticos del terreno y poblacion. El oficial ingeniero buscaba la
ocasion de hacerlo, evadiéndose de las reuniones, ya calculando el
número de las divisiones, y observando algunas particularidades que se
encontraban en ellas, ó ya recorriendo el campo á 1-1/2 y 2 leguas hácia
todas direcciones, para observar lo que se encontrase en el terreno. En
estas indagaciones, se adelantó todo lo que se pudo en conocimientos.
Daremos el cálculo hecho de las divisiones reunidas en este dia, el
número de las armas de toda clase, y el de sus caciques: el se ha hecho,
ya contando algunas fracciones, ya calculando por aproximacion ó
adquiriendo informes de los desertores, que con sumo cuidado tratabamos
de indagar. Esta fuerza podemos decir es la disponible, y la mayor que
puede poner la tribu de los Pampas en caso de defensa. Para esta reunion
no quedó una de las tolderias que no acudiese á la formacion; y en este
caso menor seria el número que presentasen en aquel, no obstante que
para defender el pais y propiedades hasta las mugeres cierran las
líneas, y las defienden como varones.
#Hombres.#
La 1.ª division, del cacique Lincon 200
La 2.ª idem, del cacique Avouné 180
La 3.ª idem, del cacique Anepan 260
La 4.ª idem, del cacique Pichiloncoy 296
La 5.ª idem, del id. Ancaliguen y otros 300
La 6.ª idem, del id. Llangueleu, y otros 140
La 7.ª idem, del id. Chañabilú, y otros 450
La 8.ª idem, de los id. Cachul, Catriel 364
La 9.ª idem, de los caciques Huilliches 400
-----
Fuerza que componia la linea[28] 2,520
Chinas, y muchachos de ambos sexos que se hallaban
esparcidos por el campamento 650
-----
Total de la reunion 3,240
=====
El número de armas blancas y de chispa es el siguiente.--
#Lanzas# #Sables# #Tercerolas# #Bola y Daga.#
La 1.ª division. 24 36 3 137
La 2.ª idem. 14 31 5[29] 130
La 3.ª idem. 19 15 13 214
La 4.ª idem. 29 10 1 256
La 5.ª idem. 32 10 " 258
La 6.ª idem. 15 3 " 122
La 7.ª idem. 37 17 11 385
La 8.ª idem. 20 23 3 318
La 9.ª idem. 56 14 5 325
--- --- --- -----
Total del armamento 246 159 41 2,144.
===================================
Por lo dicho se vé que solamente una quinta parte de los reunidos, ó de
los que formaban la línea, venian armados de lanza, sable, y algunas
armas de fuego, y el resto de bolas y puñales, que es la arma mas
general, y que no hay uno que no la cargue. El mismo cálculo hicimos en
la campaña del año 20 con la fuerza que se nos presentó, aunque un
tercio menos de la que se vé, segun consta del diario presentado al
gobierno, cuando se le incluyó una carta de la marcha de la expedicion y
descubrimientos que en ella se hicieron.
Los caciques que se reunieron fueron los siguientes.--
/ Lincon Neculpichuy \
| Avouné Pitrí |
| Pichiloncoy Califiau |
| Anepan Ancaliguen |
| Cachul Llangueleu |
_Ulmenes_, ó principales < Epuan Huilletrur > Pampas.
| Chañabilú Catrill |
| Chañapan Trignin |
| Curunaquel Amenaguel[30] |
\ Tacuman /
/ Antiguan
Capitanejos, ó _Conas_ < Catrillan, y diez mas, cuyos nombres
\ nos son desconocidos.
Huilliches Niguiñilé, Quinifoló, Pichincurá[31].
En los reconocimientos que se practicaron en este dia y el anterior, se
encontraron algunas lagunas y poblaciones de indios en ellas. Tan vasto
era el horizonte que por todas partes se nos presentaba para observar,
que no era posible que abrazasemos un trabajo superior á las
proporciones que teniamos. Sabiamos que la Comision debia seguir
adelante, por el rumbo OSO, hasta la sierra de la Ventana, que á la
vista de esta posicion demoraba al mismo rumbo, y por consiguiente
debiamos descubrir todo lo que se encontrase en la ruta. Por el rumbo NO
se nos presentaba una vasta pampa, por donde aun no se habia descubierto
nada, hasta el paralelo del camino de Salinas conocido por varios
viageros. Por el SE se nos presentaba una planicie inmensa, limitada por
las costas del Atlántico: por ella uno solo habia viagado, y de este
viage no tenemos noticias exactas; aun cuando hubiésemos querido
practicar reconocimientos por ambos rumbos, no podiamos separarnos á una
lejana distancia de la Comision: pero creimos que por esta razon, no
dejarian de ser interesantes las observaciones que se hiciesen en las
inmediaciones de nuestras paradas y marchas. Asi recorriendo el campo
del SE, descubrimos la primera laguna 1-1/4 leguas al S 20° SE, en donde
tenia su poblacion el cacique Llangueleu. Su magnitud era de 320 varas
de circunferencia, su agua regular, su profundidad de cuatro á siete
pies, su fondo arena y tosca, límpia en toda su estension, sin barrancas
por ninguna parte y accesible, buenos pastos en sus cercanias. El número
de toldos situados en sus riberas eran 10, y su poblacion se calcula de
200 personas, de las que 50 á 60 hombres capaces de llevar armas.
La observacion constante que habiamos hecho era, que en cada toldo ó
gruta de salvajes habitaban 20, 22 y hasta 25 personas de todos sexos.
En muchos vimos cuatro y seis matrimonios, todos mezclados con dos y
tres hijos cada uno, fuera de la inmensa cantidad de mugeres y niños
cautivos que se encuentran en las poblaciones, y que sirven de
esclavos[32]. En esta última, se encontraron cuatro mugeres y seis
niños.
La segunda laguna que se encontró, fuè dos leguas al S 5° SE, en donde
tiene sus tolderias el cacique principal Avouné. Su magnitud es mayor
que la anterior, y pasa de 500 varas de circunferencia: su agua buena,
su profundidad de siete á ocho pies, su fondo tosca y lama, su centro
lleno de junco y paja, hermosos pastos en sus alrededores. Al E de ella,
como á 1-1/2 cuadras de distancia, se hallan dos médanos de 15 á 20 pies
de elevacion: sus faldas se estienden hasta la ribera de la laguna: se
halla alguna piedra en sus cimas. En la ribera de la laguna se hallaban
16 á 20 toldos, y su poblacion pasa de 450 personas, de las que cuentan
150 y tantos hombres capaces de llevar armas. En esta poblacion se
encontraron tres mugeres blancas y 5 niños.
La tercera laguna se halla al S 10° SSO distante dos leguas: su magnitud
es menor que la anterior, y su circunferencia pasa de 400 varas: su agua
buena, su profundidad de cuatro, tres y dos pies, su fondo barro y lama,
su interior lleno de pajonales, accesible por todas partes y sin
barrancas: los pastos de sus cercanias, fuertes y elevados. En sus
orillas se encuentran 21 toldos, pertenecientes al cacique Ancaliguen, y
su poblacion llega à 500 personas: en ella hay cerca de 180 hombres, y
el número de mugeres y niños cautivos pasa de diez.
Se nos aseguró que en la pampa, ó llanura del SE, se hallaban algunas
lagunas de magnitud y con poblaciones: nosotros no podiamos separarnos
de la Comision, ni menos internarnos demasiado, y sin baqueanos. El
terreno descubierto, y sus lagunas, deliciosas: la perspectiva que
presenta al SO la vasta planicie al SE de la Ventana, es hermosa; ella
se estiende hasta las riberas del Rio Sauce por el SO; por el O la
sierra, y por SE la costa del Océano. No se encuentra diferencia ninguna
de nivel á la vista sobre su horizonte: en él se observa con mayor
abundancia la caza de gamos, ciervos, avestruces, liebres, mulitas, &c.
y algunos rodeos considerables de ganado de las poblaciones vecinas, la
mayor parte marcado: la tierra es húmeda, negra y dura, y los pastos
fuertes y elevados.
Por el NO se nos informó no se hallaban lagunas ni poblaciones hasta una
distancia considerable, é inmediatas al camino de las Salinas. Por lo
poco transitado hácia este rumbo, observamos en la campaña que el
terreno era muy blando y húmedo, los pastos variables en su fortaleza y
altura, algunos bañados cortos, ó pequeños juncales, el nivel parecia ir
en disminucion hácia el NO, y las aguas sepultarse en su planicie, en
alguna gran cañada ó lago. Los naturales nos informaron repetidas veces
que se encontraban grandes cañadas y bañados intransitables, y
seguramente debia ser así, porque al mismo rumbo, y á algunas leguas, se
encuentra cerca de la ruta para Salinas, la gran Cañada Larga, llamada
así porque se estiende muchas leguas, y su paso es peligroso á los
transeuntes.
A las 6 de la tarde de este dia, se levantó una brisa fuerte del ONO,
que parecia amenazante. A las 7 calmó y se nubló la noche con semblante
de llover toda ella. A las 8 tuvimos brisa del O, que despejó la
turbonada.
Dia 28. Despejado y ventoso: brisa fuerte del tercer cuadrante. Al rayar
el dia nos pusimos en movimiento, para recibir á los que debian reunirse
á hacer los tratados, y disponerles los presentes que debian hacerseles
despues de ellos con mètodo y órden, para no ser envueltos en la
confusion, que sabiamos positivamente debia armarse, aunque reinase el
mayor órden en las reparticiones. A las 8 de la mañana ya estaba el
campo rodeado de toda la turba del dia anterior, redoblando sus
peticiones acostumbradas. A las 10 del dia se empezaron á reunir todos
los caciques que se hallaban dispersos fuera del campo, en donde sus
divisiones se habian alojado, y que temerosos del tiempo se marcharon á
las poblaciones vecinas á pasar la noche con su comodidad. A las 11 se
hallaban todos reunidos, y sus divisiones á la vista: si en el dia
anterior hubo algun órden preliminar en la formacion de una línea de
batalla, en este no hubo cosa que se pareciese, sino un desórden
completo, ocasionado por la misma reunion. Las consecuencias de esto son
bien claras: el robo, el insulto por tantos facinerosos que nadie los
reprendia, y por último el desórden, nos ponian en una posicion
dificultosa, que solamente la paciencia y política con que nos
manejabamos, podia habernos hecho superar aquellos trabajos.
Los caciques reunidos, presididos por el _ulmen_, ó principal Avouné,
fueron los mismos que el dia anterior. Principiaron los tratados con los
intérpretes correspondientes, y el Comisionado, quien les dirigió un
convincente razonamiento á todos, acerca de las ventajas que la paz les
proporcionaba, y la necesidad que ellos tenian de celebrarla por medio
de un pacto solemne y duradero con la Provincia: que estaba conocido muy
bien que la guerra no llevaba consigo sino la desolacion y la muerte:
que la razon y la justicia clamaban por que cesase este mal desolador,
que les privaba de la sociedad y lazos que debian unirles con sus
hermanos por medio del comercio recíproco: que este cesaba en el momento
que empezaba aquella, y por consiguiente desesperaban con la privacion
de los artículos que han constituido sus primeras necesidades, y que la
habitud se los ha hecho apreciables, y sin los que seria penosa su
existencia, privados de este auxilio en los desiertos: que los tratados,
ó bases de estos, no se quebrantarian del modo que lo habian hecho otras
veces con pactos diferentes: que el Gobierno de la provincia, á
invitacion de todos ellos, habia remitido la Comision que trataba,
conociendo que el estado actual de las circunstancias, no podia
permanecer, pues que era necesario ó entablar la paz, ó que el Gobierno
supiese la opinion de las tribus, para de este modo poner los medios de
ataque y defensa de la frontera, y privar las continuas incursiones que
la desolaban: que las propuestas que el Gobierno les hacia, para
cimentar desde luego la union, la Comision las esplanaria segun la
opinion que sobre lo principal manifestasen los caciques reunidos, y por
último que deseaba oirla, para entrar al objeto principal.
En esta situacion el pueblo oia la relacion que el intèrprete hacia del
discurso del Comisionado, y á grandes voces pedian la paz,
interrumpiendo continuamente el órden que habia reinado hasta entonces.
Hecho guardar silencio, contestó al Comisionado el cacique principal
Avouné por medio del intérprete, que los deseos de todas las tribus,
Aucas y Tehuelcha, era celebrar la paz con la Provincia, para cuyo
efecto habian suplicado al Gobierno la remision del Comisionado: que sus
intenciones eran bien conocidas, que anhelaban el sosiego y la
tranquilidad, y el comercio legal que les producia grandes ventajas: que
por esta opinion estaban todos: que los tratados se harian bajo ciertas
bases, que propondrian á la Comision, y que si las conseguian, jamas se
quebrantarian: que ellas debian cimentar la union de un modo inmutable,
que jamas ellos lo habian hecho, que los cristianos siempre habian sido
los primeros en romper la guerra, presididos por hombres díscolos y
ambiciosos, que no podian mirarlos con indiferencia posesores de sus
terrenos y haciendas; ó que de nó, se recorriese la historia de la
guerras anteriores, y se verian cuan injustas fueron, sin que ellos
jamas hubiesen hecho otra que defender sus propiedades, y el suelo que
la naturaleza les dió para sustentarlos y habitarlo: que esto era muy
justo, y la razon lo aconsejaba, para no ver á sus familias y
propiedades ser la saña y venganza de los usurpadores: que ellos habian
conocido que jamas podrian vivir tranquilos, porque eran poseedores de
un pais que la ambicion habia de suscitar pretestos para arrancarselos.
El cacique descendió por último á buscar el orígen de las guerras
pasadas, haciendo uso de la tradicion comunicada por sus mayores, como
un misterio ó costumbre, á que no deben faltar los que gobiernan á sus
presuntos herederos, y estos á las demas generaciones de su famillia. El
cacique, con tono magestuoso y semblante airado, siguió su razonamiento
cansado, echándose á rodar en el vasto océano de la história bélica de
su tribu con los cristianos, desde tiempos muy remotos: concluyendo por
último, que si sus paisanos habian invadido y robado las poblaciones de
la frontera repetidas veces, habia sido en justa represalia de las
usurpaciones de terrenos, y violaciones continuas de sus propiedades é
intereses: y que el Comisionado y ellos entrarian desde luego á
establecer las bases ó principios de los tratados.
No habia concluido el orador de la reunion, cuando toda ella se alarmó
al oir las palabras "usurpaciones de terrenos, y violaciones continuas
de sus propiedades." Entonces cada uno hablaba á voces á la reunion de
sus caciques, haciendo presente las épocas en que habian sufrido aquella
clase de tropelias: en estos recuerdos, tristes para su imaginacion
exaltada, se enfurecian de tal modo, que pedian á grandes voces que se
reparasen aquellos males y pérdidas, castigándose. Un viejo de talla
gigantesca, de los mas elocuentes, que hablaba y sobresalia en sus
quejas á todos los demas, dijo que el habia sido dueño y poseedor de una
parte considerable de terreno en las costas del Salado, en el rincon
llamado del Toro, y que de allí lo habian arrojado los cristianos, con
graves perjuicios de sus intereses, y espuesto á perecer de indigencia
en paises estraños; pidiendo por último que se le devolviese. Otro dijo
al mismo tiempo, que cerca de la guardia de Kakelhuincul habia tenido su
establecimiento, y que habia tenido que emigrar á una larga distancia,
para librarse de las tropelias que sufria de los cristianos. Una
multitud de ellos redobló estas mismas quejas, porque les parecia que
habia llegado el caso de pagarles cuanto habian perdido, y que en los
tratados debia acordarse para su indemnizacion. Los gritos y el desórden
se dejaban entender por todas partes, mezclados con la cólera y venganza
que habian excitado en ellos aquellas memorias tristes: hasta que los
caciques tuvieron que hacer guardar otra vez el silencio para continuar
en el pacto. Se descendió en seguida á articulos y cosas particulares
que debian estipularse, despues que el Comisionado desvaneció toda la
pesada relacion del cacique, sobre el orígen de las guerras pasadas, y
les hizo ver que las circunstancias en que se hallaba la provincia, eran
diferentes de las que habian estado en gobiernos anteriores, y que si se
habian en aquel tiempo precipitado sobre su pais, habia sido á impulsos
de las mismas tropelias que ellos habian cometido sobre nuestros
establecimientos: concluyendo por último, apartàndose de una cuestion
majadera, con maldecir á todos aquellos que habian sido el orígen de las
desgracias que lamentaban, y que desde aquel momento se olvidarian para
siempre tan funestos recuerdos, y entrarian á entablar una union que
jamas se disolveria. Todos al oir estas espresiones prorumpieron
contentos que se entrase á tratar, y se olvidase lo anterior. Admitida
pues esta base, que no fué otorgada sino despues de muchas razones de
convencimiento por lo demostrado anteriormente, se trató de asentar el
libre comercio y seguridad de las tribus de indios contratantes con la
provincia: y aunque se procuró esforzar que el comercio se hiciese por
tres distintos puntos de la frontera, se negaron á ello, replicando que
la amistad acabada de establecer, no podia sufrir las limitaciones
indicadas, y que todas las guardias de frontera debian ser francas.
Se procuró indicar el avenimiento que el año de 15 habian prestado los
caciques principales para el adelanto de nuestras fronteras,
especialmente para asegurar la comunicacion con el establecimiento de
Patagones, y defender las costas de las invasiones que se recelaban por
el gobierno de otras naciones que intentaban ocupar el pais, atacando
igualmente á ellos como á la provincia, refiriendo muy por menor el
acuerdo que con el Gobierno hicieron á este efecto; y se repuso á la
Comision, que no solo no convenian en eso, sino que espresamente pedian
se retirase la tropa que habia en Patagones, y que ademas en el término
de un año se retirasen todas las estancias y familias situadas al sud
del Salado, terrenos que eran de su particular ocupacion, y de que se
les habia desalojado, avanzando la nueva guardia de Kakelhuincul con
miras de poner otras que no tolerarian.