Despues de mediodia nos pusimos en marcha, á la 1-1/4 de la tarde, con

rumbo S 10° SO, por un campo hermoso, llano y horizontal. Los calores

del sol se dejaban sentir en la llanura: con este rumbo caminamos dos

leguas, y en seguida nuestro baqueano tiró al SSO 15° O, con el que se

caminaron dos leguas mas; y hallándose fatigadas las cabalgaduras, se

determinó hacer alto á las 4-1/2 de la tarde, en la orilla de un juncal,

á la derecha del camino, distante de la salida del mediodia cuatro

leguas, es decir, ocho leguas de jornada, y en línea recta siete y media

por lo calculado. El juncal tiene 200 varas de circunferencia regular:

de agua buena, accesible por todas partes, y llena de junco, biznaga y

duraznillo en su centro: del que nos surtimos de leña, que no se

encontraba desde el principio de la jornada. Las calidades del terreno

transitado son las mejores que, puedan encontrarse en los vastos campos

que habitan estas tribus. Los campos inmediatos, á una y media ó dos

leguas de las primeras sierras al N ó al S, son deliciosísimos, y

apropósito para la labranza y cria de ganados: posiciones ventajosas

para establecimientos, aguas las mejores de los arroyos que descienden

de las sierras; abras, colinas y llanuras para poblaciones, y demas en

esta clase de terreno, que si fuese cultivado, nos daria producciones

exquisitas que de él se podrian sacar con abundancia. Facil es citar

otras comarcas, en donde, semejante la naturaleza, se disfruta de

abundantes cosechas de todos granos en la labranza de la agricultura.

Ventajas incalculables, repetimos, conseguiriamos si fuesemos poseedores

de ellos. En ningunos puntos con mas comodidad y utilidad se podrian

establecer fortines ó reductos, fortificados ellos mismos por la

naturaleza, y guardados por muy corta guarnicion, que con los diferentes

puntos que tenemos allí, en una línea bien concertada de defensa, talvez

ocuparian un lugar en ella.

Pasamos la noche con comodidad, calmando la brisa del SO á las seis, la

que no cesó en toda la mañana y tarde, recibiendo una lluvia que

descargó fuertemente á la noche. No dejabamos de tener algun pequeño

sobresalto por nuestros compañeros, que maliciosos de nuestra conducta

por la mañana, murmuraban de ella toda la noche, segun informes del

intérprete. A las tres de la tarde vimos una partida de ginetes al NO,

que se dirigia hácia nosotros. El capitan _cona_, y uno de los suyos

picaron y salieron á su encuentro: á media legua de haber avanzado se

reunieron con otros indios paisanos que venian de regreso de la

frontera, y temerosos que fuese alguna partida de cristianos armados,

trataron de reconocerla para dar cuenta; pues, por el recelo de ser

invadidos, reconocian el campo diariamente. Supieron por el _cona_, quo

era la Comision que iba á tratar de paces, y contentos con verla tan

cercana á sus poblaciones, se retiraron à llevar primeros la nueva de

aquel encuentro á sus camaradas, pegando fuego al campo[11], y marcando

su camino para ser visto y seguir sus huellas por el mejor terreno.

Temerosos, como hemos dicho, de ser envadidas todas sus poblaciones

situadas en la sierra pasada, es decir, desde el Volcan hasta el Cairú,

fueron abandonadas por sus dueños; entre ellos el cèlebre cacique

Ancafilú y Pichiloncoy se retiraron á la vista de la segunda sierra de

la Ventana. Las poblaciones las desampararon poco antes del paso de la

Comision por la sierra, pues se encontraban aun claros en donde habian

existido. El cacique Ancafilú fué el primero que abandonó la suya,

situado con su tribu en las márgenes del arroyo Chapaleofú, cerca de las

faldas del Tandil, cuando fué sorprendido y acuchillado en la expedidon

del año 20, (en donde nos hallamos) hasta cerca de la Ventana, adonde

permanece al presente.

Dia 22. Claro y hermoso: brisa fuerte SE. A las 5-1/2 de la mañana nos

pusimos en marcha antes de salir el sol, con rumbo SSO 10° SO, con un

frio y helada intolerable, que esparcida en los pastos hacia dificultoso

el transitar á caballo por su altura. Se cargó toda la agua y leña que

se pudo, por aviso de los baqueanos, que temerosos de no encontrarla,

hicieron la prevencion. A las 11-1/2 hicimos alto en la márgen de un

juncal seco con leña, 5-3/4 leguas de la salida. En el rumbo hubo

variaciones para buscar el agua con que refrigerar á las cabalgaduras y

hacer la parada. Las dos primeras leguas se hicieron con el rumbo de la

salida, SSO 10° SO; las dos siguientes, con rumbo SSO 15° SO, y el resto

de 1-3/4 leguas, con rumbo SO. La escasez de agua en el juncal hizo que

los peones de la comitiva hiciesen una escavacion para encontrarla, pero

fué en vano: cavaron mas de una toesa cuadrada, y no dieron sino con

duros terrones de piedra arenisca, que inutilizó el trabajo hecho. Este

descubrimiento, y otros muchos, nos confirmaron en que todo el terreno,

desde el paralelo de los 36° 30' de latitud hasta el de los 37° 30' de

latitud austral, es de piedra en su interior, á distancia de 1-1/2 á 2

pies. Esta observacion fué hecha por Zizur en su viage á Patagones,

abrazando menos terreno en su cálculo. Las escavaciones continuas en

nuestra marcha nos demostraron que su aserto era exacto. Despues de

mediodia, y despues de haber desesperado de encontrar agua para las

cabalgaduras, que en todo el dia no habian tomado, arribó á nuestro

campo el _cona_, de vuelta de buscarla, y que avergonzado, se habia

adelantado á ver si la descubria. Este nos dijo, que á 1-1/4 leguas de

distancia se hallaba una hermosa laguna, en donde teniamos buena parada,

agua y pastos suficientes para los animales. Con este aviso seguimos

adelante á la 1-1/4 de la tarde, con rumbo SSO 10° SO. A las 2-3/4

arribamos á la laguna, á la izquierda del camino, adonde hicimos alto.

Se dió agua á la caballada y bueyes, y pasamos la noche con comodidad. A

las 8 calmó la brisa SE, que en toda la tarde siguió sin interrupcion.

En la noche, despues que todos los indios dormian, el oficial ingeniero,

no desperdiciando el momento que se le proporcionaba para trabajar,

empezó á hacer el borrador del plano levantado hacia dos dias, segun el

cuaderno de datos que llevaba. Estando para concluirlo, encerrado en la

tienda de campaña, con un farol, dos instrumentos y el plano sobre una

mesa, abre repentinamente la puerta, y entra el indio _cona_ desnudo. El

bárbaro, sorprendido al ver los instrumentos, la aguja, el plano, las

líneas, &c., preguntó ¿qué era aquello? (por el dibujo) el ingeniero le

contestó, que era una pintura que habia en Buenos Aires. Entonces

repuso, sonriéndose, que era _muy vale_,[12] y se retiró á su rancho.

Esta visita imprevista no dejó de sorprendernos, pero en aquel momento

lo primero que procuramos fué cubrir la aguja de marear con un papel,

para que no pudiese verla y le causase sorpresa, ó creyese que

llevábamos _gualicho_, ó cosa mala. Antes de retirarse, le convidamos á

cenar, lo que aceptó con su semblante grave, pero con agrado. La figura

de este pampa, á pesar de su ceño, es hermosa y severo, sus facciones

toscas y bien hechas, su talla alta, corpulento y bien proporcionado[13].

Guardado todo para no exponernos á un segundo chasco, vino el indio, y

cenamos con él: se despidió segunda vez, y se fué á dormir.

Dia 23. Nublado y calma. A las 6 nos pusimos en marcha hácia las

primeras tolderias, que segun el baqueano _cona_ distaban una jornada de

la parada, con rumbo SSO 5° SO. Antes de partir supimos que un peon

habia descubierto una hermosa laguna, habiéndose apartado del camino. El

oficial ingeniero en el momento se puso á caballo, y con el descubridor,

y algunos instrumentos, marchó á reconocerla. A la 1-1/2 leguas de

marcha al O SO encontró con ella, transitando por un terreno bajo,

húmedo y lleno de cuevas de vizcachas, leones, &c.: los pastos elevados,

y la tierra negra y blanda. La laguna era hermosa, llamada por los

naturales de Milli-Lauquen; y el oficial ingeniero, haciendo un

reconocimiento momentaneo y pronto, no tuvo mas lugar que para medir una

pequeña base con una aguja de demarcacion, y determinar su

circunferencia y su figura con toda la exactitud que daba el

instrumento, provisto de dos pinolas. El terreno en donde se hallaba era

sumamente bajo, y en ninguna parte de su circunferencia tenia barrancas.

Su figura era irregular, y su ámbito de 9,227 varas, por lo calculado en

la determinacion de algunos puntos mas remarcables. En la parte que mira

al NE, se halla un juncal ó hinojal, que forma un bosque, y tambien en

otros lugares. En su centro encontramos y determinamos un albardon de

tierra, ó islote, de figura irregular, lleno de maciegas, en donde habia

inmensidad de patos y caza de todas clases: su circunferencia era de 192

varas: su agua un poco salobre, pero potable. En este parage, segun

noticias, habitaba una numerosa tolderia, la que habia sido abandonada.

En nuestro reconocimiento, aun hallamos algunos parages que demostraban

habian sido habitados. Concluida nuestra operacion, se retiró el oficial

ingeniero á reunirse con la Comision que, desde las 6, habia avanzado

terreno durante este trabajo, cortando el campo al S, para encontrar el

camino que habian llevado. A la 1-1/4 leguas encontró con él, y

siguiendo por la huella de los carruages se reunió. A las 10 despejó el

horizonte, y vimos el sol, con brisa fuerte del SO.

A esta hora nuestro compañero _cona_ dió parte á la Comision que ocho

indios jóvenes, parientes de otros tantos caciques, y á nombre de ellos,

venian á felicitarla. El lugar del aviso no era propio para recibirlos,

y á media legua mas adelante se hizo alto, para cumplimentarlos, á las

4-1/2 leguas de la salida. Los comisionados, despues de esta ceremonia,

dijeron al Coronel enviado, que los caciques principales Lincon, Avounè

y otros de segunda clase, los enviaban á felicitar á la Comision por su

feliz viage hasta aquel punto: que, suplicaban los caciques que

apresurase sus marchas, pues lo deseaban para entablar la paz que tanto

anhelaban. Que marchase segura que no sufriria ningun daño, ni menos

ultraje alguno de las tribus: añadiendo los comisionados, que el cacique

principal Lincon no tendria el gusto de abrazar á su antiguo amigo el

Coronel comisionado, hasta pasado cuatro dias que eran necesarios para

reunirse y conferenciar con todos los caciques, destinar el lugar en

donde debian ser los tratados, y dia en que debia reunirse para ello: y

que, mientras se tomaba esta determinacion, la Comision podia hacer

alto, y aguardar el aviso en la primera laguna y toldos que se

encontraren, ó á casa del capitan _cona_, quien se hallaba encargado de

hospedarla.

La Comision dió las gracias á los enviados, por las buenas intenciones

con que procedian los caciques, y la buena fé con que la hospedaban:

dijo, que haria todo lo posible para que los tratados de paz se

celebrasen cuanto antes, para ver de este modo unidos á sus hermanos, y

ver acabada para siempre esa guerra desoladora que los habia destruido y

afligido por tanto tiempo: que aguardaria el resultado de la reunion que

*trataba el cacique Lincon, y que marcharia incontinente á los toldos

del capitan _cona_ á aguardar allí la determinacion que tomasen. Los

comisionados fueron regalados con yerba, tabaco, azucar, &c., y se

marcharon juntos con la Comision, que por no haber allí agua ni leña,

siguió mas adelante para encontrarla, ó si era posible, llegar hasta los

toldos del capitan _cona_, que segun él, poco distaban del lugar de la

conferencia. A las 3-1/4 leguas, con el mismo rumbo SSO 5° SO[14], se

viró al OSO, á encontrar con una laguna en donde podiamos parar, y al

otro dia llegar á las tolderias, porque los bueyes y caballos se

hallaban fatigados é imposibilitados para seguir adelante. La laguna era

pequeña, y mas bien un bañado: su circunferencia no excedia de 200

varas: su agua buena y leña en abundancia. Pasamos allí la noche, en la

que sufrimos la helada que cayó en toda ella. Nuestro baqueano se marchó

antes de la parada, á su casa, distante 1-1/2 leguas al S, á prepararse

para hospedar la Comision al dia siguiente[15].

Dia 24. Nublado, calma: amaneció garuando. A las 8-1/2 salió el sol, con

brisa templada del SE. A esta hora nos pusimos en marcha con rumbo S

cuarta O; y á las diez de la mañana llegamos á una laguna hermosa en

donde hicimos alto, 1-1/2 leguas de la salida. En esta jornada se vió

sobre el horizonte la hermosa y elevada Sierra de la Ventana, demorando

los mogotes que se veian, el primero al SO, y el segundo al OSO. El

primero se elevaba sobre el horizonte mas que el segundo; el mas elevado

pertenecia á la Ventana, y el segundo á otra sierra unida á la primera,

llamada de Guaminí. La cerrazon de la mañana, con la niebla que aun no

se habia despejado, no permitia ver con mas claridad las sierras unidas

á la Ventana, que prolongándose al NO, forman la segunda cadena ó

ramificacion de sierras, todas perpendiculares á la costa del mar.

Aguardábamos con impaciencia se despejase el horizonte para verla con

mas claridad. En la laguna de la parada encontramos situados en su

circunferencia al SO, algunos toldos, pertenecientes al cacique

Huilletrur, y al capitan Antiguan, ó _cona_. La laguna en donde paramos

es de 1,300 pies de circunferencia: agua salada, limpia en su centro,

sin barrancas, situada en un terreno bajo y húmedo; tierra negra blanda

y arenisca, buenos pastos. Los toldos situados en su circunferencia eran

diez: mas al S 10° SE como á 12 cuadras, se halla otra pequeña laguna,

en donde se hallan situados los toldos de Antiguan, que son cuatro. Al E

10° SE, se halla otra pequeña laguna á 6 cuadras de distancia; todas en

un terreno bajo y húmedo, que en tiempo de invierno debe ser

inhabitable, ó transformarse en un bañado.

Despues de haber parado la Comision, marchó á felicitar al amigo y

compañero Antiguan á sus toldos: llegamos á ellos y encontramos al

_cona_, su muger, hijos y una caterva de indios, chinas y muchachos que

á la novedad se habian reunido. _Madama_ Antiguan nos convidó con

asiento[16], teniendo al efecto preparado una tipa tapada con un

_quillango_ que debia servir de asiento al Sr. Coronel comisionado, y

todos los demas adonde hemos dicho. Al efecto, _madama_ invitó con mate

al Sr. Coronel[17], y en seguida al oficial ingeniero y demas que lo

acompañaban, los que por no desairar á los invitantes, tomaron el que

les tocó por turno. Acabada esta operacion, nos invitaron con un asado

de cordero que tambien habian preparado: este obsequio es para ellos el

mayor que pueden hacer, y la carne que mas aprecian. El asado nos lo

presentaron semi-crudo, que es del modo que ellos lo comen, y nosotros

concluimos tomando unos cuantos bocados, y nos preparamos para

retirarnos. Al efectuarlo, despidièndonos de _madama_, rodeados de

multitud de indios y muchachos, llegaron hácia los toldos algunos

ginetes, y entre ellos el cacique Huilletrur, á cumplimentar á la

Comision: fueron recibidos por el Sr. Coronel con demostraciones de

cariño[18]. El cacique apeandose del caballo y dando la mano al Coronel,

dijo á este por medio del intérprete: que no estrañase que antes no

hubiese salido á recibirlo y felicitarlo: que él, y demas compañeros

caciques, tenian órdenes espresas de los demas principales, de no

apersonarse ninguno á la Comision, hasta que se decidiese á donde debian

hacerse los tratados, y dia en que cada uno debia reunirse con su tribu

para hacer la paz: pero que creia que, hallándose la Comision en su

casa, era un deber suyo hospedarla, hasta que pasase mas adelante, ó al

punto en que se hiciesen los tratados. El comisionado contestó, dándoles

las gracias, y reiteràndole su afecto, con el placer de haberlo conocido

por primera vez: que no podia dejar de ser agradecido a los favores

hechos á la Comision por su hermano el capitan _cona_, y que este motivo

le habia impulsado á llegar á su casa, antes que hacerlo hecho á las

demas de los caciques; pues se hallaba persuadido que seria disimulable

este paso, mayormente cuando sabia que el haberlo hecho con algunos

caciques antes de la reunion, hubiera causado celos y desconfianzas de

los caciques principales y de los demas: y que así se reservaba, para el

dia de la reunion, abrazar á todos sus amigos y hermanos, entablando una

paz solida y permanente. El cacique Huilletrur, y los que lo

acompañaban, se despidieron de la Comision, y se marcharon a sus casas.

Nosotros incontinenti hicimos lo mismo, marchándonos á nuestro campo, en

la orilla de la laguna principal.

Pasado 1/4 de hora, arribaron á él _Madama_ Antiguan, sus hijos é hijas,

multitud de chinos, chinas y muchachos, á pagarnos la visita: estos

impertinentes no se retiraron hasta las 6 de la tarde, despues de

habernos molido con petulancias continuas: á esta hora se despidieron,

marchándose, bien recompensados de la visita que habian hecho. A esta

misma hora arribó un chasque de los caciques Lincon y Avouné, avisando a

la Comision, que el primero llegaria al dia siguiente de concluir la

suya, de prevenir á todos los caciques para la reunion general, y que lo

felicitaban por su feliz arribo; debiendo ambos dentro de dos dias

arribar á este punto y abrazarlo, en prueba de amistad antigua que le

profesaban. Los chasques comisionados por despedida, presentaron grandes

bolsas de yerba y azucar para que fuesen llenas, pues así lo pedian los

caciques, sus señores; fueron complacidos en su pedimento, añadiendo el

Sr. Coronel que agradecia los recuerdos amistosos de sus hermanos; que

anhelaba por el dia en que se efectuase la reunion, para reiterarles de

nuevo su amor y antigua amistad que les profesaba. Se marcharon

contentos, llevando el presente para sus caciques.

Dia 25. Claro y despejado, pero muy frio: brisa suave del SE: toda la

noche anterior heló[19]. A las 11 empezaron á reunirse en nuestro campo

todos los indios y chinas de la poblaciones vecinas, que con interes de

las dádivas que su petulancia podia sacar, no quedaba uno solo en sus

toldos; así es que á esta hora teniamos al rededor de nuestras tiendas y

carruajes, mas de 1500 de ambos sexos, que nos aturdian, pidiéndonos por

un lado yerba, tabaco, azucar, por otro jugando á la baraja, por otro al

dado, armando con estos corrillos gran bulla y confusion. A las 12 vimos

se presentaba al frente del campo multitud de ginetes, formando una

línea en ala, de ciento y tantos: aproximándose, descubrimos que se veia

algun personaje que presidia aquella comitiva: el aire de gravedad y de

importancia que se daba en su marcha, nos hacia creer esto mismo. A

cuatro cuadras del campo, hizo alto toda ella, mandando un indio

ayudante intérprete á hablar con el Coronel comisionado. La mision se

reducia á que dicho Sr. saliese á recibirlo á la distancia en que se

hallaba; que tenia que comunicarle asuntos interesantes. El Comisionado

con alguna repugnancia se preparaba á salir, pero el personage y demas

se aproximaban, hasta que á media cuadra de nuestro campo, hizo alto y

allí nos dirigimos[20]. Averiguando el nombre de este cacique, se nos

dijo por el intèrprete se llamaba Ancaliguen. El Coronel comisionado,

despues de haber llegado á la presencia de aquel indio, le dió la mano

con señales de amistad: el bárbaro con tono y aire imponente la dió, y

al mismo tiempo hizo que la diera á otros dos personages al parecer, que

se hallaban formados sobre su derecha[21]. Concluida esta ceremonia,

tomó la palabra el cacique, y dijo por medio del intérprete: que

felicitaba á la Comision por su feliz arribo hasta aquel punto, y por el

objeto que la conducia: que este placer y el de conocer al Comisionado

por primera vez le era muy agradable, porque veia que los habitantes de

aquel pais iban á disfrutar de los placeres de una paz permanente, que

veria realizada muy pronto, y que coadyuvaria con toda su opinion y

respetos á que asi fuese lo mas pronto posible: que su mision á su vista

era con consentimiento y aprobacion de los caciques Lincon y Avouné, y

que su objeto principal era prevenirle de parte de ellos, que este no

era el lugar en donde debian celebrarse los tratados, y sí una laguna

distante 1-1/2 leguas, que al objeto se habia elegido, y á donde debia

dirigirse para la reunion general.

Toda esta conferencia se tenia ante toda la comitiva del personaje, y la

multitud que se hallaba reunida antes de su llegada á nuestro campo, á

mas de la que se reunió á la novedad, de los establecimientos vecinos,

la que habia formado un círculo á nuestras personas, tan limitado, que

no podiamos darnos vuelta. El cacique hizo apartar á la muchedumbre, y

continuó su discurso, dirigiéndose al Comisionado: añadiendo, que uno de

los encargos especiales que traia en su comision era que, no hallándose

satisfechos algunos caciques é indios de la buena fé que presidia en los

tratados con esta Comision, y desconfiados que bajo la capa de paz se

tramase algun movimiento ofensivo contra ellos, era menester que tomasen

medidas y precauciones para no ser sorprendidos: que se les habia dicho

que la Comision venia escoltada con mucha gente armada, y por

consiguiente era necesario reconocer el número de los que la componian,

para dar cuenta á las tribus, y al mismo tiempo satisfacerse, y

satisfacer á su comitiva y demas. El Coronel comisionado contestó, entre

la bulla de la turba multa que pedia á grandes voces que querian ver á

la gente armada que venia, y que saliesen; repitiendo, _salgan_,

_salgan_, á gritos y algazaras. El cacique impuso silencio y oyó la

contestacion del Comisionado, que se reducia á manifestarle el gusto y

placer que sentia al verlo interesado en la paz que todos deseaban, y

que cuanto antes partiria al lugar que se le destinaba para celebrar la

union que anhelaba, y para concluir unos tratados que asegurarian para

siempre la paz: que esos temores que manifestaban algunos cacique é

indios eran infundados, pues bien pronto se desengañaria él y su

comitiva, que el número de hombres que escoltaba la Comision no era

temible, y mucho menos incapaz de traicionar la buena fé de sus

tratados, y que el Comisionado habia expuesto su existencia,

arriesgándose á emprender una marcha y una comision, con grave daño de

su salud y edad, solamente porque sus hermanos los caciques, lo habian

solicitado con el Gobierno repetidas veces, como el único capaz por su

opinion de entablar los tratados de paz: que esta conducta bien clara y

manifiesta, estaba en contradiccion con los recelos y desconfianzas que

expresaban algunas tribus; y por fin, que verian el número de la

comitiva, y se desengañarian. Al efecto se mandó se formasen en frente

del campo, y delante del cacique, la escolta, peones, &c.; y efectuado

esto, contó el cacique uno por uno, comenzando por el Comisionado hasta

el último peon, el número de treinta y tantos. Concluido este

escrutinio, hecho por la mayor parte de su comitiva, habló el cacique

con tono airado, y dirigiéndose á los suyos, les dijo: que ya veian el

número de los que venian á hacer la paz: que no debian tener ninguna

desconfianza: y en seguida dijo al Comisionado, que no temiese ningun

ultrage de las tribus; que con toda confianza marchase á la laguna

destinada, que todo el mundo lo recibiria con los brazos abiertos, como

á su bienhechor. Concluyó su discurso pidiendo yerba, tabaco, pasas,

&c., de lo mejor que hubiese; lo que al momento se le mandó dar, y al

mismo tiempo á los personages que lo acompañaban[22]. En seguida se

despidieron y se marcharon, dejándonos aun multitud de corrillos y

circos de juego, que nos mortificaban sobremanera, y con tanta

petulancia, que era menester evitar su vista para librarse de ellos.

Estos corrillos se formaban por todas partes, conforme se llegaban los

aficionados, y se aumentaba la bulla en proporcion de la pérdida ó

ganancia que hacian con las apuestas.

Diario de la expedicion de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires Desde Moron hasta la Sierra de la Ventana · 第 7 / 19 段