EJEMPLO XXIV

De lo que contesció a un rey que quería probar a tres sus fijos.

Un día fablaba el conde Lucanor, con Patronio, su consejero, et díjole

así:

--Patronio, en la mi casa se crían muchos mozos de los homnes de grand

guisa et de los que non lo son tanto, et veo en ellos muchas maneras et

muy estrañas. Et por el grand entendimiento que vos habedes, ruégovos

que me digades cuanto vos entendedes en qué manera puedo yo conoscer

cual mozo recudirá a seer mejor homne.

--Señor conde--dijo Patronio--, esto que me vos decides es muy fuerte

cosa de voslo decir ciertamente, ca non se puede saber ciertamente

ninguna cosa de lo que es de venir, et por ende non se puede saber et

esta cosa que me vos preguntades es por venir ciertamente; mas lo que

desto se puede saber, es por señales que parescen en los mozos también

de dentro como de fuera; et las que parescen de fuera, son las figuras

de la cara, et el donaire, et la color, et el talle del cuerpo, et de

los miembros, ca por estas cosas paresce la señal de la complisión

de los miembros principales que son el corazón, et el meollo, et el

fígado; e como quier que estas son señales non se puede saber lo

cierto; ca pocas veces se acuerdan todas las señales a una cosa, ca si

las unas señales muestran lo uno, muestran las otras el contrario; pero

a lo más, segund son estas señales, asi recuden las obras.

Et las más ciertas señales, son las de la cara, et señaladamente las de

los ojos, et otrosí el donaire, ca muy pocas veces fallescen estas. Et

non tengades que el donaire se dice por seer homne fermoso en la cara,

nin feo, ca muchos homnes son pintados et fermosos, et non han donaire

de homne, et otros parescen feos, que han buen donario para seer homnes

apuestos.

Et el talle del cuerpo et de los miembros, muestra señal de la

complisión et paresce si debe seer valiente o lijero; et las tales

cosas muestra el talle del cuerpo et de los miembros, non muestra

ciertamente cuales deben seer las obras, et con todo esto estas son

señales, et pues digo señales, digo cosa non cierta, ca la señal

siempre es cosa que paresce por ella lo que debe seer, mas non es cosa

forzada que sea asi en toda guisa. Et estas son las señales de fuera

que siempre son muy dudosas para conoscer lo que vos me preguntades.

Mas para conoscer los mozos por las señales de dentro que son ya cuanto

más ciertas, placerme hía que sopiésedes como probó una vez un rey moro

a tres fijos que había, por saber cual dellos sería mejor homne.

E el conde le rogó quel dijiese como fuera aquello.

--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, un rey moro había tres fijos:

et porque el padre puede facer que regne cual fijo de los suyos él

quisiere, después que el rey llegó a la vejez, los homnes buenos de su

tierra pidiéronle por merced que les señalase cual daquellos sus fijos

quería que regnase en pos él. Et el rey díjoles que dende a un mes gelo

diría.

Et cuando vino a ocho o a dies días, una tarde dijo al fijo mayor, que

otro día de grand mañana quería cabalgar et que fuese con él. E otro

día, vino el infante mayor al rey, pero non tan mañana como el rey, su

padre, dijiera. Et desque llegó, dijol el rey, que se quería vestir

et quel ficiese traer los paños. E el infante dijo al camarero que

trojiese los paños, e el camarero preguntó, que cuales paños quería. E

el infante tornó al rey et preguntó, que cuales paños quería. E el rey

díjole que el aljuba, et él tornó al camarero et díjole que el aljuba

quería el rey. Et el camarero le preguntó que cual almexía quería,

et el infante tornó al rey a gelo preguntar. Et asi fizo por cada

vestidura que siempre iba et vinía por cada pregunta fasta que el rey

tovo todos los paños. Et vino el camarero, et lo vistió et lo calzó.

Et desque fué vestido et calzado, mandó el rey al infante que ficiese

traer el caballo, et él dijo al que guardaba los caballos del rey quel

trojiese el caballo, et el que los guardaba, díjole: que cual caballo

traería: et el infante tornó con esto al rey, et así fizo por la

siella, et por el freno, et por la espada, et por las espuelas; et por

todo lo que había mester para cabalgar, por cada cosa fué preguntar al

rey.

E desque todo fué guisado, dijo el rey al infante: que non podía

cabalgar, et que fuese él andar por la villa et que parase mientes a

las cosas que vería porque lo sopiese retraer al rey.

E el infante cabalgó, et fueron con él todos los honrados homnes

del rey et del regno, et iban y muchas trompas et atabales et otros

estrumentos. E el infante andido una pieza por la villa, et desque

tornó al rey, preguntol quel parescía de lo que viera. Et el infante

díjole: que bien le parescía sinón quel facían muy grant roido aquellos

estrumentos.

Et a cabo de otros días mandó el rey al fijo mediano que veniese a él

otro día de mañana: et el infante fízolo así. Et el rey fizo todas

las pruebas que ficiera al infante mayor, su hermano, et el infante

fízolo, et dijo bien como el hermano mayor.

Et a cabo de otros días, mandó al infante menor, su fijo, que fuese con

él de grand mañana. Et el infante madurgó ante que el rey despertase,

et esperó fasta que despertó el rey: et luego que fuese despierto entró

el infante et homillósele con la reverencia que debía. Et el rey mandol

que ficiese traer de vestir. Et el infante preguntol que paños quería,

et en una vez le preguntó por todo lo que había de vestir et de calzar,

et fué por ello et trájogelo todo. Et non quiso que otro camarero lo

vestiese nin lo calzase sinón él, dando a entender que se ternía por de

buena ventura si el rey, su padre, tomase placer o servicio de lo que

él pudiese facer, et pues su padre era, que razón et aguisado era de le

facer cuantos servicios et homildades pudiese.

Et desque el rey fué vestido et calzado, mandó al infante quel ficiese

traer el caballo. Et el preguntole cual caballo quería, et con cual

siella, et con cual freno, et con cual espada, et por todas las cosas

que eran menester paral cabalgar, et quien quería que cabalgase con él,

et así por todo cuanto cumplía. Et desque todo lo fizo, non preguntó

por ello más de una vez, et trájolo et aguisolo como el rey lo había

mandado.

Et desque todo fué fecho, dijo el rey, que non quería cabalgar, mas que

cabalgase él et quel contase lo que viese. Et el infante cabalgó et

fueron con él todos como ficieron con los otros sus hermanos; mas él

ni ninguno de sus hermanos, nin homne del mundo, non sabíe nada de la

razón porque el rey facía esto.

Et desque el infante cabalgó, mandó quel mostrasen toda la villa de

dentro, et las calles et do tenía el rey sus tesoros, et cuantas podían

seer las mezquitas, et toda la nobleza do la villa de dentro et las

gentes que y moraban. Et despues salió fuera et mandó que saliesen

allá todos los homnes de armas, de caballo et de pie, et mandoles que

trebejasen et le mostrasen todos los juegos de armas et de trebejos, et

vió los muros, et las torres, et las fortalezas de la villa. Et desque

lo hobo visto, tornose paral rey, su padre.

Et cuando tornó era ya muy tarde. Et el rey le preguntó de las cosas

que había visto. Et el infante le dijo: que si a él non pesase, que él

diría lo quel parescía de lo que había visto. Et el le mandó so pena de

la su bendición, quel dijiese lo quel parescía. Et el infante le dijo:

que como quier que él era muy buen rey, quel parescía que non era tan

bueno como debía, ca si lo fuese, pues había tan buena gente et tanta,

et tan grand poder et tan grand haber, que si por él non fincase, que

todo el mundo debía ser suyo.

E al rey plogo mucho deste denuesto que el infante le dijo.

Et cuando vino el plazo a que había de dar repuesta a los de la tierra,

díjoles que aquel fijo les daba por rey.

Et esto fizo por las señales que vió en los otros et las que vió en

este. Et como quier que más quisiera cualquier de los otros para rey,

non tovo por aguisado de lo facer por lo que vió en los unos et en el

otro.

Et vos, señor conde, si queredes saber cual mozo será mejor, parat

mientes a estas tales cosas, et así podredes entender algo et por

aventura lo más de lo que ha de ser a los mozos.

E al conde plogo mucho de lo que Patronio le dijo.

Et porque don Johán tovo este por buen ejiemplo, fízolo escribir en

este libro et fizo estos viesos, que dicen así:

Por obras et maneras podrás conoscer

A los mozos cuales deben lo más seer.

El conde Lucanor · 第 32 / 91 题