pusimos en marcha con rumbo SSO 12° O, no verificándolo mas temprano por
haber precedido un reconocimiento que los baqueanos hicieron hasta el
paso del Rio las Flores, con el objeto de vadear los pasos de muchos
bañados que se hallan desde el punto de la parada hasta aquel. Desde
aquella hora hasta las 12, caminamos la major parte del camino por
bañados dificultosos de transitarse con carruage, hasta el otro lado del
rio, en donde hicimos alto: el rumbo SSO 12° O, con que salimos. Se
caminaron 2-1/2 leguas por un bañado formado por dos cañadas; la primera
que nace desde el punto de salida, y corre de NE á SO, la que se
extiende por el camino, hasta unirse por medio del mismo á otra que
corre al rumbo dicho, distante dos leguas de ella. De esta última aun se
esparcen sus aguas mas adelante, como 3/4 de legua, ó menos, desde donde
comienza un grande albardon de buen terreno, hasta el paso de las
Flores, de 1-1/2 leguas de extension al rumbo andado, formando una gran
planicie, hermosa y horizontal por los tres cuadrantes: de buenos
pastos, tierra negra y vegetal, abundante de yerbas medicinales y flores
odoríficas, ciervos, gamos, avestruces, liebres, mulitas, perdices, y
toda clase de aves de caza que allí se encuentra, haciéndose mas
abundante en la ribera del rio: estas aguas, que forman estos bañados,
desembocan en el Arroyo de las Flores, siguiendo el rumbo dicho: su
nivel es superior al resto del camino, y disminuye repentinamente como
4,000 varas del paso, formando una planicie horizontal por donde corre
el rio. A las 12 lo pasamos, no dando mucho trabajo á los carruages,
aunque sus barrancas son elevadas; pero los transeuntes naturales lo han
allanado un poco con su tráfico continuo, en donde puede pasar cualquier
clase de rodado, y al que le dan el nombre de Paso de las Toscas: sus
barrancas pasan en todo su curso de diez á once pies de altura. En su
paso se observa que el rio corre de O 22° S á N 38° E: su paso es de
tosca: su agua colorada, densa y salada, mucho mas que la del nombrado
Salado: su profundidad no excedia de 2-1/2 pies à 3: su velocidad no era
constante, por la diferencia de nivel que se halla en su plan; pero en
varios lugares donde se observó, recorria un cuerpo colocado en su
superficie, un espacio de 50 pies en 28" de tiempo, y en otros parages
mas y menos, pero en lo general la distancia calculada: la tierra de sus
contornos es greda: su ancho es 42 pies generalmente; en él se halla
pescado bagre en abundancia, y su cauce limpio sin maciegas, ni aun en
sus barrancas. Efectuado el paso, se hizo alto en la ribera austral para
descansar las cabalgaduras y despachar á una partida de milicianos que
se nos franqueó por el Coronel del regimiento de campaña residente en
Lobos, para que nos condujesen el ganado y caballada hasta este punto,
desde el cual debian regresar incontinente á nuestra llegada. En efecto,
en el mismo dia se les despachó, gratificándolos la Comision, y con
oficios de agradecimientos á su gefe: al mismo tiempo, el capitan _cona_
hizo presente á la Comision, que algunos indios que nos acompañaban,
estaban destinados y encargados de sus correspondientes caciques, que en
el momento de nuestro arribo á este punto debian adelantarse á dar
cuenta á ellos del lugar en que nos hallàbamos, y de acuerdo con la
Comision, nuestro compañero determinó que al dia siguiente saldrian dos
chasques, el primero hijo del cacique principal Avouné, y el otro para
el cacique Lincon. A peticion del _cona_, se les proveyó de yerba y
tabaco para su viage hasta los toldos; pidiendo al mismo tiempo se les
obsequiase á los caciques con los mismos artículos, y con especialidad á
su hermano el cacique Huilletrur y demas, quedando preparados los
enviados para marcharse al dia siguiente.[2]
Dia 17. Amaneció nublado: brisa fuerte S 10° E: parecia que una
tempestad, que se formaba al S, debia descargar muy pronto. A las 8
calmó la brisa, y en el momento cubrió el horizonte la niebla que
impedia seguir la marcha, porque los baqueanos, con la tormenta y este
inconveniente, temian perderse. A los 8-1/2 despejó en algun tanto, y la
tormenta variaba de rumbo, lo que nos determinó á seguir la marcha, la
que se efectuó á esta misma hora con rumbo S 12° SO, por un terreno
elevado, horizontal y duro: à la hora de jornada siguió el viento
anterior con mayor fuerza, despejando enteramente la niebla, apareciendo
nublado la atmosfera. A las 12 hicimos alto en la márgen de un pequeño
juncal á la izquierda del camino, para descansar y seguir la marcha
despues de mediodia, distante del arroyo 4-1/2 leguas al rumbo dicho. El
juncal, ó pequeña laguna, no excedia de 200 varas de circunferencia: su
agua mala, é inabordable por los pantanos que lo rodean: á las 9-1/2
elegimos la marcha, siempre con el viento S en cara, el que à las 2
despejó enteramente el horizonte: á las 6-1/4 de la tarde y á 4-1/2
leguas de la parada de mediodia, hicimos alto en la márgen de una
hermosa laguna, llamada por los indios de _Nulquiñeu_. Antes de llegar á
ella, como á 35 cuadras de distancia, se encontró un hermoso lago de mas
de 1300 varas de circunferencia: buena agua, bastante profundidad, llena
de junco en su centro, situado en un terreno elevado, abundante de leña
de duraznillo y biznaga en sus márgenes. La de la laguna de Nulquiñeu es
mayor, y sus calidades la hacen mas recomendable: ella pasa de 1400
varas, de buena agua: llena 2/3 de ella de junco y duraznillo: su
interior barro y casi toda sin barrancas: su profundidad no excede de 3
á 4 pies: su agua colorada y dulce: abundante de maciegas de pajonal en
sus orillas: una parte de ella, que mira al primer cuadrante, está
cubierta de un monte de hinojo y biznaga, de donde se proveen los
transeuntes á la ida y vuelta con los artículos de su comercio: en ella
ha habido poblaciones ó tolderias, las que se retiraron en el año
pasado, cuando fueron atacados por la expedicion del O. En este espeso
monte, que tiene mas de 300 varas de circunferencia, encontramos
animales feroces, como tigres, leopardos, &c., que se abrigaban dentro
de él: se halla situado en la parte mas elevada de su circunferencia, en
terreno duro y sin pasto, ni yerba alguna. En la jornada se caminaron 9
leguas, al rumbo S 12° SO que fué constante desde el paso del rio hasta
la parada, efectuada á las 6-1/2 de la tarde: el terreno transitado era
nivelado, y su horizonte se perdia sin diferencia ninguna: sus pastos
fuertes y altos, su tierra negra, abundante de yerbas y flores
silvestres: cubiertos de gamos, ciervos, avestruces, caza, &a., &a. Este
terreno por lo transitado era enteramente diferente del N de las Flores:
su nivel, la calidad de las tierras, los pastos, las yerbas, las flores,
y aun las aguas, lo distinguen de aquel: en las 9 leguas transitadas, no
se encontró una sola vara de bañado.
Las indios destinados para enviados, marcharon como buenos baqueanos al
rayar el dia, dando siempre fuego al campo sin interrupcion, á poca
distancia que andaban; telégrafo adoptado por todos para comunicarse sus
novedades, y hacer saber el lugar en donde se hallan. Pasamos la noche
sufriendo una fuerte helada, que cayó desde las 7 de ella hasta las 7
del dia siguiente.
Dia 18. Claro y frio: brisa suave S: la niebla cubria el horizonte,
haciendo un frio extraordinario. A las 11 vimos el sol, que despejó y
calmó el frio: á esta hora nos pusimos en marcha con rumbo S 4° SSO: á
la 1-1/2 leguas se cambió de rumbo al SSO á las 12-1/4 de la tarde, y se
caminaron con él 3/4 de legua: á las 2 se cambió nuevamente al SO, con
el que se caminaron 1-1/4, á donde se hizo alto en la orilla de una
laguna llena de junco, á la derecha del camino. Estas variaciones
tuvieron efecto á causa de no encontrarse aguada para hacer la parada,
transitando por un terreno seco, duro y elevado, semejante en sus
calidades al descrito en el diario anterior. Su nivel el mismo y sin
interrupciones: sus pastos iguales: abundante de caza, y al mismo tiempo
de mosquitos y tábanos, que con el sol hacian insufrible la marcha, y
fastidiaban á las cabalgaduras. De esta plaga abundan estas campañas
despobladas, y desde nuestra salida hasta este lugar la hemos
encontrado, pero con major abundancia en la parte opuesta de la ribera
de las Flores. Esta plaga se destruye, ó gana los pajonales, en donde se
abrigan, desde las 5 ó menos, de la tarde; cuando la brisa continua del
3.^er cuadrante reina en aquella hora, y sucede la helada ó fuerte
rocio, que obliga á cualquier viagero á arroparse y guarecerse de las
tiendas, para hacer mas llevadero los trabajos de la marcha, por un pais
desabrigado y espuesto á la mas cruda intemperie. Esta operacion nos
veiamos obligados á egecutarla, siendo enteramente imposible proseguir
la jornada con la luna por este inconveniente, al que no resistirian las
mejores cabalgaduras. La laguna en donde se hizo alto, se componia toda
ella de junco, y era pantanosa en sus márgenes: su agua regular, su
circunferencia de mas de 200 varas, y abundante de buenos pastos en mas
de 6 cuadras de radio, tomada como centro de una circunferencia. En ella
pasamos la noche, sufriendo la helada que imposibilitaba que la jornada
del dia siguiente se hiciese temprano, hasta que el sol no tuviese 40° á
45° de elevacion sobre el horizonte.
Dia 19. Amaneció nublado, amenazando agua, aunque con brisa fuerte O 20°
NO que parecia debe pasar pronto: á las 6-1/4 de la mañana nos pusimos
en marcha con rumbo SSO. A la partida nos advirtió nuestro amigo y
baqueano _cona_, que mas adelante no se encontraria leña, ni tal vez
agua, y que se cargase toda la que se pudiese, por si acaso no se
encontraba: lo que asi se efectuó. Se observó por la mañana, á las 6-1/2
al rumbo S 10° SO, dos mogotes de la sierra, los que á la simple vista
eran imperceptibles, mezclados con el nublado y cerrazon de la mañana, y
la distancia en que se hallaban de mas de 18 leguas. Informados de los
naturales, nos digeron que era la llamada _Sierra de Curacó_; que los
dos mogotes que se divisaban, pertenecian á esa misma sierra, y que
algunas leguas mas adelante veriamos mas claramente su encadenamiento
con otra, llamada _Sierra Amarilla_, que quedaba mas al S. Seguimos la
marcha con el rumbo dicho, y el dia no aclaraba, calmando la brisa del O
y preparándose para llover, lo que nos impedia cada vez mas que, al
aproximarnos á la sierra, fuesemos descubriendo sus ramificaciones y sus
vistas. A las 10 se hizo alto en la costa de una pequeña laguna llena de
maciegas, á la derecha del camino, distante 3-1/4 leguas del punto de
salida: allí se hizo alto, con objeto de descansar, y caminar despues de
mediodia: el juncal con agua no pasaba en circunferencia de 150 varas,
lleno de barro y mala agua. A la 1^h 10' seguimos la marcha con rumbo S
12° SE, y desde esta misma hora comenzó á llover incesantemente: pero á
pesar de esto, seguimos hasta completar la jornada: á la 1-1/2 leguas de
camino con este rumbo, se cambió al rumbo S 35° SE para encontrar aguada
y pastos regulares para hacer la parada. Con él se caminó 1-1/2 leguas,
en donde se halló una laguna pequeña, como de 50 varas de
circunferencia, con un depósito de agua llovediza y buena, en donde se
hizo alto. La agua seguia á las 4 de la tarde en que se paró, y
permanecia cerrado el horizonte: deseabamos que cuanto antes se
aclarase, para descubrir las vistas de la sierras por donde debiamos
pasar.
El terreno transitado en esta jornada, era nivelado y horizontal, sin
diferencias ningunas: buenos pastos y elevados; caza abundante; tierra
negra sólida y vegetal; abundante de yerbas y flores campestres, aunque
sin aguadas permanentes mucha parte de su estension.
Dia 20. Nublado, calma: brisa muy suave del NO; á las 7-1/2 vimos el
sol, y en el momento volvió á nublarse. A las 6 nos pusimos en marcha
con rumbo SSO, descubriendo con bastante claridad las sierras de
Limahuida y Curacó, demorando el mogote de la primera al rumbo S 12° SE,
y la segunda al rumbo SSO. El cerro de la de Curacó era de mayor
elevacion que los que se veian de la otra, no obstante que aun no se
descubrian con claridad por el dia aturbonado, y aguardabamos á la
parada para determinar su perspectiva de un punto fijo, y con mayor
claridad si se despejaba el horizonte. Seguimos la marcha con el rumbo
dicho, guiados por el _cona_, quien á 1/2 legua de distancia á
vanguardia, recorria todos los lugares en donde se encontraba aguada ó
lagunas capaces de hacer la parada; guiando y descubriendo al ingeniero,
uno de los de la Comision, para reconocerlos de un modo que no diese que
sospechar, así se lograba que la Comision averiguase las
particularidades del terreno. A las 10 de la mañana se hizo alto en la
márgen de una laguna pequeña, á la izquierda del camino, llena de
maciegas y buena agua, 4 leguas distante del punto de salida: en el
rumbo hubo variacion: con el de la salida se caminó 1-1/4 leguas: con el
rumbo S 16° SO, 1-3/4 leguas, y con rumbo S 12° SO, 1 legua. Desde este
punto observábamos las sierras con alguna claridad; ellas son hermosas,
aunque de poca elevacion: presentan una perspectiva agradable, formando
las dos ramificaciones un seno ó abra, al que nos dirigimos. Ellas son
ramificaciones de las primeras, Volcan, Tandil, &c ya descubiertas, pero
estas no se encontraban en ninguna carta, y nos sorprendimos cuando con
el rumbo andado encontramos estas sierras, pues creiamos que el
encadenamiento primero de las dichas no continuase al NO como se
descubria, formando con ellas una union subversiva, reunido aquellas su
orígen ó su principio. Al pasar por ellas determinamos observar la
latitud, para de este modo fijar su verdadera posicion y el curso de sus
continuas ramificaciones, que se prolongaban al NO por la de Curacó en
donde concluyan, y en donde se halla el nacimiento del Rio las Flores.
Estas sierras, ó primera cadena, se introducen á las pampas del NO,
comenzando desde el paralelo de los 37°, y concluyendo en el de los 36°
30' en su prolongacion al occidente. Deseabamos acercarnos hasta su
paso, para hacer allí la observacion, de manera de no ser vistos por
nuestros indios que nos espiaban.
A la 1^h y 8" seguimos la marcha, con rumbo S 8° SO, á una laguna
pequeña que nuestro baqueano nos indicó se hallaria á poca distancia y
muy inmediata á la sierra: en efecto á la 1-3/4 leguas con aquel rumbo
la encontramos, en la que se hizo alto, por hallarse las cabalgaduras
fatigadas, y encontrarse allí leña y agua buena, capaz de proveernos de
ambos artículos, y continuar al dia siguiente el camino; siendo al mismo
tiempo lugar propio para la observacion que tratábamos de hacer. El
punto en que nos hallábamos de parada era el mejor para aquella, situado
en medio del seno formado por las ramificaciones de las sierras de
Curacó y Amarilla. Con cautela se hicieron descargar los baules en donde
venian colocados los instrumentos de observacion, y se dejaron
preparados para la noche, de modo que ni el _cona_, ni sus compañeros lo
trasluciesen. La tarde se hallaba despejada y hermosa, el sol se puso á
las 5^h y 26' de la tarde, y desde el punto de parada se sacó la
perspectiva de las sierras, que se nos presentaban á los rumbos en donde
hemos dicho demoraban.
La parte de terreno transitado, desde la salida del mediodia, era de la
misma naturaleza que los anteriores descritos: algunas diferencias de
nivel se observaban por su aproximacion á las faldas de la sierra: la
tierra era gredosa y arenisca, y se hallaban algunas piedras en el
tránsito: los pastos cortos, y no tan fuertes como los anteriores;
abundando la caza de ciervos, gamos y liebres, mas que en los campos del
norte.
El oficial ingeniero de la Comision, á su salida de la capital no perdió
los instantes que se le presentaban para adquirir todos aquellos
conocimientos y datos que sirviesen para hacer mas apreciable de las
ciencias las observaciones que practicase en el curso de su comision,
como se verá mas adelante en sus trabajos. Reunió todos los datos de las
tablas astronómicas y del almanaque nautico, para aprovechar la feliz
oportunidad que se presentaba de determinar por observaciones
cientificas los puntos principales de un terreno desconocido y lleno de
preciosidades, que debian aumentar los conocimientos geográficos de esta
parte interesante de la América meridional, cuyo viage debia reputarse
como necesario y urgente; y al mismo tiempo esperar de él los mejores
conocimientos en el vasto campo que nos presentaba una naturaleza
virgen.
El oficial ingeniero no perdia la oportunidad que se ofrecia de hacer
las observaciones, ocultándolas á los bárbaros que nos acompañaban, y
que no dejaban burlar su vigilancia, mayormente cuando se hallaban con
prevencion para tenerla. Una operacion delicada como esta no permitia
que se hiciese sin las comodidades que son necesarias, mayormente cuando
se observaba con horizonte artificial. Los inteligentes en estas
operaciones de la geodesia conocerán cuanto es el mérito que se contrae
en hacer una observacion entre gente desconfiada, que á la sola vista
del quintante ó sestante temblaban y concebian supersticiones funestas
para el observador. No solamente veiamos pintado el peligro en nuestro
viage, al ejecutar aquellas operaciones, sino que ni el relox se podia
sacar á luz delante de alguno de ellos: mucho menos la aguja, que era
necesaria para determinar el rumbo de la jornada, sus variaciones, y los
objetos que se descubrian sobre el horizonte. Pero á pesar de esto, la
Comision trabajó sin temor, enganando algunas veces, cuando eramos
vistos, á los indios con dádivas é insinuaciones que aquietasen su ánimo
exaltado.
Así pues, la noche del dia 20 nuestros indios dormian desde la 6-1/2,
habiendo llegado fatigados de lo penoso por la jornada: con esta
oportunidad, y á tientas, se preparó el horizonte artificial, en una
mesa colocada en un plano nivelado, y el quintante pronto y corregido
para hacer la observacion detras de una de las tiendas de campaña: la
noche estaba serena por fortuna, y el horizonte no sufria ningun
movimiento. Los datos para las observaciones sacados de los almanaques,
eran para hacerlas con el planeta Marte, con el mismo que hemos dicho se
observó en el pueblo de Lobos. Por ellos sabiamos que el dia 20 debia
pasar por el meridiano á las 7^h 53' de la noche[3] y á las 7-1/4
estuvimos aguardándolo, con el cronómetro arreglado por una altura
meridiana desde nuestra salida: en el curso del viage no fué posible
tomar otra para arreglarlo nuevamente, y así hicimos uso de él en el
estado en que se hallaba cuando salimos. En el momento de pasar por el
meridiano el astro observado, se determinó su altura, y el cronómetro
dió las 7^h y 55', 2' mas que lo que señalaban las tablas, lo que prueba
que el relox habia variado desde el 11 hasta el 20, 2'. La altura
observada fué de 73° 34' 10": hechas las correcciones precisas para las
observaciones con horizonte artificial, dió por resultado 36° 45' 10" de
latitud austral, y por la longitud 54° 13' al occidente del meridiano de
Cadiz, calculada por el estado del cronómetro y la diferencia de
longitud contraida en el viage. Hecha esta importante operacion,
tratamos de completarla, levantando á todo riesgo el plano del paso de
las sierras: punto interesante y que presentaba una hermosa perspectiva.
En efecto, habiéndose cargado con sigilo los instrumentos, se dejaron
prontos los necesarios para hacer la última operacion, y que debian
transportarse á caballo al lugar adonde debia medirse la base, para
determinar los puntos mas remarcables desde ella, midiéndola
primeramente en un lugar oculto. Pasamos la noche, en la que cayó una
fuerte helada, deseando amaneciese para dar principio á la obra
proyectada.
Dia 21. Hermoso y claro: brisa fuerte SO. A las 5-3/4 seguimos la marcha
con rumbo S 20° SO, llevando consigo la leña y agua que pudo cargarse,
segun advertencia de nuestro baqueano, pues no se encontraria sino á
nueve ó diez leguas. A las 10-1/4 se hizo alto en la orilla de un juncal
con agua, pero mala, y muy poca, que ni las cabalgaduras podian tomarla,
haciéndose uso de la que se habia cargado, y tambien de la leña, por no
hallarla. Este punto se halla a cuatro leguas de la salida: la
circunferencia del juncal no excede de 170 varas, y es muy probable que
en tiempo de aguas esté llena de ella.
Acordado con el oficial ingeniero el levantamiento del plano del paso de
la sierra, dispuso este que los instrumentos que debian servir[4] para
la operacion, y que al efecto se habian dejado prontos, cargasen con
ellos los soldados de la escolta y lo acompañasen hasta el punto en
donde debia medirse la base. Esta operacion se egecutó cuando habian
marchado con todo el tráfago el capitan _cona_ y los suyos, quedándose
la partida con los instrumentos tapados á retaguardia, hasta dejar que
avanzasen terreno los carruages, traspasasen la sierra y nos dejasen
libre el seno para trabajar sin ser vistos. Se hallan situados dos
senos[5] en la mediania del paso, en cuyas faldas, ó antes de ellas,
debia medirse la base, por hallarse centrales, y poder descubrir con
facilidad todas las elevaciones ó puntos principales de ambas sierras,
que forman la abra ó seno.
Ayudado de los asistentes, el ingeniero midió la base á distancia de 500
toesas de las faldas de los cerros, en un terreno elevade, horizontal y
nivelado, desde cuyas extremidades se podian medir los ángulos formados
por ella, con los puntos que debian formar el plano. Medida la base de
1,100 varas al rumbo E 1/4 S, O 1/4 N se logró determinar los diferentes
mogotes de ambas sierras, que daban su verdadera posicion, y la
situacion de unos con respecto á otros. Concluida esta operacion, se
procedió á tomar los detalles particulares, que desde las extremidades
de la base era dificultoso tenerlos.
Se logró efectuar esta operacion, con sumo trabajo, aunque sin toda la
exactitud que su delicadeza demandaba, y aquel grado de perfeccion de
que es susceptible esta clase de trabajos. Porque, aun cuando los
instrumentos y útiles precisos, hubiesen sido tan exactos como era
necesario, la premura del tiempo el sobresalto en que trabajamos de ser
vistos, la priesa que nos dabamos, y las pocas manos que nos ayudaban,
todo nos impedia de proceder, aunque quisiesemos, con mayor exactitud.
Sin embargo, la Comision puso todos los medios que estaban á sus
alcances, para obtener un resultado satisfactorio, y que sirviese de
base á ulteriores observaciones.
En los detalles particulares describiremos algunas de importancia,
tomadas en la sierra. Los dos senos que hemos dicho, situados en el
centro de la abra, se hallan de tal modo colocados con relacion á los
demas, que guardados estos, ningun transeunte podria pasar por la abra.
Los dos cerros son dos conos truncados, el primero que se halla al SE
del paso, y mas cercano á la sierra Limahuida, tiene 40 varas[6], y el
segundo situado al NO, próximo á la sierra de Curacó, 32 varas de
altura: sus faldas se unen, formando un arco cóncavo, cuya cuerda tiene
1178 varas, que es la distancia á que se halla uno de otro, hasta sus
cúspides. La meseta del primero, ó corte del cono, tiene de diámetro 196
varas, la del segundo 228 varas, formando ambas una circunferencia
regular. La circunferencia de la base del primero ó del cono, tiene 1168
varas, la del segundo, 1,369 varas[7]. Por lo calculado, se vè que la
altura del primero excede la del segundo en 8 varas, y que la
circunferencia de las bases, la segunda excede á la de la primera en 200
varas: por lo demas sus figuras son semejantes, y su posicion
hermosísima[8]. La meseta del primero es impenetrable, formada toda ella
de piedra pedernal: una sola pequeña abertura al NE sirve para
introducirse. La del segundo es accesible por el NO, siendo lo contrario
por las escabrosidades en los demas rumbos.
En las sierras se hallan algunos mogotes inaccesibles y elevados. El
principal de la sierra de Limahuida, situado al SE del paso, tiene 65
varas de elevacion, y sobresalen sus picos á la perspectiva de ella. Las
demas de esta sierra no pudieron medirse por la premura del tiempo: pero
todos los demas que forman la ramificacion, son colinas de 20 á 25 varas
de altura. En la ramificacion de la sierra de Curacó se hallan dos
bastantes elevados, y son los primeros que se aperciben à distancia de
10 á 12 leguas. El primero, situado al N 15° NE, tiene 89 varas de
elevacion: el segundo al mismo rumbo, 74 varas, distante uno de otro mas
de 1500 varas.
Esta posicion interesante debe mirarse como tal, y ser al mismo tiempo
útiles los conocimientos que sobre ella se hayan adquirido, para
aprovecharla con datos seguros de lo que en ella se encierra, y las
ventajas que de ella se puedan sacar, principalmente para el
establecimiento de una fortificacion ó de un punto militar. Desde el
principio de las sierras en el Volcan, hasta las faldas de la de
Cairú,[9] es decir, desde los 37° hasta los 35° de latitud austral, no
se halla un punto mas interesante ni mas ventajoso para una
fortificacion.[10] Su construccion seria fácil, pronta y poco costosa.
Dos baterias colocadas en los cerros descritos, guardarian la entrada y
salida de este paso, surtidas de un par de piezas de artilleria en cada
una: los materiales allí se encuentran, la piedra, y la cal de
conchilla, fácil de hacerse, ó por tapias, que son mas usuales en
nuestras obras de fortificacion.
Concluida la operacion, condujimos, sin ser vistos, todos los
instrumentos para acomodarlos en la carretilla que los conducia, la que
al efecto se hizo demorar á doce ó trece cuadras de los cerros al sud,
siguiendo con ella hasta una laguna, cuatro leguas del punto de salida,
al S 15° SO, en donde se hallaba acampada la comitiva, desde las 10-1/4
de la mañana, aguardándonos para seguir adelante. Luego que llegamos,
fatigados del trabajo, nos propusimos descansar, y al mismo tiempo no
dar á conocer à los indios, en nuestro semblante y acciones, que
acabábamos de efectuar alguna operacion oculta que les causase celos, ó
diese á sospechar, en su modo de juzgar, ò en su barbarie, se hacian
cosas sin que ellos las supiesen. La laguna era un juncal con poca agua,
de 120 varas de circunferencia poligonal, llena de barro y casi toda
ella seca.
Se observó en esta parada la variacion de la aguja, de 17° 10', para
trabajar con mayor exactitud el plano levantado.