De lo que facen las formigas para se mantener.
Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta
manera:
--Patronio, loado a Dios, yo so asaz rico, et algunos conséjanme que,
pues lo puedo facer que non tome otro cuidado, sinón tomar placer et
comer, et beber, et folgar, que asaz he para mi vida, et aunque deje
a mios fijos bien heredados. Et por el buen entendimiento que vos
habedes, ruégovos que me consejedes lo que vos paresce que debo facer.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, como quier que el folgar et
tomar placer es bueno, para que vos fagades en esto lo que es más
aprovechoso, placerme hía que sopiésedes lo que fase la formiga para
mantenimiento de su vida.
Et el conde le preguntó cómo era aquello: et Patronio le dijo:
--Señor conde Lucanor, ya vos veedes cuanto pequeña cosa es la formiga,
et segund razón non debía haber muy grand apercibimiento, pero
fallaredes que cada año al tiempo que los homnes cogen el pan, salen
ellas de sus formigueros et van a las eras et traen cuanto pan pueden
para su mantenimiento et métenlo en sus casas. Et a la primera agua
que viene, sácanlo fuera; et las gentes dicen que lo sacan a enjugar,
et non saben lo que dicen, ca non es asi la verdat, ca bien sabedes
vos que, cuando las formigas sacan la primera vez el pan fuera de sus
formigueros, que estonce es la primera agua et comienza el invierno,
et pues si ellas cada que lloviese, hobiesen de sacar el pan para lo
enjugar, luenga labor ternían, et demás que non podrían haber sol
para lo enjugar, ca en el invierno non face tantas vegadas sol que lo
pudiesen enjugar.
Mas la verdat porque ellas lo sacan la primera vez que llueve, es
esta: ellas meten cuanto pan pueden haber en sus casas una vez, et non
catan por al, sinón por traer cuanto pueden. Et desque lo tienen ya
en salvo, cuidan que tienen ya recabdo para su vida ese año. Et cuando
viene la lluvia et se moja el pan comienza de nacer: et ellas veen que
si el pan nace en los formigueros, que en logar de se gobernar dello,
que su pan mismo las mataría, et serían ellas ocasión de su daño. Et
entonce sácanlo fuera et comen aquel corazón que ha en cada grano de
que sale la semiente et dejan todo el grano entero. Et después por
lluvia que faga non puede nacer, et gobiérnanse dél todo el año.
Et aun fallaredes, que maguer que tengan cuanto pan les cumple,
que cada que buen tiempo face, non dejan de acarrear cualesquier
herbízuelas que fallan. E esto facen recelando que les non cumplirá
aquello que tienen, et mientra han tiempo non quieren estar de valde
nin perder el tiempo que Dios les da, pues se pueden aprovechar dél.
Et vos, señor conde, pues la formiga que es tan mesquina cosa, ha tal
entendimiento et face tanto por se mantener, bien debedes cuidar que
non es buena razón para ningún homne et mayormente para los que han de
mantener grand estado et gobernar a muchos, en querer siempre comer
de lo ganado; ca cierto sed, que por grant haber que sea donde sacan
cada día et non ponen y nada, que non puede durar mucho, et demás
paresce muy grant amortiguamiento et grand mengua de corazón. Mas el
mío consejo es este: que si queredes comer et folgar, que lo fagades
siempre manteniendo vuestro estado et guardando vuestra honra, et
catando, et habiendo cuidado como habredes de que lo cumplades, ca si
mucho hobierdes et bueno quisierdes seer, asaz habredes logares en que
lo despendades a vuestra honra.
E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dió, et fízolo así
et fallose ende bien.
Et porque don Johán, se pagó deste ejiemplo, fízolo poner en este libro
et fizo estos viesos que dicen así:
Non comas siempre lo que has ganado,
Vive tal vida que mueras honrado[29].
[29] Moralidad sacada de la vida de las hormigas, tal como la cuenta
Plinio _Historia natural_, libro XI, cap. 30.