La medida propuesta parecia cortar los males, y dejar preparados

pobladores voluntarios para los nuevos destinos que meditaba establecer

el gobierno, como absolutamente necesarios á la extension de la

provincia. Igualmente se persuadia la Comision, que el gobierno no

tendria el pormenor de estas ocurrencias, y que era sumamente

interesante la conservacion de los primeros brazos del estado. Bajo de

estos conceptos es, que creyó oportuno analizarlas á la superioridad,

para que hiciese de ellas el uso que creyese conveniente. A la verdad

podria esta materia estenderse; pero las páginas de este diario no

permiten hacerlo: el se contrae solamente al objeto principal de su

tendencia. Sí se dirá, que el gobierno recibió con agrado las

comunicaciones y trabajos facultativos que se le remitieron, y la parte

activa que habia tomado en favor de los débiles, añadiendo que proveeria

de oportuno remedio, como lo hizo y consta del Registro oficial. Encargó

tambien á la Comision que prosiguiese esta misma marcha, pues en ella

servia al pais y complacia sobremanera à las miras que el gobierno se

proponia; no dudando que continuaria, hasta concluir la obra que habia

emprendido; siendo ciertamente uno de los objetos mas dignos en que

debia ocuparse.

Despues de reunidos los auxilios, calculados segun el tiempo que

debiamos emplear en el viage, y con respecto á la comitiva, aumentada

doblemente con la de indios, la Comision creyó no deberse detener un

momento.

Dia 11 de Abril. Se emprendió la marcha, llevando los carruages que van

espresados, con ocho hombres auxiliares para el arreo de ganados y un

baqueano que nos señalase los pasos únicos que franquean de menos riesgo

los rios Salado, Saladillo y Flores. En este dia se cumplieron los

deseos de la Comision. Ansiaba ver el resultado, despreciando el peligro

que por todas partes se le anunciaba: anelaba poner en planta sus

reducidos conocimientos en beneficio del pais, que la honraba con un

encargo de tanta importancia. Los descubrimientos y adelantamientos que

podrian hacerse en el viage en una campaña desierta, fértil y llena de

hermosuras, era la idea constante que nos acupaba: por ella estabamos

prontos á sacrificar nuestra existencia, como se transmitiesen á la luz

los conocimientos que adquiriesemos: el poder ser autores de alguno era

lo que deseabamos, y esto nos compensaria al mérito que se creyese

habiamos contraido: que se adelantase la geografia de este país,

confusamente conocido en su interior, era el objeto mas digno y mas

importante á que se nos destinaba: nuestras facultades y proporciones

eran muy escasas; pero nuestra constancia y aplicacion todo lo vencia:

el riesgo era inminente, pero lo despreciabamos, como se lograse el

objeto que nos proponiamos.

Rompimos la marcha, pues, descubriendo un horizonte con una hermosa

perspectiva: un verde risueño y agradable le señoreaba, cubierto de

poblaciones de labranza y ganaderia, crecidos rodeos que pastaban al

rededor de ellas, establecimientos de hombres industriosos cargados de

una dilatada familia; esta es la poblacion de todo este partido, y por

esta razon se le considera como el granero de la provincia, y el mas

industrioso y poblado de todos los demas de nuestra campaña. Su suelo

fèrtil procura á sus habitantes grandes cosechas, y la reproduccion es

admirable por su feracidad: en ellos se hallan labradores de crecidas

siembras, y sus establecimientos se hallan á tres y cuatro leguas al sud

del pueblo: los mas australes arriban hasta la costa del Salado, adonde

hizo alto la comitiva para emprender la marcha al dia siguiente.

El rumbo S 1/4 O fué constante desde nuestra salida, con algunas

pequeñas variaciones, ocasionadas por las tortuosidades del camino, pero

de poca consideracion: se hicieron cuatro y media leguas de jornada

hasta la estancia de un labrador, nombrado Araoz, tres cuartos de legua

antes de llegar al Salado, uno de los principales en el partido. No hubo

entorpecimiento en la marcha, por lo llano del terreno y fácil de

transitarse hasta este punto: él es bastante seco, y en él se encuentran

muy pocas lagunas, pero las que tiene le subministran por su magnitud la

agua suficiente para sus haciendas. Algunos bañados se hallan con poca

agua antes de llegar á aquel establecimiento; pero en la estacion del

invierno la mayor parte de este campo se inunda, no obstante que su

nivel es el mas elevado de todas las campañas vecinas, y superior al de

la poblacion: èl vá disminuyendo naturalmente hacia el Salado, como

centro ó depósito de todas las aguas que bañan la campaña del sud.

Dia 12. A las 8 de la mañana rompimos la marcha, con un dia claro y

hermoso: brisa suave NO. El rumbo desde la salida fué S 1/4 O con

algunas pequeñas variaciones: los baqueanos nos condujeron al paso del

rio Salado, por un camino seco, sólido, terreno elevado: algunas

pequeñas cañadas se encontraron al salir de la parada, pero de poca

consideracion: al aproximarnos á las márgenes de aquel rio, veiamos todo

el horizonte cubierto de montes, al parecer poblaciones de labranza

solamente, pues ganados no se veian por ninguna parte. Un aspecto

bastante triste presentaba toda esta campiña, aunque por todas

direcciones llena de bosques de durazno de los antiguos

establecimientos. Pero muy poco tardó el desimpresionarnos de nuestra

ilusion. Ah!.. Al acercarnos á ellos no encontramos sino vestigios de

que un dia existieron. Los bárbaros, en sus últimas y sangrientas

incursiones, asolaron todos los situados en esta y la otra parte del

rio, en este partido. Al aproximarnos descubrimos las ruinas de aquellas

pequeñas poblaciones de los labradores que un dia servian de abrigo á su

indigencia, y que el fuego devorador habia consumido: solo existian

tristes y ensangrentados restos de algunos árboles: rastrojos destruidos

ó pequeñas sementeras quemadas, que servian de sustento á las familias

de un labrador honrado que allí moraba. Descubrimos mas: vimos aun sus

cadáveres, cuyos esqueletos servian de alimento á los pájaros y fieras,

al lado de los restos de un arado con el que hacia menos penosa su

existencia. Por otra parte se encontraban huesos de cadáveres asesinados

por el bárbaro, entre los arbustos y lagunas que la sorpresa les hacia

ganar para defenderse: allí perecian, y aun mas, llevando á la tumba el

desconsuelo de ver arrastrada por los asesinos su muger è hijos, los que

se libraban de ser envueltos en las ruinas que el fuego consumia. Este

cuadro, á la verdad lastimoso, no dejaba de conmovernos: formaba en

nuestra imaginacion ideas tristes, que correspondian al espectáculo que

mirábamos: sentiamos la necesidad de que estos males se reparasen, aun

cuando no fuese mas que custodiar los que aun existian expuestos á

sufrir la misma suerte cuando el incursor quisiese hacerlo: sentiamos la

necesidad de que su custodia no se abandonase á manos de milicianos, que

miraban con indolencia la pérdida que ellos mismos sufrian: preferian

una fuga vergonzosa antes que socorrer al labrador anciano que perecia y

á quien cautivaban sus familias, siendo partes ellos mismos en esta

pèrdida, pues era su propia sangre. Muchos sucesos semejantes nos han

dado á conocer la desmoralizacion de la milicia en general de nuestra

campaña, llegando á un estado mas degradante la de la frontera: á la

vista de un bárbaro enemigo despreciable, huyen y abandonan sus hogares,

dejándolos entrar al pillage. Multiplicados sucesos, repetimos, nos han

demostrado el estado miserable de nuestros paisanos en la pelea con unos

constantes desoladores de bienes y familias, y vemos cuan inutiles han

de ser los esfuerzos que se premediten con ellos. Hemos visto emplearse

el castigo que merecia la indolencia y cobardia de estos hombres, sin

que haya producido efecto. Pero el castigo ¿qué efecto puede hacer en

una clase de hombres que no defienden sus hogares, ni precaven la ruina

de sus hijos y mugeres? No hay moralidad ni amor al suelo que los

alimenta, y faltando estas calidades que deben revestir al ciudadano, no

se pueden esperar acciones que los califiquen de amantes á su país.

Dejando á retaguardia este espectáculo afligente, nos dirigimos al paso

del rio, el que efectuamos á las 9 de la mañana: los carruages pasaron

sin tropiezo ninguno, á pesar que tuvieron que vencer á la entrada un

bañado pantanoso, que acababa en la ribera: tenia muy poco cauce, que no

pasaba de cuatro pies, y su ancho no sobresalia de 32 á 35 pies: su

fondo de barro y lama, pero sin pantano: su curso rápido: su ascenso y

descenso fàcil: sin barrancas en mas de media legua de su curso, siendo

solamente una cañada, que el conjunto de aguas que recibe le hacen

formar mayor cauce en su curso de O 1/4 N á E 1/4 S, no saliendo de la

esfera de ella. El conjunto de arroyos que le entran en su curso al E le

forman un cauce considerable, y en el invierno no dá vado en ninguna

parte. Los vecinos, establecidos en sus riberas, cuidan tener para el

tráfico, una canoa que sirve para los transeuntes; y aun su paso en

esta, en la estacion de las aguas, es peligroso: el ancho del rio en

esta época es constante, hasta que disminuyen aquellas: en todo su curso

pasa de 800 á 900 pies, y su cauce es profundo. Efectuado este, entramos

en una planicie elevada sobremanera á la de la ribera septentrional: un

horizonte, hermoso y nivelado, se presentaba lleno de pequeños

establecimientos de labranza, que nuevamente se habian repoblado,

confiados en la próxima paz que debia efectuarse con los infieles:

algunas sementeras que comenzaban á trabajarse y preparativos para una

siembra considerable se hacian por algunos labradores de fondos. El

terreno favorecia sus empresas, y confiados en su feracidad, se esponian

á ser víctimas, no obstante que con alguna mas seguridad ó confianza,

por las ocurrencias que observaban, de ver establecida una paz duradera

con la Comision que el Gobierno destinaba al efecto. Transitando por

este mismo terreno, dejamos en menos de media hora á retaguardia las

últimas poblaciones: á las dos leguas del paso del rio, con el mismo

rumbo, encontramos una laguna á la izquierda de la marcha, llamada de

Biznagal, distante del camino seis, á seis y media cuadras. Reconocida,

vimos ser de excelente agua, formada de manantiales, al piè de un mèdano

de poca elevacion, situado al NE de su ribera: su circunferencia pasaba

de 2000 pies: límpio su interior: su fondo arena, y cinco á seis pies de

agua en su centro, siendo menos en sus orillas. En esta alegre posicion

parece, segun noticias, hubo un establecimiento, que fué destruido y

abandonado de su poblador por temor de los bárbaros. Continuando nuestra

marcha por el mismo terreno, aun mas elevado desde esta laguna para

adelante que el anterior, desde ella hasta el Salado, arribamos á las

tres de la tarde á la laguna llamada de Espejo, seis leguas del punto de

salida, y del Salado cinco y cuarto, con el objeto de pasar allí la

noche para refrescar las cabalgaduras, y seguir la marcha al dia

siguiente. Desde la Laguna del Biznagal, no se encontró nada particular:

hermosos pastizales de cuatro á cinco pies de altura; terreno seco y

elevado, aunque gredoso en partes, y que generalmente se componia de

tierra negra y vegetal: plantas ningunas: menos cañadas ni aguadas,

hasta esta laguna en donde paramos, la que describiremos.

Se halla situada al pié de dos mèdanos ó colinas, de mas de 25 pies de

elevacion cada una, formada de un bañado y manantiales que vierten de

estos: su agua regular: los medanos se hallan situados al S. respecto á

la circunferencia de ella, la que pasa de 4000 pies, estendiéndose al

NE, por un bañado del que se forma principalmente: su longitud pasa de

1000 pies, y su latitud de 400: su cauce profundo, y aun en sus orillas

tiene doce á catorce pies: su interior lleno de junco y duraznillo: su

fondo lama y barro: los pastos de su circunferencia fuertes y hermosos:

la posicion de los médanos bastante agradable: desde ellos se descubre

toda la planicie que la rodea, á mas de tres cuartos de legua de

diametro. Algunos otros se déscubrian al NE prolongándose al NNO, pero

de menos elevacion: leña muy escasa, siendo necesario hacer fuego con

estiercol, que se encuentra en abundancia, de las muchas tropas de

hacienda chúcaras que se hallan desparramadas en todo aquel campo, de

las robadas por los bárbaros en la frontera. A las 5 de la tarde tuvimos

una brisa NO que desterró los mosquitos que nos importunaban, y los que

ya empezaban á encontrarse en la campaña.

Dia 13. Claro y hermoso: calma por la mañana, á la tarde brisa fuerte

del segundo cuadrante ó rumbo SE. A las 6 de la mañana nos pusimos en

marcha con rumbo S directo: los carruages salieron mas temprano para

avanzar todo lo posible: con este rumbo caminamos media legua, al cabo

de la que encontramos con el arroyo Saladillo, cuyo orígen aun no es

bien conocido; el que, segun informes de personas inteligentes, desagua

en el rio Salado, distante del lugar en donde las riberas del de las

Flores desembocan en el mismo 3/4 legua al NO: en su paso, llamado de

las Toscas, observamos corria de NO á SE: su cauce no excedia de tres

pies: su agua salada mas que la del primero en donde vierte: su ancho 7

á 8 varas, generalmente en mas de media legua de lo reconocido: su fondo

tosca, del mismo modo en la mayor parte de él, y en otras de arena: sin

barrancas en ninguna parte: pastos fuertes en sus inmediaciones: su

corriente rápida, mas veloz que la del Salado,[1] y su ancho constante.

Se halla en él pescado de pequeña magnitud, siendo el bagre negro, de un

pié de largo, el que mas se encuentra: el terreno transitado hasta el

paso de este arroyo, es de la misma naturaleza que el descrito en la

jornada pasada: el nivel del anterior igual: los pastos elevados y

fuertes, tierra negra, con la diferencia de encontrarse algunas flores

silvestres que podrian lucir en un jardin, y variedad de yerbas.

Efectuado el paso del arroyo sin tropiezo, seguimos la marcha por el

mismo rumbo, pero por terreno enteramente diferente del anterior. A los

3/4 de legua de haber transitado, encontramos con una laguna á la

derecha del camino, distante de este como 40 toesas: su circunferencia

de 100 á 110 toesas; agua buena y mucho junco en su interior. Desde este

punto hasta la laguna llamada de las Polvaderas, distante 2-3/4 leguas,

el terreno es diferente del anterior: en todo el tránsito de esta

distancia se encuentran multitud de médanos y colinas que forman una

perspectiva hermosa, creciendo sin interrupcion hasta las cercanias de

la laguna por la derecha del camino: su nivel es constantemente variado

por estos médanos. El terreno es sólido, y la tierra negra y dura: los

pastos cortos y fuertes en la llanura, y en las faldas y superficies de

aquellos es mucho menos; se halla mezclado con piedras, aunque se

encuentran pocas en las alturas.

A las 10-1/4 de la mañana arribamos á la Laguna de las Polvaderas, con

rumbo S, distante de la de Espejo 4-1/4 leguas: su posicion merece

describirse. Su dimension es de NO á SE de 550 varas, y de NE á SO de

711 varas: su figura rectangular, su agua esquisita, limpia en su

interior: su fondo arena y tosca, su profundidad constante de 4 á 6 pies

en su centro, disminuyendo alternativamente en sus orillas: barrancosa

en la costa del E y en las demas que forma el rectangulo. Su nivel es

poco menos elevado que el de su superficie, y el de aquella mucho mas

que el de las demas: se encuentra el pescado nombrado _bagre-negro_, de

un pié de largo, en abundancia; sus pastos en los terrenos inmediatos

son elevados y hermosos, y la tierra negra y vegetal. Al O, á distancia

de 1,200 varas, se vén varios médanos de arena que presentan una

agradable perspectiva, de mas de 12 varas de elevacion: en su superficie

se forma un pozo, ó mas bien una pequeña laguna, de 140 varas de

circunferencia, formada de las aguas detenidas en aquella superficie,

rodeada por todos sus lados por los mismos médanos. En ellos no se

encuentra piedra; pero escabrosos en su acceso por hallarse llenos de

variedades de espinas que lo hacen penoso, sin embargo de ser sus faldas

extensas: el agua de la pequeña laguna que contiene en su interior, es

algo salobre y bastante sucia; llena de junco y paja toda ella,

conteniendo muy poca agua. Esta posicion interesante llamó la atencion

de la Comision, y durante su demora en ella, desde las 10 del dia hasta

las 6 de la mañana del dia siguiente, se ocupó en levantar un plano,

haciéndolo de modo que nuestros indios amigos no lo apercibiesen. Esta

operacion fué tanto mas trabajosa, cuanto que el terreno mas aparente

para medir la base estaba á la vista del campamento, y cualquiera

operacion que allí se hiciese debian verla, de modo que fué menester con

sumo trabajo cargar los instrumentos y medirla en un paraje retirado y

oculto, á donde se proporcionase descubrir los principales puntos: cuya

operacion se logró sin dar á sospechar á nuestros cosacos, quienes

celosos de sus terrenos, y maliciosos de lo mismo que egecutábamos,

vigilaban y procuraban descubrirnos, lo que nos hubiera sido bastante

funesto. El indio _cona_, que capitancaba la partida de los guiadores,

tenia sus sospechas que lo tenian sobresaltado, desde el momento que por

descuido nuestro nos observó en la Guardia de Lobos con el quintante en

la mano, tomando una altura, lo que lo asustó, y le hizo afirmar que

llevabamos el _gualicho_. Esto mismo le confirmó lo que en Buenos Aires

le habian dicho, que iba en la Comision, para hacer los tratados, un

oficial, que llevaba un anteojo _con que se veia todo el mundo_: esto le

aumentó sus recelos, y procurábamos no hacerle traslucir ninguna

operacion, cuando él ó algunos de los suyos se hallase presente.

Dia 14. Nos pusimos en marcha á las 7-1/2 de la mañana, con un

hermosísimo dia: brisa suave del NO, rumbo S cuarta E. Con este rumbo

hicimos alto á las 10-1/2 de la mañana en la costa de un bañado,

distante del punto de salida cuatro y media leguas, cuyo paso costó

demasiado á los carruages: lo que egecutado, se hizo alto en la parte

opuesta para dar descanso á las cabalgaduras y seguir inmediatamente. El

bañado no era extenso: su ancho no pasaba de 200 toesas; la mayor parte

pantanoso, el terreno transitado era bajo y nivelado, su tierra negra y

húmeda, los pastos regulares y todo él abundante de caza, principalmente

de perdices que abundan asombrosamente: leña de cardo se halla tambien

con abundancia. A las 2-1/2 de la tarde, despues de haber descansado

nuestras cabalgaduras, nos pusimos en marcha: el viento cambió al NE, y

hasta las 5 siguió la brisa fuerte, y el tiempo parecia descomponerse y

prepararse una furiosa tormenta. A las 5-1/2 hicimos alto en la costa de

una pequeña laguna, distante del bañado 3-1/4 leguas y 7-3/4 del punto

de salida. El rumbo en esta media jornada fué variable, pero sin salir

del tercer cuadrante, siendo mas general el S y O por las infinitas

sinuosidades que hacia el camino, y tambien por librarnos de los

bañados. El terreno era el mismo y de la misma naturaleza que el

anterior descrito: la circunferencia de la laguna no pasaba de 150

toesas, la agua regular, y llena de pajonal y junco en su interior. A

las 6 de la tarde calmó el viento del primer cuadrante, y parecia que

una tormenta furiosa iba á descargar sobre nosotros: desde las 8 de la

noche hasta las 6 de la mañana, reinando calma, llovió incesantemente,

quedando nuestras tiendas y nosotros empapados, y en malísima

disposicion para seguir la marcha al dia siguiente.

Dia 15. Amaneció lloviendo hasta las siete de la mañana, reinando calma.

A esta hora supló una brisa del S, que despejó en algun tanto el

horizonte. A las 7-1/2 nos pusimos en marcha, y á las 12 arribamos á la

costa de una laguna, á la derecha del camino, distante 4-1/2 leguas del

punto de salida, en donde hicimos alto para seguir la marcha despues de

medio dia, refrescado que hubiesen las cabalgaduras. En el rumbo hubo

muchas variaciones, y las mas notables de las cingladuras fueron tres:

la primera, desde la salida, con rumbo SSO, con el cual se hicieron dos

leguas: la segunda al SO, se caminó una, y la tercera al SO 1/4 S, en

una y media leguas, que hacen las cuatro y media avanzadas. La laguna en

donde se hizo alto con este último rumbo SO 1/4 S es de figura circular,

su diàmetro 40 toesas, su agua buena, su ribera casi inabordable, por

formarse toda ella de pantanos, y su interior lleno de lo mismo: su

profundidad no excedia de dos pies, y en su centro llena de duraznillo,

de que se proveen los transeuntes. El terreno es hermosísimo, su

planicie horizontal, su superficie muy elevada, la tierra negra y

vegetal, los pastos altos y hermosos, abundancia de caza de todo él, y

principalmente de perdices, que con ellas se puede mantener un ejército

desprovisto de víveres en estos desiertos: variedad de flores y plantas;

y en fin, un país ó campiña deliciosísima. A las 2-1/2 de la tarde

seguimos la marcha, despues que se hizo medio dia con rumbo S directo,

brisa fuerte NO, y por terreno diferente del descrito, se hizo una y

media legua de jornada, hasta arribar á la costa de un bañado, en donde

se hizo alto, para pasar allí la noche; pues las cabalgaduras no podian

llegar aquella tarde misma al paso del Arroyo de las Flores, por ser

necesario atravesar bañados de alguna distancia y dificultosos. A una

cuadra distante de la parada, sobre la derecha, se halla una laguna de

figura irregular, de mas de 400 varas de circunferencia, formada por un

bañado que la rodea por todas partes, el cual se extiende y forma muchas

mas al O, cuyas aguas vierten en el Rio de las Flores, próximo de este

punto. Desde la salida del mediodia hasta la parada, transitamos por un

terreno, aunque horizontal, pero muy bajo y de un nivel muy inferior al

anterior: los pastos, la tierra y todo lo demas era de un bañado que en

tiempo de lluvia seria inaccesible, y aun entonces se formaba de barros

hasta las inmediaciones del otro en donde paramos. Advertimos que en

esta pequeña distancia se encontraba aun mas caza que en todo lo

transitado: la perdiz y la mulita abundaba con exceso en todo el campo,

y nuestra comitiva se proveyó con profusion, lo mismo que el avestruz,

gama y venado, animal indígena que abunda con extremo. Pasamos la noche

sufriendo una grande helada, y perseguidos por un enjambre de mosquitos

que no nos dejaban descansar.

Diario de la expedicion de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires Desde Moron hasta la Sierra de la Ventana · 第 5 / 19 段