al sud, tiene la honra de presenter á V. E. el diario de su viage, hasta
las faldas de la Sierra de la Ventana, su derrota, observaciones
facultativas, planos y demas que ha puntualizado en cumplimiento de sus
deberes.--Luego que recibió la órden superior y se presentó á su
cumplimiento, advirtió que el cacique Cayupilqui en su invitacion
hablaba con generalidad, sin determinar el número de caciques
concurrentes, ni punto en que deberian reunirse estos, para establecer
los tratados á que aspiraban; sin cuyos prévios requisitos y rehenes
correspondientes, no solo parecia vaga la propuesta, sino tambien inutil
en el caso de no convenir los principales y acordar el punto de reunion,
el cual deberia ser en las primeras sierras ó lagunas de Milla Lauquen:
en inteligencia, que no pasaria mas adelante, por lo avanzado de la
estacion, si, como espresamente pedian al Coronel exponente, querian que
fuese al asentamiento de la paz. El cacique Cayupilqui convino en volver
á los toldos acompañado de un intérprete, que por parte del gobierno
asegurase á los de su clase la aceptacion de S. E. á la propuesta de
paz, y marchar á realizarla en su nombre. Dicho Coronel partió en
efecto: reunió todos los caciques Pampas, Guilliches y Ranqueles; y
estos, á virtud de lisonjeras promesas que les significó aquel,
esperaban el momento de su llegada, cuyo falso supuesto de ofertas,
cuando fué demostrado, puso en el mayor de los compromisos, y muy en
riesgo de ser degollado con toda la comitiva de su cargo, al Coronel, y
tambien de que se separasen los Ranqueles con miras de egecutarlo, como
se demostrará cuando se esprese esta ocurrencia.
Del mismo modo omitió manifestar que la reunion la habian acordado hacer
en el Sauce Grande, esto es, al pié de la Sierra de la Ventana, sin
exponer á los caciques, que la Comision solo se habia allanado á llegar
á las primeras sierras y no á tan enorme distancia, en estacion tan
avanzada, y sin auxilios correspondientes á tan larga marcha; á mas de
los riesgos que deberia recelar de entrar al centro de sus tolderias,
donde podia ser atacada á toda hora de unos hombres feroces que viven
del robo y matan impunemente al forastero. A su vuelta manifestó
Cayupilqui que todos los caciques estaban prontos á otorgar la paz,
hasta el número de quince que nombró: que à la Comision la esperaban sus
antiguos amigos con impaciencia, y que no se demorase la salida,
quedando él en rehenes hasta la vuelta. El retorno de este cacique fué
en Febrero, y como mas principalmente tenia por objeto esta Comision,
reconocer facultativamente los terrenos, de cuya geografia estabamos
absolutamente ignorantes en la mayor parte, convino en dar un oficial
facultativo, de dos que le fueron pedidos, para levantar el plano y
hacer otros reconocimientos cientificos, si fuese posible, en medio de
los riesgos que ofrecian estas operaciones, si llegasen á ser advertidas
de los indios. Este oficial es D. José Maria Reyes, ajudante mayor de
artillería é ingeniero.
No habiendo podido facilitar el gobierno mas instrumentos que un
teodolite y un nivel, fué preciso á la Comision proporcionar á su costa
los que principalmente eran necesarios para obrar, demarcar y medir, con
cuanto mas se requiere y demandan semejantes operaciones, de cronómetro,
estadales, planchetas, estuches, &c. En el resto de Febrero se aprestó
una escolta de caballería de catorce hombres, un sargento, y un oficial
que debia mandarla y servir de ayudante; dos carretas, una carretilla y
un coche con algunos víveres; yerba, tabaco y ropa hecha para los quince
caciques; y por todo auxilio, para carruages y soldados, sesenta
caballos de los del servicio de plaza: á que se agregaban dos
intérpretes, que tambien se pidieron al gobierno como indispensables
para entederse con los indios. El cacique Cayupilqui vino acompañado de
catorce indios mas, hijos, deudos y parientes de caciques, (que ellos
llaman _chasquis_) para ratificar al gobierno la adhesion de sus
comitentes á la paz, y al mismo tiempo afirmar la exposicion del
comisionado principal Cayupilqui, y que debian acompañar à la Comision
en el viage hasta los toldos, presididos del caciquillo ó capitan
_cona_, conocido por Antiguan. En efecto, ya dispuesto todo á punto de
marchar, fueron recibidas las últimas órdenes del gobierno que señalan
los documentos respectivos.
_Partida de Buenos Aires, Marzo 6 de 1822._
En 6 de Marzo salimos á las cinco de la tarde de Buenos Aires, llevando
en nuestra compañia á los catorce indios _chasquis_ y al cacique
Antiguan. A las seis, despues de inescusables demoras ocasionadas del
mal estado de los caminos en las salidas, salvaron los carruages los
muchos pantanos y atolladeros, que llegaron á inutilizar principalmente
la carretilla.--A las siete y media de la noche llegamos al pueblo de
Moron, con el ayudante mayor Reyes, y la comitiva de indios y peones que
se componia de veinte personas; donde hicimos alto para pasar la noche y
reconocer el carruage que se hallaba deteriorado. Reconocido el dia 7 la
carretilla, se vió no estar en estado de continuar el viage, y fué
forzoso remitirla á la ciudad para reponerla con otra, lo que se
verificó el dia 8.
El 9, partimos de Moron y llegamos à hacer noche en la Cañada de los
Pozos, donde sobrevino un huracan y tempestad de truenos y lluvia, que
nos demoró el viage hasta las 11 de la mañana del 10, y á las 6 de la
tarde arribamos al Pueblo y Guardia de Lobos, punto destinado á reunirse
las carretas, escolta y demas carruages, con los víveres y útiles que
debian servir al viage y cumplimiento de la Comision. El teniente de
húsares y capitan graduado, D. Julian Montes, que debia acompañarnos, ya
se hallaba en aquel punto con la escolta, é igualmente las carretas. Las
autoridades, política y militar, prepararon alojamiento, lo mas cómodo
posible, y franquearon con el vecindario todos los auxilios que estaban
á sus alcances, y era preciso acopiar, pagando sus valores.
Deseosos de dar principio á una obra gefe, de cuyos resultados se
esperaban grandes ventajas para la provincia, con la nueva adquisicion
de feraces terrenos para su estension, y la principal de estas, mejorar
la geografia de aquellos hermosos campos, habitados hasta hoy de
salvages, por medio de los indicados reconocimientos, cuyas ventajas
refluian en beneficio público, la Comision no pudo detenerse un momento
en hacer presente á las autoridades de aquel partido, le eran necesarios
algunos auxilios de ganados y yeguas, que podrian suministràrsele á
justo precio por aquellos hacendados. En efecto, invitados por el juez
respectivo, no trepidaron en franquearle hasta el número de setenta
reses, que se creyeron suficientes, cien yeguas, algunos caballos, y
ocho bueyes, con cargo de reintegro estos últimos. Las milicias se
prestaron á hacer los apartes, y reunir en un punto estas haciendas,
como lo verificaron en la mayor parte; y en su consecuencia estaba
detallada la marcha de aquel punto para el dia 14.
En medio de la agitacion con que se trabajaba en estos aprestos, se
recibió en la Comandancia militar una órden circular que comunicaba la
Inspeccion General, dando parte á todos los Comandantes de fronteras
para que vigilasen en la seguridad respectiva de ellas, poniéndose
alerta contra una nueva invasion de los indios, que se sabia debia
verificarse en el presente mes, al mando del cacique ranquel, Pablo,
dirigidos por transfugas, desertores y resto de chilenos de los de
Carreras, que aun existian entre ellos. Ella, á la verdad, no dejó de
sorprendernos, mucho mas cuando estaba de por medio la buena fé tantas
veces manifestada por los caciques en el pedimento reiterado de la
Comision, para hacer una paz sólida y permanente con la provincia: á que
se agregaban otras poderosas razones para no creer semejante movimiento
ofensivo de aquel cacique, que tantas veces habia instado por la quietud
y harmonia á que aspiraba, con los demas de su clase.
Aunque la Comision no habia recibido comunicaciones oficiales sobre la
materia, y creia inverosimil la especie, sin embargo, no creia deberse
exponer á cargos ulteriores, respecto á la notoriedad de dicha órden
circular, en un caso desgraciado. Por otra parte, la desconfianza de los
vecinos de la campaña crecia, y la emigracion á lo interior ya habia
acobardado á los peones que debian servir en los carruagues, y arreos de
ganado y caballada. Pero, debiendo decidirse en falta de comunicaciones
del gobierno, llamó al cacique Antiguan y á los demas indios de la
comitiva, para imponerles de la novedad, y hacerles cargo de
ella.--Antiguan protestó á la Comision, bajo la buena fé que presidia á
sus buenos servicios prestados á la provincia, que nada habia ni podia
haber contrario á ellos, y estaba pronto á responder con su cabeza: que
cuando mas, podria ser alboroto tramado ó causado por alguna partida de
ladrones, que no faltaban en todas partes, capaces de comprometer los
mejores sentimientos.
Manifestó el que le ocupaba, con muchas y muy eficaces reflexiones; y
ellas presentaron motivo á la Comision para hacerle entender, que no
podria dar un paso mas en su marcha sin asegurar antes la certeza de
esta novedad, y para ello se hacia necesario que el mismo cacique
Antiguan, con uno de los intérpretes del gobierno, pasase á los toldos,
reuniese los caciques y los hiciese sabedores del caso; previniéndoles
que la Comision esperaba sus resultas en aquel punto.--El cacique se
prestó gustoso á la medida, y salió el dia 14, acompañado de dos indios
y el intérprete, habilitados de caballos, yerba, tabaco y otros
menesteres para el camino; ofreciendo volver á los quince dias de su
salida.--De todo dió cuenta la Comision al Gobierno en el acto
instruidamente, solicitando su aprobacion. A la verdad, parecia no haber
un motivo para temer un movimiento ofensivo en masa de todas las tribus,
ni aun parcial, como se indicaba de parte del cacique Pablo, por haber
asentido y convenido este con los demas en la invitacion á la paz. A mas
de que, los rehenes establecidos por preliminares de ella, las numerosas
partidas de indios de comercio que existian en la capital, y los que
acompañaban á la Comision, eran todas circunstancias que inclinaban á
creer los retragese de emprender una invasion que ponia en riesgo sus
personas é intereses. La Comision adoptó aquella medida que creyó mas
prudente, y esperaba que ella seria aprobada del gobierno, por cuanto al
mismo tiempo conciliaba la tranquilidad de las familias de los
vecindarios de las guardias fronterizas, de los temores y sobresaltos
que las afligian, recelando ser nuevamente víctimas de la ferocidad de
los indios. De este modo se evitaron muchos males y perjuicios, que la
sola emigration causaba á los partidos en el abandono de sus hogares y
haciendas.
Manifestadas las causas que motivaron la demora, pasaremos á hacer un
relato de los trabajos facultativos que emprendió la Comision como
objeto principal de su encargo, hasta la vuelta del cacique Antiguan.
Cualquiera cosa que ella trabajase en materias científicas, creia que
seria de utilidad á la provincia, aun cuando no se tuviesen todas las
proporciones que demanda aquella clase de operaciones. Se acordó
levantar el plano topográfico del pueblo de San Salvador de Lobos en que
residíamos, y determinar su latitud, aunque por lo pronto no se hiciese
el cálculo de su longitud, pues él demandaba algun tiempo y mas datos de
los que teniamos. Contraidos á lo primero, ayudados de buenos
instrumentos para ejecutarlo, se consiguió concluirlo en el término de
cuatro dias de asiduo trabajo, porque la premura del tiempo no permitia
hacerlo mas despacio, y las comodidades eran escasas para este género de
ocupacion. El método adoptado era seguramente el mas sencillo, pronto, y
mas propio á la situacion de aquel pueblo, y su resultado debia
comprobarlo. En efecto, visto el curso de sus calles, corregida la
aguja, medidos los angulos formados por sus manzanas, determinados
algunos puntos principales, recorridas con la toesa las diferentes
manzanas de que se compone, para ver la poblacion de cada una de ellas y
determinar sus detalles, tomado en cada finca el nombre del propietario;
observado al mismo tiempo el curso de una cañada y lagunas que forma
esta, y pasa inmediata al pueblo, suministrándole agua para su consumo,
con cuanto mas se creyó conveniente:--en toda esta operacion, hecha con
escrupulosidad y exactitud, manifestó la acertada adopcion de su
sencillez; de cuyos resultados nos prometimos sacar ventajas en las
operaciones ulteriores.
Concluido el primer trabajo, se pasó en el momento á hacer el segundo,
es decir, el de la latitud del lugar. Sabíamos que esta se hallaba,
hacía algun tiempo, observada por un respetable facultativo (D. Pedro
Cerviño) en la expedicion de fronteras mandada por D. Feliz de Azara,
con objeto de hacer observaciones científicas en el curso de ellas.
Entre las muchas que hicieron, fué una la que trataba la Comision de
determinar. No se dudaba de la exactitud de aquella operacion, se
respetaba su autor como sugeto conocido por sus talentos: se creia que
una operacion no complicada como aquella, con mucha mas razon habria
dado un resultado exacto. La Comision no tenia aquel, é ignoraba cual
era la observacion hecha; pero pareciéndole muy propio de su objeto
hacerlo, cuando tenia proporcion para ello, para averiguar tambien si
habia alguna diferencia entre las dos observaciones, especialmente
cuando de los mismos instrumentos que habian servido á aquel
facultativo, franqueados por la viuda del mismo Cerviño--quintante y
horizonte artificial--se iba á hacer uso en la nuestra. Todas estas
circunstancias nos empeñaban á hacerlo con doble cuidado si fuese
posible.
El dia 21, preparado el horizonte con escrupulosidad, para hacer la
observacion por el planeta Marte, con los datos sacados de las tablas
astronómicas, cuando pasase por el meridiano, dió por resultado, despues
de hechas las correcciones necesarias, 35° 16' 2" de latitud austral.
Parece que ambas operaciones fueron hechas con exactitud: aquella queda
comprobada por la de la Comision, y esta con aquella. La pequeña
diferencia que se nota de 14" no se puede reputar por tal en una
observacion. Mil causas pudieron influir. La Comision cree fué
seguramente un intérvalo muy corto que se demoró en fijar la alidada,
mientras se reconocia si el astro habia llegado al punto _maximum_ de su
altura, y si bajaba sobre el horizonte. Esta pequeña diferencia es claro
que provino de la causa antes manifestada, pero nada de esto influye en
lo exacto de la observacion, ni en su resultado. Es despreciable
cualquiera diferencia que en segundos pueda haber en una operacion de
esta clase. Los que conocen las causas que obran para considerarse como
tal, juzgarán que cualquiera diferencia de esta naturaleza no es error.
Lo es cuando alcanzan á minutos, aunque sea uno solo, y entonces se
reputa como tal; pero cuando versa en segundos, cualquiera que sea su
número, no se para la consideracion, y solo se cuida de anotar con
exactitud la primera y segunda clase. Colocados en órden nuestros
trabajos para su remision al gobierno, no se verificó hasta poder
acompañar algunos mas de igual naturaleza, y sobre la estadística de
diferentes partidos que la Comision trataba de averiguear, porque todos
reunidos presentaban alguna utilidad y ventajas que podria reportar la
provincia con estas obras; y la Comision en vista de ellas poder
satisfacer al gobierno del empeño en su adelantamiento, y los deseos que
la animaban en beneficio y prosperidad del país. Un vasto campo de
operaciones presentaba esta campaña, en la que seguramente interesa
conocer la multitud de hermosos terrenos, que una industria mas activa
sabria aprovechar, y sacar partido de las ventajas que prometen á la
agricultura y mecanismo rural. De aquellas posiciones y puntos
interesantes, se hallan muchos en nuestra provincia no conocidos hasta
ahora, sino superficialmente. El curso del tiempo los descubrirá, y una
agricultura mas adelantada disfrutará de sus ventajas y comodidades, si
antes, como es de esperar, no las saca el gobierno de la obscuridad y
embolismo en que yacen, por medio de planos topográficos y estadísticas,
que señalen sus bondades, para aplicar con conocimiento y fruto los
auxilios y medidas de que son susceptibles, y hacer la felicidad de sus
habitantes, y en general de la provincia. La Comision habría deseado
desempeñar estos objetos tan dignos como benéficos al interes publico; y
por entonces hubo de contraer su atencion y ocuparse de los que mas se
recomendaban. El tiempo era corto: los emisarios debian regresar en
breve, como lo prometieron; pero la Laguna de Lobos se llevaba la
atencion de la Comision con preferencia, para un exacto reconocimiento
de ella y formacion de su plano. A la verdad merecia todo este trabajo,
su hermosura, posicion, calidad de su terreno, magnitud, pastos,
aguadas, &c.--Demora dos leguas al sud del pueblo, y demandaba una
operacion de esta naturaleza.--Dos dias consecutivos sobre sus margenes
preciosos fueron necesarios para concluir aquella trabajosa operacion.
Con suma dificultad se reconoció su fondo por medio de la sonda; y otras
calidades que la adornan, entre estas la abundancia de pescado: teniendo
por último el placer de agregar este trabajo importante á los demas para
su remision al gobierno.
Situada la laguna en un hermoso terreno desnivelado, y rodeada de
preciosas colinas por el norte y este, siendo el nivel de estas
sobremanera superior al de la laguna; por el sud y oeste se advierte una
gran planicie horizontal que se eleva suavemente sobre su nivel. Esta
bella campaña está cubierta de poblaciones, ganaderia y labranza. Su
terreno en general es fértil y su cultivo laborioso y abundante. Las
colinas que rodean la laguna por el este tuvieron en otro tiempo situado
el Fortin de Lobos, cuyas ruinas aun subsisten. Por esta parte como por
el sud se hallan poblaciones de pingues ganaderias, y varios de estos
establecimientos son bien conocidos por su riqueza, y forman una parte
muy principal de la provincia.
La laguna provee de agua á las muchas haciendas de aquellos
establecimientos vecinos. Ella es permanente en su caudal, y aquellas
reportan esta ventaja que es sumamente interesante á la agricultura y
ganadería, porque los hacendados no sufren en tiempos de seca las
pérdidas de ganados que son susceptibles, faltándoles aquel elemento
preciso á su sosten.
Generalmente en toda la circunferencia de la laguna, tiene barrancas
altas, menos por el oeste, por la igualdad de su nivel con el del
terreno ó superficie comun. Sus aguas se estienden y forman un gran
bañado por toda la campaña en tiempo de lluvias, pero cuando no las hay
se reunen como un centro, formando horizonte á la vista del observador,
colocado en un punto cualquiera de su circunferencia. Esta tiene 11,139
varas, resultado sacado despues de levantado su plano: su profundidad es
generalmente de 30 á 40 varas de la orilla, de una y media á dos varas:
mas adentro de tres, tres y media á cuatro; su fondo de arena; y en su
centro se encuentra alguna loma especial en la mayor profundidad. Esta
ademas tiene una cañada por el sud-este que aumenta sus aguas
considerablemente por su cauce. Ella corre por un encadenamiento de
lagunas y bañados algunas leguas al mismo rumbo, y mas en las cercanias
del Salado. No dá paso generalmente en todo su curso por ser pantanoso,
solamente en su embocadura ó confluencia. En la laguna trafican los
prácticos ó baqueanos por uno que conocen y tienen bien marcado,
bastante ancho y malo, por ser parte de la laguna, es decir, que para
pasarla, se hace necesario atravesar 200 á 220 varas de agua. El piso es
sumamente blando é imposible por ello de acercarse tres á cuatro varas
de su orilla: su profundidad no es constante. Lo reconocido es de una á
tres varas en las partes abordables de su curso: su ancho de seis á
siete varas, y en partes forma el cauce un canal profundo, con una
corriente rápida, y esta es en proporcion al acrecentamiento de sus
aguas. Estas son salobres, y un poco menos las de la laguna; pero para
el ganado útiles en estremo: de ellas se proveen, como se ha dicho, los
establecimientos vecinos. Por el norte aumenta sus aguas del mismo modo
una pequeña cañada, que al fin de catorce á veinte cuadras de curso,
desagua en ella. Esta se forma de un bañado pequeño: sucesivamente va
aumentando su cauce con otros mas que se le reunen. No forma lagunas en
su curso; pero las mismas calidades que constituyen aquella, se
verifican en esta. No dá paso por la calidad de su terreno pantanoso
hasta doce ó catorce cuadras de su embocadura. Un cauce caudaloso de
aguas, con mayor profundidad que la otra, la hace inaccesible, y para
pasarla es preciso costearla hasta su nacimiento, y entonces se presenta
un dilatado bañado bastante penoso por su anchura, pero sin peligro de
mal paso: su ancho es de siete á ocho varas, y su profundidad en
disminucion desde su embocadura hasta su vertiente, y la mayor es de
dos, ó dos y media brazas. El cauce de este bañado es limpio, y se
encuentra en él aquella cantidad de maciegas en su interior, como
generalmente sucede en las cañadas.--Otras varias calidades hacen
recomendable este interesante punto, y es sensible que la industria de
nuestros hacendados, situados en las cercanias de una posicion tan
ventajosa, no progrese como pudiera.
La Comision creyó podia emprender otros trabajos en puntos no menos
interesantes que aquellos, aunque distantes de su actual posicion; pero
temia no fuesen infructuosos, porque aguardaba por momentos los
emisarios. Para evitarlo se dispuso enviar una partida de soldados con
un intérprete y un baqueano, para que, avanzando hasta el Rio las
Flores, reconociesen el paso de este, bastante dificultoso para
carruages, igualmente el del Salado y Saladillo, y otros embarazos que
presentan los grandes bañados que se interponen; observando al mismo
tiempo cualquiera movimiento del enemigo infiel, y el regreso de la
partida remitida en Comision á los toldos, cuya demora ofrecia tantas
dudas sobre la conducta de los indios; especialmente con los varios
movimientos ofensivos, anunciados con frecuencia por circulares
comunicadas de las mismas guardias fronteras. Todas las circunstancias
inclinaban á creer que la demora procedia de aquellas ocurrencias, y que
debia la Comision prepararse á una defensiva, avanzando partidas con
aquel objeto. Esta medida, que fué tomada de acuerdo con las autoridades
territoriales, que conocian muy bien sus ventajas y la conveniencia
general que resultaba de esta determinacion, hasta que oportunamente se
dictase en caso necesario por la superioridad la que hubiese de asegurar
sus personas y fortunas, fué conciliatoria de la tranquilidad del
vecindario, que, agradecido por el esfuerzo arriesgado de la Comision, y
por el interes que se tomaba en la prosperidad y seguridad de la
provincia, no sabia como manifestar su gratitud, especialmente desde que
vió salir la tropa, municionada completamente de artículos de boca y
guerra.