De lo que contesció al arbol de la Mentira.
Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero et díjole
así:
--Patronio, sabet que estó en muy grand queja et en grand roido con
unos homes que me non aman mucho: et estos homes son tan revoltosos
et tan mintrosos que nunca otra cosa facen, sinón mentir a mi et a
todos los otros con quien han de facer o de librar alguna cosa. Et las
mentiras que dicen, sábenlas tan bien apostar et aprovéchanse tanto
dellas, que me traen a muy grand daño, et ellos apodéranse mucho et han
las gentes muy fieramente contra mi; et aun creed que, si yo quisiese
obrar por aquella manera, que por aventura lo sabría facer tan bien
como ellos, mas porque yo sé que la mentira es de mala manera, nunca
me pagué della. Et agora, por el buen entendimiento que vos habedes,
ruégovos que me consejedes que manera tome con estos homnes.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos fagades en esto lo
mejor et más a vuestra pro, placerme hia mucho que sopiésedes lo que
contesció a la Verdat e a la Mentira.
E el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--la Mentira et la Verdat ficieron
su compañía en uno, et de que hobieron estado así un tiempo, la Mentira
que es acuciosa, dijo a la Verdat, que sería bien que pusiesen un arbol
de que hobiesen fructa et pudiesen estar a la su sombra cuando ficiese
calentura. Et la Verdat, como es cosa llana et de buen talante, dijo
quel placía.
Et de que el arbol fué puesto et comenzó a nacer, dijo la Mentira a
la Verdat que tomase cada una dellas su parte de aquel arbol. Et a la
Verdat plogol con esto. Et la Mentira dandol a entender con razones
coloradas et apuestas que la raiz del arbol es la cosa que da la vida
et la mantenencia al arbol, et que es mejor cosa et más aprovechosa,
consejó la Mentira a la Verdat que tomase las raices del arbol que
están so tierra et ella que se aventuraría a tomar aquellas ramiellas
que habían de salir et estan sobre tierra, comoquier que era muy grand
peligro porque estaba a ventura de tajarlo o follarlo los homnes o
roerlo las bestias o tajarlo las aves con las manos et con los picos o
secarle la grant calentura o quemarle el grant hielo, et que de todos
estos periglos non había a sufrir ningunos la raiz.
Et cuando la Verdat oyó todas estas razones, porque non hay en ella
muchas maestrías et es cosa de grant fianza et de grand creencia, fiose
en la Mentira su compañera, et creó que era verdat lo quel dicía et
tovo que la Mentira le consejaba que tomase muy buena parte, et tomó
la raiz del arbol et fué con aquella parte muy pagada. Et cuando la
Mentira esto hobo acabado, fué mucho alegre por el engaño que había
fecho a su compañera diciendol mentiras fermosas et apostadas.
E la Verdat metiose so tierra para vevir do estaban las raíces, que
eran la su parte, et la mentira fincó sobre tierra do viven los homnes
et andan las gentes et todas las otras cosas. Et como es ella muy
falaguera en poco tiempo fueron todos muy pagados della. Et el su arbol
comenzó a crecer et a echar muy grandes ramos et muy anchas fojas que
facían muy fermosa sombra et parescieron en él muy apuestas flores de
muy fermosas colores et muy pagaderas a parescencia.
Et desque las gentes vieron aquel arbol tan fermoso, ayuntávanse muy
de buena mente a estar cabo dél, et pagábanse mucho de la su sombra et
de las sus flores tan bien coloradas, et estaban y siempre las más de
las gentes, et aún los que se fallaban por los otros logares dicían los
unos a los otros que, si querían estar viciosos et alegres, que fuesen
estar a la sombra del arbol de la Mentira.
Et cuando las gentes eran ayuntadas so aquel arbol, como la Mentira es
muy falaguera et de grand sabiduría, facía muchos placeres a las gentes
et amostrábales de su sabiduría: et las gentes pagábanse de aprender
de aquella su arte mucho. Et por esta manera tiró a sí todas las más
gentes del mundo, ca mostraba a los unos mentiras senciellas, et a los
otros más sotiles mentiras dobladas, et a otros muy más sabios mentiras
trebles.
Et debedes saber que la mentira senciella es cuando un homne dice a
otro: «don Fulano, yo faré tal cosa por vos» et él miente de aquello
quel dice. Et la mentira doble, es cuando face juras et homenajes et
rehenes et da otros por si que fagan todos aquellos pleitos, et en
faciendo estos seguramientos, ha él ya pensado et sabe manera como todo
esto tornará en mentira et en engaño. Mas, la mentira treble que es
mortalmente engañosa, es la quel miente et le engaña diciendol verdat.
Et desta sabiduría tal, había tanta en la Mentira et sabíala tan bien
mostrar a los que se pagaban de estar a la sombra del su arbol, que
les facía acabar por aquella sabiduría lo más de las cosas que ellos
querían, et non fallaban ningún homne que aquella arte non sopiese,
que ellos non le trojiesen a facer toda su voluntad, lo uno por la
fermosura del arbol et lo al con la gran arte que de la Mentira
aprendían. E deseaban mucho las gentes estar a aquella sombra et
aprender lo que la Mentira les amostraba.
E la Mentira estaba mucho honrada, et muy preciada et mucho acompañada
de las gentes et el que menos se llegaba a ella et menos sabía de la su
arte, menos le preciaban todos et aún él mismo se preciaba menos.
Et estando la Mentira tan bien andante, la lazdrada et despreciada de
la Verdat estaba ascondida so tierra, et homne del mundo non sabía
della parte, nin se pagaba della, nin la quería buscar. Et ella veyendo
que non le había fincado cosa en que se pudiese mantener sinón aquellas
raices del arbol que eran su parte, la cual le consejara tomar la
Mentira con mengua de otra vianda, hóbose a tornar a roer et a tajar
et a gobernarse de las raices del arbol de la Mentira. Et como quier
que el arbol tenía muy buenas ramas et muy anchas fojas que facían muy
grand sombra et muchas flores de muy apuestas colores ante que pudiesen
levar fructo, fueron tajadas todas sus raices, ca las hobo a comer la
Verdat, pues non había al de que se gobernar.
Et desque las raices del arbol de la Mentira fueron todas tajadas et
estando la Mentira a la sombra del su arbol con todas las gentes que
aprendían de la su arte, vino un viento et dió en el arbol, et porque
las sus raices eran todas tajadas fué muy ligero de derribar et cayó
sobre la Mentira et quebrantola de muy mala manera, et todos los que
estaban aprendiendo de la su arte fueron todos muertos et muy mal
feridos, et fincaron muy mal andantes.
Et por el lugar do estaba el tronco del arbol salió la Verdat que
estaba escondida, et cuando fué sobre la tierra, falló que la
Mentira et todos los que a ella se allegaron eran muy mal andantes
et se fallaron muy mal de cuanto aprendieron et usaron del arte que
aprendieron de la Mentira.
Et vos, señor conde Lucanor, parat mientes que la mentira ha muy
grandes ramos, et las sus flores que son los sus dichos et los sus
pensamientos et los sus falagos son muy placenteros, et páganse mucho
dellos las gentes, pero todo es sombra et nunca llega a buen fructo. E
por ende si aquellos vuestros contrarios usan de las sabidurías et de
los engaños de la mentira, guardatvos dellos cuanto pudierdes et non
querades seer su compaño en aquella arte nin hayades envidia de la su
buena andanza que han por usar del arte de la mentira, ca cierto seed
que poco les durará, et non pueden haber buena fin, et cuando cuidaren
seer más bien andantes estonce les fallecerá así como fallesció el
arbol de la Mentira a los que cuydaban estar muy bien andantes a su
sombra; mas, aunque la verdat sea menospreciada abrazatvos bien con
ella et preciadla mucho, ca cierto seed que por ella seredes bien
andante et habredes buen acabamiento et ganaredes la gracia de Dios
porque vos dé en este mundo bien et mucha honra paral cuerpo et
salvamiento paral alma en el otro.
E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dió et fízolo así
et fallose ende bien.
Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno fízolo
escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Seguid verdat por la mentira foir,
ca su mal cresce quien usa de mentir.