EJEMPLO XXVI

De lo que contesció al arbol de la Mentira.

Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero et díjole

así:

--Patronio, sabet que estó en muy grand queja et en grand roido con

unos homes que me non aman mucho: et estos homes son tan revoltosos

et tan mintrosos que nunca otra cosa facen, sinón mentir a mi et a

todos los otros con quien han de facer o de librar alguna cosa. Et las

mentiras que dicen, sábenlas tan bien apostar et aprovéchanse tanto

dellas, que me traen a muy grand daño, et ellos apodéranse mucho et han

las gentes muy fieramente contra mi; et aun creed que, si yo quisiese

obrar por aquella manera, que por aventura lo sabría facer tan bien

como ellos, mas porque yo sé que la mentira es de mala manera, nunca

me pagué della. Et agora, por el buen entendimiento que vos habedes,

ruégovos que me consejedes que manera tome con estos homnes.

--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos fagades en esto lo

mejor et más a vuestra pro, placerme hia mucho que sopiésedes lo que

contesció a la Verdat e a la Mentira.

E el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.

--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--la Mentira et la Verdat ficieron

su compañía en uno, et de que hobieron estado así un tiempo, la Mentira

que es acuciosa, dijo a la Verdat, que sería bien que pusiesen un arbol

de que hobiesen fructa et pudiesen estar a la su sombra cuando ficiese

calentura. Et la Verdat, como es cosa llana et de buen talante, dijo

quel placía.

Et de que el arbol fué puesto et comenzó a nacer, dijo la Mentira a

la Verdat que tomase cada una dellas su parte de aquel arbol. Et a la

Verdat plogol con esto. Et la Mentira dandol a entender con razones

coloradas et apuestas que la raiz del arbol es la cosa que da la vida

et la mantenencia al arbol, et que es mejor cosa et más aprovechosa,

consejó la Mentira a la Verdat que tomase las raices del arbol que

están so tierra et ella que se aventuraría a tomar aquellas ramiellas

que habían de salir et estan sobre tierra, comoquier que era muy grand

peligro porque estaba a ventura de tajarlo o follarlo los homnes o

roerlo las bestias o tajarlo las aves con las manos et con los picos o

secarle la grant calentura o quemarle el grant hielo, et que de todos

estos periglos non había a sufrir ningunos la raiz.

Et cuando la Verdat oyó todas estas razones, porque non hay en ella

muchas maestrías et es cosa de grant fianza et de grand creencia, fiose

en la Mentira su compañera, et creó que era verdat lo quel dicía et

tovo que la Mentira le consejaba que tomase muy buena parte, et tomó

la raiz del arbol et fué con aquella parte muy pagada. Et cuando la

Mentira esto hobo acabado, fué mucho alegre por el engaño que había

fecho a su compañera diciendol mentiras fermosas et apostadas.

E la Verdat metiose so tierra para vevir do estaban las raíces, que

eran la su parte, et la mentira fincó sobre tierra do viven los homnes

et andan las gentes et todas las otras cosas. Et como es ella muy

falaguera en poco tiempo fueron todos muy pagados della. Et el su arbol

comenzó a crecer et a echar muy grandes ramos et muy anchas fojas que

facían muy fermosa sombra et parescieron en él muy apuestas flores de

muy fermosas colores et muy pagaderas a parescencia.

Et desque las gentes vieron aquel arbol tan fermoso, ayuntávanse muy

de buena mente a estar cabo dél, et pagábanse mucho de la su sombra et

de las sus flores tan bien coloradas, et estaban y siempre las más de

las gentes, et aún los que se fallaban por los otros logares dicían los

unos a los otros que, si querían estar viciosos et alegres, que fuesen

estar a la sombra del arbol de la Mentira.

Et cuando las gentes eran ayuntadas so aquel arbol, como la Mentira es

muy falaguera et de grand sabiduría, facía muchos placeres a las gentes

et amostrábales de su sabiduría: et las gentes pagábanse de aprender

de aquella su arte mucho. Et por esta manera tiró a sí todas las más

gentes del mundo, ca mostraba a los unos mentiras senciellas, et a los

otros más sotiles mentiras dobladas, et a otros muy más sabios mentiras

trebles.

Et debedes saber que la mentira senciella es cuando un homne dice a

otro: «don Fulano, yo faré tal cosa por vos» et él miente de aquello

quel dice. Et la mentira doble, es cuando face juras et homenajes et

rehenes et da otros por si que fagan todos aquellos pleitos, et en

faciendo estos seguramientos, ha él ya pensado et sabe manera como todo

esto tornará en mentira et en engaño. Mas, la mentira treble que es

mortalmente engañosa, es la quel miente et le engaña diciendol verdat.

Et desta sabiduría tal, había tanta en la Mentira et sabíala tan bien

mostrar a los que se pagaban de estar a la sombra del su arbol, que

les facía acabar por aquella sabiduría lo más de las cosas que ellos

querían, et non fallaban ningún homne que aquella arte non sopiese,

que ellos non le trojiesen a facer toda su voluntad, lo uno por la

fermosura del arbol et lo al con la gran arte que de la Mentira

aprendían. E deseaban mucho las gentes estar a aquella sombra et

aprender lo que la Mentira les amostraba.

E la Mentira estaba mucho honrada, et muy preciada et mucho acompañada

de las gentes et el que menos se llegaba a ella et menos sabía de la su

arte, menos le preciaban todos et aún él mismo se preciaba menos.

Et estando la Mentira tan bien andante, la lazdrada et despreciada de

la Verdat estaba ascondida so tierra, et homne del mundo non sabía

della parte, nin se pagaba della, nin la quería buscar. Et ella veyendo

que non le había fincado cosa en que se pudiese mantener sinón aquellas

raices del arbol que eran su parte, la cual le consejara tomar la

Mentira con mengua de otra vianda, hóbose a tornar a roer et a tajar

et a gobernarse de las raices del arbol de la Mentira. Et como quier

que el arbol tenía muy buenas ramas et muy anchas fojas que facían muy

grand sombra et muchas flores de muy apuestas colores ante que pudiesen

levar fructo, fueron tajadas todas sus raices, ca las hobo a comer la

Verdat, pues non había al de que se gobernar.

Et desque las raices del arbol de la Mentira fueron todas tajadas et

estando la Mentira a la sombra del su arbol con todas las gentes que

aprendían de la su arte, vino un viento et dió en el arbol, et porque

las sus raices eran todas tajadas fué muy ligero de derribar et cayó

sobre la Mentira et quebrantola de muy mala manera, et todos los que

estaban aprendiendo de la su arte fueron todos muertos et muy mal

feridos, et fincaron muy mal andantes.

Et por el lugar do estaba el tronco del arbol salió la Verdat que

estaba escondida, et cuando fué sobre la tierra, falló que la

Mentira et todos los que a ella se allegaron eran muy mal andantes

et se fallaron muy mal de cuanto aprendieron et usaron del arte que

aprendieron de la Mentira.

Et vos, señor conde Lucanor, parat mientes que la mentira ha muy

grandes ramos, et las sus flores que son los sus dichos et los sus

pensamientos et los sus falagos son muy placenteros, et páganse mucho

dellos las gentes, pero todo es sombra et nunca llega a buen fructo. E

por ende si aquellos vuestros contrarios usan de las sabidurías et de

los engaños de la mentira, guardatvos dellos cuanto pudierdes et non

querades seer su compaño en aquella arte nin hayades envidia de la su

buena andanza que han por usar del arte de la mentira, ca cierto seed

que poco les durará, et non pueden haber buena fin, et cuando cuidaren

seer más bien andantes estonce les fallecerá así como fallesció el

arbol de la Mentira a los que cuydaban estar muy bien andantes a su

sombra; mas, aunque la verdat sea menospreciada abrazatvos bien con

ella et preciadla mucho, ca cierto seed que por ella seredes bien

andante et habredes buen acabamiento et ganaredes la gracia de Dios

porque vos dé en este mundo bien et mucha honra paral cuerpo et

salvamiento paral alma en el otro.

E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dió et fízolo así

et fallose ende bien.

Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno fízolo

escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:

Seguid verdat por la mentira foir,

ca su mal cresce quien usa de mentir.

El conde Lucanor · 第 34 / 91 题