De lo que contesció al conde de Provencia, cómo fué librado de la
prisión por el consejo que le dio Saladín.
El conde Lucanor fablaba una vez con Patronio, su consejero, en esta
manera:
--Patronio, un mío vasallo, me dijo el otro día que quería casar una su
parienta, et que así como él era tenudo de me consejar lo mejor que él
pudiese, que me pidía por merced quel consejase en esto lo que entendía
que era más su pro, et díjome todos los casamientos quel traían. Et
porque este es homne que yo querría que lo acertase muy bien, et yo sé
que vos sabedes mucho de tales cosas, ruégovos que me digades lo que
entendedes en esto porquel yo pueda dar tal consejo que se falle él
bien dello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, para que podades bien consejar
a todo homne que haya de casar su parienta, placerme hía mucho que
sopiésedes lo que contesció al conde de Provencia con Saladín que era
soldán de Babilonia.
E el conde Lucanor le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, un conde hobo en Provencia que
fué muy buen homne et deseaba mucho facer en guisa porquel hobiese Dios
merced al alma et ganase la gloria del Paraiso, faciendo tales obras
que fuesen a grand su honra et del su estado. Et para que esto pudiese
complir, tomó muy grant gente consigo, et muy bien aguisada, et fuese
para la Tierra Sancta de Ultramar, poniendo en su corazón que, por
que quier que le pudiese acaescer, que siempre sería homne de buena
ventura, pues le vinía estando él derechamente en servicio de Dios.
Et porque los juicios de Dios son muy maravillosos et muy ascondidos,
et Nuestro Señor, tiene por bien de tentar muchas veces a los sus
amigos, pero si aquella temptación saben sofrir, siempre Nuestro Señor
guisa que torne el pleito a honra et a pro de aquel a quien tienta;
et por esta razón tovo Nuestro Señor por bien de temptar al conde de
Provencia et consentió que fuese preso en poder del Soldán.
Et como quier que estaba preso, sabiendo Saladín la su grant bondat
del conde, facíale mucho bien et mucha honra, et todos los grandes
fechos que había de facer, todos los facía por su consejo. Et tan bien
le consejaba el conde et tanto fiaba dél el Soldán que, como quier que
estaba preso, que tan grand logar et tan grand poder había, et tanto
facían por él en toda la tierra de Saladin, como farían en la suya
misma.
E cuando el conde se partió de su tierra, dejó una fija muy pequeñuela.
Et el conde estudo tan grand tiempo en la prisión que era ya su fija
en tiempo para casar: et la condesa su mujer et sus parientes enviaron
decir al conde, cuantos fijos de reis et otros grandes homnes la
demandaban por casamiento.
Et un día cuando Saladin vino a fablar con el conde, desque hobieron
acordado aquello porque Saladín alli viniera, fabló con él el conde en
esta manera:
--Señor, vos me facedes a mi tanta merced et tanta honra et fiades
tanto de mi que me ternía por muy buena ventura si vos lo podiese
servir. Et pues vos señor, tenedes por bien que vos conseje yo en todas
las cosas que vos acaescen, atreviéndome a la vuestra merced et fiando
del vuestro entendimiento, pidovos por merced que consejedes en una
cosa que me acaesció.
E el Soldán gradescio esto mucho al conde, et dijol quel consejaría muy
de grado, et aún quel ayudaría muy de buena mente en quequiera quel
cumpliese.
E entonce le dijo el conde de los casamientos quel movían para aquella
su fija et pidiol por merced quel consejase con quien la casaría.
Et Saladin respondió así:
--Conde, yo sé que tal es el vuestro entendimiento, que en pocas
palabras que vos homne diga entendredes todo el fecho. Et por ende
vos quiero consejar en este pleito segund lo que yo entiendo. Yo non
conosco todos estos que demandan vuestra fija, qué linaje o qué poder
han, o cuáles son en los sus cuerpos o cuánta vecindat han con vusco,
o qué mejoría han los unos de los otros, et por ende non vos puedo en
esto consejar ciertamente; mas, el mio consejo es este: que casedes
vuestra fija con homne.
E el conde ge lo tovo en merced et entendió muy bien lo que aquello
quería decir. Et envió el conde decir a la condesa su mujer, et a sus
parientes el consejo que el Soldán le diera, et que sopiesen de cuantos
homnes fijosdalgo había en todas sus comarcas, de que maneras et de que
costumbres, et cuales eran en los sus cuerpos, et que non catasen por
su riqueza nin por su poder, mas, quel enviasen por escripto decir qué
tales eran en si los fijos de los reyes et de los grandes señores que
la demandaban et que tales eran los otros homnes fijosdalgo que eran en
las comarcas.
Et la condesa et los parientes del conde se maravillaron desto mucho,
pero ficieron lo quel conde les envió mandar, et posieron por escrito
todas las maneras et costumbres buenas et contrarias que habían todos
los que demandaban la fija del conde et todas las otras condiciones
que eran en ellos. Et otrosí, escribieron cuales eran en si los otros
homnes fijosdalgo que eran en las comarcas, et enviáronlo todo contar
al conde.
Et desque el conde vió este escrito, mostrolo al Soldán: et desque
Saladin lo vió, como quier que todos eran muy buenos, falló en todos
los fijos de los reyes et de los grandes señores, en cada uno algunas
tachas en seer mal acostumbrados en comer o en beber, o en seer
sañudos, o apartadizos, o de mal recebimiento a las gentes et pagarse
de malas compañas, o embargados de su palabra, o alguna otra tacha de
muchas que los homnes pueden haber. Et falló que un fijo de un rico
homne que non era de muy grand poder, que segund lo que parescía dél
en aquel escripto, que era el mejor homne et el más complido, et más
sin ninguna mala tacha de que él nunca oyera fablar. Et desque esto
oyó el Soldán consejó al conde que casase su fija con aquel homne, ca
entendió, que, comoquier que aquellos otros eran más honrados et más
fijosdalgo, que mejor casamiento era aquel et mejor casaba el conde su
fija con aquel que con ninguno de los otros en que hobiese una mala
tacha, cuanto más si hobiese muchas, et tovo, que más de preciar era él
homne por las sus obras que non por su riqueza, nin por nobleza de su
linaje.
E el conde envió mandar a la condesa et a sus parientes que casasen
su fija con aquel que Saladin le mandara. Et como quier que se
maravillaron mucho ende, enviaron por aquel fijo de aquel rico homne et
dijiéronle lo quel conde les envió mandar. Et el respondió: que bien
entendía que el conde era más fijodalgo, et más rico, et más honrado
que él, pero que si él tan grand poder hobiese que bien tenía que toda
mujer sería bien casada con él, et que esto que fablaban con él, si lo
dicían por non lo facer, que tenía que le facían muy grand tuerto et
quel querían perder de balde. Et ellos dijieron, que lo querian facer
en toda guisa, et contáronle la razón en como el Soldán consejara al
conde, quel diese su fija ante que a ninguno de los fijos de los reyes
nin de los otros grandes señores, señaladamente porquel escogiera por
homne. E desque él esto oyó entendió que fablaban verdaderamente en
el casamiento et tovo que, pues Saladín lo escogiera por homne, et
le ficiera allegar a tan grand honra, que non sería él homne, si non
ficiese en este fecho lo que pertenescía.
E dijo luego a la condesa et a los parientes del conde, que si ellos
querían que creyese él que ge lo dicían verdaderamente, quel apoderasen
luego de todo el condado et de todas las rentas, pero non los dijo
ninguna cosa de lo que él habia pensado de facer. E a ellos plugo de
lo que él les dicía et apoderáronle luego de todo. E él tomó muy grand
haber, et en grant poridat armó pieza de galeas et tovo muy grand
haber guardado. Et desque esto fué fecho mandó guisar sus bodas para
un día señalado.
Et desque las bodas fueron fechas muy ricas et muy honradas, en la
noche, cuando se hobo de ir para su casa do estava su mujer, ante que
se echasen en la cama, llamó a la condesa et a sus parientes et díjoles
en grant poridat, que bien sabien que el conde le escogiera entre otros
muy mejores que él, et que lo ficiera porque el Soldán le consejara,
que casase su fija con homne, et pues el Soldán et el conde tanta honra
le ficieran e lo escogieran por homne, que tenía él que non era homne,
si non ficiese en esto lo que pertenescía; et que se quería ir et que
les dejaba aquella doncella con qui él había de casar, et el condado,
que él fiaba por Dios, que él le enderecería por que entendiesen las
gentes que facía fecho de homne.
Et luego que esto hobo dicho cabalgó et fuese en buena ventura. Et
enderezó al regno de Armenia, et moró y tanto tiempo fasta que sopo
muy bien el lenguaje en todas las maneras de la tierra. Et sopo como
Saladín era muy cazador.
Et él tomó muchas buenas aves, et muchos buenos canes et fuese para
Saladín, et partió aquellas sus galeas et puso una en cada puerto, et
mandoles que nunca se partiesen dende fasta quél gelo mandase.
Et desque él llegó al Soldán, fué muy bien recebido, pero non le besó
la mano nin le fizo ninguna reverencia de las que homne debe facer
a su señor. Et Saladín mandol dar todo lo que hobo mester, et él
gradesciógelo mucho, mas non quiso tomar dél ninguna cosa et díjole
que non viniera tomar nada dél; mas, por cuanto bien oyera decir dél,
que si él por bien toviese, que queria vevir algun tiempo en la su
casa por aprender alguna cosa de cuanto bien había en él et en las sus
gentes; et por que sabía que el Soldán era muy cazador que le traía
muchas aves et muy buenas, et muchos canes, et si la su merced fuese
que tomase ende lo que quisiese, et con lo quel fincaria a él, que
mandaría con él a caza, et le faría cuanto servicio pudiese en aquello
et en al. E esto le gradescio mucho Saladín, et tomó lo que tovo por
bien de lo que él traía, mas por ninguna guisa nunca pudo guisar que
el otro tomase dél ninguna cosa, nin le dijiese ninguna cosa de su
facienda, nin hobiese entrellos cosa porque él tomase ninguna carga de
Saladín porque fuese tenido de lo guardar. Et así andido en su casa un
grand tiempo.
Et como Dios acarrea cuando su voluntad es las cosas que El quiere,
guisó que alcanzaron los falcones a unas gruas. Et fueron matar la una
de las gruas a un puerto de la mar do estaba la una de las galeas que
el yerno del conde y pusiera. Et el Soldán que iba en muy buen caballo
et él en otro alongáronse tanto de las gentes que ninguno dellos non
vió por do iban. Et cuando Saladín llegó do los falcones estaban con la
grua, descendió mucho aina por los acorrer. Et el yerno del conde que
vinía con él de quel vió en tierra llamó a los de la galea.
Et el Soldán que non paraba mientes sinón por cebar sus falcones,
cuando vió la gente de la galea en derredor de sí, fué muy espantado. E
el yerno del conde metió mano a la espada et dió a entender quel quería
ferir con ella. Et cuando Saladín esto vió, comenzose a quejar mucho
diciendo, que esto era muy grand traición. Et el yerno del conde le
dijo: que non lo mandase Dios, que bien sabía él que nunca le tomara
por señor, nin quisiera tomar nada de lo suyo, nin tomar dél ningún
encargo porque hobiese razón de lo guardar, mas que sopiese, que
Saladín había fecho todo aquello.
Et desque esto hobo dicho, tomolo et metiolo en la galea, et de que lo
tovo dentro, contol como él era el yerno del conde, et que era aquel
que él escogiera, entre otros mejores que él por homne et pues él por
homne lo escogiera que bien entendía que non fuera él homne si esto
non ficiera; et quel pidía por merced, quel diese su suegro por que
entendiese que él consejo que él le diera, que era bueno et verdadero,
et que se fallaba bien dél.
E cuando Saladín esto oyó, gradesció mucho a Dios, et plogol más porque
acertó en el su consejo, que sil hobiera acaescido otra pro o otra
honra por grande que fuese. Et dijo al yerno del conde que ge lo daría
muy de buena mente.
Et el yerno del conde fió en el Soldán, et sacolo de la galea et fuese
con él. Et mandó a los de la galea que se alongasen del puerto tanto
que non los pudiesen veer ningunos que y llegasen.
Et el Soldán et el yerno del conde cebaron muy bien sus falcones. Et
cuando las gentes y llegaron, fallaron a Saladín mucho alegre. Et nunca
dijo a homne del mundo nada de cuanto le había contescido.
Et desque llegaron a la villa, fué luego descender a la casa do estaba
el conde preso et levó consigo al yerno del conde. Et desque vió al
conde, comenzol a decir con muy grand alegría:
--Conde, mucho gradesco a Dios por la merced que me fizo en acertar tan
bien como acerté en el consejo que vos dí en el casamiento de vuestra
fija. Evad aquí vuestro yerno que vos ha sacado de prisión.
E entonce le contó todo lo que su yerno había fecho, e la lealtad et el
grand esfuerzo que ficiera en lo prender et en fiar luego en él.
Et el Soldán et el conde et cuantos esto sopieron, loaron mucho el
entendimiento et el esfuerzo et la lealdad del yerno del conde, et
gradescieron mucho a Dios porque quiso guisar de lo traer a tan buen
acabamiento.
E entonce dió el Soldán muchos dones et muy ricos al conde et a su
yerno; et por el enojo que el conde tomara en la prisión diol dobladas
todas las rentas que el conde pudiera levar de su tierra en cuanto
estudo en la prisión et enviol muy rico et muy bien andante para su
tierra.
Et todo este bien vino al conde por el buen consejo que el Soldán le
dió, que casase su fija con homne.
Et vos señor conde Lucanor, pues habedes a consejar aquel vuestro
vasallo en razón del casamiento de aquella su parienta, consejalde; que
la principal cosa que cate en el casamiento, que sea aquel con quien la
hobiere de casar buen homne en sí; ca si esto non fuere, por honra, nin
por riqueza, nin por fidalguía que haya, nunca puede ser bien casada.
Et debedes saber, que el homne con bondad acrecenta la honra, et alza
su linaje, et acrecenta las riquezas. Et por seer muy fidalgo e muy
rico, si bueno non fuere, todo sería mucho aina perdido. Et desto,
vos podría dar muchas fazañas de muchos homnes de grand guisa que les
dejaron sus padres muy ricos et mucho honrados et pues, non fueron tan
buenos como debían, fué en ellos perdido el linaje et la riqueza, et
otros de grand guisa et de pequeña que por la grant bondad que hovieron
en si, acrescentaron mucho en sus honras et en sus faciendas en guisa
que fueron muy más loados et más preciados por lo que ellos ficieron
et por lo que ganaron, que aun por todo su linaje. E asi entendet que
todo el pro et todo el daño nasce et viene de cual el homne es en si,
de cualquier estado que sea. Et por ende la primera cosa que se debe
catar en el casamiento es, cuales maneras, et cuales costumbres, et
cual entendimiento, et cuales obras ha en si el homne o la mujer que ha
de casar, et esto seyendo primero catado, dende en adelante, cuanto el
linaje es más alto, et la riqueza mayor, et la apostura más complida
et la vecindat más acerca et más aprovechosa, tanto es el casamiento
mejor.
E al conde plogo mucho destas razones que Patronio le dijo, et tovo que
era verdat todo así como él le decía.
Et veyendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno fízolo escribir en
este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Qui homne es, faz todos los provechos:
Qui non lo es, mengua todos los fechos[30].
[30] Este apólogo fué dramatizado por Lope y después por Calderón en
_La pobreza estimada_. Knust no anota cosa alguna de este cuento.