verdad, un mètodo que nivelase la justicia y conducta de los encargados
que sabian eludir las quejas, y poner en peor condicion al reclamante.
La Comision fué encargada por una vez de inspeccionar las fronteras, y
tuvo la desgracia de no encontrar en toda la línea mas que uno solo que
llenase las intenciones del gobierno: todos los demas eran ciertamente
criminales, pero á ninguno se removió. Esta degradacion de aquellos
militares, propiamente de revolucion, no puede mancillar el honor del
cuerpo en general, á quien se debe, por sus heróicos sacrificios, la
libertad é independencia del país.
La sabiduria y política del gobierno se persuadirá, que este rasgo solo
tiene por objeto presentarle la necesidad que hay de inspirarle
confianza y seguridad, sin embargo de la promulgacion de las leyes que
las afianzen.
Tanto mas juzga precisa esta medida, cuanto que vá á gravitar sobre el
vecindario de la campaña todo el peso de esta obra. Cree la Comision
que, sin esta política diestramente manejada, no se dará un paso de
felicidad en la obra gefe de la provincia: porque, como decia un sábio
de nuestro tiempo á un Soberano, con referencia á asunto mas elevado:
_justo es Señor, que el dueño de la casa mande en ella_. Y aunque es
verdad que el gobierno, vigilante en su administracion, no perdona
fatiga, ni se permite descanso, sin embargo, debe partir sus fatigas y
franquear confianzas, para dar vado á las penosas tareas de su
administracion: y ciertamente que ningunos estan mas bien indicados que
los mismos interesados en su felicidad y seguridad, consultando al mismo
tiempo la pública.
Los puntos que principalmente deben ser reforzados, como cardinales, son
tres, á saber: Laguña de la Naquelrucá, Kakelhuincul, y el Volcan. Los
demas, como fortines auxiliares, deben por lo mismo ser sus dimensiones
proporcionadas, á este respecto, con una doble fuerza y amplitud, y
todas equipadas de armamento, artilleria, municiones respectivamente
bien conservadas, y sus precisos repuestos, de que deben responder los
gefes encargados, y sufrir con frecuencia la inspeccion que delegue la
Superioridad sobre el reconocimiento de todo, y de la tropa misma.
El adormecimiento y apatia en que ordinariamente quedan sumergidos los
hombres con la pax, aun en las fronteras mas expuestas á rompimientos,
hace y causa el abandono de la disciplina, el de armas y municiones; y
una triste experiencia ha demostrado y hecho tocar funestos resultados,
provenientes acaso de que los gefes militares, mas atentos á sus
negocios particulares que á los deberes de su profesion y carrera,
posponiendo aquellos por esta, no calculan los daños que infieren: punto
que merece estar muy observado del gobierno en precaucion de semejantes
males.
La fuerza efectiva de cada frontera principal, considera la Comision
debe ser de 100 hombres de caballeria veterana, y algunos auxiliares de
milicias, y los fortines de 50 hombres, por mitad de veteranos y
milicias, y mas, segun las circunstancias lo exijan.
Si restablecida la caballeria de blandengues, tuviese cada guardia su
dotacion, seria utilísimo que fuesen casados y arraigados en ella,
dándoles el gobierno en propiedad un solar para establecer su casa,
porque entonces creceria la poblacion proporcionalmente, y el soldado
defenderia mas ahincadamente su hogar, muger é hijos, y jamas ó rara vez
se notaria desercion: y á la primera generacion ya la reproduccion del
soldado, por si sola, habria formado un pueblo agricultor y ganadero.
Pero como en la seguridad de los hacendados y labradores de la comarca
respectiva, el traficante que acude, llevando artículos de consumos en
cambio de frutos y numerario, viese un compensatívo de su trabajo,
procuraria tambien avecindarse, y lo mismo los artesanos, é
insensiblemente se verian crecer y prosperar estas guardias con una
rapidez increible, hasta formarse en cada una de ellas poblaciones de la
mayor consideracion.
El labrador y hacendado sufren, y se han constituido hace muchos años,
al pago del ramo de guerra, con destino á estos importantes
establecimientos: y jamas han resistido otros gravámenes que con miras
de auxiliarlos se han creido necesarios, aun cuando se hayan frustrado
los objetos mismos de su invencion. Ellos, siempre prontos con sus
personas y haberes, han dejado en abandono estos y sus familias, para
correr á las armas en defensa de la patria, hasta sacrificarse en la
guerra; y hoy el gobierno necesita de sus brazos, de sus bienes, y de
toda su concurrencia, para dar á la Provincia toda la estension y
grandeza de que es susceptible: pues si esencialmente ha de gravarse
esta privilegiada porcion de ella, la justicia reclama imperiosamente
que se desvien, cuanto estè al alcance del gobierno, aquellos
calamitosos tiempos, haciendo un lugar distinguido á sus méritos y
servicios, los que es preciso que ahora presten á la importante atencion
de las nuevas poblaciones y á su seguridad.
La Comision está penetrada del sumo é importante interes que se promueve
en esta medida á favor de la campaña, y que, conducida sabiamente por el
gobierno á sus mayores ventajas y engrandecimiento, vá á presentar el
campo del Lácio, para dar á la provincia, como este dió á Roma, toda la
grandeza y poder que la hizo respetar del orbe conocido entonces, y
proporcionalmente lo será aquella en América.
Entre los muchos y extraordinarios privilegios con que agració la
naturaleza à esta provincia es su localidad, por desgracia poco conocida
de sus naturales. Por el norte la baña el magestuoso Rio de la Plata,
que se interna á mas de setecientas leguas navegables, por diferentes
provincias que atraviesa en su tránsito; mientras que por el sud la
circuye el mar Oceano, por donde puede extraer todos los cuantiosos
frutos que la produzca su cultivo: y á mas le brinda con inmensas
riquezas de la pesca y peleteria de anfibios, que hoy hacen la fortuna
de las naciones cultas que á nuestra vista se las llevan.
Son pocos conocidos, y nada frecuentados por nosotros, los puertos que
se encuentran á la vuelta del cabo de San Antonio: como son, el de Tuyú
en el Cabo de Corrientes, la Bahía de San Andres, la Bahía Blanca, la de
San Bias, el Rio Colorado y el Negro.
Los terrenos bajos que presenta la costa del mar no han permtido, sin
riesgo, hacer el reconocimiento de otros puertos y calas que
necesariamente hay en la confluencia de los rios Sauce Chico y Grande, y
otros de menos caudal de aguas que descienden de las sierras: ademas de
los que naturalmente tenga en su seno el mar, y descubrirán los
frecuentes reconocimientos desde tierra, cuando estén pobladas y
registradas por la caza y pesca de anfibios, que la curiosidad y
especulacion de los pobladores emprenderán tras de un interes á que los
conducirá su codicia.
Muchos de estos terrenos estan hoy infestados de gentes bandidas,
abrigadas en los montes, que llaman de las Islas del Tordillo y Monte
Grande, desde cuyo asilo hacen sus incursiones á las vecindades,
cometiendo grandes excesos, que deben quedar extinguidos, luego que las
tres mas avanzadas fronteras al sud se hallen establecidas, y con las
fuerzas de sus dotaciones, para atacarlos con suceso feliz. La rigorosa
policía que se establezca en todos los puntos de la campaña, hará que
desaparezcan de ella, hombres y aun familias tan inmorales y vagas,
ponièndolas en sus deberes, ó en las seguridades convenientes.
Parece necesario fijar el órden de la empresa, y debiendo empezarse por
las mas necesarias, es sin duda de la mayor importancia graduar esta
necesidad, la cual, aunque parezca indicada por la misma naturaleza de
los estorbos, que se oponen á darle vado, no puede dejar de someterse á
otras consideraciones, y principalmente á la mayor ó menor estension de
su provecho: es decir, que entre dos caminos igualmente necesarios,
aquel será digno de preferente atencion, que ofrezca mayor utilidad y
socorra á mayor número de individuos.
Entre las ventajas de situacion que gozan las naciones, sin duda,
ninguna es comparable con la cercania del mar, unidas por su medio á los
mas remotos continentes del mundo conocido. Al mismo tiempo que su
industria es llamada á proveer una suma inmensa de necesidades, se
estiende la esfera de sus esperanzas á la participacion de todas las
producciones de la tierra: y si se atiende al prodigioso adelantamiento
en que está el arte de la navegacion, parece que solo la ignorancia ó la
pereza pueden privar á los pueblos de tantos y tan preciosos bienes.
Es verdad que semejante ventaja suele andar compensada con grandes
dificultades; porque si de una parte la furia de aquel elemento amenaza
á todas horas las poblaciones que se le acercan, por otra los altos
precipicios y las playas inclementes que le rodean, y que parecen
destinados por la naturaleza para refrenarle, ó para señalar sus
riesgos, dificultan su comunicacion ó la hacen intratable. ¿Pero quien
no vé que en esta misma dificultad halla un nuevo estímulo el deseo del
hombre, que llamado á proveer á su seguridad, ó á estender la esfera de
su interes, está como forzado continuamente á triunfar de tan poderosos
obstáculos? Ello es, que el engrandecimiento de las naciones, sino
siempre, ha tenido muchas veces su orígen en esta ventaja; y que ninguna
que sepa aprovecharla, dejará de hallar en ella un principio de
opulencia y prosperidad.
Esta provincia ha sido particularmente favorecida por la naturaleza,
pues á mas de las ventajas de su clima y suelo, tiene la de estar bañada
por el mar y el gran Rio de la Plata la mayor parte de su territorio,
colocado, por decirlo así, sobre el mejor punto del Océano: ella parece,
que por sus puertos está llamada á comunicarse con toda la tierra; y si
á esto se agrega la posesion de sus vastas y fértiles campañas, no
podremos desconocer que una particular Providencia la destinó para un
grande y glorioso objeto. ¿Como es, que en tan feliz situacion podamos
abandonar los medios mas necesarios para llegar á aquel fin, ni
desatender á sus puertos, sin los cuales es de todo vana é inutil
aquella gran ventaja, cuya falta será siempre uno de los principales
estorbos que mas poderosamente retarden la prosperidad de nuestra
agricultura?
La Comision no necesita recordar que este objeto tan recomendable con
respecto á la industria, navegacion y comercio, lo es mucho mas respecto
al cultivo. La industria sigue naturalmente á los consumidores y se
situa á par de ellos, mientras el cultivo no puede buscar sus ventajas,
sino esperarlas inmobil. Por otra parte, si todas las provincias pueden
ser industriosas, no todas pueden ser cultivadoras, y es preciso que en
unas abunden los frutos que escasean en las otras: es preciso que el
sobrante de la primera acuda á socorrer las segundas; y solo de este
modo el sobrante de todas podrá alimentar aquel comercio activo que es
el objeto de la ambicion de los gobiernos y el fruto de sus meditaciones
económicas y políticas.
Es últimamente necesario, si aspiramos á obtener todas aquellas
ventajas, dar el último impulso á la agricultura y ganaderia: pues
cuando la circulacion interior produzca la abundancia general, cuando
haya abundado y abaratado las subsistencias, y por consiguiente la
poblacion multiplicados los productos de la tierra y del trabajo,
alimentado y avivado el comercio interior, entonces la misma
superabundancia de frutos y manufacturas, que forzosamente resultará,
nos llamará á hacer un gran comercio esterior, que clamará por este
auxilio, sin el cual no puede ser conseguido.
Este punto podia dar á la Comision materia para hacer muy estendidas
reflexiones: mas ella solo se contentará con presentar una á la sábia
ilustracion del Gobierno, que le parece sumamente importante, y de la
mayor influencia sobre la mejor poblacion, aumento de la agricultura,
ganaderia y labranza previniendo ya la navegacion, comercio é industria
á un mismo tiempo, que oportunamente iria adelantando, poniéndose en
activa accion el resto de la provincia á su ejemplo.
La Comision está persuadida de que alguna vez los buenos ejemplos suelen
ser perniciosos. Esto se prueba observando que los Romanos emprendieron
todos los caminos de su vasto imperio, llevándolos desde la plaza de
Antonino en Roma hasta lo interior de Inglaterra, de una parte, y de la
otra hasta la Palestina; tan firmes y magníficos, que sus grandes restos
hasta hoy llenan de admiracion al viagero observader: y las naciones
modernas, queriendo imitarlos sin tener los mismos medios para ello,
afligieron á los pueblos sin poderles comunicar tan grande beneficio.
Sin embargo, esta regla admite excepcion en favor de la provincia, y no
puede haber inconveniente en la empresa, con tal que no se piense en
grandes é inadoptables comunicaciones exteriores, hasta que hayan sido
establecidas las poblaciones, su labranza, y pastoreo, de un modo
suficiente á promover la industria, navegacion y comercio que ha de
formar la marcha unida de sus ventajas y especulaciones, para llegar al
término de su engrandecimiento.
Afortunadamente el Gobierno empeña sus desvelos en remover los estorbos,
proponiendo leyes, simplificando las administraciones, arreglando la
policía y mala jurisprudencia mercantil; en fin, todo cuanto retarda el
aumento y seguridad de nuestra comun felicidad, destruida y aniquilada
por falta de estos principales elementos; buscando directamente los
medios de arruinar nuestro cultivo y poblacion, ó por mejor decir,
removiendo hasta los estorbos que la naturaleza opone á su prosperidad:
bajo cuyos principios es de esperarse que la opinion misma cederà á la
buena y útil enseñanza, como las tinieblas á la luz; bien que, para
luchar con la naturaleza son necesarios grandes y poderosos esfuerzos,
con extensos recursos, que no siempre estan á la mano.
Cuando se considera de una parte los crecidos fondos que exigen las
empresas, y de otra, que á las veces una sola es muy superior á la
porcion de rentas públicas que suelen destinarse à ella, parece mas
disculpable el desaliento con que se miran por los gobiernos: y como
estos fondos, en último sentido, deben salir de la fortuna de los
individuos, parece tambien como inevitable la alternativa, ó de
renunciar á la felicidad de muchas generaciones por no hacer infelice á
una sola, ó de oprimir á una sola para hacer felices á las demas. Sin
embargo, es preciso confesar que el atraso muchas veces no proviene
tanto de la insuficiencia de la renta pública, cuanto de la injusta
preferencia que se dá en su inversion á objetos menos enlazados con el
bienestar de los pueblos, ó talvez contrarios á su prosperidad.
Para demostrar esta proposicion, bastaria considerar que la guerra forma
el primer objeto de los gastos públicos, y aunque ninguna inversion sea
mas justa que la que se consagra á la seguridad y defensa de los
pueblos, la historia acredita, que para una guerra emprendida con este
sublime fin, hay muchas que se empeñan con los innobles motivos de
ambicion y orgullo; y por consiguiente, privan de la abundancia y
prosperidad, de que disfrutarian si hubiesen invertido sus fondos en
adoptar y comprar, si fuese nacesario, un sistema de paz, con
preferencia á malbaratarlos en proyectos de vanidad, destruccion, y
nulos en sus resultados.
La Comision se ha estraviado otra vez, arrebatada del ardiente celo y
deseo que le anima por el bien de la provincia, discurriendo en su
beneficio, y espresando las reflexiones que le han parecido se acercan
mas á nuestro estado civil y militar. Volviendo sobre sus pasos y al
objeto principal de su encargo, que es la seguridad de fronteras, el
aumento de la poblacion, el cultivo y las haciendas pastoriles, cree
deber añadir:--
Que siendo el principal y mas interesante punto el del Volcan, debe
mirarse con preferente atencion, en razon de su fortificacion y fuerza
efectiva; en la de hallarse mas avanzado al enemigo; en la de tener la
mas apreciable localidad de la campaña, por sus hermosos pastos, campos
y aguadas; y finalmente en la de estar vecino al mar, para progresar
extraordinariamente por todas las proporciones que no tienen, ni pueden
tener los otros, como mas mediterraneos ó centrales.
Entre los extraordinarios recursos que sabiamente ha propuesto el
Gobierno á la Honorable Representacion, se ofrece la ley de retiro, que
transmitida á la posteridad, señalará la época en que fuè dictada, sin
contradiccion alguna, como la mas memorable de nuestra revolucion en
honra de sus autores; de que no nos presentan modelo alguno las
historias, tanto mas digna de elogio al considerar la utilidad y
ventajas públicas que pueden y deben sacarse de los mismos retirados.
Entre otras altas miras que el gobierno se ha propuesto, es igualmente
loable la fondacion de una ciudad, cuyo título perpetúe la memoria del
benemérito Ciudadano y General de los ejércitos de la Patria, D. Manuel
Belgrano. Ciertamente que ninguno se presenta mas adecuado, mas útil, ni
mas honorífico. No mas adecuado, por la localidad y hermosura de que
disfruta; no mas útil, por las ventajas que le ofrecen la misma
localidad y su feraz terreno; no mas honorífico, porque iban á formar
este precioso monunmento á la fama póstuma de aquel general y de esta
provincia, los mismos guerreros, y sus compañeros de armas, que despues
de haber regado con su sangre el campo de las victorias por salvar la
patria de los enemigos que la oprimian, sellaban su marcha gloriosa con
la fundacion de una ciudad, que pasando á los venideros, perpetuára un
ejemplo, que acaso no se registrará en los anales de las naciones mas
cultas: y cuyas cenizas invitarán desde el sepulcro á sus hijos, á la
continuacion de aquella heroica carrera; al paso que las propiedades y
posesiones que les quedasen en herencia, les recordarian incesantemente
su deber hácia tan nobles objetos.
Invitados por el gobierno los oficiales reformados á tan noble empresa,
dándoles de merced, como á fundadores, los solares para la fundacion de
sus casas, los terrenos de chacras para su labranza, y los de estancia
para la cria de ganado, con las excepciones y privilegios de libertad de
toda pension y derechos en los frutos de sus cosechas, y aun en los de
consumo, en la forma y tiempo que pareciese conveniente á su mas pronto
y eficaz progreso, sin duda que de esta medida reportaria la provincia
incalculables beneficios, y el gobierno tendria el placer de recibir los
respetos y homenages que le tributarian, aun al través de los siglos,
las generaciones venideras, bendiciendo la mano benéfica y laboriosa por
todo lo que le debian.
Esta nueva poblacion, que formaba el honor y el mérito de sus
fundadores, á que unia la de capitalistas, empezaba á brillar desde su
cuna, desenrollando á la par de su acrecentamiento un poder y facultades
que no estan concedidas á las demas, por no ser facil reunir en un punto
tales y tan singulares proporciones.
Ella como mas avanzada iba á imponer á los enemigos, de quienes se haria
tan temible como respetada, y no pudiendo resistir á la fuerza, mal de
su grado habrian de ceder el campo que ocupan, retirarse à mayor
distancia, ó talvez repasar el rio Colorado para refugiarse á las
cordilleras de los Andes, término á que deben venir por un órden regular
en la sucesion de los tiempos.
Esta disposicion acercará mas pronto la època en que debe formarse el
camino militar arriba indicado, y la trasposicion de los indios al sud
de las sierras; quedando entonces á favor de nuestros hacendados libre
la falda de estas, que es toda la aspiracion á que por ahora anhela
nuestra poblacion.
La Comision omite detallar el servicio de las guardias, pero no puede
menos de observar, que las partidas descubridoras, que deben estar
siempre en campaña, hagan su servicio de una á otra guardia, hasta el
punto dado en que deban encontrarse ó cambiar las tablillas que lleven,
para acreditar haber llegado á él, y comunicarse reciprocamente las
novedades que ocurran; porque si fuesen avanzados al sud podria suceder
que los indios, puestos en observacion, asechasen el momento de su
retirada, para introducirse en nuestros campos, burlando aquel servicio,
lo que no es tan facil suceda cruzando de una á otra guardia.
Tampoco parece á la Comision debe ingerirse en los fondos y arbítrios
con que han de emprenderse estas obras porque estando nombrada una junta
de hacendados, y teniendo el gobierno tomado á su cargo estas
dispocisiones, facilmente podrian contrariarse con los conocimientos y
trabajos que ya tengan incoados, cualesquiera que fuesen las
indicaciones de la Comision, que siempre ha sido de dictámen se forme un
ramo con el cual se sufrague esclusivamente el adelanto de fronteras y
poblaciones, asegurado ó custodiado en la Tesoreria General, y
administrado y distribuido en el servicio por òrden del gobierno, á
quien inmediatamente debe estar todo sugeto y dependiente, para evitar
los deservicios que en otra forma se han esperimentado, y de que son
susceptibles.
La disciplina, subordinacion y respeto en la tropa de línea y milicias,
son la base en que se afianza la defensa y seguridad del Estado. Estas
deben ser observadas, y sus gefes, de comisiones superiores, que
rigorosamente las inspeccionen, y si faltáre esta exactitud, la obra no
podrá llegar á su complemento y perfeccion.
Las delineaciones de los fuertes y poblaciones requieren no menos
diligencia y actividad, y que sean en todo sentido sin mesquindad, ni
escasez, consultando siempre su salubridad y plantas de la mejor
arquitectura civil y militar: con especialidad en las que, como en el
Volcan, desde luego pueden empezar á hacer edificios de fábrica, por la
proporcion de cal. Las delineaciones deberán preferirse de nord-este á
sud-este, y al menos veinte varas de luz en sus calles, presentando
antes al gobierno el plano respectivo para su aprobacion, si la
mereciese.
Cuando estuviese encabezado y hecho el libro ó censo de su vecindario,
de modo que trasmitiere á la posteridad sin equivocacion sus fundadores
en un libro maestro firmado de sus primeras autoridades y sellado,
deberia hacerse otro, firmado y sellado como el anterior, en que
constasen las mercedes que se les hacian, y repartos de tierras, con
prohibicion à los poseedores de su enagenacion en el tèrmino de veinte
años, con la precision de poblarlo y cultivarlo. Y para arrancar antes
de nacer el ruinoso semillero de pleitos en las ubicaciones de los
terrenos, deberian estos darse medidos y deslindados, de que deberia
ponerse constancia en el libro de mercedes, y conservar con él un plano
topográfico en el archivo de su custodia, para aclarar todas las dudas
que el transcurso de los tiempos presentan. De estos libros y planos
deberian conservarse cópias fieles en el archivo general de la
provincia, y muy particularmente deberian asentarse los puntos de
arranque, ó mojonera comun, que acaso serian los mas ciertos, las plazas
mayores de cada pueblo: señalando con la mayor exactitud del arte los
rumbos á que corrian, con correccion de la brújula, y espresion puntual
de su variacion, porque esta, está observado, se aumenta, y el
transcurso de años hace tocar inconvenientes notables.
Los errores en que incidieron nuestros mayores nos marcan la senda que
debemos sequir para evitarlos, y no dejar en herencia á nuestros hijos
pleitos interminables, discordias y odiosidades, que llegan á destruir
de todo punto las familias.
La Comision, en precaver estos riesgos, se haria molesta, si no temiera
serlo ya en un informe, que por demasiado largo debe terminar.
Cualesquiera que sean sus errores, cree que merecerán indulgencia ante
la respetabilidad de V. E.; porque el ardiente deseo de la felicidad de
la Provincia, á quien tiene el honor de servir y de quien se halla tan
beneficiada, en fuerza de la gratitud que le tributa, le impulsa á
creer, que todo es poco y muy menguado en su obsequio.
Dios guarde á V. E. muchos años. Buenos Aires, Noviembre 26 de 1821.
#Exmo. Señor.#
*PEDRO ANDRES GARCIA.
JOSE DE LA PEÑA Y ZAZUETA.*
Exmo. Sr. Capitan General de la Provincia.
DIARIO.